ESCRITOS

PRESENTACION

Nací en el centro de una fragua: el herrero forjo mi cuerpo sobre el yunque, al compás de Martinetes y tarantas. La luna bajaba del cielo. Vestida de blanco armiño sobre las escaleras de plata que resurgían sobre el brillo de sus cabellos negros de azabaches como la noche estrellada. al verme salir del centro del carbón. sonrío al ver que la esperaba.
Su cara era del color de la esmeralda, y su bello cuerpo se trasparentaba dejando su bella figura al sentir de una guitarra.

Levanté mis tímidos ojos para ver su linda cara; sonrió. Salte desde el centro de la fragua y baile con ella cogidos desde su faldas. ¡Cuantos sueños, cuantas horas que llorando la esperaba!
Ustedes queridos amigos espero que mi presentación halla sido de vuestro agrado por que este es mi mayor deseo.  Con ello doy las gracias a todo aquel que desee ver mis sueños hechos en realidad.
Elsevillano100.

Cae la nieve

Cae la nieve

Cae la nieve, esta noche no vendrá, quedaré en mi silencio, la soledad de mi habitación se llenara de sueños perdidos, sus pasos sobre la nieve no se podrán ver, ya que la nieve que está cayendo borrará sus huellas. Siento que mi vida no es lo que desearía que fuese, tengo en mi mente unos sueños que nunca se podrán realizar. ¿Que son esos sueños que me hacen sentirme culpable de todo cuanto ha pasado; esos son mis pensamientos? Te busco entre las sombras de mi al coba, deseo tener tu cuerpo entre mis brazos, pero la espera se hace larga y mis pensamientos se confunden con él  brillos de tus ojos, deseo tenerte entre mis sueño, tu cuerpo y tus pensamientos son una realidad que está por encima de mí. ¡Saldré a la nieve, buscaré tus huellas sobre el manto blanco, escarbaré para en contrate hasta que mis manos estén manchadas de sangre de mi cuerpo! Sentado ante el piano de los sueños, acaricio sus  teclas, y mientras las acaricio suena una melodía que me hace pensar en ti, pienso que son parte de tu cuerpo y salen unas notas que al sonar hacen que mis dedos recuerden la noche que te conocí. Nada estoy solo delante de mi piano, este quiere que yo teclee sus teclas de amor blancas y negras, son sus colores, son el sonido de tus labios, las sombras de mis dedos se reflejan en las paredes de mi salón, parecen mariposas volando, ellas me dicen que no tema que esta noche no vendrá pero que cuando salga el sol estará a tu lado. Esas palabras salen de mi propia garganta, yo mismo me digo las cosas que pienso que ella me las está diciendo. ¿Lo cura, puedo estar enloqueciendo, o es la mente la que me está traicionando al verme solitario en mi salón de mi casa; intentaré que mis sueños puedan crear una suave melodía para mitigar las penas que tengo en estos momentos? La noche se aproxima, a través  de los cristales de mis ventanas no dan la luz que antes tenía, las sombras de su cuerpo se refleja ante mis ojos, en la estancia donde me hayo, me siento imposibilitado ante mi piano, no soy capaz de crear nada sin ella ante mí. Es mi dueña y señora, ella me dice y yo hago todo cuanto desea. La nieve cae lenta y continua, el manto se hace más grueso y los árboles están cargados de nieve y sus débiles ramas se parten desgajadas por el peso que acumulan. La calle esta solitaria, el frío  que hace en la noche me hace pensar que nadie saldrá de sus casas, solo las huellas de mis pies quedaran marcados. ¿Pero a dónde voy, si esta la calle desierta, las luces de las farolas están encendidas, su luz es tan tintineantes y su haz de luz no da para que se pueda ver, bajo la nevada que está cayendo? El suelo está cubierto por el  manto de algodón que cada vez es más grueso. ¡Quiero correr, mis pies no sienten el frío, llevo poco tiempo pisando la nieve y mis pies están aun calientes de estar en casa, recorro las calles, grito su nombre y nadie me da razón para que pueda encontrarla, cansado de corre,  paro y mi cuerpo esta jadeando como si fuese un pobre perro que no tiene dueño! Es lamentable ser un animal que este solo esta noche de invierno, sus pisadas se quedaran escondidas bajo el asfalto de la calle, su mirada es de una tristeza que te hace ver a las personas que lo han echado para no tenerlo en la casa. Me quedo mirándolo y pienso que si hubiese sido yo qué pensarían de mí las personas que me viesen corre por toda parte y no encontrar a nadie que desee ayudarme para no pasar este frío que hace. ¿Donde estas, no se a donde buscar para en contarte y estar a tu lado esta noche tan fría; estaríamos acostados muy juntos y a si podríamos pasar la noche entre las mantas de mi dormitorio? El sueño sería muy agradable pero la soledad de esta noche no a compaña con la  soledad de mi casa; entro encasa después de haber recorrido las calle y solamente he encontrado a un pobre perro que estaba solo y tiritando de frío al verlo sentí lastima de él estaba bajo un portal muy grande, en él  rincón de eses portal estaba acurrucado en una rincón, lo llame, el animal, al sentir que una persona se quería apiadar de él, levanto su cara, y sus ojos eran tristes por estar abandonado en esta noche de nieve, movió su rabo y alegremente se levanto moviendo su pequeño rabo, él diría este va ser mi nuevo amo, le dije que se podía venir, sin saber su nombre este se puso en marcha tras de mí, esta vez mis pasos no eran corriendo, si o más bien muy lentos, yo dejaba que la nieve cubriera mis hombros, mis cabellos estaban cómo si fuese un árbol de navidad; mis rizos entre la nieve se quedaron cubiertos por completo, el perro me acompañaba hasta que llegamos a mi casa, abrí la puerta, entre en ella y el perro se que so mirándome para ver si yo lo invitaba a pasar, una vez dentro me lo quede mirando, le hice señas para que el pobre animal pasase, este al ver que era invitado entro muy lento pero muy agradecido porque su pequeño rabo se movía alegremente, de su cara se podía ver que estaba helado de frío, se fue directo a la lumbre que estaba encendida, se arrimo a ella y se tumbo cerca del fuego, su cabeza entre sus manos, se quedo mirándome diciendo,  gracias por ser tan amable conmigo. Yo también me acerque al fuego, arrime mis manos a las llamas para poder calentarme un poco ya que estaba helado y mis dedos me dolían del frío que llegaba a tener, sentado junto a mi nuevo amigo, este una vez se había calentado se acerco a mí, sin saber por qué me lamía mis pies, yo quise apartar los pies de él, pero el humilde animal se acercó nuevamente y siguió lamiendo los hasta que para él creía que había demostrado su cariño a nuevo amo. Esto me hiso pensar en las personas. ¡Somos tan diferente a los animales, que si te lo piensas bien es bueno tener un perro que sea tu amigo, ya que el no te dejaría en la calle para que tu cuerpo pasase frío! Gran diferencia con las personas, si una vez estaba mi cuerpo suficiente entrado en calor me lo quede mirando y sin decirle nada fui a la cocina para ver qué era lo que le podía traer de comida;  sí encontré una poca de comida en el frigorífico se la calenté y una vez estaba para que se la comiese se la lleve a donde estaba tumbado. Este al oler la comida se puso de pies y lamiendo el plato se comió toda la que le había llevado. ¿Desde cuándo no había probado comida caliente este pobre animal, el plato lo dejo para no tener que fregarlo de brillante que lo había dejado; movió su rabo de nuevo,  me miró agradecido y  me dio las gracias con un pequeño ladrido, yo instintivamente lo acaricié, sentí al rozar mis manos por sus cabellos que era agradable sentir en mi cuerpo las caricias que yo le estaba haciendo  al pobre animal? Sin saber por qué fui hasta mi piano y sentándome en el puse mis manos sobre las silenciosa teclas y pude hacer una dulce melodía, la que nunca había tocado, era una improvisación que sentí que mi cuerpo estaba entusiasmado al notar su dulce melodía. Fui creando la letra al mismo tiempo que mis dedos rosaban suavemente las teclas de colores, de ellas salía la melodía y entre compas y compas iba escribiendo la letra de la canción. Cae la nieve, esta noche no vendrá, cae la nieve y sus pasos de cristal no dejaran sus huellas sobre este manto de los sueños donde esta mi cuerpo solitario esperando su llegada que esta noche no vendrá, serán mi sueño perdidos y entre las sombras de la nieve donde están encerrados mis sueños en esta cárcel de cristal. Sentir la nostalgia de ella, ser el sueño de un sueño irrealizable, las sobras de su cuerpo llenas mi mente de locura, el sonido de su voz esta tan cerca de mí que puedo sentir su respiración cerca de mis labios, sus cabellos caen sobre mi cara, su labios me besan tan dulcemente que siento en mi boca que hay una suave saliva que es la sabía de su cuerpo. Cada vez que voy tocando esta improvisada melodía, mis dedos pisan con fuerza las teclas de los sueños, y es más fuerte el sonido de mi voz. Durante unos minutos estuve tocando, y de vez en cuando escribía su canción. Sentí mi cuerpo estar enamorado de esta canción, le tomé cariño y cada nota que tocaba era un sonido nuevo que salía de mis dedos. El sonido del piano era de lo más dulce que durante mucho tiempo yo había sentido. Extraños sonidos era los que salían al pisar las teclas, se esparcían por todas partes hasta el perro que  me acompañaba hacía sonar su voz haciendo un lamento como si quisiera cantar, yo le había dado cobijo y comida, él se sentía dueño de mi, y agradecido por todo, ya era migran amigo el cual lo había encontrado tirado bajo la nieve. Hilos de seda pinto tu cara, hilos de seda son tus cabellos, tus ojos en las sombras me miran y me dicen, te quiero tanto que estoy ante ti desnuda, siento corre por mi cuerpo la sabía de ti entrando por todos los poro de mi cuerpo. La belleza de ella al desnudo parece una diosa que el destino me ha regalado para mí, pero esta noche no ha venido, está cayendo la nieve. Esta sin sonido cubre los campos que mi casa, no  hay camino,  se perdería en la oscuridad de la noche. Mañana vendrá, su cuerpo será nuevamente mío, sentiré latir su corazón, tocar sus encantadores pechos con mis manos y ver como se ponen erguidos sus pezones para que yo siga tocando sus pechos. Su piel es de plata, tiene en su cuerpo en vez de piel escamas, las que hacen que mis manos resbales por ella y recorro todo su cuerpo siento que mi vida está perdida en un bosque que no tiene salidas y yo me encuentro en él si saber por dónde salir, y sin querer al mismo tiempo salir de este maravilloso bosque. Cae la nieve sobre la tierra, cubre con su blanco manto y deja que la simiente este escondida bajo el manto de tierra que al dejar de caer esta saldrá para que la simiente salga con fuerzas y de los alimentos que de ella tenemos para que podamos vivir; con el manto de la nieve que durante toda la noche ha estado cayendo. Silenciosa  pero efectiva ya que las flores están mojadas con su suave humedad. Soy el forjador de sueños.   pintaelsevillano.com

Cárcel de cristal

¡Golondrina! ¿Estás cansada que te has posado en mis rejas, o es que vuelas alborotada en busca de tu pareja? ¡Cierra toda puertas y ventanas para que yo no vea la Cárcel en la cual me hayo! Quiero salir si, déjame que salga. Son mis rejas las pestañas de tus ojos, si, las pestañas son las rejas que me tienen prisionero en este mundo que yo vivo, para ser el hombre que está preso en esta cárcel de cristal. Quisiera ser la golondrina que vuela libremente por los vientos de la libertad. ¡Oye golondrina hermosa, tú que estas libre y con brío! ¿Quieres llevarle a una princesa llorosa un beso de parte mía; no le digas que he llorado, no le digas que estoy triste, dile que cuando tú me viste era feliz como el aire y libre como el viento díselo golondrina hermosa? Sácame te lo suplico, quiero salir de una vez y posarme en tus labios para darte un beso de amor, que estoy entre tus pestañas las que no me dejan salir de esta cárcel, quiero besarte, y decirte que te quiero, no ves que me estas dejando ciego de tanto llorar por ti. En la oscuridad de la noche la golondrina está volando en la celda del prisionero; este la coge en sus manos y con todo su cariño le da un beso en su lindo pico, ella al sentir el beso; le canta para que no tenga sufrimientos al estar encerrado durante largo tiempo. ¡No me llores prisionero, yo, te puedo ayudar, para que se cumplan tus deseos y puedas salir de aquí! ¿Cómo, tú que eres un ave del cielo, me puedes ayudar; a un preso en esta cárcel en la cual me tienen prisionero y no puedo mover mi cuerpo ya que los pies los tengo amarados con cadenas y las argollas están haciéndome unas heridas que ya no puedo ponerme de pies? ¡Tú, preciosa golondrina, que con tu trinar alegras esta triste celda donde llevo tanto tiempo que no sé cuando es de día ni cuando es de noche, tú puedes ayudarme! ¿Cómo dímelo por dios, dime qué puedo hacer para que me des esa libertad de la que tú me hablas? Cruzarás ríos y valles, y allí donde se pone el sol que se une a la eternidad, allí la hallarás llorando y dándole este pañuelo ella sabrá que la quiero y yo esperando me muero sin sentir las campanas de la libertad. Cuando sea de día haré lo que haga falta para romper estas rejas, si estas rejas que son las que me imposibilitan para que yo pueda salir de esta maldita prisión. ¡Tú golondrina hermosa, tú que estas libre y con brío, por qué no subes al cielo y ves a ella, y le dices que la quiero, por mucho tiempo que pase, yo la seguiré queriendo! ¡Estoy encerrado, si encerrado, por un amor que no puedo ver! ¡Esta mujer que es la dueña de sus pestañas es la que me tiene en esta prisión, es la mujer más bella que he podido conocer, ella es la dueña, si, la dueña de este amor que me tiene prisionero, son sus ojos dos lagos de agua azules, que no se la profundidad que puedan tener, pero, meda miedo entrar para ver adonde llegan! Aguas claras y profundas, estos lagos están tan quietos que no pestañean para que yo no pueda salir de esta prisión. ¡Déjame que salga, sólo quiero darte un beso, déjame, solo te pido que me des un beso y si no, ven y tú me lo das! Tengo en mis manos un pequeño pañuelo que esta mojado del llanto de mis ojos, ya no sé adónde echar mis lagrimas, en un trozo de cristal las voy echando, ya se van derramando al no caber ni una más, el suelo esta chorreando, un río sale de mí al no poderlas contener, que llanto no tendré, que me están haciendo heridas por mi cara, dos ríos se han formado en mi arrugada piel. La golondrina voló, se posó sobre las rejas, miró al prisionero y lloro; de sus pequeños ojitos salieron dos perlas de cristal para que él las guardase para cuando ella volviese del recado que le había pedido que le hiciese, para que él supiera que había estado con ella, y que ella está en el lugar donde se une el cielo con la eternidad. ¿A dónde te vas golondrina, si tú me dejas que será de mi en esta celda tan oscura? Llorare tu marcha, te estaré esperando con mi corazón abierto y derramando mi llanto en este vaso de cristal? Cada día que pase estaré soñando que he tenido la libertad que esperaba, pero esta mujer que me tiene encarcelado no quiere abrir para que yo pueda estar su lado para ser el esclavo de ella, y estoy dispuesto hacerlo para que pueda estar par siempre en esta cárcel. Pasó tanto tiempo que el pobre encarcelado perdió toda noción del tiempo y la golondrina volvió a la celda del prisionero y cuando lo vio amarrado a sus cadenas le dio un beso con su lindo pico en la frente ya que él estaba encogido y sentado con las cadenas que tenía en sus pies. Su mirada puesta en el frio suelo donde el llanto había hecho un pequeño río que salía de su celda para que esta mujer que encerrado lo tenia se diese cuenta que este hombre no buscaba a nadie en este mundo, sino que él llanto era para su carcelera y no había forma que ella se ablandase y le diera el cariño que él le estaba suplicando con su llano en silencio. ¡`Nadie se acuerda de mi, nadie, que puedo hacer con mi silencio, el llanto no le hace nada, mis suplicas no las responde, que más quiere de mi, soy su prisionero estoy dentro de sus ojos y veo lo que la me deja ver, y si yo le pido que me de lo que tanto deseo esta me tiene encerrado y no me deja que yo grite para pedirle perdón! ¿Perdón por qué, por qué le tengo que pedir perdón si nada he hecho en mi vida; sólo ser el hombre que camina detrás de ella y en cada rincón de las calles yo me escondo para que no pueda verme? Soy como una hoja de un árbol que le ha llegado el otoño, el frio cubre las montañas y la nieve baña de blanco sus colinas más altas y a mí me pasa lo mismo que a esas colinas; mis cabellos se están poniendo nevados del tiempo que llevo encerrado en esta maldita prisión. Puede haber mujeres con este corazón tan duro. Si lo hubiese sabido que tendría que haber hecho, no sabía adónde me metía cuándo la vi, quede enamorado de ella, no supe que hacer y seguí sus pasos, y ya ves adonde estoy, dentro de sus ojos los que al mirarme me dieron una sensación que a la primera vista ella me dijo. ¡Sígueme, la seguí y detrás como si fuese un perro estuve durante muchos años siendo su esclavo, cuando ella lo deseaba yo era su amante, cada vez que estábamos sobre su cama yo pensaba que prefería morir antes que abandonar a esta bella mujer, pero ya veis adonde estoy encerrado! Las cadena de mi prisión están podridas del llanto de mis ojos, no sé cuánto tiempo me queda para que un día ella me de la libertad; y yo pueda salir de sus pestañas. Tan largo era el camino por recorrer que no sé cuando podía llegar la bella golondrina; ella volaba aras de suelo como hacen ella cuando llega la primavera se lanzan en raudo vuelo y tocando con sus alas el frio suelo, hasta llegar a donde está la princesa que espera con su amor el regreso del prisionero; él la mando, ella se fue, y sólo quedó en cerrado en sus triste pensamientos. Sonaron las campanas y el vuelo se detuvo; pero al ver que no era por él ella continuo su largo caminar por los campos de la distancia, nada pudo ver ya que le tiempo le había traicionado con llegar el invierno antes de tiempo; con el frio y la nieve se le quedaron sus alas heladas y se tuvo que detener en un pequeño bosque que había en una de las bellas praderas. ¿Cuánto tiempo tendré que esperar para cumplir mi promesa? La nieve cubrió el suelo, su cuerpo quedo helado del frio reinante en aquellos campos, la pobre golondrina pensaba, como podía llegar hasta el lugar adónde se hallaba la princesa del prisionero; para darle su pañuelo a dónde él echaba sus lagrimas, las cuales al haber llenado su pequeño pañuelo las dejaba caer sobre el frio suelo; estas al recibir sus gotas ya no podía contener su llanto, esperando que el amor que la tenía encerrada se hiciese tierno para dejarlo salir y darle los besos que él le había prometido, pero el corazón de lagunas mujeres es tan duro que ni por mucho que llores este, no se ablanda por nada. Pensar que un hombre que va detrás de una mujer se pueda hallar como si fuese la sombra de ella, que no sabe si es de día ni de noche es capaz de ir como si fuese un sueño mágico que le atrae hacia su bello cuerpo. Pena pero una pena que no nos damos cuenta hasta que no ha pasado el tiempo, luego al estar encerrado, pensamos por qué, hemos estado detrás de esta mujer si ella no me ha llegado a querer, entonces dirás si no me has querido para qué me has dicho ven detrás de mí y tendrás lo que deseas, yo te lo daré todo. ¿Qué fue lo que ella me dio, solo sufrimientos y lagrimas, y eso fue todo; su cuerpo sí, sí me lo dio, pero para qué; era tener a una diosa haciendo el amor por hacerlo y cuando yo había llegado al extremo de mi deseos, ella sin decirme nada se bajaba de la cama, se levantaba; yo si tener fuerzas para nada me encontraba sobre sus sabanas tendido; cuando ella estaba nuevamente arreglada, me cogía de mi mano y me encerraba nueva mente, esta era mi vida, para qué me enamore de ella. Yo que decía que con su deseo era para mí lo más importante; pero ella al tener este corazón tan duro nunca me dio lo que tanto le pedí, su amor, su cuerpo, sus besos, sus pechos que eran de escamas como si ella fuese un pez, tenía la piel y mis manos se resbalaban sobre su cuerpo, tenía su mirada puesta en mí y mi cuerpo temblaba al hacer el amor con ella, que fue lo que ella me dio, solo con sus ojos ellos fueron los que hicieron que yo fuese su sombra durante todo este tiempo que he estado encerrado bajo la mirada de sus ojos traicioneros. ¿Cómo somos los hombres? Somos un compuesto de carne y de huesos; no pensamos que para encontrar un amor verdadero hay que remover cielo y tierra, y no lo encontramos en la vida, hasta que aparece una mujer que de verdad se enamora de nosotros, pero siempre esteremos solos, ya que para que una mujer te ame con todas sus fuerzas hay que saber cómo será, y nada te puede decir que ella es la mujer perfecta; perfecto no hay nadie, pero sí que ella se podría colocar en el centro de la balanza, a si, nunca se desequilibraría para ningún lado, a si siempre estaría centrado el mundo. La mujer es el centro del universo; si ella se pone hacia un lado se vuelca el mundo y si ella lo desea sabiendo que es la pieza que hace que este mundo se quede equilibrado se necesita que ella se ponga en el centro de este mundo, a si podríamos conocer a nuestras mujeres, y ella lo mismo que nosotros, pero siempre hay una gran parte de ella que saben que no somos nada sin ellas y sin tener ese cuerpo de Dios, él le dio para que pudiesen hacer de nosotros lo que ellas deseen. El forjador de sueños. pintaelsevillano.com

Día del lago azul 8 de marzo de este mundo

Día del lago azul. 8 de Marzo de este mundo.

Miro alrededor mi, todo es agua, todo es mentira. En la soledad de los sueños veo las profundas aguas de mí ser, el color de las olas, el trinar de los pájaros, el canto de las hojas al ser mecidas por el viento, la luz de la lejanía, la distancia de tu boca, el sabor de tus labios cuando tú me tocas.

Tiro una piedra sobre mi propio lago, rebota, salpica mi propia sangre, me hace heridas que no puedo curar, veo como corre la sangre por la piel que tú un día creaste para mí. Hoy es tu día, tú eres la responsable de mi ser; tú bien sabes que yo no te pedí que me dieses la vida, que me amantases con la leche de tus pechos, esos pechos que me hicieron tal como soy. Mujer, madre, esposa, amante, compañera, colchón donde descansa mi vida. Latir bajo un mundo incierto, donde tus ojos me dicen que cada vez que despierto, tú estarás a mi lado cada amanecer, me das un beso tan dulce que es el mismo cada vez que amanece. ¿Tú sientes dentro de ti que naciste para ser la mujer? La naturaleza, es un prodigio y sabia, cada ser nacimos para una determinada misión en este lago azul. Tú, diosa de los sueños, madre de todos los hombres que  tú pariste, que tú amamantaste, lo protegiste, lo hiciste tal como tú deseabas que fusemos; hoy somos el trozo de agua que llevamos dentro de los fetos que una vez dejaste sobre esta tierra la cual es la orilla de tu propio lago. ¡Sirena, mujer, madre!

Cuando dejaste caer mi cuerpo ensangrentado por tus entrepiernas al grito del dolor que te produje, recogiste mi llanto, besaste mi piel, entre tus pechos un pequeño trozo de agua mojaba tus labios al besarme tiernamente, a la orilla de tu propio lago,  lo limpiaste, entonces eras tú la diosa de este mundo. ¿Hoy te crees que son los hombres los que mandan en ti, por sus fuerzas, por su inteligencia? ¡No, eres tú y sigues siendo tú, la que mandas la que no tienes por qué sentirte menos que nadie en esta tierra, naciste para ser la dueña y lo eres! ¿Qué has sentido cuando has parido lo que tanto amas, esa niña, eses hijo, en el que tú ves que es parte de ti, la que siendo tú la que nos has creado? El hombre que engendró su simiente en ti, solo fue el labrador que pone la semilla sobre la tierra y desea que germine; eso es todo lo que somos. Campesinos que durante nuestra vida hacemos el trabajo de labrar la tierra y nuestra misión es ser todo cuanto tú desees que seamos. ¿Tú te sientes desprotegida, desamparada, discriminada, herida, quien como tú siendo la dueña de todos los seres del lago de tus sueños; cómo puedes pensar que teniendo el poder sobre todas las cosas piensas que te pueden dominar con tan solo un beso de tu propia piel? ¡Déjame bañarme en ti, déjame esconderme en las profundidades de tus aguas, entre los pechos de tu cuerpo, entre los risos de tus cabellos endrinos, déjame ser la ola que te salpique, que moje tus entrañas con mis labios, déjame madre ser parte de ti! Cuando la naturaleza te dio la vida, te cubrió de dulzura, dio en ti ese amor que tienes al ser madre, no pensó que un día algún  hombre podía castigarte con tu propia mano, no, esos no. Tú tienes lo que cada hombre necesita, tu cuerpo, tus senos, el lugar donde germinan las olas del lago de tu boca, dáselo pero con medida, no le des el mando, tu eres la que le tienes que decir esto es tuyo y esto es mío, solamente soy la hembra de te parió. ¡Dame un me gusta el forjador de sueños! Soy la pluma que moja sobre el tintero de tus aguas. José Rodríguez Gómez. El forjador de sueños

dicen algunas personas que llegar a ser viejo es bueno

Dicen algunas personas que llegar a ser viejo es bueno.

¿Para qué, si, para que es bueno llegar? Bueno es ser joven tener un amor que te quiera, poder darle tantos besos como pelos tenga en su cabeza, eso sería bueno pero llegar a ser viejo. Anda ya, que se mueran los feos como se decía en aquella copla. ¡Yo, ya soy viejo, si, lo soy, y lo sé, pero  que pena tengo en mi corazón cuando me miro a un espejo para secar mi llanto y con la toalla que seco mi cara quisiera arrancarme la vejez de una sola pasada! No lo puedo conseguir; y esto sí que es una pena. ¿Saben lo que pienso cada vez que pasa por mi lado una mujer bella, con un bamboleo en su cintura y va derramando su arte, su aroma, el polen que se quiere germinar en mis entrañas y no puedo tener la tierra que haría falta para que su polen germinase en mi vida, sé que soy viejo? ¡Para que me ha servido llegar si no puedo vivir! ¡Qué viva todo aquél que lo desee, no quiero morir siendo la sombra de lo que fui! ¿Ahora qué, por donde he de caminar para no encontrarme con ella, contigo, con la mujer que tanto desearía amar? ¿Para qué, ya no valgo, soy viejo? Solamente la lucidez te puede mantener vivo, sí vivo, pero viejo. ¡Quién quiere a un viejo, tú, o tal vez tú, no serás tú! Cuando levanto mi destartalado cuerpo del camastro que me sostiene, todo son ruidos de unos huesos que cada vez que me muevo ellos suenan diciendo, déjame descansar de una vez por todas. No te das cuenta que mis años no son como tú los desearía que fuesen, anda, levanta tu alma y deja el esqueleto para que pueda morir en paz de una puta vez. ¡Lloro, sí, cada vez que veo una mujer con esa belleza lloran mis ojos! Cada vez que lavo mi cara, me miro al espejo de la vida, contemplo mis arrugas, y de mis ojos salen unas perlas de cristal, si, de cristal de muchos colores, y cuando se derraman por mi piel, ellas, se detiene en cada arruga, y forman unas pequeñas heridas que solamente se sienten cuando somos viejos; es cuando las sientes y te hacen llora del dolor. ¿Para eso quieres que lleguemos a ser unas macetas podridas las que solamente apestan a viejas, pensáis que a la vejez le sale el perfume por los poros; piensas que eses aroma que tenía la rosa cuando era rosa, aun lo conserva? No, ya murió aquella rosa, si aquella que me hacía llorar, cuando me daba sus labios rosas y, los míos se refregaban con los suyos, que me queda de todo aquello, nada, si nada y no quiero seguir viviendo de esta manera. Mirar tus ojos, ver de qué color son tus pupilas, besar tus labios, sentir que se siente cuando tus labios con los míos se despegan, que sabor te dejan tus besos en la mente que te rodea, sientes la piel de su boca, que sale una suave saliva  te hacen en tus entrañas. El lago es muy profundo, tus aguas son tan claras que ganas medan de desnudarme ante ti y, cogerte de la mano adentrarnos en las profundas aguas de tu mirada. ¿Soy joven, anda, deja seguir mi camino y, cuando despiertes no veas mis sombras, aquellas que durante unos míseros años te dieron la alegría de vivir? ¿No ves, tú no lo ves; acaso tus ojos han dejado de ver mi cara, no te importa que sea tan viejo para seguirte amando? ¡Quise ser para ti, y lo fui, pero el destino ha acordado en que yo no exista y, cada vez que tú dese recordar mis besos, solo serán eso, un sueño! ¡Loco, si loco, para qué dejamos que haya tantos locos por este maldito mundo, me pregunto por qué! Tú, si, tú, mujer tu, que tienes sobre tu cuerpo el poder dar lo que tanto te sobra, el placer, el veneno que sale de tu mente, cada vez que quieres hacer, lo haces y nada te impide matar, hacer el daño que tanto deseas y nada ni nadie te  dice que eres vieja, en cambio yo; qué soy para ti, si ya no tengo fuerza en mis venas para seguir viviendo, no puedo, me muero cada vez que en mi deteriorada mente quisiera hacer contigo el amor. ¿Ya no me quieres, te comprendo, tú, te das cuenta de que si me diste tu cuerpo con la dulzura de mi mente, quizás pudiese hacer lo que me dice mi corazón? Esconder mi vieja mente entre tus sabanas de sedas, acariciar tus pechos con mis manos temblorosas, besar tus labios, acariciar las es camas de tus ojos, enredar mis dedos entre la crin de tus cabellos endrinos, mojar mis dedos al sentir entre tus piernas el secreto de la vida, beber de tu senos, escurrir mi llanto en tu almohada, tal vez entonces si no puedo ya sea viejo. ¡Pero mientras tanto, no me digas viejo! ¡Deja demostrarte lo poco que tengo deja que me destroce tu cuerpo, deja que me mate el veneno de tu boca y, cuando mi piel esté destrozada, entonces dime lo que tú quieras! ¡No soy un viejo, pero lo parezco! ¿No será que tal vez lo sea, si tú no me dejas demostrarte lo poquito que me queda, para qué me dices viejo?

De una vez por todas, di que te gusta mi página, a si yo sabré que tú lees mis locuras y mis deseos; pero recuerda que no soy un viejo. El forjador de sueños. José Rodríguez Gómez.

Los gorriones

Los gorriones

Camino bajo los árboles de un parque, sin saber adónde, ni tener un lugar al que llegar. Los años pasan, los días se hacen cada vez más cortos, y buscar, qué, nada, seguiré caminando y que mis pasos me lleven adonde ellos quieran. A la vuelta de la esquina puede ser un destino en la distancia, un lugar en la lejanía de mis sentidos, buscaré un rincón recogido del frío del invierno, donde la primavera llegue a donde los pajarillos cantan y con sus trinos llenen de alegría los sueños de mi desgraciada viva; y para que castigue mi viejo y destartalado cuerpo. Lento, mirando al suelo para no tropezar con nada, que me pueda hacer caer, si, es verdad ya tengo muchos achaques, y mi poca  protección es mi viejo bastón; unos dicen que es la tercera pierna, es verdad, sin ella me veo un poco torpe. Hoy hace un día bastante bueno, pero la fuerza del sol no es la suficiente para romper las débiles nubes que lo enmarañan. Ustedes se preguntarán si a mi lado pasean muchas personas, ni las cuento, para qué las quiero. Cuando las quería nadie se acordó de mi; ahora qué me importan que pasen o no pasen, total lo que me queda en este mundo es poco, o tal vez sea mucho. No, solo quiero que me deje el tiempo suficiente para dejar mis recuerdos bien archivados  para recordar lo que en mi pasado fue.  Tengo que penar al haber tenido tantos fallos, tantos errores, de los cuales me avergüenzo, si, de mi. ¡Allí, allí hay un lugar donde me sentaré, para tomar el poco sol que nos deja este cielo gris! El paso por la vida se escribe en un libro de hojas infinitas. ¿Cuando comienza, no sé? Al nacer no tenemos los suficientes conocimientos para poder redactarlos, ni sabemos cómo dejarlos para que otros lo guardasen por ti. Cuando somos mayores nos tiemblan las manos, antes eran firmes, sin arrugas; hoy no te lo puedo decir, los ojos no pueden ver lo que nuestra mente no quiere que veamos; no engaña, a si no padecemos más de lo que tendríamos que sufrir al haber llegado el tiempo de las tinieblas. Las hojas arremolinadas para que no las arrastre el viento, la poca brisa que hace es lo suficiente para levantarlas del suelo y hacer que vuelen como si fuesen mariposas de colores. Arrastro mis pies y voy levantando algunas de ellas. ¡No me gritéis, me exclaman, lo sé, pero no tengo fuerzas para levantar mis pies delo suelo y, si os molesto me perdonáis! Cada paso es un martirio, un dolor en mi alma, unas lágrimas se caen de mis ojos y, nada puedo hacer para que no se estrellen contra este suelo gris. ¿Para esto es el tiempo que me queda, vale la pena estar en este mundo, vivir del recuerdo que tanto daño me ha hecho en mi corazón? Nadie cuenta los errores cometidos, nadie quiere recordar el pasado, y tengo que ser yo el que recuerde los míos. Cuando llegue al lugar en el que pueda estar sentado les contaré algunos de mis llantos acallados por mi vejez. Poca es la distancia, que me separa pero más larga se me hace. ¿Se pueden medir los pasos, los años, los días, son igual que las arrugas de la cara? Tantas y profundas, quedaron grabadas por los llantos del destino. Un paso más, si, un paso más y esteré sentado sobre un banco de piedra de los que están hechos para que las personas mayores podamos descansar el poco tiempo que nos queda en esta vida. Estoy sentado, cerca de mi hay unos chiquillos que juegan a la pelota, otros están jugando apiola, y los demás no los puedo ver, están muy lejos de mí y, mi poca vista no me permite saber a  lo que están haciendo. A mi alrededor puedo ver los árboles, los cuales están tan solos como lo estoy yo, sí sin hojas, sin pájaros que puedan revolotear por sus brotes verdes, tienen vida, pero la sabia de su corazón los tiene en el letargo, ellos viven, si ellos si viven y, cuando la naturaleza quiera volverán los brotes, sus hojas llenarán de colorido su magnífico e impresionante cuerpo y los que vengas después puedan cubrir se con el manto de sus hojas. ¡Ah, se me olvidaba, cerca de mi hay una chica y un joven sentados en uno de los bancos que hay en este parque, ellos hablan muy bajito, si, muy bajito, será para que nadie pueda sentir lo que se dicen! Sus ojos se miran, entre ellos hay una pared de cristal la cual los envuelve un una cortina de luces y sombras ¡Cuánto daría yo por tener estos años, hay, si hay, cuanto, ya no puede ser, el tiempo pasa y nada vuelve, solamente vuelven una y otra vez  las cuatro  estaciones del año! No quería mirar a los jóvenes por si ellos se sentían molestos al ver que un viejo se los quedaba mirando. Los recuerdos son para mí como si fuesen puñales de acero se clavaban en mi mente, y al recordar los años tan felices que tuve en mi juventud. ¿Es cierto que tuve esa infancia de la que yo quiero recordar? Hacía muchos años que no recordaba los besos que ellos se estaban dando, sin importarles el que yo les mirase. Sin saber por qué sentí un dolor en mi corazón, agachado encogidos para aguantar el tremendo dolor que me estaba infringiendo mi mente. Una bandada de gorriones se acercó justo a mí. Era tal el dolor que sentía en aquellos momentos que les dije. ¡Iros, si, iros   a otro lado, me molestan vuestros cantos! Volar y no acercaros aun pobre viejo, que no puedo hacer volar mi mente, no quiero recordar los besos que una vez pude dar y por ser tan poca cosa no lo hice; hoy me arrepiento tanto, que no quiero vivir, no, no quiero vivir. Con mi bastón les hice un amago para que levantasen el vuelo y se marcharan de mi lado. Quería estar solo, sufriendo y penando los pocos o muchos días que no supe hacer lo que tenía haber hecho. Entre mis manos las tuve y ahora veo como se dan esos besos, les sale la saliva de sus tersos labios, enredados las manos entre sus cabellos, mis recuerdos  solamente lágrimas, si, lagrimas es lo que salen de mis deteriorados ojos. Los gorriones por más que yo les quisiera echar, ellos como si no me hubiesen sentidos. Revoloteaban, con su piar entre ellos, formaban un jaleo que nada podía hacer yo. Busqué, y en uno de mis bolsillos, encontré un pedazo de pan. Mis manos temblaban, pero eso no importó de que yo partiese en pequeños trocitos y se los fuera echando al suelo, ellos cuando vieron los trozos de pan corrieron para comer se  los. Al verlos tan cercas de mí, no sé lo que pasó en mi alma. ¡Dejé de mirar, a si ella tanto como él estaría más dichosos al no sentirse agobiados por las miradas de un chochó viejo! Siguieron con sus caricias, con sus besos, con los roces de sus manos por todo su bello cuerpo. Deje de mirar y, me entretuve con los mucho pajarillos que tenía a mi lado. Les ponía el pan en la palma de mi mano, se subía a ella sin importarles nada, no notaban ni el temblor de mis dedos, pensarían tal vez que estaban montados en una de las ramas de este viejo árbol que nos cobija. Se acabó el pan, no tenía nada para darles. ¡No se marchaban, se quedaban revoloteando a mis pies, tenían hambre! ¿Qué les podía dar? No quedaba nada en mis bolsillos y por más que me buscaba no encontré nada. Temblorosas mis manos, al ver cómo piaban y picaban en mis viejos zapatos, pidiendo que siguiese echándole algo para alimentar sus cuerpos algo que los pudiese alimentar. Cada vez más tembloroso, sí, al sentirme que no podía hacer nada y que los pajarillos se habían quedado junto a mí para que yo les diera algo. Miré al cielo, levanté mis hombros, diciendo le que no tenía nada, que mi cuerpo no tenía fuerzas para seguir viviendo, que nada era, que el tiempo se había ensañado con mi vida, que no deseaba seguir en este mundo de tristezas. De mis ojos salieron unas lágrimas que parecían dos estrellas reluciendo entre las tinieblas. Algo que no puedo decirles qué, algo me hiso meter mi mano en el pecho, sacar sin dolor mi corazón que en aquél momento estaba latiendo, si, latiendo, aunque fuese muy lentamente, pero latía, y al mismos tiempo seguía bombeando la sangre de mis venas y lo tenía sobre mis mano. ¡Por un segundo, me miraron todos a la vez! Era maravilloso ver los pequeños pajarillo, que miraban y ninguno hacia trinar su pico. Moviéndose entre mis dedos, fui cortando pequeños trozos de mi corazón, sonreía, mis labios sonreían, y al verme ninguno quiso comer. Les seguía echando, hasta que no quedó ni el más pequeño trozo de mi corazón. Cuando el último trozo que quedaba sobre mi mano ensangrentada, lo acerque´ hasta el pico de uno de ellos. Dando unos gracioso saltitos, me miró, se subió a mi zapato, como pudo fue subiendo por mi pierna, en si pico llevaba uno de los trocitos que le había echado. Le puse mi mano, dando un salto subió a ella, lentamente la fui acercando a mi cara donde pudiese verlo. ¡Qué belleza, que dos lagrimas estaban clavadas en sus diminutos ojos! Nos quedamos mirando fijamente, su pico se abrió y piando me decía. ¿Por qué, por qué les había dado mi corazón? No lo necesito ya ha vivido mucho tiempo, es hora de que me vaya a dormir para los restos. ¡Anda cómetelo, no ves que no me queda otra cosa para daros, esto aunque sea poco os dará la vida y podréis poder pasar este frío y triste inverno! Todos a la vez cogieron uno de los trozos y volando los juntaron, lo dejaron sobre mis mano, el que estaba subido sobre la palma de mi mano puso el último trozo, le dio un pequeño picotazo y este volvió a bombear, cogidos de sus picos de marfil lo pusieron nuevamente en mi pecho; este comenzó a bombear como si nada hubiese pasado. Mi cuerpo quedó sentado sobre el banco, ellos cogiendo mi ropa levantaron mis sueños de este maldito mundo y, jamás sabrían de mí aquellos enamorados a los cuales había mirado recordando mis besos.

El forjador de sueños. José Rodríguez Gómez

mírate al espejo

¿Te ves bonita? ¡Si, pues si, lo eras, ahora ha pasado tu tiempo, que lastima, con lo bella que tú eras y ya ves como estas sin que nadie te diga halagos, sin que te escriban versos, sin que nadie se acuerde de ti, los tiempos hacen de cada uno de nosotros un libro que se va escribiendo cada día! Yo te miro y siento por mi cuerpo el daño que ha pasado en tu vida, los cambios que puedo ver con solo mirarte, no hace falta que te mires al espejo, tu cara tiene unas arrugas que te das cuenta cuando de tus lindos ojos salen un río de agua cristalina, al resbalar por tu piel se va deteniendo encada una de ellas ,y tú sientes que se agolpan sobre tú piel ya marchitada, piensas que por mirarte al espejo tú te ves siempre joven; tú misma al verte te crees que la juventud la tienes sobre tu lindo cuerpo. ¡Te está engañando el espejo ya que él se ríe al verte; y si fuese yo también se reiría de mi, pero no nos damos cuenta de que los años pasan, y el mirarte no te puede arreglar las escamas de una sirena que nadaba por los mares, que pena sentimos al ser una persona que ya tiene años! Nuestro cerebro es una máquina que nos dice que somos de una forma que pensamos que la juventud está siempre en nuestro cuerpo. Recuerdo cuando paseábamos por el parque, que todos los jóvenes te miraban encantados, te veían que eras una diosa, que tus encantos quien pudiese tenerlos para poder darte un beso en tus labios, esos labios tan rojos que parecían dos rosas encarnadas y puestas a propósito sobre tu linda boca, tus maneras de caminar hacía que los hombre se volviesen para verte como ibas moviendo tu cintura, tu cuerpo tenía el garbo que tienen las muñecas de cristal, para mi tenerte cogida de tu cintura era una sensación maravillosa al sentir como se bamboleabas tu cuerpo, que maravillosa sensación y mis manos se tenían que cogerte fuertemente para que no se me escapara tun vendito cuerpo; te recuerdo como si hubiese sido ayer, te miraba a tus ojos, en ellos podía ver el mar con sus olas embravecidas, tu perfumado cuerpo era como tener te junto a un rosal de flores perfumadas, tus cabellos eran la noche y su brillo parecían las alas de un cuervo, de negro que era pasaba al azulado del brillo que resplandecía. ¡Qué hermosura de mujer! ¡Maldigo la vida, si, la mal digo porque no hay derecho que una rosa como tú se valla arrugando con el paso de los días y que no puedas tener el mismo garbo, y que tu piel no se valla arrugando, yo la maldigo ya que siento que mi corazón se va marchitando al mismo tiempo que tú pierdes las cosas tan bellas que tú tenías para mí! Hoy te miras tú te ves aun bonita, si lo piensas, pero no es cierto mi vida, ya se acabaron los sueños para nosotros, te das cuenta de que la vida ha pasado tan rápida que se fueron los años sin darnos cuenta. Recuerdo el primer beso, si lo recuerdo, te cogí de tu cintura, estreché tu bello cuerpo al mío, y al sentir que tu cintura estaba fuertemente arrimada a mi cuerpo la locura fue tal que no pude contenme y la bella sensación al tenerte junto a mí que mis labios se acercaron a los tuyos, se juntaron de tal forma que durante unos minutos que duró el primer beso, para mí era estar en las nubes y tú a mi lado vestida de ángel; si, vida mía te recuerdo y por eso ahora lloro, al verte mira en el espejo de nuestra habitación. Esa habitación que nos hizo ser tan felices a los dos, los recuerdos pasaron al baúl de los sueños, donde se guarda toda una vida, que tendrá ese baúl que le cabe todo, si todo cuanto ha pasado en nuestra vida. ¡Será muy grade pienso yo, porque en esta vida han pasado tantas cosas que para llenar un lugar adonde se guardan los sueños ha de ser muy grande para que pueda caber los sueños y los hechos ya que durante toda una vida quepan en ese lugar! ¡Soñar no cuesta nada, pensar tampoco, vivir ya es tener en nuestras manos los sueños de otra persona que ha vivido junto a ti, y los recuerdo tan bellos que vivimos juntos! Todo no se pude borrar a si como así, la vida no es un cuadro colgado de una vieja pared. El eco de las sonrisas queda entre las paredes de nuestra habitación, el perfume de tu cuerpo está pegado a las sabanas de sedas que tú ponías en nuestra cama, en la cual aun queda el sudor de nuestra piel, el cual ha penetrado en los hilos de la de los sueños, y para mí no se ha marcha do nada, todo está igual que cuando teníamos cuarenta años menos; si toda una vida, pero la vida se guarda dentro de un lugar que está en nuestro corazón, y nadie puede borra lo que durante tantos años ha ocurrido en nuestras vidas. ¡Vístete mi amor! ¿Quieres que demos un paseo, si un paseo por el parque, veremos los árboles con sus hojas verdes como el mar, su pájaros cantando, yo sé donde tiene su nido el ruiseñor, el que canta cada vez que nos ve bajo la sombra del sauce, si ese es nuestro pájaro preferido, que su canto es un trinar de flores silvestres, una cascada de aguas turbulentas, veremos la fuente con su caños de cristal, las flores toman la humedad de sus aguas cuando rebosa de su caudal, veremos pasar otras parejas de jóvenes que también están admirado por las flores que hay en nuestro parque? Mientras tú te viste yo te voy contando cosas que pasaremos hoy en nuestro paseo. Ponte el vestido azul ese me gusta porque te hace una silueta tan bella que deseo tenerte a mi lado y que los demás se sientan con envidia al ver que mujer más bella llevo con migo. ¡Si te puedes poner los zapatos de charol, yo se que a ti te gustan los tacones altos, y a mí también me gusta que andes con ellos, porque cada pisada es un bamboleo de tu bella cintura, si hace un día espléndido, te has de llevar la sombrilla para que el sol no queme tu cara, también te pones en tus cabellos la rosa que yo te regale, sabes tú que es muy bonita y te hace juego con el vestido azul! Cuando tu estés vestida yo me vestiré des pues que tú, tú sabes que yo en pocos minutos estoy vestido, y mientras tú me cuentas cosa de lo que te ha pasado en estos días. Me voy a poner el traje de las fiesta, des pues del paseo nos iremos al salón de baile, allí demostraremos la clase de bailar que tenemos los dos. ¡Si me pondré esa camisa, gracias mi mor por darme la camisa que más me gusta! Ah y también esa palomita, que cada vez que me la pongo tú estás enamorada de mí, me siento tan feliz a tu lado que no pasan los días por nosotros, tú sabes que llevamos muchos años juntos pero nuestra juventud no se ha movido nada desde que estamos casados. ¿Cuánto hace me preguntas cuantos años hace? ¡Pocos años hace mi amor, si todavía recuerdo el sonido de aquella balada de trompeta que nos dedico nuestro gran amigo de la orquesta! Cada vez que nos veía bailar nos dedicaba esa misma melodía era tan dulce de aquella balada hacia llorar al la misma trompeta, ya que sus quejidos hacían estremecer nuestros. Sus quejidos eran tan dulces que se clavaban en nuestro corazón y nos arrimábamos cada vez que nos dedicaba su encantadora melodía. ¿Ha cogido tu bolso, para que puedas llevar tus cosas y tu pañuelo de encajes?, también te cabe tu pequeño espejo, en el cual te miras para retocarte tus mejilla y darte los coloretes para tu sonrosada piel. ¡Qué bella estas, seremos como todos los días que vamos al baile la pareja más elegante de todo el salón! ¿Estás vestida, entonces nos vamos, cógete de mi brazo mi amor que nos vamos al parque? Salimos de la habitación en su tocador quedaron las cremas los pinceles, su sonrisa perdida en la distancia, su reflejo y su linda cara que ella siempre veía cada vez que se miraba en su espejo del tiempo. Salimos de paseo lentamente, sus pasos no eran los de antaño, paseamos por el salón, por el comedor y por los pasillos de la casa, una vez que habíamos paseado por el parque ella se encontraba cansada, y cogida de mi brazo nos volvimos a casa sin haber salido de ella pero para ella fue un largo y divertido paseo por las calles de nuestra ciudad. ¿Te ha gustado el paseo por el parque? Si mi amor te ha gustado, a mi también. Se sentó en su silla de ruedas y yo le fui empujando hasta nuestra habitación porque ya estaba cansada de pasear. Miro su cara, la tiene arrugada, pero su leve sonrisa me hace sentir en ella que le tiempo no ha pasado y somos jóvenes toda vía. Después de haber paseado, la a yudo a quitarse su ropa, todos son dolores, sus movimientos son lentos, sus articulaciones están dañadas de los años que tenemos, su mirada se queda perdida en la distancia y su sonrisa es una mueca de sus lindos labios que ya no tiene la frescura de hace muchos años, pero sigue siendo linos a pesar de sus años, si tienen muchas arrugas, ya no se los pinta para no llenarse el vertido de carmín. La levanto de la silla, y con mucho cuidado la tumbo sobre nuestra cama, todo es un alarido, le duelen todas su articulaciones, se siente mayor no por sus años como ella me dice, sino que está cansada de estar en esta vida; y yo le digo que no tenemos prisa para irnos de aquí, tiempo habrá para eso, y después cuando no estemos los pájaros seguirán cantando. Des pues de acostarla me siento en el salón reclino mi cabeza sobre mis rodilla, y lloro amargamente al pensar que el tiempo no tiene perdón por haber hecho esta vida de esta forma, ya que al pasar lo días nos vamos transformando en viejas macetas, que sus raíce están podridas y nuestras hojas ya no relucen en la oscuridad, y cuando el sol sale él ve que ya no estamos en este mundo sino envuelto un una espesa nube de colores que nos envuelve entre las tinieblas. Se marcho el perfume, ya no queda nada de lo que fuimos, solo estamos esperando que el viento nos lleve muy lejos de esta vida donde se vive, si, se vive pero los que pueden vivir son esa juventud que es la pura vida tal como os la cuento porque en ella sí que se siente el perfume de las rosas y el sonido de la fuente donde cantan los ruiseñores y al llegar la mañana con sus trinos. Se oye el sonido de una trompeta lejana su música es la balad de una trompeta, que con sus quejidos de su metal recuerda viejos tiempos que para mí son hecho de una me lo día que hace llora mis sentimientos ya perdido por lo sueños que pasaron a mejores días. Ella está dormida, yo cansado del paseo, y en el sillón de mis sueños me siento tan viejo que no quiero mirarme al espejo porque cada vez que lo hago él serie de mi, y para no verle la cara que pone al mirarme no lo hago y para peinarme los pocos pelos que me quedan lo hago delante de una pared que se pueda ver mis sombra y allí me peino. Un beso para todos de mi parte, y les pido que aunque seamos viejos hay que mirarse al espejo que él nos dice viejos pues será cierto pero por eso no hay que echarle cuenta, pero si él te dice que eres un viejo, tú le contesta más viejo eres tú. El forjador de sueños.

     CARTA A MI MADRE

¿Cuánto tiempo hace que no me hablas, lo sabes tú; porque yo tengo menos años que tú, y ya no me acuerdo desde cuando no tengo noticias tuya?  ¡Será porque estamos muy lejos, tú de mí y, yo de ti! Puede ser: dímelo madre, tú lo de de saber ya que tú no estás donde yo quisiera que estuvieses. El tiempo dicen que borra los recuerdos, yo no puedo creerlos ya que a ti me es imposible de olvidar, te acuerdas de cuando yo te ayudaba a en saltar las agujas porque tú con tus preciosos ojos no veías el agujero de la aguja y, yo sentado en la mesa de camilla te ayudaba porque tú me lo pedias y sin decirte nada me sentí tan feliz a tu lado que para mi hacer algo para que tú te sintieras feliz a mi lado hacia todo cuanto tú me pedías; que feliz era yo al estar contigo pero qué vida más desgraciada que me ha tocado vivir sin ti. El tiempo se va volando y ya no soy aquel niño tan feo como te decían las personas, ya que tú en verdad eras muy guapa y también mi padre lo era, y yo nací como si fuese el patito feo,  hoy soy un signe blanco que se mese en los lagos de mis sueños,  puedo hacer cuantos sueños se me antojen y ahora te estoy pintando como yo deseo verte, ya he pintado a papa y ha quedado muí bien pero pintarte a ti es para mí un recuerdo tan bello que me hace llorar cada vez que doy una pincelada sobre el lienzo que cubre tu cara.  ¡Eras tan bella, que cuando por las noches que estoy sólo ya que en esta vida para vivir mal es mejor vivir sólo y a si estoy, pero nunca he estado más cerca de ti. Cuando lo años se van acercando al final de camino, eses camino que todos tenemos que pasar, es cuando los recuerdos se hacen realidad y te viene a la mente y nada puedes hacer para borrarlos; el sueño te deja despierto durante un rato hasta que el sueño te doblega y te quedas rendido de haber llorado por que los recuerdos de mi infancia me son imposibles de borra de mi corazón.  ¿Eras tú la que me contabas aquellos sueños que hoy en día yo escribo, verdad que eras tú madre? ¡Cuándo tú me dejabas, para mí fue tan duro que hoy al paso de los años yo maldigo ha ese hombre llamado Dios! Sí no sé por qué pero no me cae bien y, no lo he podido perdonar lo que me hizo cuando yo era un niño, yo sé que  tú me querías tanto que cada vez que me siento en una mesa de calilla, yo te veo sentada conmigo y te pregunto cómo te encuentras y tú me dices lo mismo. ¡Pepillo yo estoy bien, tú por mí no tengas penas que cuando a ti te llegue la hora veras que donde yo vivo ahora es un lugar donde los sueños son reales, hay  cada cosa tan hermosa  en este lugar que tú cuando te llegue la hora no te olvides de traerte tus cosa para pintar ya que aquí tendrás tantos paisajes hermosos que no terminaras de  pintarlos todos, sí ya sé que hoy pintas y que eres un soñador, que algunas  personas  te llaman loco porque estas siempre sobre las nubes de colores. ¡Dile a esas personas que tú eres diferente a los demás, yo ya lo sabía pero como te repetía tantas veces que para mí era un dolor el irme y no poderte dar una carrera de bellas artes que fue mi deseo mientras estuve contigo; pero me fue imposible poder dártela pero veo que sin haber hecho la carrera tú sabes pintar y cuando escribes pones tu corazón en cada palabra que quieres que lean las demás personas para que puedan saber de primera manos que tú eres algo especial y no es que yo lo diga porque soy tu madre, no, sino porque yo lo sabía desde que naciste y a nadie se lo dije, hoy puedo contártelo a ti. ¡Dime madre que es lo que yo tengo de diferente a los de más! ¡Tú cuando naciste eras como dicen muchas personas, muy feo, pero yo sabía que serias como el signe blanco! Un día al haber nacido tú estabas dormido en mis brazos, yo te acunaba despues de haberte dado la leche de mis pechos, a la que a ti te gustaba tanto, porque luego ya te contare un de tus travesuras que hiciste cuando ya eras mayor, bueno no tan mayor como para saber que aquello era cosa de un niño pero tú lo hiciste. Lo dejamos para más tarde, volvamos al lo que te estaba contando. Tú te habías quedado en mis brazos arto de tomar el alimento tan maravilloso que es la leche materna y cuando ya dormías en tu cara se reflejo una sonrisa y a la misma vez tú comenzaste a llorar. Aquello a mi me extraño y no se lo dije a nadie  me lo guarde para mí;  un día yo tuve un sueño que se trataba de lo que a ti siendo un niño muy chico te ocurrió y sin haberlo contado a nadie el sueño me vino una noche de invierno ya que tu sabes que naciste en invierno y tendrías un mes y medio aproximadamente. La cama estaba en el cuarto de adentro porque ya sabes que mi vida se fue pidiendo un deseo, que era tener una casa para nosotros y no tener que dormir casi todos en la misma habitación, pero los tiempos en lo que tú naciste eran muy difíciles y la cosa no estaba para hacer compras, primero porque no teníamos dinero para casi comer y segundo que tu padre no ganaba casi nada, y yo cociendo los vestidos para la gente cuanto me pagaban, tú lo sabes que por hacer un vestido me daban cinco duros y le parecía muy caro y ellos no pensaban que cuantas noches mientras tú dormías yo me quedaba cociendo mis vestidos para la calle. Con lo poco que yo ganaba al día siguiente comíamos una a migas de pan y un poco de gazpacho y esa era la comida que comíamos en casa, tú en cambio eras el que mejor comías ya que mi leche era tu alimento mientras tuviese la cantidad necesaria para que estuvieses alimentado, cosa que duró bastante tiempo en no tener que darte otra comida que no fuese mi alimento de madre. Como un pajarillo se alimenta del pico de su buena madre, yo te daba mi pecho y a ti además de gustarte mi leche y a demás te gustaba tocarme el pecho cosa que también me extrañaba pero pensaba que sería al saber que de allí salía tu alimento lo acariciabas de placer. Pepillo tú tenias una estrella que te iluminaba tus ojos, y yo te veía sonreír y lloras durante muchas veces,  a nadie le dije lo que te ocurría hasta que tuve el sueño como a ti te pasa que vives de los sueños yo también los tenia. Aquella noche como te decía de invierno yo estaba dormida y en mi mete se dibujo una estrella que me dio que este niño que te dicen que es tan feo, no lo tomes a mal, ya que cuando sea mayor veras que el signe que tienes recogido entre tus brazos; será un soñador de los mejores de este mundo y nadie podrá ser superior a él. Este sueño me despertó y yo al abrir mis ojos  la pude ver en realidad que la estrella se desaparecía lentamente para que yo pudiese ver lo que en mis sueños había visto y que nunca se me pudiese borrar el sueño que tuve. Esto me dijeron sin contar nada de ti que era una señal  de que tu tenias un algo especial, que cuando fueses mayor las personas desearan que tú les escribas y ellos te seguían leyendo cada cosa que tú hagas y serás algo que en la vida te hará sentir la felicidad en tu corazón. Pasaran los años y cuando tú no estés será cuando las personas te reconocerán como alguien que dejo una huella que jamás se ha de borrar, es tu legado para la humanidad, eso aunque a ti te parezca poco, no es poco, sino que todas las personas no pueden decir lo mismo. Tú no tuviste la fortuna de haber nacido en una cuna de rico, y de no poder tener una carrera. Hay muchas personas que tiene dos y tres carreras y no son capaces de escribir lo que tú escribes sin despegarte de la pluma que siempre te acompaña a todas parte, porque tú cuando caminas vas pensando en lo que has de escribir el próximo día y lo haces,  eso te dará el nombre de tu vida y cuando estemos los dos juntos desde aquí ya lo veremos cómo es tal y como yo te digo. ¿Tú te cuerdas de la manta que yo hacía con los trocitos de los recortes de lo vestido, si verdad que te acuerdas pues cuando me vine me traje una corcha de esas y la tengo guardada para cundo tu este a mi lado? Con ella te taparé y veras que aquí no hace frio como hacía en nuestro pueblo de Lora del río, en verano nos asfixiábamos y en invierno caían la heladas que el lebrillo se quedaba congelado y tu tenias que llevar un pasa montaña que te cubría la car para que no te saliesen sabañones y sólo se te podía ver los ojos, aquellos ojos que hoy recuerdo como si fuese el día en que te llamaron para que tú vinieses a mi lado;  yo quería darte un beso antes de partir a mi largo viaje. ¡Si madre tienes razón! ¿Pero tú me vistes mis ojos? ¡Sí que te los vi! ¿Cómo si tus ojos estaban abierto pero eran blanco y no tenias los colores de tus ojos donde estaba esos colores que yo no pude verlos? ¡Yo te vi como te acercaste a mí con miedo por si te llevaba conmigo, sé que  a ti te dio miedo darme el beso que yo tanto quería darte y llevármelo conmigo al camino del destino que nos guarda para el resto de los tiempos! ¿Por qué te fuiste,  por qué no  me llamaste antes, para que yo pudiese haber estado a tu lado hasta el momento en que te di el beso, si sé que me dio miedo dártelo, pero no era que tú me dieses miedo, sino que nunca había visto a la muerte a tu lado y aquel día estaba junto a ti y eso fue lo que me asustó tanto, ver a esa mujer vestida de negro que esperaba a tus pies que tu cerrases tus lindos ojos para ella llevarte y que yo no te pudiese ver nunca más. ¿Tú sabes lo que yo sufrí, te puedes imaginar lo que tuve que pasar por qué hay persona que se van cuando menos deben irse nunca, ya que una madre tiene que durar tanto como dura una serpiente o una palmera que duran casi los trescientos años y a si el que nace hombre tiene para siempre una madre que lo quiera  como tú me querías a mí?  ¿Por qué haber nacido hombre, quien quiere más a su hijo que una madre, nadie madre nadie me ha querido tanto como tú me quisiste a mí, ya ves como me encuentro y gracias a las cosa que yo hago eso al menos me hace sentir feliz y cuando me acuesto yo no hace falta que me acuerde de ti, no, sino que  tu cara está reflejada sobre la cabecera de mi cama donde yo duermo despues de haber hablado contigo y de haberte dado un beso de buenas noches; y a si como si fuese un niño yo me duermo cada noche. ¡Espero que no se te haya olvidado el lugar que tú y yo quedamos antes de irte! ¿Te acuerdas, si pues te lo voy a repetir porque sé que tú eres mayor que yo y puede que la mente y los cabellos que tú tenías tan negros se te hallan puestos  plateados, y cuando a una persona le pasa eso quiere decir que ya es muy vieja y casi todas las cosas se le olvidan y por eso quiero recordarte el lugar donde tú y yo no tenemos que encontrar cuando yo me valla de este infernal mundo ya que sin ti esto es un infierno, aquí no hay gloria como tú me decías a mí, pero que le podemos hacer los que aquí nos quedamos hasta que esas mujer tan bella pero que me da miedo siendo un hombre yo no quiero verla, con cerrar mis ojos ya tengo bastante y no me preocupa lo lejos que este el lugar donde tú yo no tenemos que encontrar el día que ya me llegue la hora, yo creo que ya he vivido bastante, si madre ya soy viejo, y que mas da vivir unos años más que no vivirlos, si cuando un hombre pierde a su madre ya no quiere ser nadie en este mundo y las cosas que se han marchado al tú faltarme ya no volvieron jamás y para que se quiere la vida si no tenemos a quien nos quiera, ya que como tú nadie me ha querido tanto. ¡Madre el lugar donde tenemos que vernos es donde está la fuente de colores es aquella que tiene diez y seis caños que cada uno sale de un color y cerca de la fuente hay un árbol que da una sombra muy buena y a sí, sí hace calor tienes donde guardarte para que no se queme tu linda cara y si tiene sed  puedes beber toda el agua que desees y  no se te hará larga la espera ya que se que cundo me tenga que ir es un momento, porque el viento que es quien me tiene que llevar es fuerte y rápido y en pocos minutos estaré a tu lado;  nada, ni nadie, me podrá separar de ti a si no me hará falta nadie para que yo tenga a mi lado una mujer que me quiera como tú me quieres a mí. Tuyo tú pequeño    FORJADOR DE SUEÑOS.

¿CÓMO SERÁ EL CAMINO DE IDA?

¿Te lo has preguntado alguna vez? Yo puedo decirte cómo es. Si aunque no te lo creas, un día estaba yo subido a un tejado y mira por donde al no ver lo suficiente caí desde una altura de unos seis o siete metros al suelo. Di con la cabeza y aun estoy vivo. Por qué no lo sé lo que sí puedo contaros es que bajando yo estaba muerto en verdad, si, muerto, nada del tiempo que paso desde la altura hasta el pavimento de cemento que fue lo que amortiguo el golpe. Si el cemento más duro que yo había visto en mi vida, no lo toméis abromas que si que era cemento. Y si no que se lo pregunten a mi cabeza, que quedó como si fuese una granada, en el lugar donde me golpee contra el suelo. ¿Muerto o vivo; que se yo, lo que puedo deciros es lo siguiente que cuando sentí el golpe fue cuando desperté, cuando choque contra el suelo pero en el trayecto yo bajaba muerto si dormido el por qué, que se yo porque sería? Durante la caída sentí que algo me sujetaba. Unas alas de colores y unas manos suaves sostenían mi cuerpo como si fuse una persona encantada. Pero durante los segundos que estuve sostenido por algo que me dijo que no temiese y que no tuviera miedo de nada que mi vida seguiría existiendo y nada pasaría. ¡Como podía yo sentir a la persona que habló conmigo durante unos segundos que tardó mi cuerpo sin detenerme en el camino! ¿Quién fue, es mi pregunta para todo aquél que quiera leer mi historia, ya que lo que les estoy contando es una de las cosas que a mí me han pasado durante mi vida, hoy quiero contaros los hechos y no crean que es incierto lo que les cuento, sino que es tal como yo le estoy relatando lo sucedido? Mis ojos cerrados, nada veía en la veloz carrera hasta el suelo, qué tiempo pasaría, que se yo pero tuve tiempo de hablar con alguien él cual me dijo que no temiese, que nada pasaría y que mi vida seguiría a delante con mis heridas y yo viendo el agujero que había creado sobre el tejado por el cual tuve la caída, sintiendo como corría la sangre por mi cabeza y con una de mis manos me tapaba la salida de la sangre por mi cuero cabelludo; gracias a unas voces que acudieron a mí por esto me pude salvar de morir. El morir no es problema el problema está en quedarse aquí sin que nadie se acuerde de ti. Sólo si sólo es lo único que la persona le falta para encontrar la locura y decirse asolas que donde está el mundo que me rodea. Nadie, nadie vive junto a mi; estoy sólo, por qué entonces si estoy sólo ya estoy muerto. Pues no es tan malo como cuentan las personas que viven en la tierra y lo que nadie sabe es lo que hay despues de haberse muerto y volver a estar vivo nuevamente. Pensar que estoy loco, al pensar tales cosas pero ni mucho menos, lo que pasa es que no todo el mundo puede decir que le ha ocurrido lo que a mí me pasó. ¿Hay cielo: no lo creo; pero que fue lo que me sostuvo en la caída, suerte, si tal vez fue suerte? Y no me puedo acordar de nada. Si pero quien era él que me habló en mis sueños tuvo que ser alguien que quería que no me marchase todavía. Para qué quería estar donde la soledad inundaba mis sombras, al salir a la calle tras de mí siempre había una sombra que me ponía las manos sobre mis hombros, me detenía cuando podía tener un accidente. ¡Detenía mis pasos, se adelantaba a mi cuerpo y me dejaba sólo al cruzar la calle, él caminaba a mi lado pero no me hablaba nunca yo me pregunto el por qué y para que quieres a una sombra que nada tapa y no te puedes ocultar en ella, sirve para algo más que para reflejar tu cuerpo bajo la luz del sol! A veces pensamos que nada hay, yo mismo lo digo nada hay detrás de la vida nada, y cuando uno se duerme te das cuenta que el sueño es una pequeña muerte, cuando llegue la hora ese sueño será largo ya habrá mucho tiempo para pensar en lo que fue tu vida en este mundo; en el cual estamos para padecer lo que el destino de las cosa quieran hacer con nosotros. ¿Cuerdo o loco, eso ya habrá tiempo para saberlo y cuando llegue el momento de averiguarlo ya tendremos la vida pasada y no será necesario preguntarse el por qué de las cosas que nos han pasado durante el resto de los años vividos en la tierra y para eso estamos aquí? Para eso, si la vida es un tiempo que pasamos pensando cómo podremos subsistir buscando la manera de poder llevarte un pedazo de pan duro a tus maltrechos dientes porque no hay dinero para que el dentista te arregle tu boca, y sin dientes que es lo que puede una persona masticar si lo necesario se han caído por el camino de ida. La fuente estaba con sus choros de agua fresca que se desramaba por los caños que tenía para que saliese el agua sobrante y la tierra se la tragaba como si fuese una esponja que está seca y no puede vivir sin esa agua que le daba la fuente, con su manantial de colores y que la vida de algunos animales se acercaban a los caños de esa fuente que en medio del camino de ida se encontraba llena de gente que hacían cola para poder beber un sorbo de agua fresca y seguir el camino que tras el recodo de este estaba el cruce del destino y nadie podía dar la vuelta para atrás. Descalzo nada que pudiese tapar tus heridos pies, nadie se quejaba, era un caminar sin palabras, nadie conocía a nadie y todos caminaban en silencio, sin adelantarse al otro que seguía su mismo camino, el pelo, los dientes, las manos, los huesos, su cuerpo, todo quedaba tras de él tirado por los suelos llenos de tierra y polvo que tapaban sus huellas, y seguidamente se iban perdiendo camino al destino sin saber el por qué de este camino sin poder gritar para que alguien parase esta cola que se perdía al llegar al cruce de este largo camino que seguramente iba al final de los sueños y los cuales ya no servían para nada todo había terminado para esta cola que cada vez era mayor y qué lugar tan grande tenía que haber cuando se pudiese divisar el cruce, que sería esto que no lleva al final sin saber ni poder preguntar adonde nos conducen a todos y nadie se miraba su cuerpo ya que según nos ha cercábamos al lugar las ropas ya no estaban sobre nuestro cuerpo, nada cubría los huesos que se iban cayendo por los terrenos pedregosos y que nada se sentía en los pies nada, ni la sangre caída de los pies manchaba la tierra, la piel se caía como la escama de una serpiente y se quedaba enterrada por los pies descalzos, nadie se paraba para ver qué era lo que estaba sucediendo. Era el tiempo que se tarda de estar vivo a estar muerto. ¿Es largo sí pero también es corto ya que el tiempo no cuenta para nada y tienes toda una vida para llegar al destino que nos espera cuando no te despiertes al caer de un sitio alto y nada de lo que sucede ya no es válido y nadie te recoge porque no estás vivo y nada queda de ti, sólo el charco de sangre que dejaste al darte el golpe pero tú ya no estás en esta vida? Yo me sigo preguntando el por qué yo tuve esa suerte si es que se le puede llamar suerte el seguir con vida en este desgraciado mundo donde no hace falta que te tapes de nada ya que nadie te puede ver como caminas bajo la sombra de un tomillo y ni el olor a silencio te hace ver la soledad de tu vida, la que tardo en llegar al lugar de tu despedida… EL FORJADOR DE SUEÑOS

EL VIOLÍN DEL DESTINO

Ya tenía mis años, yo vivía en casa de mis abuelos. Ellos, tenían muchos años pero siendo yo una persona mayor, ellos aun tenían ganas de ser jóvenes y el único nieto que quedaba en la familia era yo, que no me había querido casar y por eso vivía con ellos y ellos se sentían mejor teniéndome a su lado y a si no estaban solos. ¡Viejos sí, pero me querían tanto que ellos temían por mí como su fuese su hijo, él único que les quedaba por hacer un hombre que al saber que no había tenido ganas de casarme, eso a ellos no le daban importancia ya que había en este mundo tantas personas que vivían solas que era uno más de los que no habían querido enredarse en cosas de matrimonios; pero ellos siempre preocupados por mí sabiendo que no era un niño sino todo un hombre que ya tenía mis cincuenta años al menos, mirando mis años ya podéis pensar los que ellos tendrían si yo tenias cincuenta; cuantos tenían ellos! Si eso casi los cien pero contaban con una fuerte naturaleza que los mantenía en perfecto estado mental y muy ligeros de pies, ya que la casa no era pequeña pero a si decían ellos hacemos deporte cuando nos paseamos por los corredores de la casa. Siempre estaba yo metido en mi alcoba estudiando ya que dicen que la edad no hace mucha falta para poder aprender lo que uno desea. Es cierto, los libros que mis abuelos tenían sobre las estanterías yo me los estaba leyendo casi todos para tener una gran inteligencia y el saber no ocupa lugar. Un día mirando un armario muy grande encontré un estuche que me pareció de un violín, sí era cierto estaba allí. ¿Quién en la familia había tocado el violín que yo sepa nadie, entonces, limpies su tapa la de el estuche y lo lleve a donde estaba mi a vuelo que estaba sentado en la mesa de camilla ya que era pleno invierno y hacia mucho frio, cosa que también ayudan los años que ya tenía mi abuelo. Cuando le puse el violín sobre la mesa él se sonrió y sin decir nada me preguntó. ¿Vas a prender a tocarlo? ¡Y por qué no, todavía soy joven y tengo tiempo de poder aprender a tocar este instrumento y a si no estoy todo el día leyendo y podre cambiar de temas, una veces estudiando y otras tocando este viejo violín. ¿Viejo? ¿Quién te ha dicho que sea viejo, tú, tú lo dices, lo has visto por dentro? ¡No, no lo he visto, pero viendo los años que debe tener, lo mínimo es que sea muy viejo, eso no quiere decir que no suene bien! ¡Ábrelo y ya me dirás quien es el viejo el violín o tú! Al escuchar a mi abuelo sobre el instrumento que estaba sobre la mesa casi no me atrevía a destapar la tapa del estuche para poder ver cuántos años podía tener. ¡Ábrelo te digo, vamos a ver, quien es el viejo! Tanto me lo decía mi abuelo que no me quedo más remedio que abrir la tapa del estuche. Cuando vi el maravilloso instrumento que tenia ante mis ojos no lo pude creer que esto tuviese tantos años como decía mi abuelo. ¿De quién dices que era? Este violín lo compro mi visa abuelo, yo tenía ya casi los diez años cuando un día se presentó con él. Yo me acuerdo de lo que me dijo, parecía una profecía y delante de mi padre que estaba con nosotros le dijo a él. ¡Tú se lo guardas para tu hijo! Y si él no le gusta estudiar música. No temas que sí que lo estudiará, cuando lo vea, podrá pasar noches sin dormir hasta que lo haga sonar como es debido y seguramente él lo apreciara mucho el tener una pieza de museo en sus manos. Dirigiéndose a mi abuelo le dijo. Y tú lo has de guardar muy bien que él no lo pueda encontrara hasta que no sea mayor y sepa lo que tiene en sus manos. ¿Lo habéis comprendido los dos? ¡Si, abuelo. Lo hemos comprendido, esperemos que este guardado hasta que tú decidas dárselo personalmente. ¡Como se lo voy a dar yo, para entonces estaré comiendo hiervas hace ya un siglo, pero ustedes estaréis aquí para que le lo encuentre y lo aprenda a tocar. Mi padre no decía nada, él se daba cuenta de lo que su visa abuelo le quería decir. Mi abuelo se lo dio a mi padre y este no pudo encontrar un sitio mejor que este armario que era tan grande que la humedad no pasaba por que sus maderas eran de un grueso importante y no se podía estropear por muchos años que pasasen por él. Cuando yo pude ver la preciosidad de violín me quede estupefacto sin atreverme a tocarlo de lo maravillosos que era. ¡Cógelo, des tuyo, me lo dio mi abuelo y hoy es tuyo y has de a prender a tocarlo hasta que puedas dar un concierto ante el mundo! ¡Yo, cómo voy aprender a tocar para dar un concierto ante el público! Sí que lo harás, eso me dijo mi abuelo. A sí que ya sabes lo que tienes que hacer con él. Cerré la tapa y me lo lleve a mi alcoba. Una vez dentro lo coloque sobre mi escritorio y lo saque de su caja, más bien parecía una pieza de museo que un violín. Cosa más hermosa que esta, no había visto en mi vida y como me dijo mi abuelo lo tenía que aprender a tocar y sin pérdida de tiempo; estudie su método que estaba con él en el armario guardado y lo abrí y en su primera pagina me decía mi visa abuelos. Querido biznieto esto es para ti un regalo de mi parte, lo único que tienes que hacer es aprenderlo a tocar y cuando lo sepas das un concierto con él, entonces nos iremos al fin del camino donde ya no se puede volver y nadie ha vuelto de aquel lugar. Este es lo único que te pido mientras tú no lo aprendas no estaremos descansando ni de día ni de noche. ¿Lo has comprendido? En silencio quede al escuchar aquellas palabras que salían de la página en la cual estaban escritas y que parecían que me estaban hablando a mí. Tenían al menos ciento cincuenta años cuando se escribieron. ¿Cómo podía mi visa vuelo saber que yo aprendería música y a un que no había tocado instrumento alguno este me gastaría a mi tocar. Era un belleza una pieza de museo sus cuerdas estaba tensas como si alguien las hubiese tensado a cosa hecha para que cuando yo cogiese el violín en mis manos ya estuviese preparado ,para dar mi primera lección. Abrí el método y como me decía el escrito comencé a dar las primeras notas del método y cada vez me gustaba más su sonido, ya que parecía estar encantado, su timbre que tenia salía de su madera como por arte de magia. Parecía de un sueños que no quería despertar nunca ya que él me hacía que no lo dejase ni para comer, ni dormir, me obligaba a estudiarlo todo el dia y también por la noche. Mi casa como era muy grande el sonido no salía de sus paredes tan gruesas y a nadie molestaba, a si que estuve durante meses estudiando las vente y cuatro horas cada día, hasta que un día me quede dormido, y unas voces me despertaron con un mal genio que me sobresalte al escucharlas. ¿Ya sabes tocarlo para dormir? De muéstramelo si es que lo sabes, antes de dormirte has de tocar cada noche y cuando lo toque bien el te dejara dormir, sui no lo haces correctamente bien él no se callara en toda la noche y no podrás dormir tranquilo. ¿Lo has entendido? ¡ Por más que miraba, quien me daba esas voces no podía ver a nadie y el violín estaba preparado para que lo tocase! Sin tener más remedio cogí por primera vez el violín y sí que lo había tocado y el sonido me despertaba de tal forma que no tenía sueño y estaba tan cansado que sin poderlo remediar me quede dormido a su lado fue cuando las voces me despertaron. Al poco tiempo de estar despierto con prendí que eran las voces de mi visa abuelo que tenía ganas de que yo aprendieses a tocarlo a si él podría morir en paz y descansar de su vida tan dura y maltrecha que había llevado en su juventud. Una vez comprendida las razones de mi antepasado yo ya no deje un minuto si estar tocando el maravilloso violín y al final cuando estaban mis dedos molidos por apretar las cuerdas me salían sangre de las yemas de mis dedos. Cuando mire mis dedos vi que se habían curado mis heridas y fue entonces cuando con prendí que ya sabía tocar el extraordinario instrumento que tenis en mis manos. El cual al saber que estaba preparado para dar el concierto fue cuando abrí una de las partituras que me tenía preparada el mismo método y sin decirme nada las paginas se abrieron y yo comencé a tocar de verdad. El sonido parecía que me tenía flotando mis pies no llegaban al suelo y estando casi en volandas el sonido llenaba el dormitorio y toda la casa. Mi abuelo al sentir como tocaba se alegro mucho al saber que su abuelo tenía razón para decir que yo tocaría su despedida de este mundo. A si fue como aprendí a tocar y cuando el sonido llego hasta el director del conservatorio me ofrecieron que diera un concierto para que se pudiese escuchar este maravilloso violín y a si el daría su despedida con la vida gracias a mis deseos de aprender para que pudiesen quedar en paz con la vida y descansar para los resto. El día quedo señalado en los carteles que llenaban toda la ciudad y el teatro quedo al repleto no había localidades por venderse estaba todo vendido, y yo estaría solo ante el mundo tocando lo que mi visa abuelo me había pedido, yo lo hice por él y por mi porque le cogí tal cariño que no pasaba una noche que no interpretase una melodía que ya de memoria se había metido dentro de mí y que no podía dormir sin que de mis manos no saliese esa melodía que hasta el violín se la sabia solo. Llego el día señalado, estaba el teatro a rebosar y cuando el telón se levantó quede ante el mundo sólo y con mi violín en mis manos, el silencio se hizo extremo y se podía escuchar al vuelo de una mosca para que yo pudiese dar el concierto del siglo que era lo que me habían pedido los ancestro de mi pasado. Nadie se movió cuando se pudo escuchar el sonido tan maravilloso de este instrumento que parecía que había salido de los ángeles y que no podía tocarse mejor que yo ya que era una petición de mi familia. Yo interprete la melodía con tal cariño que de mis ojos salieron una lagrimas que mojaron la madera del violín, y cuando se mojaron se fuero destruyendo de mis manos y mi pelo quedo blanco como la nieve, mis manos se fuero arrugando por los años que ya tenía mi cuerpo se fue descomponiendo y mis huesos se quedaron sobre el escenario hecho ceniza y el viento se lo llevo de un soplar y desaparecimos del escenario de un viento que llego hasta donde estábamos tocando la melodía que cuando terminó el público no había escuchado cosa tan hermosa que sin darse cuente ya habíamos desaparecido. Mi cuerpo y mis violín y todo se preguntaban a donde se han ido que no podemos darle su aplauso que se lo han merecido porque es la mejor música que se ha escuchado en la tierra desde que se hizo ese violín. EL FORJADOR DE S¡UEÑOS…

El viejo tocador:

Sí, yo tenía un viejo tocador que estaba en mi grandiosa casa. ¡Yo tenía una casa que era tan grande y con tantas habitaciones, que comenzaba ajugar en una y, cuando había llegado a la ultima ya no sabía como era la que le tocaba hoy jugar en ella. Tambien tenía un soberao que era donde se guardaban los viejos muebles, los que ya no servían y era por que estaban destartalados y carcomidos por las termitas y las polillas que hacían que se callesen a trozos los pedazos de maderas de los que estaba creado. Había en el soberao un viejo tocador; el cual, era mi favorito y, era dode más me gustaba a mi jugar. Si jugar, allí tenia tantas pinturas que yo podia ser el capitan de los pirata, o el rey de los corsarios donde yo siempre ganaba. Cuando yo era joven, entonces tenía yo pocos años y no me daba pereza de subir los peldaños de la vieja escaleras, la que a cada peldaño hacía un ruido diferente, parecía un viejo piano que estuviese inclinado para que cuando yo pisase sonara una melodía que yo mismo había compuesto para mi. Llegaba al soberao y directamente me sentaba en su taburete y delante del viejo espejo ya me estaba riendo, las cremas aun estaban tiernas y parecian que las había puesto para que yo pudiese jugar con ellas. Sí era un poco extraño ver que cada vez que yo me sentaba, él habia cambiado las cremas para mi cara. Entonces era yo muy joven y tenia una piel tan fina que con poca crema ya estaba cubierta y yo mismo me reía de mi. Entonces me justaba jugar y subir por la escalinata de piano como yo le llamaba al saber que cada día él me cambiaba los sonidos para que yo tambien cambiase de canción. Era bonito poder jugar entre los viejos muebles, que feliz era yo. Hoy, ya no tanto, porque mis años ya mo me permiten subir y no se cómo estara mi viejo tocador. Yo aunque no puedo subir se que él me echará de menos pero yo tambien lo echo de menos a él. Estamos iguales él por viejo y destartalado y yo por que los años no habián pasado enbalde y no tengo fuerzas para subir esasa escaleras en la cual si lo intentase seguramente me caería y se ronperían mis piernas. Ya hemos llegado, hoy toca soñar, si eso es lo que hoy toca soñar y cuando se esta soñando no podemos hacer otra cosa que esto, soñar que era joven entonces y hoy ya no lo soy y no puedo vivir sin estar delante de mi viejo tocador. Tengo en mi casa, si esa casa tangrande qui tengo, que en una de las muchas habitaciones que tiene mi casa, esta un replica del tocador, porque yo le tenía tando cariño que hice que me hisiesen una replica de él, y asi como con los años ya no podia subir, pues para no tener que ir al soberao temiendo por mi, lo puse en una de las muchas habitaciones que tenía mi casa y cuando quiero ser el que era cuando joven voy y ante él me siento y, el espejo me mira, y sin decir nada yo se lo que esta pensando de mi. Sí yo lose pero ami no me importa lo que llegue apensar, por que yo me siento dentro de mi vejez un niño por dentro el cual aun soy la persona que yo deseo ser; y no creas que me importa, no, no me importa lo que piensen de mi, se que estoy sólo y cuando yo me encuentro sólo es cuando más feliz me siento, es cuando yo puedo ser el actor de cualquier obra de teatro, ser el galan que enamora a a la princesa, y me caso con ells y somos la pareja mas feliz de este mundo. Limpio mi cara, y con unas toallitas humedas me cuesta trabajo, ya que las arrugas de mi rostro que antaño era liso ya no es lo que era y hoy parece que el piano es mi cara y a cada arruga él tien el sonido guardado para mi. ¡Que cosas tienen los años, tú te has ,mirado al cabo de muchos años aun espejo! ¿No, por qué, es gracioso ver como tu cara esta heccha de un tegido diferente al de cuando eras joven, si ya no esta lisa la piel, hoy es como si la hubiesen echo de lana con arrugas y bultitos que no permiten que puedas pintarla como tu desearías y cada vez que lo intento me cuesta mas trabajo estar sobre el escenario vestido de principe. ¡Ya no hay princesa esperandome, estoy sólo y que pena me dio a mi mismo cuando me he pintadao y se pasan las horas y mi princesa no viene y me quedo esperandola. ¿Hasta cuando me pregunto; cuanto podre aguantar esta comedia de mi vida? Mejor será que yo mismo me de por terminada la fiunción y eche el telón a bajo, si el publico no aplaude que mas meda, si ya no viene nadie a mis funciones estoy sólo y nadie es mi princesa de mis sueños. Cerrare el teatro de sombras y me sentaré aque llegue el final de mi carrera y de esa manera esperare que m¡ muerte que lleve adonde ella quiera y en el caminon dejare un pedazo de crema para cuando vuelba a si sabre cual es le retorno de mis sueños. De esos sueños que núnca se terminan de salir de mi añorada mente, y por eso sere siempre El FORJADOR DE SUEÑOS…

¿Qué lastima, si es verdad que lastima me da llegar adonde separa el camino que comenzamos, y cuando hemos llegado me da lastima de ser lo que el destino nos tiene preparado para que vivamos los que nos toca vivir? Pero me da lastima ver en lo que nos volvemos cuando el tiempo se encarga de hacer con nosotros lo que sin querer hacemos. El Viejo, y nadie siente el amargor de nuestra boca y la iel nos sale de nuestro corazón si saber el por qué. Cuando nos miramos ante el espejo y nos vemos disfrasado de un viejo amargado de vivir, sin ganas de seguir viviendo qué hacemos ya en este mundo. ¿Cuando sin saberlo nos difrasamos y nos hacemos fotos para que todo aquel que nos vea se da cuenta que t¡, ya hemos llegado al final de camino de la cordura y estamos ante el avismo de un presipicio que nos deja caer sin retornos, y sin saber cuando llegaremos al final de la caida, y cuando dará nuestro viejo cuerpo contra el suelo y se destruirá nuestro cuerpo en cenizas que el viento esparcirá por los aires y no dejara ni rastro de lo que antaño fuimos. ¡Si, siento pena, mucha pena al saber que nada de lo que hacemos esta cerca de la cordura si no mas bien de la locura, que sin darnos cuenta ya hemos llegado al extremos de ir perdiendo poco a poco el saber, si es que lo hemos sabido alguna vez lo que fuimos; ya sin tener el pudor de presentarnos ante la humanidad lo que ha quedado de lo que antes fuimos. Ya se nos calleron las hojas y solo queda el viejo tronco y a nuestro alrededor un montón de hojas muertas sin saber que hacen que el viento no se las lleva lejos de nuetro cuerpo, ya, mal herido y llorando el llanto moja lo que queda de lo que fuimos. ¡Que lastima, sin mirar en lo que nos hemos convertido,en un bufon, si un bufon que hace reir a los demas; sin darnos cuenta y cruzamos el limite del camino que nos tocó vivir! Siento lastima de mi mismo, porque nadie se a mirado al infinito y se ha sentido dentro de esa nube que cubre nuestra mente al llegar. Sí hemos llegado. ¿Pero que hace el destino que no nos recoje y nos lleva a donde ya nadie se da cuenrta de lo que estamos haciendo en este mundo sin piedad y sin tener la razón de estar viviendo. Mejor sería quedar descompuesto y arrojado al final del camino donde los no cuerdo se destrullen sin saber el por que de la cosas cuando term¡na su ciclo estan mejor sin saberlo, perdidos en un mundo que no hemos querido vivir, pero que ya sin desearlo estamos viviendo. ¡Siento esa pena de v¡vir como sin querer nos hemos convertido el el bufon de nuestra suerte, para quedar que los demas mortales se rían de nuestras cosas. Prefiero que el viento arrastre mis hojas ya caducas y la esparsa al infinito y que nadie pueda ver lo que estamos haciendo en este mundo ya. ¿Tú sientes pena de ti, no la has sentido? Cuando llegues y te des cuenta de que haces y de lo que nadie quiere hacer, ya te darás cuenta de que llegastes y será cuando sin mirarte tú mismo sabrás que has llegado y desesarás que te lleven adonde nadie quieres que te vean y serás destruido por ti mismo lo que ya no eres. EL FORJADOR DE SUEÑOS.

QUIERO PEDIR PERDÓN Y LO PIDO
Quiero pedir perdón: Si, quiero pedir perdón. A todas las mujeres de la tierra, a todas en general ya que si sé que me queda una a la cual no se lo haya pedido yo me sentiré mal al haber dejado a una mujer que yo no conozca y se me haya pasado el pedírselo. Para comenzar este escrito que no es un sueño, sino una declaración de culpabilidad mía y de todos los hombres que lo crean también suyo es este escrito, para que pueda quedar zanjado para el resto de la vida, en mi nombre en general, a si nadie se creerá culpable de mis declaraciones que este día un escrito para todas las mujeres de la tierra. Para empezar quiero recordar al gran doctor de la naturaleza de nuestro país, el gran Don. Miguel Rodríguez De la fuente. Este gran señor tenia con mi persona dos cosas que éramos de la misma familia. Era Rodríguez de primero y el segundo, tenía delante de su apellido, de, la, y seguidamente fuente, cosa que los apellidos que tiene el de la son apellidos de nobleza. Él lo tenía en de la fuente, y mi abuelo lo tenía en, de la Cruz, por lo cual en algo nos une la historia. Bien el recordar a este gran doctor es porque él cuando hacia vida salvaje se dedicaba a los lobos de la meseta hispánica, y eran los animales que vivían desde hacia millones de años en nuestra tierra. Como él lobo yo no quiero llamar a nadie como si fuésemos animales, ni lobos, sino como si nosotros fuésemos una fauna salvaje que tenemos los hombres con respecto a las mujeres. Yo me declaro culpable por ser un hombre que he cometido errores en la vida y me he creído superior en tren la mujer y el hombre, cosa que estaba totalmente equivocado de pensamiento y obra. ¿Qué es el hombre sin la mujer? ¡Nada, si nada, es solo una especie de lobo hispano que en la soledad no tiene a nadie que esté a su lado! ¿Quién es la mujer? ¡La mujer es la parte del eslabón que aun hombre le hace falta para ser una pareja de seres que conviven y viven en armonía, cosa que en realidad no es fácil decirlo a querer hacerlo, pero la vida de nuestra naturaleza es para toda clase de personas o bien de animales que poblamos este planeta. Millones de años hacen que el hombre se cree superior a la mujer; si superior. ¿Pero en qué somos superiores? Quiero si alguien se atreve que me lo diga, sí que me lo diga, si quiere aquí le doy mi número de teléfono para que me pueda llamar y aclarar su idealismo y el por qué somos superiores. 606778527. Me puede llamar sin temor ya que soy una persona que no se molesta por una declaración entre personas. He preguntado por la superioridad que durante millones de años nos creíamos los seres superiores, y para mi estábamos equivocados totalmente. Si yo echase mi semen en un vaso. ¡Creen que podría esperar que se hiciese un niño o una niña! ¡No, pues claro que no, cosa bien sabida ya que para que nazca un hijo hace falta una mujer, esa mujer es nuestra madre y sin ellas no estaríamos aquí ninguno de nosotros! La cimiente se echa a una tierra fértil y su semilla crece y se crea en la tierra bien labrada y esponjosa que ellas tiene dentro de su ser, por lo cual ellas son superiores a nosotros en todo. Pero las persona pensante de este mundo ellos siempre han sido los seres que nos han inculcado que éramos nosotros los patriarcas y los cabeza de familia y teníamos el derecho de hacer y deshacer lo que pensábamos y queríamos, pero eso no debería haber sido a si nunca, ya que ella es la persona que crea y hace crecer a la humanidad de esta tierra. Las cabezas pensantes son todos los señores que vestidos de negro o de escarlata van predicando que ellos son los representantes de Dios en la tierra. Y si no vean haber quienes son los que suben aun pulpito para dar un discurso y que los fieles les crean lo que ellos han escrito sin decir la verdad ya que fueron ellos los que escribieron el cuento de la historia de la biblia y en cada forma católica o protestante, o evangélica, o de Jehová, todas son escritas por personas que no creen en nada solamente van para el negocio de ellos. Si no me pueden decir el por qué no hay mujeres que vallan haciendo de curas, no solo ellos según sus palabras son los llamados a evangelizar a la humanidad. Según palabras de Cristo ellos eran doce apóstoles y no había mujeres. Cosa que me parece imposible de creer. Y las palabras que predican los señores de las túnicas dicen, que la mujer es la esclava del señor. Ya se pronunciaba la palabra esclava. ¿Por qué ella era la esclava, y no la dueña? Si no hay nadie en este mundo que pueda dar más que ellas; y que pueda hacer crecer dentro de su vientre una milésima de simiente haga crecer una vida que es el fenómeno más importante de la vida. Mientras que el lobo hispano se creía el jefe de la manada por qué él era quien echaba su simiente dentro de la vagina de la mujer. Y ya está. ¿Era suficiente para creerse superior a su hembra? No, no somos leones, no somos gorilas que se golpean el pecho diciendo, yo soy el macho, no es verdad ya que si el hombre se cree más fuerte que la mujer. ¿Quién me lo puede demostrar? Echar la simiente no es nada comparado con el engranaje que hay dentro de la tierra que por naturaleza llevan dentro las mujeres para que se pueda crear un hijo. Y si medimos la potencia de la mujer cuando se hace el amor. ¿Dónde se queda el hombre, él se puede creer que haciendo el amor una vez o dos, ya es superior a ella, que equivocado esta; ella es mucho más superior a cualquier hombre, porque ella aguanta mucho mas al hombre que el hombre a la mujer, y habiendo echado su semilla ya le da derecho a ser el jefe de la manada? Durante millones de años éramos educados con el sambenito de ser el macho y la mujer la que tenía que hacer todo en casa,, y en algunos casos el hombre era él que tenía la obligación de sustentar a la familia con el trabajo de su cuerpo, cosa que hoy en día ya no es a si, porque la mujer también trabaja, cría el hijo, hace las cosa de la casa , educa al niño, y además respeta al hombre y le pone la comida y se dedica a pensar y a trabajar en el hogar de la familia, el señor de la casa tenía su lugar guardado en la mesa, su cubierto, su plato y su comida ya que él tenía que trabajar para mantener a los miembros de la familia. La vida va cambiando y hoy los dos trabajan, pero la mayor parte del trabajo lo realiza la mujer. Pasan los años y cada vez es más difícil estar juntos y se separan más matrimonios. ¿Por qué: tal vez no sepamos lo que tenemos en las manos, la mujer es una rosa que se asemeja a una rosa de cristal, si se cae se rompe en mil pedazos, teníamos que adorarla, mimarla pero también ellas cuando tengan a un hombre que ella vea que la ama también tiene el derecho de demostrara que lo quiere y sería una pareja feliz? ¡NO tenemos la culpa de todo, si sabemos que hemos sido duros, y a veces criminales, golpearlas y sin tener el derecho a ser el dueño de una persona que hemos conocido durante un baile o una ocasión que los dos al mirarse sin decir palabra alguna, el amor es quien los ha unido y ellos sin pensarlo se casaron y los años no pasan en balde ya que la soledad es la sombra de la persona que nos deja en un lugar donde nadie nos desea, nadie nos mira y cuando las dos personas se entienden son la pareja perfecta, y si no hay que separarse y viene los problemas de los hijos que son los que sin tener culpa de nada son los que peor parte se llevan de los tres. La educación comienza en la escuela; pero la escuela es y era una clase de educación tan mísera y pobre que no había clase de como se tenía que ser los medios para educar a los hijos y que supiesen como tratar a las mujeres, ya eran los padre que les daban las formas sin tener que decir palabra alguna con el propio ejemplo de ellos; y al ver que eran los dueños, los hijos ya tenían el cuadro perfectamente aprendido; y cuando se hacían mayores era seguir la misma forma que sus padres. Error ya que la enseñanza era para los ricos y los pobres no nos enseñaban nada más que a rezar y a persignarse y a cantar el cara al sol, el padre nuestro y poco más. Sabiendo que los curas eran en aquellos tiempos los dueños de todo, con derecho a pernada y se denominaban creadores de Dios en la tierra, sabían que era mentira pero ellos no se metían en la clase de enseñar a los alumnos. ¿Qué podíamos hacer los hombres, nada ya que era una forma de creerse que ser hombre les daba el derecho a ser quien mandaba en las casas? El tiempo ha pasado y nada es igual ya que los pensamientos han cambiado y las mujeres estudian y son cada día más inteligente que los hombre, ya que si miramos las evaluaciones de las universidades ella demuestran que son más capaces que los hombre por eso ya no hay la diferencia que entonces se tenía entre la pareja. ¡Que nadie piense que somos superiores a ellas, eso era un sueño que el tiempo ha borrado de nuestras mentes! Hoy día se demuestra que nada es igual a entonces, nadie se puede decir yo soy dueño de esa persona. No hoy no somos esclavos de nadie, ni ellas de nosotros, ni nosotros de ellas; lo importante es saber qué manera hay que llevar entre la pareja para ser feliz, cómo es la manera de comprenderse entre los dos. Os pido perdón por los errores cometido por mi parte, hoy se que no somos diferentes el uno al otro y que si alguna vez cometí injustamente algún error quiero que me perdone las persona que yo haya creído que debían estar bajo mi poder, ya que yo no me siento dueño de nadie y menos de una mujer ya que sé que mi madre era una hembra y sin ella yo no podía estar en este momento escribiendo estos escritos para que todas las mujeres sepan que existimos hombres que creemos que nadie es superior a nadie y que la vida sería mejor para todos. Tú mujer, eres el centro de la tierra sin ti nada es igual ya que tú siendo la madre de tu propio hijo eres la persona que mas necesitamos los hombres, no sólo por ser hombre, sino porque la vida es para que se pueda vivir con el amor por delante sin intereses particulares y sabemos que estar con otra persona y compartir la vida no es nada fácil y lo mejor de este mundo es tener a quien en verdad te pueda dar un poco de cariño del cual estamos necesitados todas las personas que vivimos bajo el mismo cielo. Eres, fuiste y serás siempre la primera persona de nuestra vida y nadie te debe decir soy el dueño de ti.

¿Me estás leyendo? ¡Si, pues espero que te guste esto!

Hace muchos años que éramos esclavos de todo aquel que tenia más dinero que tú, hoy también pasa eso pero ya es algo diferente porque el dinero aunque lo hace todo y cada persona tiene un precio pero ha cambiado un poco y no hay derecho que personas a las cuales les pagamos su sueldo estén en lugares que no les corresponde por que no están lo suficiente preparada para entender a todo el que tenga un error y se puede equivocar cada vez que no ponga la suficiente atención  a lo que está haciendo en su vida, y eso se achaca a los demás siendo metidos en la cárcel de los tontos y ellos se ríen de uno; pensando que ya esta todos arreglado y que sin ellos los que mandan pero el tiempo les quitará la razón para que aprendan a corregir sus propios errores. En todos los sitios hay personas que se pueden equivocar por algún descuido pero lo que no puede ser es que siempre se equivocan con las mismas personas y esto no es de juzgado de guardia, y tendrían que ser ellos los sancionados por que ya está bien la broma. Es bonito ser quien manda y que nadie les diga usted se ha equivocado. ¡Yo no puede ser será ustedes quienes se equivocan muchas veces! ¡Hombre siempre es bueno que haya niños para echarles la culpa! Claro ustedes nunca se confunden y siempre tiene razón. Yo creo que igual que a los coches se les pasa la I t v, a las personas también teníamos que ser revisados una vez al año por lo menos, ya que también podemos tener algún chip estropeado y no se pueden ver, pero nosotros nos damos cuenta de que algo no va bien y nos callamos para que siempre tengan la culpa las otras personas que está en su trabajo y encima paga el tiempo que está utilizando este medio; y encima estamos dirigidos por persona incompetentes,  porque tiene unos reglamentos que ya están obsoletos y o blondos de los años que llevan escritos, pero ellos siguen en sus treces. Ya es tiempo de que cambien un poco y se den cuenta que el tiempo no tiene tregua y los años cambian las normas y se ha de ser algo menos exigente con las personas que pagan un medio de comunicación. Y en vez de sancionar ellos serían los que enseñaran a los que no sabemos cómo debemos utilizar los medios más modernos que hoy en día tenemos. Siempre es bueno que las cosas cambien para el bien de todos pero las personas que llevan esta misión han de ser más suaves con las personas que pagan;  si fuese gratis pues te podrían decir; usted nos está haciendo perder dinero, pero no es a si las cosas; somos nosotros los que pagamos el coste de esta herramienta que tenemos a nuestro alcance. Esperemos que con el tiempo se pueda arreglar esto porque si no que haremos en los años venideros. Seguiremos de la misma manera, es la forma de poder aprender, h o a y que tener dinero para que podamos hacer con las cosas  algo de provecho. Si ya lo sé, somos viejos para todos pero también pagamos nuestra cuota y nadie pone remedio para que esto funcione. Esto le pasa como una moto que Salió en su día en televisión y esta moto no tenía motor, pero el conductor le daba pedaladas para que arrancase y el iba diciendo yo soy franco, esto no funciona y cada vez lo decía igual y hasta que vino la policía y se lo llevaron a la cárcel por hablar,  eso nos pasará si no podemos arreglar las cosas hablando con quien haga falta y si no habrá que poner los huevos que ponen las gallinas sobre el tejado y dejar que se rompan al caerse desde lo alto… esto no puede seguir así. Ya va siendo hora que esto tome otra ruta y se pueda aprender a distancia, ya que pagamos cada vez que usamos los medios que hoy tenemos para aprender aunque seamos viejos ya que por ser viejos no nos regalan nada y hay que pagar lo que cueste. EL FORJADOR DE SUEÑOS.

      ¡Ser o no ser! Esa es la cuestión…

¿Quisiera ser quien no soy?  ¡Pero no puede ser, ya soy el que le tocó venir en mi puesto y nada se puede cambiarlo de forma! Es una pena ser quien no desearías ser, pero la vida te da sorpresas que nunca te esperas y cuando te llegan. Tú dices se han equivocado de persona  cuando lees el sobre, miras, y ves que sí que es para ti. Lo primero que piensas es que te piden dinero para pagar algo, después cuando lo has abierto ves que es otra cosa y tu cuerpo descansa del miedo que te había recorrido todo tus miembros desde la cabeza hasta los pies. Eso nos pasa por no ser quien quisiéramos ser. Si ser o no ser, esa es la cuestión de la pregunta. ¿Tú estás feliz dentro de ti? ¡Yo te diría que no, pero que le hacemos si cada persona sueña con haber nacido en otro lugar y ser el que sueña cada noche que intenta dormir y esa pregunta te tenga un poco despierto para preguntarse si yo hubiese sido otro cuantas cosas podría hacer! Te miras al espejo cuando te levantas y ves que has cambiado; que no eres la persona que eras. ¡Toma ya, eres el que has querido ser! O a lo mejor eso es lo que tú piensas en esos momentos del cambio, no sabes el por qué ha ocurrido este cambio tan repentino. Incrédulamente te tocas la cara y ves que no eres el de antes de acostarte esta en tu cuerpo; y extrañado te acaricias la cara, ves que es verdad, que no es un sueño, que las peticiones de que te pudieses cambiar por otro se han cumplido; a partir de ahora eres el que soñabas ser. Todo ha pasado durante la noche anterior cuando dormías se ha producido el cambio y no te distes ni cuenta, pero tú al estar dormido alguien te ha dado lo que durante mucho tiempo le has pedido a la naturaleza que te diese una nueva vida que deseabas sin saber por qué. ¡No eras feliz en tu anterior vida! ¿Tampoco con tu  físico; y tú qué deseabas, ser alguien con mejor aspecto pues ya lo eres? ¡Haber que haces ahora siendo la otra persona que tú lo soñabas sin saber cómo deseabas ser, pero la divina providencia te ha facilitado el trabajo, ahora eres joven bien parecido, y además muy elegante, mira ahí tienes tu nueva ropa, póntela para ver qué tal te sienta! Él se vistió con la ropa que tenía sobre una silla de su viejo dormitorio y cuando se vio con ella puesta se miro a un trozo de espejo que tenía colgado sobre la pared,  cuando se puso delante de él se dio cuenta que había cambiado su aspecto por completo. Eras un joven bien vestido y elegante. Pero no pensó qué sería su vida desde ahora en adelante, ya que antes de convertirse en otro personaje de la vida. ¿Qué sería de él si n saber a lo que se dedica este que ahora está dentro de su cuerpo? ¿Y ahora que hago, donde busco trabajo, yo lo tenía, ahora que no soy el que era, que tengo que hacer? ¡Ves como no se puede pedir nada sin haberlo pensado antes! Te das cuenta de que los problemas no vienen solos, que con solo cambiar de personalidad te puede traer muchos problemas que antes no las tenias. ¿Y ahora qué? ¡Me gusta la forma que ha cambiado mi vida! ¡Ya eres otro, haber que pasa de ti en la vida pública, sin saber quién es el que tú has solicitado a la vida! Ella te lo ha dado pero no sabes quién era y tú o tendrás que averiguar, si tú sólo sin ayuda de nadie. Sal a la calle,  te das una vuelta por las avenidas y ves que nadie te conoces, antes eras conocido por todos y ahora nadie te saluda, pues vaya leche ser quien no era y ahora soy un ser que nadie conoce, esto no es lo que yo quería ser. ¡Nadie me saluda! ¿Ha valido la pena cambiar de personalidad? Pero mira por donde la vida como da tantas vueltas, tú ahora te encuentras en la entrada de un gran banco; te has parado, te miras al gran cristal que refleja tu nueva identidad, y  el conserje te saluda. ¡Buenos días señor! ¿Ha dormido usted bien? Tú lo miras extrañado pero él se te queda mirando y con una sonrisa te dice. ¡Señor tiene una visita esperándole, están en el sillón que hay delante de su puerta! Y tú piensas pero que me ha pasado si yo trabajaba de albañil y, ahora estoy colocado en un banco que no sé  cómo se llama y me llama el conserje señor. Si esto pasa cuando uno pide por pedir y cuando ocurre te encuentras delante de una puerta de cristal y te das con ella en las narices y se te queda una cara de tonto que no veas la risa que le das al que te ha visto el golpe con la puerta y, dirá que idiota es ese tío que no sabe que la puerta es de cristal y si no te das cuenta te la pegas como él. Por eso antes de pedir hay que conocer a la persona que vas a sustituir en la nueva vida y si no te pasa lo que a este albañil. Eras una cosa y ahora eres otra. Bueno ya veremos que le ocurre a este nuevo director de este banco. El conserje le abre la puerta para que entre el señor director del banco. Él no tiene ni idea de lo que pasará desde este momento en si nueva identidad, pero sea lo que sea tiene que seguir el camino que durante años había deseado, ahora que está cumplido él tiene que salir como sea de esta. Él se pregunta mientras se dirige a su despacho sin saber ni donde se encuentra y tampoco sabe ni como se llama. Mira dentro de su chaqueta y encuentra un carnet y en verdad es su nueva cara, él destinatario se llama, feliz Fernández Carrión, es un extraño dentro de un nuevo mundo de colores que no tiene ni principio ni fin; él esta como en medio de un lago, no sabe nadar, teme que se hunda y que nadie le echara un salva vida para que pueda flotar. Es un problema que no había pensado, pero quien le ayudara en estos momentos de su nueva vida. ¡Nadie, él tiene que salir sea como sea y ya veremos lo que le pasa a nuestro personaje! Camina por un desierto que no ve a nadie en su camino, pero todos los que pasan a su alrededor lo saludan y con el máximo respeto, por lo que se ve; soy el director que eso es mucho, no me lo esperaba ahora soy alguien que es respetado por todos. Si es cierto pero el ser quien no eres ya veremos cómo sales de esta. Lo tienes todo en tus manos, la vida te ha proporcionado el bienestar, los medios para demostrara que vales tu peso en oro, al menos esos parece. Si que soy importante en estos momentos de mi vida. Soy director de uno de los bancos más importantes de esta gran ciudad, eso me dará lo que tanto he deseado ser en la vida; un señor que este delante de un cargo que yo pueda demostrar que valgo lo que me pagan. Si todo parece un sueño, pero es cierto que la vida te ha dado cuanto tú soñabas haber que haces desde este momento. Él se pasa de su despacho, son los señores que lo estaban esperando quienes le llaman la atención. Habiéndole dado los buenos días y al ver que él habiendo contestado a su saludo sigue adelante con su caminar sin saber a dónde va. Las personas que lo ven se quedan extrañados al ver que él director sigue caminando sin saber a dónde acudir; y son ellos los que le llaman la atención y les dice. ¡Señor director su despacho es esta aquí, al menos fue lo que nos dijeron que era aquí donde teníamos que esperarlo y que tomásemos asiento le que esperásemos! ¡En qué estaría yo pensando que me iba a otro despacho sin darme cuenta que me pasaba! Lo siento, perdónenme por mi descuido, pero lleva uno tantas cosas dentro de la cabeza, que a veces me confundo de lugar, cosa que pasan en la vida de uno de los nuevos directores de estos bancos. Se miran los señores que estaban a la espera de la presencia del director y se quedan un poco extrañados por su conducta, se miran sin saber que contestar. ¡Si señor es cierto la vida que llevamos no es buena para pensar tanto, hay que tomársela con más tranquilidad, eso sería bueno para que las personas nos comportemos mejor con los demás! Abriendo la puerta se encontró, que al empujar la puerta no se abría, él le empujaba pero no había manera de abrirla y se preguntaba. ¿Qué era lo que le pasaba a la puerta de su despacho que no había manera de entrar? Buscando una llave que entrase en la cerradura se encontró con una tarjeta de plástico que tenía en uno de sus bolsillos, la sacó y al verla pensó para que sirve esto, parece una tarjeta de sacar dinero y que hace esto en el bolsillo de mi chaqueta, si no se para que sirve. Los señores al ver que el director se encontraba un poco extraño y viendo que tenia la entrada de su despacho en sus manos, le dijo uno de los señores que estaban esperando le. ¡Perdone señor directo, pero esto es la llave de su despacho! Le cogió la tarjeta la introdujo en una ranura que había a la altura de una cerradura y al introducirla esta se abrió silenciosamente. ¡Anda se me había olvidado que me lo habían cambiado ayer, no me acordaba que era esta la llave de entrada! Lo siento señores, pero esto cambia cada día y como comprenderán uno es nuevo porque cada día hay una nueva idea para la seguridad de las cosas. Al estar la puerta abierta hiso pasar a los señores que ya estaba más que extrañados por su conducta y por su desequilibrio, pero lo dejaron pasar por alto y pensaron que sería un nuevo director y que tenía que aprender las nuevas cosas. Buenos pasaron, él les pidió que tomasen asiento en los sillones que tenía ante su mesa de despacho, él se sentó. ¡Bien ustedes dirán que les trae por este banco! Expresión que aun los dejo mucho mas extrañados ya que durante mucho tiempo ellos eran ya clientes de este banco, lo que pasa que él no tenía idea de quien se trataba las personas que tenía ante él, y al no conocerlas le dijo semejante intolerancia, ello al ver que no tenía ni idea con quien estaban hablando se quedaron mirándose y después de unos segundos comenzaron a decir lo que  en realidad le había traído. ¡Bien, señor director nosotros somos clientes de este banco desde el día en que se abrió por lo cual somos las personas más consideradas de este su nuevo banco, por lo que vemos, usted es nuevo en su cargo y comprendemos las cosas que le han pasado antes de que usted nos saludase; cosa que no ha hecho y es muy necesario que las personas se saluden nada más verlas, y usted no ha tenido ese detalle, que damos por entendido es nuevo en este puesto, y que le tiene un poco nervioso pero lo entendemos que sea a si, siendo el primer día que usted ocupa este cargo a sí que permítame decirle que es lo que nos ha traído el estar hoy aquí! Sí por favor perdonen mis nervios, es cierto que hoy es mi primer día. ¿Ustedes dirán en que les puedo atender, será para mí un honor que serán bien atendidos y que al final ustedes salgan de este banco con las mejores impresiones de él? Se sentó para escuchar a los señores. Era su primera entrevista y al principio había salido peor imposible, este esperaba que desde ahora sería coser y cantar, sí eso era lo que pensaba pero la cosa no era tal como él creía, y si no, ya veremos lo que le pasa al querer ser lo que uno no es. ¡Bien señor director, nuestra visita es referente al pago de una hipoteca que tenemos con esta empresa, la hipoteca es referente al préstamo que hablamos con el anterior presidente y quedo por firmar ya que no había problemas de nada y hoy estamos aquí para la firma de ese documento! ¡Muy bien veremos lo que dice el antiguo director referente al préstamo! ¿A qué préstamo se refiere usted? Al que ustedes me han dicho de la hipoteca. Sin decir nada mas, comenzó a buscar los documentos que tenía delante de sus narices, estos estaba a la derecha de su mesa, él como no sabía a qué atenerse pues buscó en todos los cajones. Extrañados los señores se miraban en silencio; con un gesto que ellos entendieron, le dijeron al director que sería mejor marcharse y otro día vendrían otra vez, y yo creo que sería lo mejor ya que este joven no tenía ni la menor idea que era lo que tenía delante de sus ojos, y no sabía nada de banca, ni de documentos, cosa que era muy extraño pero viendo la incompetencia de él se levantaron de sus asientos y sin decirles nada salieron mientras él buscaba los papeles que les dijera de que tipo era la hipoteca. Mientras él seguía en su tarea de encontrar lo que no sabía, se quedo sólo en su despacho, estaba tan interesado en encontrar los documentos que cuando se quiso dar cuenta ya le habían abandonado estos señores. Él se quedo solo en su despacho y pasaron unos segundos y se personó uno de los directores de la junta principal y le comunicó. ¿Por favor quiere acompañarme si es tan amable? ¡Sí como no usted dirá! Sígame ya se lo contare delante de la junta. ¿Pasa algo? ¡No, no se preocupe ya lo sabrá a su debido tiempo! De tras de el director de la junta fue tras sus pasos hasta que llegaron a un grandioso despacho y estaban esperándole todos los miembros de la junta del banco. ¡Tome asiento señor! Feliz Fernández Carrión, para servirle todos ustedes. Mire usted señor Feliz, no sabemos quien es usted, además nosotros tenemos a un director que hoy no sé el por qué no ha venido y usted se presenta en él banco diciendo que es el director. ¿Puedo hablar un momento? ¡Si diga lo que tiene que contarnos a todos estamos ansiosos por saber quién es usted! Miren ustedes señores yo no se cómo ha ocurrido este cambo yo no era este señor y de la noche a la mañana se ha producido este cambio. La junta entera se reía de las palabras que decía este caballero que se hacía pasar por el nuevo director. Mire señor Feliz. ¿Qué estudios tiene usted? Yo que sepa sólo tengo los primarios y no todos los años ya que muy joven me tuve que poner atrabajar. ¿Entonces como se le ha ocurrido decir que era el nuevo director? Miren usted yo no he dicho que lo fuera yo sólo me pare delante de las puertas de cristales de la entrada y el conserje fue el que me dio los buenos días diciéndome señor director. ¡Entonces dice que fue el conserje el que lo confundió con el nuevo señor que tenía que venir y usted se presenta en su puesto! Si a si asido lo que ha ocurrido, yo no sabía que trabajo tenia, yo era antes de ahora albañil y de los buenos. Las sonrisas comenzaron asentirse cada vez más fuertes y ya era una diversión que el pobre Feliz se estaba avergonzando de tantas risas de su persona. ¡Bien señores por lo visto estoy de sobras aquí, y no es mi lugar a donde he de estar! Se levantó el director y le comunicó. Por favor  abandone el banco antes de que llamasen a los agentes de seguridad y lo echaran a la fuerza que sería lo peor que le pudiese pasar. Feliz que a si se llamaba según el documento que tenía en su poder, metió la mano en su bolsillo y salió casi corriendo de aquel grandioso despacho donde había una mesa redonda que parecía la del Rey Arturo. Tropezó al querer salir, de los nervios que llevaba y se dio con la puerta de cristal en medio de la cara y comenzaron las sonrisas de nuevo y con los nervios que llevaba no sabía si la puerta se habría para dentro o para fuera, lo que si paso es que uno de los directores se levanto de su confortable sillón y fue directo a la puerta para que este pudiese salir de una vez. Al encontrarse en el pasillo no miro ni siquiera para atrás y el director que le abrió la puerta le dijo. Señor feliz que tenga un buen día. Este era su primera petición a la vida el ser otra persona que pusiese vivir en mejores condiciones, pero la cosa no había podido salir peor de lo que él creía que sería lo de ser director de un gran banco. ¡Anda que empezamos bien el día, yo que cuando me vi en aquel gran despacho me creí ser Napoleón, y ahora sigo siendo Feliz el nuevo, que no sabe dónde poner el primer huevo, aunque yo creo que ya he puesto uno, ya veremos el siguiente como será. Sus palabras tenían razón, nunca se había encontrado dentro de una persona que no era él y el destino se había burlado de él al no decirle nada de lo que tenía que ocurrir. Una vez en la puerta él no sabía para donde irse lo más rápido de allí y se lo pensó un poco, se mojo el dedo y según el viento que fue el que le dijo el camino a seguir. ¡Tenía más hambre que un lagarto en un espejo ya que se había levantado tan de prisa que no se había preparado el bocata como él decía, y como era otra persona, pues no pensó en su trabajo, ya que si el encargado lo hubiese visto llegar se parte de risa al ver a este hombre tan bien vestido queriendo coger su puesto de albañil! Se buscaba dinero en su chaqueta y en los bolsillos de los pantalones, pero no tenía ni un céntimo, pues él se lo pensó rápidamente ir al bar donde comían y decirle al Pedro que le diese un bocata, que ya se lo pagaría. Camino con prisa ya que las tripas se le retorcían en su vacio estomago, y era una juerga de gitanos el ruido que hacían, que cada persona que pasaba por su lado al escuchar el sonido que producía su estomago se reía sin querer hacer de este hombre el que se burlasen de él todo el que pasaba por su lado. ¡Pobre infeliz, las cosa que pasan cuando a uno quiere suplir a otro sin haberse enterado que puesto ocupaba en la vida, y feliz al ser la primera vez que le pasaba algo semejante pues lo estaba pasando mal. Se encamino hacia la taberna de Pedro que era amigo de él. Al entrar se lo quedó mirando Pedro y al verlo le preguntó. ¿Qué va tomar el señor? Feliz que era como se llamaba sé lo quedó mirando y le dice. ¿Es que no me conoces, soy tu amigo el albañil? ¡Señor no digas tonterías que es muy temprano!  A mí me lo vas a decir que llevo dos horas dando vueltas al destino y no he comido nada. ¡Eso a mí no me importa ya que yo lo que gano lo tengo que cobrar y por lo que veo usted está sin blancas no es cierto! ¡Sí a si es pero para maña te lo pago,  por tu madre Pedro dame un bocata de chorizo del picante que tengo un hambre que me da la vista vueltas y si no como me caeré aquí mismo y después será la culpa tuya si me llegase a pasar algo. Mire señor yo no le conozco, y si no se marcha llamo a los municipales y ellos le echaran de aquí. ¡Pedro por tu madre! ¿No me conoces, si cada día como en esa mesa de ahí? Mire señor yo no tengo el gusto de conocerle, pero por favor, yo tengo trabajo y no quiero que usted me siga molestando, a si que vallase al diablo con su vestimenta de señorito sin dinero, y vuelva cuando traiga para pagar lo que se quiera tomar, a si que ya sabe lo que ha de hacer, largo de aquí. Feliz se lo quedo mirando y le dijo en toda su cara que le tenía que salir un chorizo de los más grandes de picante en su nariz de pinocho. Dicho y hecho en la nariz de Pedro le creció un enorme chorizo que cuando estaba creciéndole se agarraba a su nariz y veía como crecía por arte de magia. Pedro daba saltos por que se creía que estaba loco y que no era verdad lo que le estaba ocurriendo en su propia nariz y al verlo Feliz exclamó. ¡Toma eso por negarme un bocata de los que yo me como cada día, a si te está bien empleado para que otra vez no seas tan tacaño con la clientela de siempre! ¿Qué clientela yo no le he visto a usted nunca y me dice que viene a comer cada día, usted esta borracho o algo por el estilo? ¡Pero quíteme esto de mi nariz! Yo no sé cómo te ha pasado eso, yo no he hecho nada, solo he dicho que te tenias que salir un chorizo del picante en tu nariz, y eso es todo. Sin darse cuenta había pronunciado de nuevo lo del chorizo, y sin esperarlo nuevo le salió otro al lado del que tenía ya. Su cara era para verla sus ojos se le salían de sus orbitas al, verse con dos chorizos en su pequeña nariz que ahora tenía dos hermosos chorizos colgándole de su pequeña nariz. Gritaba, exclamaba y lloraba al verse con semejante diversión para los clientes que había en el local y que cada vez que lo miraban se partían de risa la ver semejantes chorizos en lo que se le había convertido su nariz. ¡Por lo que más quieras quítame esto! Como quiere que te lo quite si no se cómo ha podido ocurrir. Pedro cogió un cuchillo de grandes dimensiones y se lo puso en su nariz y dispuesto acortarse toso lo que le sobraba de los chorizos y cuando se los fue acortar. Feliz le dijo que si se lo cortaba le saldría otra vez. Por tu madre quítame esto o te mato aquí mismo, y si me meten en la cárcel pues allá me voy yo sólo, pero tú maldita seas estarás enterado para el resto de los mortales. Feliz no sabía qué hacer y se quería ir cuando uno de los que estaban en el bar lo cogió el, brazo y le dijo con tono amenazador. ¡O le quitas lo que le has puesto a Pedro o te llevo yo mismo al cuartel! Feliz no sabía qué hacer para que se le quitase ya que el sabia ha dicho que le saliese, cosa que no quiso repetir para que no pasara otra vez. Y llorando se hinco de rodilla, suplicándole a Pedro que por todo lo que más quieras dame un bocata de ese chorizo tan hermoso de tu nariz. Si me lo quitas yo te daré ese bocata pero por lo que más quiera quítame esto; o te juro que te mato con este hermoso cuchillo. ¡Si yo pudiera crees que no te lo había quitado, si yo soy el que nunca había tenido que ser, por que querer ser quien no eres por eso me ha pasado tantas cosas esta mañana y tengo un hambre que cada piedra que veo me parece un trozo de carne! Pedro lo cogió del cuello y lo levantó con todas sus fuerzas hasta ponerlo de pies ante él. ¡Vamos quítame este chorizo que si me lo quita te hago un bocata que no vas a tener ganas de comer dos o tres días! ¡Bueno, lo intentaré haber que pasa! ¡Que se le quite el chorizo y que yo vuelva a mi estado de ayer! Dicho y hecho los chorizos se cayeron al suelo y Feliz volvió a ser el que había sido siempre. Todos los que estaban en el bar al verlo no se lo podían creer, lo que habían visto sus ojos pero era cierto que él quiere ser quien no eres no es bueno ya que cada persona que vivimos en este planeta tiene un trabajo por hacer y una vida que nada tiene que ver con la de las otras personas. Feliz se vio cambiado y vestido con el traje que llevaba puesto, todos los a asistentes se reían de las cosas que el pobre Feliz les contaba y cuando se quiso salir del bar se dio cuenta que era sólo un sueño y que lo estaba despertando para que se levantara que había que ir al trabajo. Un amigo suyo le daba empujones para que se despertase. ¡Feliz, despierta que llegamos tarde al curro y el encargado ya sabes cómo se las gasta, despierta de una vez que llegaremos tarde hombre; seguramente nos reñirán esta vez sí que lo merecemos porque cada día te pasa lo mismo! ¿Hoy que le diremos si también llegamos tarde como de costumbre? Tantos empujones le da va que lo tiró al suelo; y fue entonces cuando despertó. Lo primero que miro fue su ropa de trabajo, que estaba donde el encontró el traje y ya no había traje para ponerse y se miro al espejo, se daba tortas para despertarse y al ver que era él se reía con todas sus ganas al verse de nuevo siendo el currante del albañil. Le dio un beso a su compañero, y le dio las gracias por haberlo despertado de un sueño que jamás se le ocurriría acostarse pensando en ser quien no era; nunca más lo pediría para que otra vez el sueño no se hiciese realidad. Para todas las personas que piensan en ser quien no le corresponde que no lo pidan porque ya habéis visto lo que le ocurrió al pobre de feliz el albañil. EL FORJADOR DE SUEÑOS.

¿Qué estoy pensando? Selo diere, si se lo voy a contar a todos los que deseen leerme, a si se podrán enterar de lo que pasa en nuestra casa que es esta tierra donde vivimos, bueno si eso se llama vivir. Mis pensamientos están dedicados a los abusos de todos ustedes que solamente hacen que robar adiestro y siniestro como pueden y como les da la gana. ¡Sí es cierto y me siento avergonzado de todos ustedes que si no pueden robar por un lado lo hacen por el otro que es lo mismo. En todos los cuarteles de la guardia civil hay un rotulo que dice. Todo por la patria.  Hace unos años ya pasados se decía todo por la tapia, pero eso ya no cuenta, pero lo que sí cuenta es que es un cuerpo que daba miedo y hoy sigue dándolo, para mi estaría mejor quitado y los agentes que pasaran a otros cuerpos ya que eran y son personas que reparten lo que pueden y más. Hace mucho tiempo en mi tierra, bueno yo no tengo tierras, es un decir, sólo tengo un metro por dos, y con esa ya me sobra para cuando quieran enterrarme, pero antes les voy a contar lo que pienso de todos ustedes que no tiene vergüenza ajena y se buscan los medios para que los de a pies seamos lo imbéciles que pagamos las cosas que ustedes se inventan para que cada día seamos más tontos y paguemos mucho más por cualquier cosa. ¡ Me quiero referir a la manera de robar que todos tienen; el teléfono, es un medio de seguir robando a los pobres, no les da vergüenza de robar cada vez que llamamos aun hospital, a un centro que sea para urgencias y para llamar a nuestra querida guardia civil, que son tan buenos que cuando la formaron se llamaba la santa hermandad, si, era ese su nombre cuando fue formada, la santa hermandad, quien sería el … hijo de su madre que le puso ese nombre, y desde entonces son despreciados por toda esta tierra nuestra. Era solamente para repartir palos a toda persona que merodeara los campos buscando algunas papas para comer ese día,  fíjense que nombre le pusieron la Santa hermandad; y sólo era para pegar palos a los  más indefensos y menos fuertes ya que los débiles eran los que teníamos que rebuscar papas, olivas, o cualquier alimento que ya había sido recogido; y nuestros ancestros iban a rebuscar, no a robar, sino a rebuscar; y los caciques y la santa hermandad se dedicaba a repartir palos a los humildes ciudadanos que pasaban tanta hambre y nadie tenía el menor cariño para esas personas que en aquellos tiempos se pasaba tanta hambre que tenían hasta telarañas en la garganta de no comer. Eso fue cuando fue creada. Pero hoy si usted llaman al 062 le están robando el importe de la llamada y es telefónica o bien el propio cuartel es el que cobra, eso  no lo sé sólo le puedo decir que si es cierto que te cobran la llamada aunque tengas las llamadas ilimitadas para el teléfono sea cual sea, el móvil y el fijo, es una verdadera vergüenza que para llamar a un hospital por enfermedad, se tenga que llamar a un 902 que es uno de los mucho números que son los que todos tenemos que pagar aparte del costo que te tiene fijado. Esto no es un robo, sino una gran estafa para todos  nuestros vacios bolsillos que  cada día serán más pobres y al final tendremos que salir a la calle y dando voces llamar a quien nos pueda ori. Porque si tenemos que llamar por desgracias aun tanatorio, seguro que pasa lo mismo, por lo tanto les pido que razonen en este tema, si nos dan llamadas ilimitadas se tiene que entender que son a cualquier sitio y no poner delante del numero el 901, 902, 903 o el que sea, que los dineros no están para tirarlos a los bolsillos de ustedes; que ya tiene su parte y bien grande es, pero más grandes son los bolsillos que les cabe mido banco, y aun les queda sitio para guardarse el otro medio. Por favor que no somos la fabrica de la moneda, sino el que trabaja, y no todos pueden trabajar y si que tiene que pagar el costo de una llamada aún centro hospitalario;  no hay derecho a ese abuzo de poder. Señor presidente usted si puede permitirse eses lujo, ya que no ha de pagar nada, todo lo tiene pagado por adelantado, ya que cuando comunican que va llegar el presidente está todo pagado y con el dinero de los contribuyentes. Piénsenlo por favor que esto no es Jauja, es una tierra de ladrones, y este gobierno es el dueño de los piratas. EL FORJADOR DE SUEÑOS.

Misterios

LA NOCHE DEL A DIOS.

¡Serían al menos las dos: Si, serán las dos de la madrugada, el reloj de la puerta de la iglesia que terminaba de pasar daba la hora de las brujas; eso era lo que me comunicaba el sonido de las campanas del reloj, llevaba conduciendo al menos diez horas, tenía todo el cuerpo entumecido. Una vez pare el coche, tuve que hacer unos estiramientos con las piernas para poder mover el cuerpo… Había detenido mi coche cerca de la puerta de un pequeño restaurante, paré el motor, salí del coche y cerré la puerta. Había echo un día de una calor extrema. Cuando baje me quite la chaqueta, por que la tenía totalmente chorreando; incluso, teniendo el aire acondicionado puesto; era dentro de el habitáculo de mi coche, y había que ver como chorreaba de sudor, pero no le di más importancia. Era verano, el día, había sido muy caluroso. Entre en el restaurante que tenía ante mi. Tome la primera mesa que encontré bacía, tome asiento, me quite el sombrero y lo deposite sobre el tablero de la mesa; en pocos segundos se acercó una bellísima mujer; yo al verla me quedé pensativo, y dentro de mi, pensé, que mujer más hermosa: En verdad las ahí en todos los lugares de la tierra, pero esta mujer, no tenia menos que las más bonitas que yo hubiese visto en mi vida; ella me sonrió y con una dulce voz me dijo. ¿Que desea tomar el señor… Por unos segundo, yo contemplaba su belleza, ella se dio cuenta, y dejo que la admirara lentamente. Pasado un tiempo reglamentario se sonrió, y nuevamente me hizo la misma pregunta… ¿Señor: Que desea tomar; pero tuve que mover los ojos y apartarlos de su cara; ya que me era imposible dejar de mirarla, entonces vi que su rostro me sonreía alegremente. ¿Le gusto… Me pregunto. En aquel instante me quede atónito, eran sus primeras palabras con migo, ella de nada me conocía… y por tercera vez me pregunto nuevamente. ¿Que era lo que deseaba tomar. ¡Si, por favor, tráigame una cerveza bien fresca, ¡Al momento señor… Se aparto de mi mesa; pero yo no pude aunque indiscretamente le seguía sus pasos por el restaurante, viendo que tenía un movimiento maravilloso en todo su cuerpo… ¡Que cosa más bonita me dije…¡Quien tuviese la suerte de estar con ella, aunque fuese esta noche solamente… Tomó la cerveza, y se dirigió a mi, ella llevaba un estupendo vestido rojo, con un escote, que de grande que era se le podían ver sus extraordinarios pechos; que le hacía ser a demás de hermosa la mujer de un dios. Con sus lindos andares, se acercó lentamente, limpió la superficie de la mesa, antes, de poner la cerveza sobre el tablero. Una vez limpió la superficie de ella, sin querer hacerlo, que me temo que era intencionado mostró sus lindo senos. Se había dado cuenta del entusiasmo de mis ojos, no tenía forma de poder apartarlos de sus pechos, los cuales sin ser muy grande pero tenían una forma elegante de estar firmemente cogido en su pecho… Sus pezones estaban erguidos y de un color rosado, su piel dorada me hacía estremecer de ansias de poder tocarlos, con todo el deseo del mundo. Poco me importaba que ella se hubiese dado cuenta. Su sonrisa era bastante pícara, pero no me dijo nada a mis miradas sobre su lindo cuerpo. ¿Señor aquí tiene la cerveza, que le sea de su gusto; terminó de limpiar la mesa, y se marcho de mi lado… Su cuerpo se fue con torneando de forma sexual, y lentamente se fue alejando de mi… ¡Señorita: ¿Desearía usted acompañarme a tomar una bebida conmigo… ¡Cómo ve, estoy de paso, no tengo el gusto de conocer a nadie en esta ciudad… ¿Le importaría sentarse conmigo en esta mesa… Ella sonrió y sin decir nada tomo otra cerveza y se vino a mi lado… ¡Con mucho gusto! Me dijo sonriente mente… Sera un placer poder acompañarlo. sin decir nada tomó asiento y se quedó esperando que fuese yo el que tomase la libertad de comenzar a hablar. Ella sin pensárselo, habiendo estado acostumbrada a estos lares, me pregunto. ¿De donde viene, con este calor tan sofocante… ¡Soy un extraño por aquí, me dirijo a una mansión que debe estar muy cerca de donde me hayo… ¿Aque mansión se refiere; si no es mucho preguntar… ¡Según tengo entendido se vende una antigua casa, que al menos debe tener unos doscientos años; y creo, que se conserva muy bien al cabo de los años… Eso es lo que tengo entendido… Seguramente se refiere a la mansión, que a la cual la llaman… (la noche del a dios)… Extraño nombre le han puesto… ¿Por que llamarla de esa manera… La joven sonrió en silencio pero su sonrisa tuvo algo de misterio, por unos segundos no dijo nada, quedó su mirada fijamente en mis ojos, al cabo de unos segundos, se mostró muy amable conmigo… ¡Señor, creo que esa casa le encantará de verdad… Es una mansión muy bonita y espectacular de grande. Tiene unos jardines maravillosos. Tiene una fuente, que sale un manantial de agua fresca y transparente como no haya visto otra igual. Creo con toda certeza que le va a gustar… ¿Usted cree… ¡Tendrá mucho dinero para comprar dicha casa… ¡Bueno tengo lo suficiente para permitirme ese lujo… Ella, echo una mirada hacia la calle, y pudo comprobar que clase de coche tenía… Al verlo, dijo. ¡Si, creo que si, viendo su coche seguramente tendrá dinero para poderse comprar la casa… Que le sea de su gusto… ¿Quien pudiese vivir en ella… ¿Si lo desea, podría acompañarme asta ella. ¡No tenemos que ir andando si aseo se refiere… Ella sonrió en silencio, me miró algo extraña. De sus ojos aparecieron un centelleo de colores que me dejaron atónito al ver la belleza de sus ojos, eran del color de la miel dorada… Jamás había visto unos ojos tan preciosos en mi vida… Cosa, que no me había dado cuenta anterior mente, ya que mi mirada se había ensimismado en su cuerpo y en su forma de caminar… Te nía unos cabellos ensortijados, de forma extraña, pero el color de su pelo reflejaba a una noche sin luna de lo negro que eran… Tomó su cerveza en sus manos, y levantándola me dijo… ¡Por que sea usted muy feliz en dicha casa… Brindamos, si pero la sonrisa de su cara se transformo en silencio… Algo en su interior me decía, que no era felicidad lo que reflejaban sus ojos; ellos me querían decir alguna cosa, pero no dijo nada, solamente se quedó pensativa… Bajo su mirada, y terminando su cerveza se levantó de inmediato, como si yo le hubiese dicho algo que la hubiese molestado… Me di cuenta al verla tan seria, tenía la expresión de que tenía algo que ver con la mansión que yo deseaba comprar… ¿Que era lo que ocultaba esa casa… No tenía el menor deseo de averiguarlo, pero, si que me extraño su comportamiento… Cuando terminé mi cerveza, le pregunte por lo que le debía… ¿Por favor me dices cuanto le debo… Estaba limpiando la barra, se quedó mirándome, ella me miró con ganas de decir que si, que me acompañaría, pero estaba trabajando… ¡No es nada, lo invita la casa, claro es la primera vez que viene, cuando haya comprado la mansión ya nos veremos más a menudo… ¡Lo puede tener seguro que vendré muchas veces; creo que tenemos que hablar de muchas cosas, entre usted y yo, espero que entablemos una amistad verdadera… La joven sonrió con su mirada misteriosa y me dijo un a dios que me gustó de pronto… Yo creí que estaba molesta por la compra de la casa, pero no se que era lo que ella se guardaba en su mente… Nuevamente se escucho su voz; al levantarme de la silla… ¡Señor a estas horas no habrá nadie, es muy tarde y según la hora que es, no podrá verla… tenía razón aquella hora de la madrugada quien iba a estar en la casa…Yo no se que hacía levantado de la mesa… En que estaría pensando, que no me daba cuenta que eran casi las tres de la madrugada y, ¿adonde quería yo ir… Sin pensarlo por más tiempo, tome asiento nuevamente en la mesa… Me quite nuevamente el sombrero y lo puse sobre la mesa, una vez puesto le dirigí una sonrisa de desconcierto, por que en verdad, tenía que verla de nuevo… Se había metido en mi corazón sin que yo le diera permiso para hacerlo, ella era la dueña de mi cuerpo y de toda mi alma… En mis pensamientos no había forma de quitármela de mi mente… Yo la quería con tan sólo haberla visto solamente una vez… ¿Que extraño presentimiento tenía mi corazón, algo tenía que pasar por mi vida, pero qué, no sabía lo que tenía que pasar para que yo pudiese tener a esa mujer entre mis brazos… Entre mis pensamientos sin dejar de mirarla le pregunte… ¿Donde puedo encontrar un hotel para dormir esta noche… Ella se volvió hacia mi, y con su encantadora voz me enamoro nuevamente. ¡Señor a qui tenemos habitaciones muy buenas y, podrá descansar, mañana por la mañana cuando haya desayunado, entonces va a ver su casa… Yo al escuchar su casa le conteste… ¡Bueno, si es que la compro, entonces será mi casa, mientras no la compre no es mía… ella sonrió y, me dijo… ¡Seguro que la compra ya vera que es la casa más bonita y hermosa que haya visto en su vida…¡ Bien, entonces, deme una habitación. A si descansaré, tiene toda la razón del mundo… lentamente me fui acercando al mostrador, ella sonriendo tomo el libro de registro y lo abrió por la pagina correspondiente… Cuando estaba a su lado ella, me pregunto por mi nombre… ¿Señor puede decirme como se llama usted…¡Si como no… Albérto Soto mayor, y Palacio…Sacando mi carnet lo deposite sobre el mostrador… Se lo mostré, y ella, tomo los datos necesarios para quedar registrado en le hotel que tenían el mismo restaurante… Señor Alberto tenga usted las llaves de su habitación.. no se confunda, es la primera puerta ala derecha… ¡Gracias, espero encontrarla, si no la tendré que llamar para que me lleve hasta ella. Subí lentamente los peldaños que separaban mi cuerpo de la habitación, el cansancio del viaje me tenía molido, las piernas casi no respondían de mi. tome la llave en mis manos, y una vez ante la puerta introduje la llave en la cerradura y esta se abrió de par en par… ¡ Si es muy hermosa, si señor, a qui podre descansar tranquilamente, y sin ruido que valga. A de más tiene una buena cama; tiré el sombrero sobre una de las sillas que tenía mi cuarto y acerté a la primera y el sombrero quedó sobre el asiento de la silla, sin quitarme la ropa, me tumbe sobre la cama, estaba pensativo, y no se, si podría descansar como era mi deseo; pasaron unos minutos y dándome cuenta que el sueño era superior amis fuerzas, me levanté con mucho esfuerzo y lentamente me dirigí al aseo donde se hallaba la bañera, deje la puerta abierta, ya que era mi habitación y no vendría nadie a molestarme, abrí el grifo y llene de agua la bañera; estaba tibia y muy agradable ya que el día había sido de una calor insoportable. Pausadamente me fui quitando la ropa, pensaba que si no me metía pronto en la bañera me quedaría dormido de pies, una vez que tenía mi cuerpo desnudo me introduje en le agua; al sentir sobre mi cuerpo el agua no te una relajación muy agradable. Durante una hora estuve metido en la bañera, mi cuerpo se había rehabilitado casi por completo, era otra la persona que salía del baño. Tomando mi bata fui a donde estaba mi cama, una vez ante ella tumbe mi cuerpo y en pocos segundos quede dormido… pasó la noche sin darme cuenta, ya que el estado en el que me encontraba de mi estado anterior era lamentable; ahora estaba como de nuevo, nuevamente fui al baño, me miré al espejo, vi aun hombre que tenía la barba un poco crecida, casi no me podía reconocer, y entonces pensé… ¡Si, me voy a afeitar que falta me hace; cogiendo mis cosas de afeitar me enjaboné la cara, tomando una de mis cuchillas me fui afeitando la cara, hasta quedar completamente afeitado. Aclaré el jabón que tenia sobre mi rostro, una vez lavada se quedo la cara mucho más decente que antes; tomando mi colonia me di una friega de aroma que me hacía ser otra persona. Dándome unas palmada sobre mi cara salí del baño y me fui a la cama donde tenía mi pequeña maleta sobre el colchón. saque de ella una limpia camisa, una vez puesta tomé unos pantalones de color gris claro. ¡Si, estos, son de un gris casi blanco. ¡Estos me sentaban bien, el día promete ser tan caluroso como el día de ayer, recogí mis ropa usada, la metí dentro de una pequeña bolsa que llevaba en mi maleta para la ropa usada. Una vez terminado, cerré la bolsa y la metí dentro de la maleta. Mire al rededor de la habitación y viendo que no se quedaba nada fui directamente hacia la puerta. abrí la puerta y cerré con la llave que me habían entregado al camarera. Cogiendo las escaleras me puse en pocos segundos en el mostrador. Mis ojos buscaron a la camarera que estaba la noche anterior conmigo, por más que la buscaba no podía encontrarla. Una señorita que estaba delante de mi me pregunto. ¿Busca usted ala camarera de la noche? ¡Si, pero veo que ella no seta… ¡Señor, ella, es la camarera del turno de noche y a estas horas estará dormida; pero yo estoy para servirle en todo cuanto usted desee. ¡Si tome la llave de la habitación. ¿Ha sido de su gusto, ha quedado satisfecho del servicio… ¡Si por supuesto que si, todo estaba muy bien preparado y ami gusto… ¿Desea desayunar… ¡Si por favor…

¿Que desea tomar… ¡Cualquier cosa… ¿Señor: Tenemos de todo cuanto a usted le guste… ¡Bien usted misma, sírvame lo que más le guste a usted… Bien, tenemos huevos con menestra y después un buen café con leche… ¿Le parece bien al señor… ¡Por supuesto que si… tome asiento en la mesa que desee, y a hora mismo le sirvo el desayuno… tomando mi maleta la deposité en el suelo junto ami mesa; el sombrero que lo que llevaba puesto me lo quite, y note que él me daba un poco de calor. Como decía la camarera en pocos minutos estaba ante mi con la bandeja del desayuno… ¡Señor su desayuno… deseo que le guste… Ah, he fritos los huevos sin preguntarle si los quería muy echos o no… Perdóneme, pero los he echo como ami me gustan, bien fritos… ¡No se preocupe que están a mi gusto; a mi, también me gustan bien echos… al señorita se marcho de mi lado y yo comencé a comer mi desayuno… Una vez terminado y pagado la cuenta, salí del restaurante, directo a mi coche que estaba aparcado frente al restauran; abriendo la puerta tome asiento y me quedé pensativo preguntándome a dónde estaría la camarera de anoche… Una vez que comprendí que sería ridículo volver a preguntar por ella, arranque el coche, y lentamente me dirigí por la avenida que me conduciría la mansión… En pocos minutos estaba ante ella… Cogiendo una buena sombra que daban unos grandes árboles, deje el coche bajo en aquel lugar… mire mi reloj, para ver que hora era… ¡So casi las diez y media, quede con el señor que venía a mostrarme la casa a las once en punto, así que me queda media hora de espera… ¡Tampoco es mucho, que digamos… conecte la radio y me puse a escuchar una melodía que en aquellos momentos se podía escuchar en la emisora que tenía la radio.

El tiempo se me pasó rápidamente, ya que no sólo escuchaba la radio, no, sino que también tenía los sentidos en el recuerdos de la camarera de la noche, que realmente no podía quitar de mis recuerdos. Sin darme cuenta se acercó un auto y se detuvo ante mi coche… ¿Señor Alberto… ¡Si, el mismo… Yo quede con usted, a qui, a las once de la mañana… ¡Pues a qui, me tiene usted… ¿Le parece bien que empecemos… Como tenemos tiempo, le iré mostrando la mansión, paso a paso, le parece bien al señor… ¡Si, me parece estupendo… ¡Vallamos pues… Tomando las llaves de la cancela de entrada desde la cual, se podía ver los jardines que rodeaban la casa… Ya en la entrada tenía unas rejas que al menos tendría cien años… Estaba realizada de hierro echo de forja, su construcción era maravillosa y muy trabajada, en forma y ornamentales de la herrería antigua… El representante que me acompañaba para ver la casa, abrió la cancela y pasamos a los jardines, los cuales estaban muy bien cuidados… Eran de una belleza admirables, tenia de todo los tipos de árboles que podía soñar… El lugar, se parecía a uno de los castillos encantado que había leído cuando era pequeño… Unos pasillos hermosamente adornados, con alguna que otra figura de mármol. Lo que había visto por entonces era realmente un castillo de mi gusto, por lo pronto por lo he que visto hasta entonces me gusta… Fue enseñándome los lugares más hermosos de la casa… y una vez los habíamos visto entramos en la mansión… Parados ante la entrada, pude ver que tenía una puerta de madera tallada amano, en su tablero principal, había unos gravados que representaban el cielo, por lo que pude comprender… El señor al notar que me quedaba pensativo ante la belleza de la puerta, me contó, el significado del tallado de la misma… ¡Señor esto fue realizado a mano, los artesanos antiguos, se esmeraban en sus tallados, para que se pudiese ver con toda su nitidez… Lo que podemos ver el significado de la misma… ¿Y que significa las figuras… parece que están bailando en coro… ¡Si eso es, ellos bailan al son de un arpa, la cual se puede ver en esta vista… ¡Es muy hermosa, si señor muy bonita… ¿Espero que la casa le guste tanto como la puerta… Abriendo la cerradura al abrir la puerta se escucho un leve ruido de las bisagras, las cuales estaban un poco resecas. Pero eso, era lo de menos… Tiempo abría para subsanar dicho pequeño problema… Él no dijo nada y esperó a que yo entrase a la casa… Se quedó mirándome y sin decir palabra alguna, me dejo que yo personalmente me centrase en las bellezas de la casa… Mi cuerpo quedó perplejo al ver que aquello se sobresalía de mis visiones, el acabado de todas sus características eran de lo más bello que había visto en mi vida… Sonreía sin decir nada, con solo ver mi expresión ya tenía suficiente al comprobar que todo era de mi agrado… ¡Ante mi, tenía una escalera de mármol que tendría unos cinco metros de anchura, su blanco color reflejaban sobre el techo que parecía echo de cristal de lo mucho que brillaba… Su pasamano era también del mismo mármol; estaba totalmente gravado, una cosa que me dejo perplejo era el acabado que había por cualquier sitio… Comencé a subir por las escalinatas, y sobre ella podía ver la suela de mis zapatos reflejada sobre los peldaños… Cada balaustre era formado por una figura de mujer… Cosa, que me gustó; el artista había dejado su huella en los acabados de toda la escaleras, qué cosa mas hermosa; quién sería el artesano que esculpió las escaleras… ¡Me hubiese gustado haber podido conocerlo ne persona le hubiese felicitado por su trabajo. Lentamente fui subiendo, mientras mis ojos miraban para todos los lados; no había un pequeño lugar que no tuviese que mirar sin hacer un ex clamor de júbilo por mi parte… Al llegar al descanso de la hermosa escaleras, había una superficie que hacía ver que era para que muchas personas a la vez, que pudiesen admirar la belleza… Sobre la pared también enlozada de otro color de mármol, estaba colgado de la pared un bello cuadro de grandes dimensiones, con una mujer que sería la antigua dueña de aquel lugar de ensueños. ¡A primera vista, no me había dado cuenta, que aquella cara me era familiar… Tenía un bello vestido puesto que le llegaba hasta el suelo… Su cintura era de un tamaño de dos manos, en la que se pudiese coger entre las manos de un hombre de mi edad… Él vestido, era totalmente realizado con hilos de oro y plata. A demás, tenía, piedras preciosas incrustada sobre la tela. ¡Cuanta belleza tenía su rostro, que cosa de mujer más bonita; sus cabellos le caían por sus hombros, el color de sus cabellos eran de un negro brillante que relucía sobre el mismo lienzo… ¡ Jamás yo pude comprender que su vida en aquel palacio sería algo in narrable… Segura mente su marido, estaría durante más de las veinticuatro horas del día admirando a su bellísima esposa… ¡Un suspiro salio de mi cuerpo sin dejar que se perdiera en el espacio que llenaba mi corazón… Sin dejar de admirarla mis pasos eran de una forma casi como sin querer alejarme de ella… Sus ojos me seguían para todas las partes que yo caminase… Era un efecto que el pintor había logrado con muchísima experiencia, y ahí estaba su secreto en la belleza. Hacer con sus pinceles los encantos que mostraba su dueña; por que yo creo que el propio pintor estaría enamorado de aquella preciosa mujer… Aunque no hacía falta que estuviese durante mucho tiempo contemplándola para quedar hechizado por ella… Yo me pregunto:¿ Cómo pudo resistir sin quedar prendado de aquella mujer y, que sus pinceles se la cayesen al suelo más de una vez…¡A mi me temblarían mis manos al tener que pintar a una cosa tan bonita… Quería dejar de admirar su cara pero me era imposible apartar mi vista en ella… Viendo que no había manera de alejarme del lugar… El señor que me estaba enseñando la casa; me tuvo que decir… ¡Señor cuando la compre, podrá estar todo el día mirándola… Pero tendríamos que seguir viendo la ya que nos queda casi toda la mansión por ver…Sonreía al ver que por nada me hubiese marchado de su lado… Seguimos muy a pesar mio… Después de dejar a mi ensoñada mujer, tuve que seguir de tras del señor que me estaba enseñando la casa… Seguidamente entramos en un gran salón que seguramente era el comedor, ya que en su centro se hallaba una gran mesa de caoba y múltiples sillas a su alrededor… las sillas eran de un tipo como si fuesen isabelino, sus respaldos eran de un tamizado de cordones de terciopelo rojo… En el techo había una lampara colgada que ocupaba casi toda la mesa… Sus enormes brazos caían sobre la mesa… Su luz hacía ver como se reflejaba sobre el tablero de la gran mesa, sus múltiple bombillas… Seguramente era para que todos los comensales tuviesen una luz que se les pudiese reconocer sin ningún problema… Seguro pensé que para que el que estuviese admirando su obra, y que se quedase perplejo al ver sus cuadro… Calculo que la hermosa lámpara debería pesar al menos casi doscientos kilos… Su entramado de brazos hacían cabriolas entre la luz que daba dicha lámpara… Sus paredes estaban magníficamente adornadas y en ellas tenían unos tapices de grandes dimensiones y múltiples variedad de colores y de detallados temas de caza, otros eran de unos jardines con muchísimas flores… Las paredes tenían grandes ventanas que daban a sus jardines que rodeaban dicha casa…Sus cristales eran de colores y a través de ellos se podían ver diversos colores que eran reflejados sobre la inmensa mesa que ocupaba dicho salón… Era en verdad la mansión de los sueños; yo estaba impresionado con tanta belleza… Detenidamente fuimos viendo todo aquel palacio, y no había lugar a dudas de que su estilo y belleza eran de admirar; por cualquier sitio que miras,pensarías ya que las personas que habían construidos aquella casa, eran los mejores arquitectos y obreros que abría en aquellos entonces…¿Cuando se construyo; pregunte… El señor, me dijo: La casa tendrá al menos dos cientos años, desde su construcción… Pero como puede usted ver; está nueva del todo, ya que en aquellos tiempos se usaban grandes piedras que debidamente talladas, entonces eran colocadas con muchísimo esmero…

¿Y bien que le ha parecido la casa… Le gusta… ¡Si que me ha gustado por mi parte, preferiría que cerrásemos el trato; bueno si no hay algo que lo impida… ¡No todo lo contrario podemos cerrarlo ahora… Aun es temprano, el notario no cierra hasta la diez de la noche, a si que podemos marcharnos al notario y se quede todo arreglado… Salimos a la calle una vez en ella me dijo… Señor Alberto: Si lo desea puede seguirme con su coche… ¡No correré mucho para no perdernos el uno al otro… ¿Le parece a usted bien… ¡Si podemos marcharnos cuando diga… salimos uno tras del otro y en pocos minutos estábamos ante el notario… Al llegar salio su secretaria, y nos hizo entrar en un despacho muy grande; el cual tenía unos sillones muy confortables… ¡ Su secretaria se mostró muy amable con nosotros…¡Por favor esperen unos minutos, enseguida le atenderá el señor notario, gracias… Tomamos asiento en los sillones y enseguida se presento el notario… Al entrar dio las buenas tarde, más bien las buenas noche, pero según se mirara; serían las ocho de la tarde… Pero estaba oscureciendo y ya parecía de noche… El notario se sentó ante nosotros, nos pidió el contrato.

¡Bien señores pueden darme el contrato para formalizar las escrituras… El vendedor sacó de su cartera el dicho contrato; se lo entregó al notario que debidamente tomo los datos, y nos preguntó…

¿Bien están las dos partes de acuerdo con el precio y lo acordado de la casa… El vendedor dijo que si… ¡SI señor notario todo ha quedado explicado y conforme estaba escrito… ¡Bien entonces pasemos a la firma… ¡Señor Alberto: puede firmar aquí dijo señalando el lugar donde tenía que firmar… Dicho y echo, seguidamente le pidió al vendedor que el también tenia que firmar el acuerdo… Una vez firmado, le hice entrega del cheque con el importe de la compra; el cual ya lo tenía preparado… El notario tomo nota del numero del cheque; y una vez comprobado se lo entregó al vendedor… ¿Señores esto a quedado terminado y comprado con toda las de la ley, por lo cual usted señor Alberto es desde este momentos el verdadero dueño de esa mansión, en la calle tal con el numero tal… ¿Alguna pregunta antes de que hayamos terminado con los tramites… Nos quedamos en silencio por lo cual quedo las escrituras a mi nombre… ¡Por fin era yo el verdadero dueño de toda la mansión… Por dentro, me sentía feliz y contento… Ya que había echo una compra maravillosa… Según yo en aquellos momentos no pensé en las palabras que la camarera de la noche en el restaurante, ella me había dicho que aquella casa sería mía… ¿Pero cómo ella podía predecir dicho acto… ¡No se había equivocado en nada… Bueno, ya se verá más adelante cuando pasen unos días le pediré que venga conmigo y vea la casa… Para mi sería una dicha tener aquella mujer bajo mi techo… No podía imaginarlo, con solamente pensar en ello, El corazón se aceleraba como si fuese un chiquillo… Una vez terminada la formaciones me despedí del notario y del vendedor… ¡Bien señores ha sido un placer hacer negocios con ustedes… Estoy muy contento de la compra que he echo… Por lo cual les doy las gracias a ustedes… les tendí mi mano al notario y después al vendedor… Bien señores: Cuando gusten pueden venir a mi nueva casa… Tomando mi sombrero me despedí de ellos… ¡Señores hasta una nueva vez que nos veamos en algún lugar de esta mi ciudad, que ya es también mía, ya que vivo en la casa que he comprado hoy… Salí al exterior y el aire que hacía sera de calor aunque ya eran las nueve y media de la noche… ¡Espero que en la casa no tenga tanto calor como hacer en la calle… Esos eran mis pensamientos, yo me creí que sería del todo dueño de lo que había comprado hacía menos de media hora… Me acerque al coche y me dije ami mismo; antes de ir a la casa me voy a tomar un buen trago y después me iré a descansar de la atareada tarde que hemos tenido, por que ha sido demasiado larga a decir verdad. encendí el motor y tomando la avenida de vuelta me dirigí al restaurante en el cual, yo, esperaba que estuviese allí la camarera de la noche, que tan agradable había sido conmigo, la noche anterior… Directo al restauran mi cara decía que estaba totalmente satisfecho del trato que terminaba de hacer… Esperando ver a ella entre corriendo para darle las gracias por lo que me había asegurado que sí, que la compraría de seguro… Entre en el restaurante y lo primero que hice fue dirigirme al mostrador a la señorita que había tras el… ¿Señorita no esta la camarera de la noche de ayer… ¿Que camarera de la noche… La única camarera soy yo, a qui no hay mas camarera que valga; este restaurante es mio y no tengo ninguna camarera más que yo…¡Usted me creo que se ha confundido de lugar… ¡Yo no estoy confundido de nada, anoche yo dormí a qui, y también cene, y esta mañana desayune y usted no estaba tras esa barra… ¡Usted esta loco de la que dice… Yo no estoy loco puede mirar en el libro que sed firma al coger una habitación, y vera que es cierto lo que le digo… ¿Como usted quiera; le mostrare que usted no estuvo a qui, se ha tenido que confundir con otro restaurante… ¡ Era este, o es que hay otro en la ciudad… ¡No solamente esta este, y no hay ninguno más en esta ciudad…Yo creo que a usted le hace falta un medico por que creo que esta usted loco de remate… ¡Señora no me falte usted el,respeto a mi… ¿Señor yo no le quiero faltar le el respeto ni dios, lo quiera, pero usted esta totalmente equivocado, se lo voy a demostrar… Tomando el libro de registro miro y pregunto. ¿Dígame como se llama usted… Alberto Soto Mayor y Palacio…¡Veamos si es verdad que estuvo a qui… ¡Le mostrare que usted esta totalmente loco… Y vuelta con que estoy loco… Ya lo veremos cuando me muestre usted los nombres de las personas que durmieron aquí anoche… La señora busco todas las personas que durmieron la noche anterior, y yo no estaba, según ella…¡Lo ve usted a qui no estuvo usted anoche, ni durmió, ni ceno, ni nada de nada…¡Lo que tiene que hacer es ir a un medico que yo creo que le hace falta… ¡Valla usted: que creo que esta más loca que yo… ¡Buenas noches y que tenga una noche tan pesada como yo la tengo en estos momentos… Salió del restaurante; y dando un portazo salió a la calle. Era de noche, las farolas de la calle estaban encendidas, pero la luz que radiaban no era lo suficiente fuerte para ver con claridad la calle; seguidamente se dirigió al coche, abrió la puerta, y dando también un fuerte golpe cerro la puerta y, se sentó al volante… Si mirar para el lado en el cual podía venir cualquier vehículo aceleró su coche y fue desplazándose por la avenida… En pocos minutos estaba frente a su nueva mansión, la cual ya era su nueva casa… el no se había dado cuenta y sin prestar atención abrió la cerradura de la entrada a la finca… Entro con su vehículo lentamente preocupado por lo que le había ocurrido en el restaurante, y mientras, pensaba en todo lo ocurrido en eses día de su llegada a la ciudad que ahora era también su ciudad, esos eran sus pensamientos, pero con todo lo pasado el día anterior seguía preguntándose… ¿Cómo me ha podido pasar esto ami, yo no puedo estar loco, y menos haberme confundido de todo lo ocurrido en esta ciudad. Una vez había entrado su vehículo, y pasado unos metros de la entrada paró nuevamente su coche; se volvió hasta la verja de la entrada… Viendo la verja se dijo. ¿Hay que ver las medidas que tiene, y su pesado embarrado de forja, al ver que su movimiento era suave y teniendo aquellas medidas tan enormes no podía que pesase tampoco… ¡Bueno será que esta muy bien engrasada, ya que su peso es indiferente al gran tamaño de la verja…

Subiéndose nuevamente en su coche, se dirigió a la entrada de su mansión, paro su vehículo ante la entrada y cuando cerró la puerta, fue entonces cuando se dio cuenta que en la casa tenía algunas habitaciones con la luz encendida… ¡Se quedó pensativo y luego pensó… `¡Seguramente nos las dejamos encendidas al estar viéndola… ¡No pasa nada, es normal que pasen estas cosas… Cogió sus llaves, mirando la cerradura introdujo su llave de la puerta de entrada… Esta al abrir, se abrió con un suave movimiento de mano, y se abrió suavemente… El señor entro a su casa por primera vez.. En su interior se sentía dichoso de ser el dueño de aquella maravilla de casa… Cerró la puerta, echo la llave y se dirigió a sus escaleras que tanto le habían gustado… Pisando por primera vez los escalones de la escalera, pudo comprobar que la luz del rellano estaba encendida… ¡Bien a si no tengo que encenderla yo, y puedo ver, las enormes escaleras que tiene mi nueva casa… a pasos muy silencioso, fue subiendo los peldaños de mármol, antes de llegar al rellano se dio cuenta que había una mujer esperándolo… Cosa que hizo que él quedase petrificado al ver que era la señora del cuadro… Esta lo miraba seriamente y, sin decir nada esperó a que llegase hasta el rellano.

¿Y bien preguntó el extrañado… ¿Quien es usted, vamos si se puede saber; y que esta haciendo en mi casa… ¿En su casa… ¡Si esta es mi casa… Respondió él, esta es mi nueva mansión; la acabo de comprar hoy mismo, hace tan solo unas horas; por lo tanto es mía y no suya, creo que yo he entendido eso de lo que usted me ha dicho… ¡Debe estar usted confundido, ya que yo llevo viviendo a qui durante muchos años; y creo que debe estar usted en un grave error, señor mio… ¿A si que: dígame cómo a entrado usted en mi casa… EL nuevamente quedó paralizado, no daba crédito a lo que estaba escuchando en aquellos momentos; parecía que el sueño en él que estaba sintiendo que se repitiese de nuevo en su cabeza… Miró con incertidumbre a la señora que tenía ante si, se rasco sus cabellos al no poder dar crédito a lo que nuevamente le estaba sucediendo otra vez… ¡Creo estar soñando, o me estoy volviendo loco de remate… La señora son riendo, le dijo: ¡Creo que si, que esta usted en un buen lío, y seguramente esta confundiendo las cosas… ¡No, no puede ser, hoy mismo he comprado esta casa y, ahora me dice usted que no es mía… ¿Podía usted decirme entonces que es lo que me esta pasando a mi… ¡Usted sabrá lo que ha comprado pero, esto es mio y nada más que mio… Fue la respuesta que dio la hermosa señora que tenía ante si… Con las llaves en sus manos él creía estar viendo visiones, al ver que el cuadro estaba colocado detrás de ella, y mirándola podía comprobar que era ella misma la que tenía ante si… Bueno mejor sería que tomásemos asiento y, que podamos aclarar el estado en que nos encontramos.. ¡Sera usted el que se tiene que aclarar de lo que ha comprado, señor mío… ¡Yo estoy en mi casa… No podía comprender que estaba ocurriendo… Movía sus llaves de la casa, las cuales las llevaba en sus manos y moviendo las sin sentido le sudaba la frente sin saber el por qué… Ella lo miraba sonriendo al ver el desconcierto en que se encontraba el señor… ¿Bueno, podemos hablar sentados si me lo permite… ¡Como no señor, según usted esta en su casa; miremos esos documentos para poder aclarar el problema… ¡Gracias es usted muy amable por su parte… ¡No hay de que dármelas según usted… ¡Acompáñeme, y tomaremos asiento en el salón… Muy bien veamos los documentos… Llegados al salón que tanto le había gustado, tomaron asientos en una de las silla que había alrededor de la gran mesa… Él mostrando las escrituras, las posó sobre la mesa; diciendo… SI yo no estoy loco, esta es las escritura de mi casa… Tiene fecha de hoy mismo, y no creo estar sufriendo una nueva alucinación en mi cerebro… ¡Veamos dijo la hermosa mujer, que en realidad estaba haciendo un papel extraordinario al estar sin sonreír y viendo el esfuerzo que hacía aquel señor por querer aclarar las cosas… Él no daba crédito lo que le estaba sucediendo, pero, a su vez, él miraba con asombro que aquella mujer era la misma que la del cuadro y, también era la misma camarera que había estado tomando se una cerveza en el restaurante la noche anterior… Se frotaba los ojos, sin comprender lo que realmente le sucedía… ¿Usted: no puede ser, que sea usted la dueña de esta casa

usted era la camarera del restaurante, si no estoy confundido también… Creo señor que me confunde yo nunca he trabajado en ningún restaurante; siempre he sido una señora de gran alcurnia y mi posición no lo permite que yo estuviese trabajando, debido que tuve siempre tanto dinero, por lo que más quiera nuca necesite trabajar; ni que estuviese estado loca, yo vivía en la opulencia de las riquezas mas grandes de esta ciudad, creo que esta usted verdaderamente loco… Él quedo en silencio, y sin saber como poder aclarar la situación le; dijo… ¡Señora:por favor no me haga usted salir a estas horas a buscar un hotel… ya es demasiado tarde, lo comprende verdad… Ella quedó en silencio, después de unos segundos pensativa; le respondió… ¡Esta bien: según dice usted, que la casa es suya; pues hasta que podamos aclararlo le con cederé ese privilegio… ¡Gracias señora no lo olvidare nunca… ¡Puesto que se va aquedar en la casa… ¿Que le parece si cenamos los dos, cómo los dos somos dueños de la casa, pues me parece que seria de mi parte de una manera de poder agradecérselo… La dueña de la casa le pidió que le acompañara en la cena, él entusiasmado le correspondió con una sonrisa que llenaba todo su corazón de alegría… Por primera vez que tengo algo bueno que podre contar de esta difícil situación en la que estoy… Tomaron asiento en sus respectivas sillas, en las cuales habían estado verificando pocos minutos antes las escrituras por lo cual se habían sentados uno junto al otro, a primera vista ninguno de los dos se miraba, pero ella sonrió en silencio; después de unos segundos en silencio, le dijo: Señor: Aberto deseo que se encuentre bien en estos momentos de su vida… El se quedó sin saber que contestar… Era ella la que le pedía que se encontrase bien…. El no podía estar mejor, al poder estar cerca de la mujer que un día antes le había fascinado por su belleza corporal, y su semblante de mujer hermosa… sus ojos penetraron en los suyos, sin saber por qué, él le tomó las manos, ella no hizo rechace alguno, sin que sus manos, opusieran, se agarraron a las de él sin temor alguno, al sentir el contacto de sus piel sobre la suya, el contacto fue algo premeditado y solamente notó que las manos de ellas estaban muy frías; por qué, se pregunto, pero el placer de tenerla cerca de ella o bien con sus manos ya que según los pensamientos de él eran los mismos que ella, al sentir su caricias en las manos ved el se sintió feliz más no poder… Ella levanto una pequeña campanilla, la hizo sonar, antes de que dejase de hacerlo ya teníamos delante de nosotros, su mayordomo principal… un señor bien trajeado con sus indumentaria de jefe de servicio; ¡Señora… Alfrédo puede traernos la cena… Enseguida la tendrán dispuesta, señora… Hizo un leve movimiento de mano, y se adentraron unas cuantas señoritas muy bien ataviadas y con los servicios. La servidumbre fue colocando los cubiertos sobre la mesa, con una soltura y gran destreza, a mi lado derecho pusieron una brillante servilleta de color de oro; cubiertos para cada uno de la mejor calidad, con sus bordes rematados en oro puro… La criada que me servia, ami, me hizo una pequeña sonrisa, y al verle la cara no pude comprender cómo era posible que ella tenía la misma cara que su señora… ¿Cómo podía ser que todas tuviesen la misma cara, la misma sonrisa, y el mismo color de los ojos… Hasta el cabellos lo tenían del mismo color, negro como la noche, sus rizos caían por su cara; y haciendo unos tirabuzones les brillaban ala luz de la lampara… Sus caras eran de cera, su ojos tenía un color a miel dorada, sus labios tenían un rosado, que parecía echo con pétalos de rosas. ¡Por más que intentaba comprender de que estaban echa aquella caras que parecían de cera… Nos trajeron un primer plato que estaba echo de caldo de perdices….Sobre el humeante caldo, el cual desprendía un agradable aromas; y en ese momento tenía hambre, por lo cual tome la cuchara y con cuidado de no quemarme tomé la primera cucharada de caldo… ¡Esta extraordinario exclamé… La señora me miro y dándome las gracias me dijo… ¡Es mi deso, que pueda usted probar los exquisitos manjares que me preparan mi sirvientes…-Ella comenzó también a comer; sus manos estaban tan cerca de las mías, que podía notar el frescor de su piel al tocar con deseo su brillantes manos… Ella se daba cuenta, que me tenía en sus entramadas redes, que yo había quedado prendado de ella, sin que hubiese sido necesario haber estado toda la vida juntos…En su poder, si estaba bojo ese poder que te hace sentirte extraño ante la belleza que poseía aquella criatura… Durante la cena hubo tiempo de entablar una grata conversación; hablamos de los tiempos antiguos, de hacía unos cien años, al menos; y ella, parecía que los había vivido, ya que según sus palabras… Sus recuerdos me parecieron de una fiabilidad que era imposible de comprender; ella estaba conmigo, y, a su vez, había estado viviendo aquellos años pasados de su tiempo… ¿Cómo era posible lo que ella misma me relataba, con sus dulce voz y su dulce melodía, yo sin poder hacer extraños con sus relatos estabas muy pendiente de los cuales ella misma me daba día y fechas exacta de lo lugares que había recorrido en sus años de juventud… Con sus belicismo relatos dimos por terminada la cena pero antes de retirarnos a nuestras habitaciones ella, me retuvo un poco cogiéndome por el brazo; y me llevo ante una cristalería que era de cristal de bohemia con los bordes cubiertos de una fina capa de oro… Abriendo el mueble que guardaba aquella cristalería tan bonita, ella tomo unas copas y la puso sobre la mesa; después cogiendo una botella de un güisqui que al menos tenía, por su agradable sabor y color unos, doscientos años…Brindamos y ella fue la que hizo el brindis…¡Señor Alberto: que este brindis sea para los dos un gran comienzo de amistad y de felicidad mutua… Que más quisiera yo, poder ser amigos y lo que viniese detrás… tomamos la copa de güisqui y nos enlazamos en un apasionante beso, que me dejo de una pieza de color blanco como la, nieve… Qué tendría aquel beso, que anduve tras ella sin saber que estaba haciendo conmigo… Seguí sus pasos, ella caminaba de una forma que su bello cuerpo se movía de una forma que mis ojos no podían separar la vista de tal belleza… Caminamos por aquellos pasillo los cuales estaban iluminados con toda las luces que había en aquel recibidor… Pero mi cuerpo iba detrás de ella como si ella me hubiese hipnotizado o algo por el estilo… Sin poder hacer nada con mi cuerpo, ya que parecía un muñeco de trapo, que la seguía como si fuese su perrillo… Entramos a su habitación; esta, estaba decorado al estilo de los antiguos reyes, su cama termina las cuatro esquinas rematadas con barras de maderas preciosamente decoradas, y eran sus torneados de una delicadeza que me parecía estar soñando… me miro y se sonrió al verme en mi desconcierto… Se fue quitando sus ropas y en solo unos segundos estaba ante mi, totalmente desnuda… Mis ojos no había forma de poder quitarlos de su cuerpo, parecía estar hecha de piel de peces de colores su sonrisa se hizo mas dulce que todas, y al ver que yo seguía vestido entonces ella, me ayudo a quitarme la ropa… Nada se puede comparar, a un instante como este… Cuando me tenía totalmente desnudo me tomo de sus manos y me condujo con la suavidad de una espume blanca de c que se hallaba sobre su cama… Se tumbo sobre su cama, y sonriendo me invito a que tomase sitio junto a ella… Mis brazos se levantaron como si fuesen dirigidos por control remoto y cuando me quise dar cuenta, estaba sobre aquel hermoso cuerpo, el cual me parecía de seda; de la suave que me resultaba su formas y su cara… Sus ojos del color de la rubia miel, resplandecían como si fuese fuego que saliesen de ellos… Sus pecho hermosamente bien torneados estaban separados de mis manos solamente unos centímetros y tocándolos con toda suavidad pude acariciar su verdadero cuerpo que me estaba volviendo loco por que no era solamente su precioso cuerpo sino el perfume que desprendía su piel… Esta vez fue ella la que me dio un beso que durante largo rato estuve sin poder respirar… Subí mi cuerpo sobre el suyo, mirando sus ojos y cuando introduje mis partes en la suya fue entonces cuando perdí la noción del tiempo… Ella se agitaba sobre el lecho y se movía de placer, al sentir mi pene dentro de su vagina la cual estaba total mente suave y encharcada por su deseo, que hacía que me resbalase sin poder resistir aquel delicioso placer… su piel tenia colores como los peces, parecía tener escamas que de lo suave que era su cuerpo, yo resbalaba sobre el suyo y fue entonces cuando ellas se subió sobre mi y desde ese momento yo supe lo que era hacer el amor de verdad… Cuando días y cuantas horas había estado haciendo el amor sin para para nada, ni para comer ni dormir, mis locos deseos fuero de tal magnitud que no tenía ganas de dejar de hacer el amor con aquella mujer… Cada minuto que pasaba era un minuto menos de vida que yo tenia; pero eso a mi no me importaba en nada… ¿Cuando fue el final de esto, yo no sabía donde estaba, solamente, era muy feliz con aquella mujer, que tenía para mi solamente para mi… Días, noche y semanas estuvimos haciendo el amor… Mi cerebro se había vuelto loco por sus caricias, ella parecía estar como yo; cómo si hubiese estado cien años sin hacer lo mismo… Luces en la noche y fuego en su cuerpo… Hasta que por ultimo me desperté; me había quedado dormido y cuando mi cuerpo se pudo despertar del cansancio que habíamos pasados juntos fue entonce cuando me desperté y pude comprobar, que estaba solo en aquella cama tan enorme sus sabanas estaban revueltas son la ropa de cubrir y la colcha estaba tirada por los suelos… ¿Cómo… qué me ha pasado… ¿Donde esta esa mujer que me ha echo tan feliz…¿Esto días…¡Extrañado por al hallarme en un estado de embriaguez, me parecía que el sabor de mis labios estaban resecos, cómo si yo hubiese comido tierra… Secar de mi, sobre una de las mesitas había un baso de agua…Tome el baso en mis manos y bebí un trago bien grande, al principio no había notado nada del sabor que tenía aquel agua… Parecía que tuviese años echadas sobre el baso; en aquellos momentos comprendí que al menos unos años de que nadie había bebido de el… ¡Cual fue mi desesperación al verme sólo en la casa… Yo quería recordar que yo la había comprado y que en realidad era mía, y es que no se cuantos días me había pasado en compañía de esa mujer, me hallaba totalmente loco…Cuando me pude levantar estaba tan débil y mareado, que no podía levantarme y poder sostener mi cuerpo, por la debilidad de no haber comido durante sabe dios cuantos día no había comido nada… ¿Loca mi conciencia pero por qué… Que me había pasado, no daba crédito a lo ocurrido, pero yo estaba seguro de que habías estado con ellas…¿Pero donde estaba en estos momentos… Cuando puede poner los pies en el suelo, mi cuerpo me dio un mareo, que caí sobre el suelo,sin tener conocimiento de donde me encontraba en aquellos momentos… Los rayos del sol penetraban atreves de los cristales de la grandes ventanas… El sol fue el que me hizo recuperar lentamente y me fui levantando como pude hasta poder estarme de pies….Como pude me fui arrimado en las paredes y lentamente fui recorriendo toda la casa en busca de la cocina.. Que ria buscar algo para llevarme ala boca… Ya que días antes había cenado con ella y yo, lo que quería era buscar haber si había que dado de los días anteriores que había pasado, y creyendo que tenía frigorífico, esperaba que aun tuviese algo de comer.. ¿Que me ha pasado… No puedo creerlo… Me parece mentira todo cuanto me ha pasado…Llegue por fin a la cocina, registre todos los muebles y pude comprobar que estaba totalmente vacío… ¡Claro yo compre la casa sin nada de comer, y me metí sin haber comprado nada… ¿Entonces: de dónde sacaron aquellos alimentos, los que tomamos aquella noche en la cena… después de ver que no tenía comida y de haber buscado por toda la casa; comprendí algo pero no del todo…Cómo había estado sin comer todo este tiempo… Porqué… Que fue lo que le hizo esa preciosa mujer a mi vida, para no desear nada, nada más, que sus labios y su bello cuerpo… Cuantas veces hicimos el amor; cuantas, no lo se,sólo se que han pasado unos días, y no logro saber como he podido estar aquí sin nada de comida; haciendo el amor cada vez que lo deseábamos hacerlo… ¿Y donde esta ella… ¡Buscare haber si ha dejado algún recado para mi, cosa que no creo ya que estoy aun deseando poder aclarar mi estado de vida… Buscaba por cualquier lado, recorrí toda la casa de un lado a otro sin haber encontrado nada… Al estar frente al cuadro de ella, pude ver que le faltaba el collar de piedras preciosas y la pulsera de diamantes…¿Cómo puede ser si cuando la vi por primera vez yo mismo pude comprobar que las tenía y ella sonriendo tal como esta en estos momentos tenia sus joyas… Miraba el cuadro y ella no me miraba, cosa extraña ya que la primera vez que la vi, ella seguía mis pasos, hallá donde me pusiera…. Pero ahora ya no sigue mis pasos por que su mirada se ha vuelto extraña, y seria, como es natural que este así en su cuadro…

Seguí buscando y al llegar a nuestro dormitorio pude comprobar que encima de su mesilla de noche estaban sus joyas… Fui corriendo hasta ellas, vi que debajo de las joyas, había una esquela dirigida ami…¡ Señor Alberto: ha sido usted muy amable por su parte, en hacer compañía a mi soledad… durante muchos años, jamás he sido más feliz en mi vida….¡Si comprendo el estado de sorpresa que tiene en estos momento en que usted esta leyendo mis declaraciones, pero yo al verlo a usted comprendí que su cara era la misma que tenia mi difunto esposo… Si, ya lo se, que no acaba de comprender mis palabras; pero cuando haya terminado de leer estas lineas, creo, que tendrá más que suficiente para comprender el amor que yo le tenía desde hacía más de cien años de mi vida en la más absoluta soledad… ¡Si señor Alberto: somos dos almas gemelas, las cuales han tenido que pasar un siglo de soledad; para que llegase el día en que pudiésemos vivir nuestra vida los dos unidos, ese, era mi mayor deseo de este mundo… ¡Ya lo he con seguido, ya puedo irme, ya me voy a mi destierro; donde he de estar el resto de mis días, como una persona muerta, esto era como tenía que estar… ¡Dios me dio esa suerte de poder esperar que usted llegase para estar a su lado el tiempo que me habían dado en el cielo, y una vez cumplido el favor que me concedieron, ya feliz me retiro de este mundo… Lamento que usted no pudiese estar ami lado…Mis peores deseos son el haberme separado de ti… Perdona que te tutee pero tu has sido mi mayor alegría en esta vida; a si ya se que no puedes comprender lo que yo te estoy explicando, pero con el tiempo ya lo entenderás alguna vez… ¡Te pido perdón por no haberte dado de comer; ya que mi único deseo era estar a tu lado todo el tiempo que me fuese posible… Tenia que aprovechar cada minuto de mi vida, cada segundo y poder tomar el aire que llenaba mi corazón al estar contigo, y a si lo hicimos… Comprenderás con el tiempo, que el no haber comido te hará estar de una forma que te costará trabajo poder caminar… Perdoname por favor, pero te he amado tanto toda mi vida que el tiempo que he estado esperando ha sido demasiado largo, para comprender el estado en que yo me hallaba… Siempre seré tuya… nadie podrá quitarme el tiempo de haber dormido a tu lado y haber sido tan feliz; eres mi hombre en este mundo, el día que llegues te estaré esperando, yo se que aun te queda muchos años por vivir. y aunque te vuelvas a casar, yo seré la única persona de esta vida la que te ha querido hasta la muerte… ¡Tuyas son esas joyas; tú mismo me las compraste en la otra vida, en esa que tú no recuerdas, pero que es cierto que la vivimos, sabrás que fuimos los seres más felices de aquellos momentos de felicidad… Hay cosas que no es pueden explicar de forma alguna; pero lo nuestro, fue un idilio que lleno páginas de los periódicos de entonces, ya que por nuestro amor, estuvo prohibido durante toda nuestra existencia… Yo era la mujer más pobre que había en toda la cuidad.. Tu eras el marqué y dueño de esta mansión; yo era en aquellos tiempo tu criada, la cual te tenía por obligación tener todas tus ropas para cuando tu la necesitases en perfecto estado, y siempre estuve a tu lado hasta que llego mi prematura muerte. Tu fuiste el amor de mi vida, si, me hiciste tu compañera, éramos jóvenes pero pudimos ser en aquellos tiempo aun de nuestros secretos pero fuimos muy felices; y el día de mi muerte me juraste el amor que sentías por mi, y que nunca dejarías de quererme… Ahora ya me lo has demostrado con creces… Gracias por haber vuelto amis ruegos, ya que sin ti hubiese vagado por los tiempos sin haber tenido mi recompensa de haberte sido fiel en toda la existencia de este mundo… ¡Cariño gracias, por estar a mi lado en estos pocos días pero para mi fuero los años perdidos de nuestra juventud… ¡Te quise… te quiero… y te querré siempre… Tu esposa y amante de los tiempos en la casa de las noches del a dios… siempre aunque este lejos de ti, estaré cerca de tu sombras, para que nunca, tu te halle sólo en esta vida de llanto y de desengaños amorosos ;te quiero mi amor… La noche del a dios ha terminado, yo espero que cada una de las personas que la deseen leer, les guste, aunque hay cosas extrañas que pasan en esta historia pues es verdad que ocurrió en una ciudad de España, y cada persona que lo vivió piensan que durante el verano, esa bella mujer paseaba por sus jardines en la noche y fueron muchos que la vieron pasear y siempre en soledad. Desde ahora ya no paseará más ya que ha tenido su petición correspondida… Ella fue feliz el tiempo que duró esta historia de amor… El FORJADOR DE SUEÑOS le desea que sigan siendo felices todo aquel que este enamorado de alguna señora como esta… José Rodríguez Gómez. el sevillano. 5 de Julio del 2013…

Después de la tormenta viene la calma.

¿La calma… ¿Eso que es; Seguramente se refiere a que detrás de la tormenta escampa y deja de llover… ¡Si eso es. La lluvia caía de forma copiosa como si fuese una tremenda tromba de lluvia y la cual dejaría inundado la parte baja de la ciudad… Muchos de los habitantes que residan en la zona baja se vieron obligados a salir corriendo mientras el agua entraba por las puertas de sus casas… Aquel estado podía ser un aviso del peligro; ya que nada, ni nadie había comunicado el temporal que estaba azotando sobre la ciudad… Los partes de climatología, nada habían comunicado a los oyente de las noticias… El cielo tenía un color negro, amenazante, del cual podía caer una cantidad de agua que sobrepasaría los limites de lo normal…¡Muchos se preguntaban, cómo era posible que nadie hubiese comunicado nada… Las fuerzas de seguridad rastreaban las calles como patrullas de alerta. Un tremendo trueno hizo temblar los cristales de las casas, había sido muy especial por su tremendo zumbido izo estremecer los edificios de toda la ciudad… Algunos cristales ses rompieron con el impacto del trueno… La calle quedo en segundos solitaria, los pocos transeúntes que habían por las solitarias calles corrían despavoridos por las aceras de la calle; qué en segundos después de haber recibido el tremendo trueno, las luces, se habían apagado… ¡Miedo, si miedo por que algo anormal se avecinaba sin haberlo comunicado, pero el temor estaba cerca de todos los corazones que habitaban la ciudad… ¡Des pues, dejará de llover… Eso se decía el personaje que habitaba la habitación que estaba en la parte superior de la ciudad… Sólo, si, solamente sólo, la oscuridad de aquel momento le produjo miedo… ¿De qué… Si estaba bajo techo y dentro de su humilde habitación, era segura para no temer por nada… ¡Pero tenia miedo… Algo podía sentir cuando al estar en la oscuridad se temía lo peor… ¿Por qué el estuvo esperando que alguien compareciera ante él sin previo aviso… Durante unos segundos aguzo el oído para sentir cómo alguien consumo cuidado parecía subir los pocos escalones que separaba la escalera de su penosa habitación; ¿Quien… ¡A estas horas de la noche quien es atreve a venir… ¿Y que desea de mi… La persona que sea debe saber que estoy sólo… ¡Nada tengo en mi vida que tenga valor alguno… ¡Mi vida, tal vez sea eso, lo que esa persona quiere… ¿Por qué para qué puede valer una vida solitaria, es con compañía y no vale la pena que tenga miedo de ser la única persona que esta sola en estos momentos; ¿Que puede valer… Ya que esta vida la tengo para padecer, si una vida, la mía la tengo para sufrir, y además es tan mísera, que nada de lo que se halla en esta lúgubre habitación pueda valer tan poco; ¡El sonido de los pasos se acercaban lentamente a su puerta.. Esperó a que llamase, antes de abrir… Unos golpes suaves, se sintieron sobre la humilde madera de tablero que conformaban la puerta de entrada…¡Tan, tan, tan, tres golpes se pudieron escuchar… El corazón de este hombre quedo paralizado, no esperaba tener visita alguna; en estos momentos tenía tras la puerta, a alguien que había llamado para hacerle una visita que él no esperaba… No tenía idea de quien podía ser… Temblaba todo su cuerpo esperando que fuese lo peor… Por qué… durante unos minutos no tenía el valor suficiente para acercarse ala puerta… Las manos: le sudaban… ¿Por que tenia eses dolor que le apretaba su garganta…Su cuerpo estaba bloqueado, su corazón latía con todas sus fuerzas y los ojos se quería salir de su órbita… El cerebro tenia dentro de si el retumbar de los golpes que hacia unos segundos había percibido…. El no tenía el valor suficiente parta enfrentarse a lo que fuese necesario…¿ Quien…¿Que quiere de mi… Nadie respondió a sus lamentos, el sonido había llenado la habitación de temores infundados del personaje que estaba dentro, su cuerpo se estremeció como si fuese de seda… Quiso esperar a que tocase nuevamente el extraño, sólo nos segundo después se oyeron nuevamente los sonido de llamadas… ¡Ya voy, contesto, el extraño que ante la puerta estaba no dijo nada; esperó que le abriese para entrase la persona que fuese la que estaba ante la puerta de entrada… En aquellos momentos estaba cayendo una tromba de agua y además acompañada de un fuerte viento…El extraño no hizo llamada alguna, nada más que las que había realizado anteriormente; espero a que él hombre que estaba en su habitación le abriese… Cogiendo un momento de valor, se dirigió a la puerta y con sus manos nerviosas la abrió para darle paso ala persona que esperaba ante la entrada…Pasaron unos segundas ante que la puerta se pudiese abrir; el hombre que habitaba el dormitorio… Con paso tembloroso se fue acercando a la entrada.. Sus manos temblaban sin saber el motivo de aquella visita tan extraña, en aquellas horas de la noche, con el agua que caía en aquellos momentos… Como si su presentimiento le dijese que no abriera, pero a la insistencia del extraño, no tuvo más remedios que abrir la puerta… En el preciso momento de abrir recibió la sombra de una persona vestida con un capota negra que le cubría todo el cuerpo. su cara estaba tapada totalmente y su cabeza tenía la capucha de la capota, que impedía poder ver la persona que la llamaba… Con la poca luz de la lámpara no podía apreciar de quien se podía tratar… ¡Hola, dijo el recién llegado, su voz por unos segundos no la pudo reconocer, le sonaba extraño, pero por mucho que quisieras recordar esa voz, no pudo saber de quien se trataba… ¡Hola, nuevamente le dijo, él, le dijo con mucho miedo; Puedes pasar… ¡Entre, en la calle esta lloviendo muy fuerte; aunque traigas la capota, se mojará si se queda en la puerta… El personaje pasó, en silencio fue caminando muy lentamente y sin hacer el menor ruido, dio unos pazos y se detuvo un momento cuando estaba en el centro de la pequeña sala que tenía aquel solitario hombre; pausada mente se fue quitando el ropaje, con el cual, se protegía de la tormenta… La luz apareció nuevamente, la bombilla estaba encendida, pero apoca potencia, más bien parecía un simple vela, la cual alumbraba muy poco… El viento cerro de pronto la puerta de un fuerte portazo, debido al fuerte viento reinante, todo quedó en el más absoluto silencio. Ninguno de las dos personas se dijeron palabra alguna… Él, miraba expectante al extraño que silencioso se estaba quitando la ropa que le cubría; primero se quitó la capota, y seguidamente se fue quitando toda la ropa que llevaba puesta sobre su cuerpo… ¡Con asombro, se quedó al ver que se trataba de una mujer… Era una hembra de una altura considerable ella que casi tenía la misma que él; su cuerpo era esbelto, sus cabellos rizados, los cuales le caían sobre sus hombros, tenia un color ceniciento, cosa que le extraño mucho el color de sus cabellos, pero no octante le agradaba el cuerpo, su físico, porque en verdad era muy bella… Estaba totalmente desnuda ante él; pero él no tenía el valor suficiente para tocar su figura…Volviese para él, y al ver, que tenía delante de si, una preciosidad de hembra, que lo dejo perplejo al ver aquella mujer tan bella… ¿Que pasó después… Ella se lo quedo mirando, con una suave sonrisa, ella, le acarició la cara, el dueño de la habitación estaba temblando ante aquel cuerpo tan bonito y con aquellas curvas tan maravillosa que formaba el cuerpo de ella… ¡No podía comprender el por qué de su temblor, ella no le había dicho el por que de su llegada… Pero él sin saberlo se lo podía imaginar… Ese era el miedo que hacía que temblase todo su cuerpo… Ante él estaba aquella hembra desnuda totalmente, esperaba que la tomase por sus brazos y la llevase cerca de su cuerpo… AL ver que no respondía a sus encantos fue ella la que tomo la iniciativa de cogerlo por los brazos y acercarse a él… Lentamente lo fue trayendo hacia ella, cuando lo tubo lo bastante cerca, fue desabrochando su camisa… El se daba cuenta que aquella mujer deseaba ser su hembra por una noche, le pareció extraño, pero por unos instantes le agrado la idea que aquellas mujer desease ser compañera de cama, aunque no daba crédito a lo que estaba ocurriendo en su estancia… Dejo su mente despejada de toda las dudas y se dejo llevar por su ilusión que le producía su bello cuerpo; poco a poco él comenzó a acariciar el cuerpo de la extraña. Era la primera vez que estaba ante tanta belleza… Por nada del mundo se lo podías imaginar que le fuese a suceder algo parecido… Ella sabía que eso era real, aquel hombre nuca había estado con mujer alguna… Cuando noto el cuerpo de ella, acarició los pechos, pudo comprobar que era real, que no estaba soñando; ella le sonreía, sus labios se entre abrieron y fue acercándose lentamente a los suyos… Cuando los labios de aquella hembra se posaron junto a los de él, quedo por unos segundos si habla; ya que ella le corto las pocas iniciativas que tenia con su boca…Se fue cogiendo su cuerpo y lo estrecho junto al suyo su miembro se fue acrecentando hasta ponerse erecto… Ella sintió el contacto de su partes, las cuales se pusieron en la puerta de los sueños, sintió la dureza del miembro sobre sus bellos vaginales; deseosa de que la penetrase, se abrió de piernas para permitir que suavemente la fuese penetrando… Él, por primera vez estaba con una mujer… ¿Por qué, antes no había estado con ninguna; si esto, es algo maravilloso, eran sus preguntas en su desequilibrado cerebro… Que tenía aquel hombre, siendo tan joven y no haber tenido relación con mujer alguna… Ella no se lo podía imaginar el por qué… Aunque ella si sabía a que había venido a su habitación; querías darle la única oportunidad de ser feliz, en su última noche antes de partir a un lugar donde él no tenía la más remota idea, de lo que se le venía encima… ¿A donde le iba a llevar aquella hermosa mujer… Fueron con paso lento hacia su dormitorio donde estaba su cama, las sabanas estaban revueltas, ella sonrió al ver el estado de su camastro por que aquello, no era una cama ya que sus ropas estaban tiradas por los suelos, él no hacía su cama por que al estar sólo no tenia ganas de hacerla y en este momento tampoco les hizo falta… Llegados al camastro, ella, tomo la delantera y se tumbo boca arriba sobre las sabanas esperándolo con una sonrisa tan dulce, que le dejo su cuerpo sin tener orden ni fuerzas para rechazar aquella hermosa solicitud… Tomo su cuerpo con ímpetu y sin hacer otra cosa que introducirla se fue acelerando tanto que por unos minutos creyó estar volando sobre el cielo… Ella sintió que se apoderaba de ella, sus deseos quedaron unidos. Estrechándose contra su cuerpo comenzó a jadear de placer. ¿Que seria del pobre personaje al saber, que era su única y su primera vez, en hacer el amor… Nunca antes, había sido tan feliz como que en aquellos momentos de su desgraciada vida… ¡Exclamaba de dolor; al no haber estado con otra mujeres, ya que este mundo esta lleno de mujeres preciosas, pero él al estar en la máxima soledad; nunca se lo había propuesto hacer, tampoco él tenia la experiencia de haberlo echo con anterioridad… ¡Por fin se daba cuenta de lo que se había perdido…. Eso se lamentaba dentro de su mente, pero ya era tarde para dar la vuelta atrás; en aquellos momentos no podía dejar de hacer lo que él pensaba que era lo correcto y, con todas sus fuerzas arremetía con su miembro erecto dentro de la vagina de ella… El placer de hacer que ella se sintiese en el estado que veía que ella siendo tan bella se lo comía de deseo el correspondía con todas las cosas que podía imaginar… ¡No eran muchas, ya que no tenía la menor idea de ser el hombre con unos conocimientos del amor, ya que no tenía experiencia de a que yo… Su cuerpo sudaba, sus ojos se perdían sobre los ojos de ella, su mente estaba volviéndose loca del placer que sentía en aquellos preciosos instantes; mientras que ella, al verlo sonreía sabiendo que él estaba subiendo al infinito mas hermosos de su miserable vida… ¡Pobre hombre, lastima que no se hubiese dado cuenta, que la vida es otra cosa, y no estar en la más absoluta soledad estando en este mundo donde hay tantas cosas que uno puede llevarse al día después… Mientras él estaba soñando llego la mañana; y cuando daban los primeros rayos de sol a través de la pequeña ventana que había en sus misero dormitorio, se dio la vuelta y comenzó a palmear la cama buscando el maravilloso cuerpo de aquella ninfa, que le había dado tanto placer, qué creía que sera un sueño lo que había tenido… Una vez que se dio cuenta, que ya era por la mañana, se volvió ha si a la ventana, para ver que hora era… Mirando con los ojos casi cerrados, pudo ver, que ella no se había marchado, notando que su pene aun estaba con deseoso de volver hacerlo le dijo a ella con una sonrisa que dejo escapar de sus labios, por favor no te levantes aun, podemos hacerlo nuevamente… Ella no le contesto y mirando por la ventana le dijo…. Tienes que levantarte ya, tenemos un largo camino que recorrer, y a demás es tarde, a si que ves levantándote; él se quedó extrañado, pero no se había dado cuenta de lo que le había dicho aquella mujer… Él nuevamente le sugirió que volviese a la cama que le daría un nuevo deseo… ¡Vuelve te necesito… ¡Si lo se que me necesitas; pero yo te necesito a ti… ¿Entonces por que no vuelves y estamos un nuevo rato de placer… Él sin saber lo que le había dicho ella, se quedó mirando a tras luz de la claridad de los rayo penetraban a través de los cristales y veía que ella estaba aun desnuda, pero su cara era de otro color; no le dio importancia alguna, solamente quería que ella estuviese nuevamente con él… ¡Vamos te has de levantar no tengo todo el día para cumplir con mi obligación… Eso le sonó extraño pero para él también era extraño que ella se hubiese presentado la noche anterior en su dormitorio y, que se le hubiese entregado tan fácilmente… Dándose la vuelta, y sonriendo vio que ella, al estar desnuda sobre la cama no estaba su bellos camisón que tenía puesto la noche anterior… Buscó con sus manos y encontró unos huesos, revueltos con mucho polvo… Del miedo que recorrió su cuerpo, se puso de pies como si algo le hubiese cortado su corazón… Ella se lo quedó mirando y, muy seria y le volvió a decir… ¡Vamos levantate de una vez… Se había puesto de pies, y sus partes que hacía unos segundos estaba totalmente erecta; se aflojo de repente al ver que sobre su cama había un esqueleto cubierto de cenizas y de pelos de un color ceniciento… ¿Qué es esto pregunto… ¡Mi cuerpo que ya no lo necesito para nada… ¿Tu cuerpo… ¡No lo entiendo, es que no tienes el tuyo… ¡Claro, él no lograba entender que ella estando delante de el totalmente desnuda, no comprendía lo que ella le quería decir…Se toco la cara, se dirigió al pequeño espejo que tenia colgado en la pared de su cuarto y cuando se vio que estaba totalmente cubierto de esas cenizas que había sobre sus sabanas… De repente dio un grito, tan trágico que le salió del interior de su cuerpo, quedando se, cogido a su garganta como si no pudiese gritar… Sus ojos quedaron en blanco, su lengua le salio por su boca llena de espuma, sus ojos quedaron ciego por completo, la luz se apagó sin dejar rastro de luz alguna en sus ojos… ¡Quería hablar, pero no podía articular palabra, también la vista se había marchado de sus ojos… ¡Ciego, sin poder comprender que le estaba ocurriendo… Lleno de terror quiso correr, tropezó y callo al suelo delante de los pies de ella… Él con sus manos toco los pies, sintió que de los labios de ella salia una sonrisa metálica, tal era la voz que lo hizo estremecer todo su cuerpo de terror… Aquello era el fin, notaba que las fuerzas estaba al borde del final… ¡Vamos te ha llegado tu hora y tiene que acompañarme… ¿A donde he de ir contigo… Ya lo veras… ¿Cómo quieres que lo vea, si tu me has dejado ciego… ¡No te hace falta ver, solo te has de coger ami mano.

¡No quiero: ¿Tú quien eres… ¡Dímelo de una vez… ¡Soy la mujer, que tanto ansiabas tener… ¡No tú no eras la que yo quería, era otra, to cuerpo estaba frío, tus labios tenían un sabor extraño… Se escucharon las sonrisas de la muerte en aquel pequeño espacio; y el cuerpo de él quedó tendido sobre el suelo; nada se pudo escuchar… Él silencio reino sobre su cuerpo, sin darse cuenta se fue levantando su alma; cogiéndose a las manos de ella, la siguió sin decir palabra…Sus ojos aunque no tenían vista, tampoco le hacia falta, ya que ella lo guiaba por el espacio de las nubes se lo llevaba para no tener que sufrir nunca más… Nada dijo después, se fue con ella…¿Donde, no lo se, pero a qui ya no volvió nunca más… ¿Que le paso… Le llego su hora; y a cada uno de nosotros también nos ha de llegar… ¡Esperemos que sea tarde y no muy temprano, y si puede ser, que nos coja dormido…

a si sería lo mejor… Este es uno de mis comienzos, de una pesadilla de misterio… Yo el forjador de sueños os dedico esta misteriosa historia… José Rodríguez Gómez…

   MUCHOS AÑOS PASARON

Era un viejo que vivía en la soledad del mundo, estaba en una casa que era tan vieja como él, sus paredes le traían sueños del pasado, apenas lograba dormir por las noches, ya que tenia tale pesadillas que estaba más tiempo despierto que dormido… ¿Porqué se preguntaba él mismo… Se quedaba pensativo y no lograba desenredarse de aquella locura que le enturbiaba su mente… ¡Pobre de mi se decía; si en esta recta final de mi vida, no logro saber que es lo que enreda mi alma; cuando pase un poco de tiempo más, qué será de mi… Estas y otras preguntas se hacía el pobre viejo

¿Por qué: si yo, siendo joven, ya tenía en mi cabeza el recuerdo de mi niñez… Hoy no tengo valor de seguir viviendo. ¿Qué pasará de mi al cabo del tiempo… Solo el viento de la noche le traía los recuerdos de su vida y se los llevaba, otra vez el mismo viento, el cual se arremolinaba sobre su mente. ¡Cuerdos: son los que viven en la ignorancia… Locos: los que no saben donde se hallan, ciegos: los que no tiene ojos para ver, mudos: los que en la soledad de la noche no tiene a nadie que les de compañía… Mirando a las paredes, se ríen de las sombras, las que dibujaban su cuerpo en las tinieblas; sí era eso, lo que a él le traía por los senderos de su locura… No sabia ni comprendía el por qué de su desgraciada vida… Harto, si, harto de estar pidiendo ayuda, para poder vivir los últimos días… ¿A quién tenia que suplicar… ¡No lo se… Si, a quién le pido clemencia… Él mismo, se preguntaba… la sombras de su cuerpo se reían de él… ¡Temía a la soledad dela noche; por que, era cuando ellas se burlaban de su vejez… ¡Le llamaban loco, si loco… ¡Pero por qué he de estar loco. si dímelo tu si lo sabes… ¡Nadie contestaba a sus preguntas, las sombras de su pobre figura era la que a él le hacía estar loco… ¡Que pena de mi, se decía… Sentado sobre una vieja silla, se comía un pedazo de pan duro ya que tierno no tenía… ¿De donde lo habré sacado, se preguntaba si este pedazo de pan, no es mio… ¿Cuando te acordarás de mi… ¡Dímelo… ¡No demores mi desdicha, por favor te lo suplico; no la demores más… De lo contrario, hallarás mi cuerpo tendido en la oscuridad de mi aposento… ¡Cuando den los rayos de sol a través de los cristales de mi ventana, qué quedará de mi… Solamente los miseros muebles que lo rodeaban, escuchaba sus suplicas… Para qué si no valía la pena de estar en este mundo sin vivir, como era vivir, y estar sobre los ruidos de su mente que sentía el paso del tiempo que lo llevaba hasta la cima de su desgraciada vida… ¡Para eso vine a este mundo… Para pasar de un lado al otro sin saber lo que es la felicidad… ¡Nadie te dijo que vinieses… ¡Si lo se, pero tú que lo sabías; por qué dejaste que me trajeran a qui… Tú lo pedías a gritos, si, me lo pedías ami: Ahora estas diciendo que tú no lo deseabas… ¡Mientes, si mientes; por que se que entonces cuando eras joven, tú quería ser el mas rico de este mundo; ya ves, como has terminado, pobre y misero, ya te ves a ti mismo entre las sombras de la pared de tu cuarto… Cayo la noche, las sombras aparecieron haciendo burlas de él… Sentado en su silla, miraba las paredes de su cuarto… Veía los paredes como se desplomaban a pedazos cerca de él, ya no le daba importancia a lo que ya estaba esperando que sucediera de una vez… Hacía mucho tiempo que esperaba que llegase la hora de su última noche, y si era esta, mejor que fuera cuanto antes… Sus pies no levantaban del suelo ni su sombra, iba arrastrando los zapatos por el suelo y encima tropezaba con el mismo y se caía sobre el enlozado suelo… Herido, si, su sangre recorría sus mejillas, y él dejaba que llegase hasta el suelo, que ria ver que color tenia, para él no era su sangre; era un zumo que llenaba su cabeza de locuras y de terror… Sonreía sin saber por qué, todo le daba igual… Nada más quería que llegase su hora de partir a lo desconocido… Estaba cansado de vivir; era lógico si, en los años que había pasado dentro de si mismo, ya era hora de cumplir su cometido… ¡No creas que te tengo miedo a ti…¡ Ya puedes venir por mi; era eso lo que tú querías, pues ya podías haber venido hace mucho tiempo, yo te esperaba… Pero tú has esperado aque mi cuerpo no tuviese fuerzas para mover lo… ¡Veras que por mi cara cae un río de sangre, que tú me has echo caer, y yo no la he curado hasta que tu mismo te des cuenta, de que ya no sirvo para nada, ni mi cuerpo es lo que era, ni mi sombra vale nada… Dile al viento que me lleve, y ala sombra que se baya, y la noche se haga día y las sombras de mi alcoba se diga que es de día; y la noche que llegaste mi alma ya se marchaba, sin esperar que tu llegase cuando mi alma dejaba… José Rodríguez Gómez. EL FORJADOR DE SUEÑOS… MISTEROS…

El costalero Andaluz

El costalero andaluz.

¡Silencio, si, silencio! Las calles están guardando silencio, pasa una procesión. Las miradas puestas en los pasos. Silencio, si, silencio, nadie habla, de los ojos que miran caen lágrimas que rompen el silencio. Un tambor redobla. El parche donde pican los palillos se rompe se parte el silencio. El paso está pasando; las miradas que lo miran están llorando. Silencio, está pasando un Cristo que va llorando. Esta mirando a los que a él lo mira, y está llorando. Si, al ver que son tan pobres; él lo está pensando. ¿Quién es el Cristo se pregunta entre sollozos, soy yo o son ellos, que se yo? Suena un tambor en el silencio. Una corneta rompe el quejido de la noche. Una garganta llora; una saeta suena en la noche un llanto de guitarra se rompen las cuerdas y se quiebra el llanto de la saeta. Silencio, guardar silencio, que la virgen va detrás de un Cristo que va llorando sin saber adónde va. Silencio, un costalero llora, porque va debajo de su cuerpo y no sabe por qué lo lleva al calvario a Cristo que va llorando y al ver que somos pobres, él también lo va notando. Guarda silencio costalero, se que tu cuerpo está sangrando del peso del nazareno; tú lo llevas al calvario y descalzo va tu cuerpo. Silencio, una mujer lo Mira des de un balcón de invierno, la lluvia está cayendo sobre sus espinas negras; la sangre le va saliendo. Silencio por dios silencio, que van los nazarenos con los sirios apagados por culpa de este maldito viento, la lluvia moja su capirucho y la cera esta hirviendo. Los cirios van apagados, las luces de sus velas van alumbrando el camino y gotas de cera van cayendo entre los adoquines y perlas van pareciendo. ¿Quién te dijo a ti Andaluz que sacaras a la calle a este nazareno? ¡No ves que está lloviendo, sus cabellos están mojados y su cara es un misterio! ¿A dónde lo llevas, dime que voy detrás de tu paso y también lo voy siguiendo, detrás de tu silencio yo siento tus pies descalzo y le arrastras de su cuerpo? La corneta suena, una saeta le canta al subir por la escalera para mirar a su pueblo. Quien me presta una escaleras yo quiero ayudar a este pobre nazareno que me dijo al pasar; no llores tú paisano, se que tú también tienes penas al no tener quien te quiera como me pasa  a mí en este pueblo. ¡Sí, se que guardan silencio, pero en sus ojos veo la tristeza de su cuerpo, y las heridas de sus manos al trabajar los campos que no son ellos sus dueños! La cera va dejando un rastro de gotas blancas, y de llanto que  parecen gotas del cielo. Silencio, quiero silencio, ya me marcho al calvario; y cuando yo esté muerto ya no quedara ni rastro de mi maltrecho cuerpo. Silencio ya no te quedan más lágrimas que brotasen de un ciego porque sus ojos no ven lo que le pasa a mi cuerpo. Silencio. ¡Costalero, costalero, ayúdame con la cruz, voy descalzo como tú y pesa mucho el madero! ¿Por qué caminas descalzo, por qué condenas mi pueblo, dime por qué, no ves como van ellos, si, te van mirando y llorando ellos van en silencio, como tú nos has condenando sin culpa, tú; lo vas diciendo, ellos qué culpa tienen de que tú caminases con la cruz y descalzo valla tu cuerpo. ¡Escucha como te canta, como te canta mi pueblo, esa saeta que lora, esa seta en silencio; se escucha por todas partes y las lágrimas de sus ojos de sangre se van volviendo! ¿Por qué, dime, por qué, si este pueblo mío camina detrás de ti, con harapos en sus cuerpos no tienen para taparse, llevan desnudos sus huesos, no ves como te miran, no los ves, dime por qué no los miras, si detrás de ti va entero mi pueblo; camina a tu vera para ayudar te con tu pesado madero, ellos caminan detrás aunque tú estuvieras  muerto, si te llevamos a cuesta subiendo para el calvario, caminamos en silencio? Se oye al capataz, que llama a los costaleros, les dice a plena voz, gritando con desconsuelo. ¡Costaleros! ¡Qué! ¡Costaleros, al escuchar mi voz arriba con él! ¡A es te todos por igual valientes! ¡Ahora, arriba con él; mecerlo por dios mecerlo, que no le sangren más las heridas de su cuerpo! ¡Mecerlo con suavidad que está llorando él nazareno, va caminando descalzo como lo hace nuestro pueblo pero a él no le pegan como lo hacen los dueños! ¡Cuando salgas a la calle, no digas, no te queremos; ya ves cómo caminan descalzos todo mi pueblo! El forjador de sueños.

El molino de los sueños

El molino de los sueños

Alegrías, penas, llanos, sueños y recuerdos. ¡Que más te da a ti, si tú no tienes alma, tú sigues tu rodar y trituras sin mirar lo que yo quise olvidar con el paso de los tiempos! Esto es el comienzo de una de mis poesías, en ella les voy a relatar la historia que conlleva esta poesía. Cada persona al nacer tenemos en nuestro corazón un pequeño molino de viento, este va triturando todo lo que nos pasa y todo cuanto queremos conservar en nuestra mente, eso es lo que nos va pasando en nuestra vida, pero las cosas que deseamos que nadie nos las destruya no hay forma de que las podamos tener. ¡Quiero vivir y que nadie me recuerde mi pasado, solo estoy en mis pensamientos, y quisiera ser el dueño de esa mujer que yo quiero tanto! ¿De qué manera puedo enamorar a esa mujer, ella me tiene los sentidos perdidos, y no sé qué es lo que he de hacer para tener la suficiente capacidad para poder entra en su vida y tenerla a mi lado para el resto de mis días? Mi vida es la sombra de un árbol, no tengo vida propia, soy el viento de la vida, soy el viento que hace mover las nubes, el que arrastra las lluvias, el que te hace mover tus cabellos; el que no tiene frío, el que no siente nada por nadie, ese soy yo. ¿Para qué he nacido, si nada de lo que puedo hacer me satisface? En qué  mundo he venido a nacer; estoy en la soledad de las sombras, no tengo cuerpo para poder amar y ser amado. ¿En qué lugar de la tierra he nacido yo, si está lleno de seres humanos, y nadie me puede ver, soy la sombra de un árbol que un día se canso de estar siempre en el mismo lugar? ¡A nadie puedo tener a mi lado para que yo le pueda contar mis sueños, para eso he venido a este mundo, siempre he estado solo, y una vez que he decidido estar entre los seres humanos, y nadie puede verme! El sol atraviesa mi soledad, el tiempo hace que yo vaya envejeciendo, la vida para mí no tiene sentido, solo soy el molino de los sueños; y cuando el viento arrecia, hace que mis aspas se muevan, esto no tiene sentido dar vuelta y más vueltas para que nadie pueda tener sus pensamientos en sus cerebro. He de triturar los sueños de las  personas que aman y de las personas que desean olvidar sus males, y esa persona, soy yo. El molino, si un viejo molino que se está cayendo a pedazos y nadie viene a repararlo, mis paredes son tan viejas de un simple viento las derribará un día. Mientras tanto he de seguir haciendo mi trabajo, no es lo que a mí me gustaría hacer. ¿Dónde nace un río, sola la corriente puede saciar la sed de una persona, inundar la sequedad de un corazón mal herido, llenar el vacío de un pensamiento y ser el que arrastra las cosas que están inmóviles en esta tierra? ¡Me hiso una pregunta, si, el molino me dijo! ¿Te acuerdas de aquella barca, y del pobre marinero, mientras tejía sus redes lloraba con desconsuelo, ya temblaban sus manos, blanquecinos sus cabellos y el pitillo entre sus labios, apagado caía al suelo; miraba con amargura los remos de su velero, sus remos están podridos, y las velas están rajadas, y la quilla de mi barca está podrida por el tiempo, yo estoy junto a mi barca esperando que llegue el viento para subir por las olas que se llevase mis sueños? ¡Qué pregunta, tengo algo que ver con ese marinero, acaso soy el pescador, o tal vez fui en otros tiempos! ¿Cómo lo puedo saber si he nacido de viento y nada me detiene ni los sueños del barquero que está entre sus redes cosiendo se los sueños y cuando mira en la lejanía solo ve entre las brumas las  calles  de su viejo pueblo, él recuerda con cariño y no puede volver ya que los ojos de él están quedándose ciegos? De tanto llorar y de buscar entre las olas, a su lejana Andalucía que no recuerda, ya se le fueron sus tiempos, solo le queda su mente que es de color de los cielos. ¡Qué pena  llegar a viejo, sin tener junto a tu cuerpo el baúl de tus recuerdos! ¡Te has preguntado alguna vez si tú fuese el viento! ¿Qué harías de ti, adonde irías, te quedarías junto la persona que amas, te marcharías de donde estas para buscar nuevos horizontes que te dieran otra vida, tal vez sepas que hacer si tú fueses el viento; yo no lo sé ni de donde he yo vuelto, si antes estuve, ni porque soy el viento, para que estoy aquí si no valgo para mis sueños; dicen de mí que yo  trituro los sueños, para que hago tal cosa, y por qué soy el molino, si yo no tengo dueño? Sólo estoy, sólo vengo sólo estaría si tuviese tu cuerpo. ¿Pero los sueños son una realidad, si cuando tú sueñas estas dormida, o caso estas despierta, si soñar es de personas que viven dentro de un lugar que se llama lejanía? No se puede ver, pero se siente y se lleva dentro de ti, qué cosas tiene la vida, que es el amor, dímelo tú que lo sabes; yo jamás estuve enamorado, no sé lo que es un beso; nunca me mire en unos ojos, ni tuve delante de mí una mujer que me diese un beso para saber que se siente al estar enamorado. Busca dentro de mí, veras que estoy hecho de paja, sí, yo creo que soy un espanta pájaros clavado en la tierra para que los pobres pajarillos no se acerque a las siembras. ¿Es vida ser tal como soy, es mejor dejar de ser quien no deseo ser, esta es la cuestión de mi vida? ¡Nada fui, nada soy y nada deseo ser el día que mi cuerpo se valla, por los vientos y no pare de  soplar hasta que no pueda ver el hermoso firmamento, ese es mi destino; no quiero ser lo que conlleva ser, el dueño del viejo molino que va destruyendo todo cuanto ante mí se posa, para que no quede nada de mi; solo viejas palabras que hice al preguntar, por lo que era ser alguien que puede tener un sueño! ¡Un sueño, un beso, unos pechos donde mirarte y poder acariciarlos suavemente, besarlos con tus labios y ver como ella te besa y cómo se derrite su bello cuerpo! Las hojas se caen, se las lleva el viento, cuando llega el otoño, gritan con desespero, ven como de sus tallos son arrancadas, y se rompen por culpa de este maldito viento. Llega el invierno, las lluvias, el frio, las nubes y la nieve que cubre con su manto blanco los bancos de cemento, los que durante el verano se besaron tantos sueños y dijeron en silencio cuando llegue el verano nos veremos en este mismo lugar donde te di mi primer beso. Hojas muertas sobre la calzada, escoria de los tiempos basura que se ocultan en los rincones del cielo. Llueve bajo la lluvia, te mojas por dentro, tú cuerpo no dice nada porque estas con ella bajo un portal que no tiene dueño, nadie sale de la casa, nadie vive en ese lugar donde tus labios y los suyos están sellados por un beso. Silencio, se rompió la paz; está lloviendo en el cielo, las nubes traen relámpagos y arde el mismo infierno. ¿Vario si, por qué lo hago, si estoy variando de pensar? No sé lo que me digo, cuerdo, o mi mente está loca, quiero saberlo para no hacer leña de un pobre árbol que esta caído por culpa de este maldito viento. Un poema, si es mejor decir un poema, de que, de ti, te has mirado en mis ojos. ¿Qué vistes en ellos, te gusto el mirarme a mis ojos, si fue a si dime lo que vistes yo no puedo saberlo ya que si yo soy quien se mira, no veo nada, solo tinieblas, y una oscuridad que nubla mi mente, por qué, si me mirase en los tuyos tal vez viera lo que deseo ver en ti? Una palabra, un sueño, un deseo, un beso sí, eso, un beso de amor. ¡Cuántas ilusiones me hago yo mismo, habéis visto cosa igual, yo creo que no, pero si alguna vez vierais a una persona como yo llorando en la orilla del mar, veréis al viejo pescador cosiendo sus viejas redes, las que un día sirvieron para pescar los sueños y entonces era muy joven y podía soñar con tener un día entre sus brazos a la sirena de los mares la cual el pudo enamorar subida en su nueva barca donde de noche pescaba su verdaderos sueños, ya, su barca, está podrida y las velas son arrapos que no sirven para nada, la quilla de su vieja barca, ya  no sabe navegar sobre las olas del mar. ¿De qué le ha servido ser pescador, él fue  el que se quedó en la orilla de este mar en la distancia, y por más que miraba, no veía su lejana Andalucía, que pena no poder ver lo que los sueños te dicen, al pasar por la Alhambra, se quedó ciego mirando. Él vio quien la hizo, y llorando porque se tuvo que ir sin llevarse su viejo castillo que se construyo en el aire. Sueños de una joya que quedo en los tiempos, y que durante siglos estará entre los corazones de toda Andalucía, como el viento que limpia las tierras de las personas que soñamos. ¡No me culpen de nada, sé que soy un soñador, pero, qué queréis de mi, si yo vivo para esto, sin esto yo no soy nadie; un beso para cada mujer que desee leer mis sueños y desde la distancia le mando mi cuerpo envuelto en unos labios resecos ya que la soledad de mis sueños solo vivo para el recuerdo! Soy el forjador de sueños. pintaelsevillano.com

el rociero

El rociero

Amanece el nuevo día, siento como mi padre y mi hermano pequeño se levantan, miran de no hacer ruido, para que yo pueda dormir, ellos se creen que yo no estoy despierto, pero se equivocan, hace mucho rato que yo ya estaba despierto pero no puedo levantarme, he de estar en mi cama hasta que por mi mismo me intento levantar, estoy empotrado en una cama de maderas, esta es mi vida la que yo quiero comentarles, y de la cual deseo que les guste mi historia. Soy invalido, no puedo valerme por mi mismo, hasta que yo cuando veo que ya es tarde intento por todos los medios levantarme y con gran esfuerzo me levanto, muchas veces desde el mismo suelo ya que al querer levantarme me caigo, pero yo una vez en el suelo agarro mi silla y con todas mis fuerzas me pongo de pies, entonces es cuando me siento en m silla. ¡Qué desgracias he de pagar! ¿Qué culpa tuve yo al nacer, a caso yo mismo fui el que me dejó en esta situación, mejor no haber nacido, para esto estaría mejor muerto que viviendo de esta manera? El día en que nací mi madre estaba tan feliz que lloraba de alegría, y llorando le decía a mi padre. ¡Mira, José mira que niño tan guapo y hermoso, este será rociero como tú y cuando sea un poco mayor ya lo podrás llevar al rocío contigo, para que la virgen lo bendiga; y será un buen rociero como su padre! El me miraba contento no podía haber venido mejor a esta casa, ya que siendo un niño él era un hombre que trabajaba en la tierra, al ver que yo era un niño se puso tan contento que también ese día no cabía en su cuerpo de lo feliz que se hallaba. Todo era felicidad a mi alrededor. Él se pensaba que yo había venido a este mundo para que yo le ayudase en los quehaceres de nuestras tierras en la parcela que teníamos de nuestra propiedad. Todo parecía que era un mundo maravilloso él me levantaba de la cuna y haciéndome piruetas se encontraba todo lo feliz que una persona que es padre por primera vez. Mi madre era la mujer más dichosa del mundo, su rostro era tan bello que con solo mirarla, mi sonrisa la hacía tan dichosa que sus pechos me alimentaban con un exquisito alimento que me hacía crecer de una forma que cada día engordaba muchos gramos, y con pocos meces ya estaba hecho un hombre como decía mi padre, era yo la felicidad que flotaba en mi casa, todos eran elogios y besos para mí al ser el niño mimado de esta casa, pero también al ser el primogénito. Pasado unos meses no sabiendo el por qué mi cuerpo cogió una extraña enfermedad, la sombra de mi casa se hiso tan gris que no había luces para mirar mi cara; mi madre se sentaba al lado de mi cuna y en todo el día no se levantaba de mi lado, mi padre la cara le cambio, yo no lo veía pero según mi madre el estando solo se ponía a llorar y sus ojos, cuando entraba en mi casa, después de haber llorado todo cuanto su corazón le pedía; venía a mi lado para ver si el médico había avenido para ver cómo podía curarme de esta extraña enfermedad. Todo había cambiado, ya no había besos para mi, solo mi madre era la que durante las horas que se pasaba a mi lado era ella la que besaba mi frente y rogaba que Dios me curase. ¡Dios mío cura a mi niño; él note ha hecho nada, tú  sabes que es verdad lo que te digo, por eso te lo pido! Pasaron días y semanas y mi pobre madre se sentaba triste mente a mi lado y allí estaba el tiempo que ella podía, mientras en el tiempo sobrante hacia los quehaceres de la casa pero el tiempo sobrante lo pasaba a mi lado, llorando sin que yo la sintiese ella con la cabeza bajada se le caían sus lagrimas, y en un pañuelo que yo guardo echaba su llanto. ¡Yo era un desgraciado, Dios me había castigado sin saber el por qué; había dejado mi cuerpo en una cuna si poderme mover para nada, solo mi sonrisa y mi voz era la únicas parte que tenían movimientos! Mi madre se apagaba como si fuese una vela que no le queda cera  para aguantar su desgraciada luz. Paso mucho tiempo, mi padre ya no entraba a verme, él se sentía culpable por no haber tenido un niño fuerte y hecho un hombre que le pudiese ayudar en las tierra. El él primer año mi madre quedó en estado, su felicidad compartida, era feliz por un lado pero por otro estaba consumiéndose lenta mente. Mi padre cuando nació el nuevo hijo el cual era también niño, el ya no tenía roce conmigo y siempre estaba con mi hermano pequeño, ya no tenía juegos para mi, cuando yo había cumplido dos años,  nadie se acordó de felicitarme para nada. Tampoco era necesario que me felicitasen pero algo de cariño sí que lo echaba de menos. Cuantas lágrimas en mi silencio, cuando mi madre no estaba a mi lado; yo era el que lloraba amargamente. Mi hermano tuvo más suerte que yo, al cabo de unos años era un hombrecito y  caminaba sin que le ayudase nadie. Cuando mi madre no estaba a mi lado, era él quien dando pasos muy lentos se acercaba a mi cama, él venía a mi lado, se agarraba con todas sus fuerzas y me decía. ¿Hermanos te puedo dar un beso, yo se que tú no tienes culpa de nada, yo también le pido a ese Dios que puede curarte que te cure; pero veo que no me hace caso, y por eso quiero darte ese beso para que te pongas bueno y podamos jugar los dos? Su cara era toda una felicidad tenerla, sus colores era de un rosado  tirando a moreno; claro a él le daba el sol, y por eso tenía su cara morena; sus ojos eran del mismo color que los míos y también tenía un gran parecido a mí, pero mucho más fuerte que yo. Este sí que le podría ayudar a mi padre; cuando pasen uno años por él. A si fue como mi hermano siendo un niño todavía, iba con mi padre para que él no estuviese solo en las tierras, con mucho trabajo, pero sí que ya le ayudaba aun que solo fuese para acompañarlo y mi padre se encontraba con un hombrecito a su lado, para mí el olvido fue total, ya no se acercaba para nada a mi cama, solo era mi hermano quien le gustaba y le hacía cosa que antes me las hizo a mí. Cuantas horas llorando y cuantas noche sin dormir; que pena de haber nacido para esto, la sentencia de mi vida estaba echada, yo era la culpa de que mi madre estuviese llorando las horas del día. Fueron pasando los días, semanas y meses, al final del tiempo los años que yo estaba empotrado en la cama; mientras mi hermano menor ya era un hombrecito. Mi madre se llevaba todas las horas del día pagada a mi cama, yo le veía que su color de cara la cual era tan preciosa, que no era bueno pero pensé que era por estar todo el día a mi lado sería por eso ya que no quería nada,  ni se salía al sol para que le diese en su bella cara. Era la persona que durante todos los días que yo estaba costado era la que me daba los besos y se cuidaba de tenerme alimentado. Su cabeza se caía de dolor, ya no se sostenía derecha, yo no podía llamar a mi padre para contarle lo que le pasaba a mi madre, porque él habiéndome sentido no acudía a mi llamada; él pensaba si está tu madre que se lo digas a ella, y que ella sea quien te cure, ya que se pasa el tiempo contigo. Malos pensamientos los de mi padre hacia mí, pero era su manera de ser; no me había perdonado el haber nacido con esa enfermedad, y también que a mi madre la tuviese solamente a mi lado, y para él no había tiempo que estuviese con él. Pasó un tiempo no muy largo, mi madre la pobrecita cayó enferma a mi lado, vino el médico la vio, y se quedo mirando a mi padre. ¡José lo siento, su mujer está muy enferma! ¿Ha sido culpa de mi hijo, no? ¡No, señor José, no ha sido culpa de su hijo, ella está muy enferma pero no tiene la culpa su hijo, él tiene otra enfermedad que no es la misma que le ha entrado a ella! ¿Entonces de quién es la culpa, en esta casa nadie estaba malo hasta que llegó mi hijo? Por lo cual él ha tenido que ser el culpable de todas las enfermedades que ahora tiene mi casa. Mire, José, yo soy médico, y en mi vida he visto  la enfermedad que tiene su hijo, puede que con el tiempo se cure si Dios quiere. Lo de su mujer nada tiene que ver con lo de su hijo, es diferente por completo, ella sea consumido; y seguramente, ni ha comido lo necesario para poder sobre vivir. Mi padre al estar con el médico tenia la gorra en sus manos, cuya gorra era la que él llevaba siempre para el rocío, era una gorra campera que no la dejaba por nada del mundo, siempre la llevaba puesta. Y en la visera llevaba una virgen del rocío clavada. ¡Mucho la virgen pero nada de corazón, a si lo demostraba siempre que se enfadaba yo era el culpable de todo mal que pasase en mi casa! Si mi madre antes de caer mala me decía. ¡Hijo pide la Dios que te cure, y que tu padre por una vez sepa que tú no tienes la culpa de nada demasiado tiene tú para que encima te eche las culpas de todo; y yo le pido a la virgen del rocío que te cure pero no me oye, mira que se lo pido cada noche cuando me acuesto en la cama pero ni por eso ella se apiada de ti! ¡Madre, te piensas tú que yo no se lo pido, si cada hora estoy llorando de pena al verme en esta situación, pero se ve que la virgen tiene muchas cosas por hacer, y  no tiene tiempo para mí!  Por desgracias mi madre se murió de pena; esto jamás mi padre me lo perdonaría nunca, para él yo tenía la culpa. ¡Sí por haber nacido  en esta situación esa es la única culpa que yo tengo! ¡Nadie hiso nada por mí, mi hermano estuvo en el funeral, mi padre y toda sus familias menos yo que tuve que quedarme en la cama; y no hubo nadie que pudiese ayudarme para que yo también pudiese asistir a su entierro, era mi madre la que se enterraba! ¿No era yo su hijo acaso no me había parido ella, pero mi padre se negó de que yo fuese, para no armar un escándalo ante su familia; ni por eso mi padre le dijo a todos que yo no podía asistir al funeral que sería peor para mí? Una  vez terminado el entierro vinieron todos a mi casa, pero nadie se preocupo por venir a mi habitación para ver cómo me encontraba de salud. Paso el tiempo, y los años, yo tendría diez y ocho años, yo todo un hombre, pero acostado en mi cama de maderas, esta cama yo sabía sin haberlas contado las tablas que la componían, porque cada tabla estaba clavada sobre mis espaldas, de tanto tiempo de estar empotrado en ella tenía las espalda echas un callo de estar sobre ellas. Mi padre y mi hermano se levantaban muy temprano para irse al campo procuraban de no hacer ruido para que yo no los sintiese cuando se iban. Pero yo sí que los sentía cada día, ya que antes de que ellos se  levantasen ya estaba yo despierto, cómo me iba a dormir si tenía las espaldas como un Cristo. Cada día se marchaban, nadie se preocupaba si yo tenía hambre, ya que nadie tenía el menor deseo de que yo viviese para que no pudiese ser el culpable de todo; pero no obstante tenía mucha hambre, y al estar solo no tuve más remedio que suplicar a los cielos que me ayudasen para que mi estomago pudiese estarse callado por un tiempo. Porque  mis tripas se escuchaban desde lejos. Mis manos fuero tomando fuerzas, parecía que dios por fin se había apiadado de mi, como pude me fui acercando al lateral de mi cama y cuando estaba al borde mis piernas las deje caer, hasta que tocaron el suelo, entonces yo intente aguantarme y en pocos segundos pude sentarme en la silla, era la primeras vez que lo hacía, pero lo conseguí y por ello estaba muy contento incluso si no encontraba nada de comer, con solo haberme levantado ya tenía bastante. Mire a un lado de mi silla, pude ver que encada lado tenía unas ruedas muy grandes y a su lado también tenía una rueda brillante pegada a las ruedas de la silla, pensé que esto sería para empujarle yo, cogí la rueda brillante y le di una media vuelta, esta comenzó a moverse, primero tropezaba con las paredes, cuando me di cuenta de que delante tenía unas ruedas pequeñas que se giraban para todos los lados; entonces pensé esto será para yo tomar las maniobras necesarias para ir adonde yo quería. Me  encaminaba para la cocina, yo nunca había estado en ella, pero por su olor ya me imaginaba adonde estaría situada, a si fue como sin saberlo di con ella. Entre en ella, vi los armarios que tenía en la parte superior y de bajo de ellos estaban los cajones y la cocina de hacer la comida, comencé a buscar por los cajones, y por más que buscaba no encontraba nada, ni tan solo un pedazo de pan, aunque fuese duro. Buscando di con una tela que tenía algo dentro de ella, la cogí como pude ya que ésta estaba colgada de un clavo, tuve que estirar mi brazo para poder alcanzarla, al fin lo pude conseguir. ¡Urra he encontrado pan, lo saque de la bolsa y cuando lo tuve en mis manos este estaba tan duro que no podía ni partirlo, pero haciendo un esfuerzo si pude arrancarle un trozo! Lo mordí y en verdad que estaba bien duro porque mis dientes que eran muy fuerte, a si que yo tenía algo bueno en mi cuerpo, pero, me costó mucho, trabajo hincarle el diente. Como si fuese un perro sentado en mí silla comencé a roer el pedazo de pan, no tenía otra cosa  para comer; pasado unos minutos después de haber encontrado el pan y dándole vueltas lo fui comiendo como pude y cuando estaba comiendo llegaron mi padre y mis hermanos. Yo fui a su encuentro y mi hermano entro solo a la casa, al verme sentado en la silla se lanzo sobre mí llorando de alegría al ver que por fin había sido capaz de levantarme de la cama yo solo, y estabas entado en la silla de ruedas. Me daba besos por miles y llorando me decía. ¡Perdóname hermano que no haya ido  a verte, pero no es culpa mía si no de padre, que era él el que me decía que no entrase en tu cuarto por miedo a que se me pegase tu enfermedad! ¡Perdóname! Yo no tengo que perdonarte hermanos ya sé que no esculpa tuya. Abrazados los dos hermanos y este sentado en el suelo arrimado a él. José le preguntó a su hermano. ¿Y padre adonde esta? ¡No lo sé, me dijo que iba a comprar algo de comida para comer en casa, que hace muchos días que no baja a comprar, estará pronto aquí ya que el pueblo está cerca de casa! A si era y al cabo de una hora se presentó padre este abrió la puerta ya que se había hecho de noche, entonces fue cuando llegó a la casa. Al entrar se quedo mirando como estábamos sentados en el suelo y yo en mi silla. Se  quedó callado, su cuerpo  se tambaleaba, estaba borracho y en sus manos no traía nada de comer, sus ojos les brillaban del  alcohol que traía en su sangre, de su boca le salía la saliva, y la traía un poco torcida, sería cosa de la tajada que tenía encima. Se quedó mirando nuestro padre, y al verme sentado en el suelo al lado de mi hermano este se  acercó a mí y sin mediar palabra me soltó una bofetada en toda la cara, la cual me rompió la nariz, yo no, le dije nada me lo quedé mirando y mientras chorreaba la sangre por mi boca como si fuese un perro que le hubiesen dado una  paliza, sin limpiarme la sangre, la dejé que se fuera desramando por el suelo, me hizo que me apartase de él, y cuando ya estaba separado cogió a mi hermano del brazo y de un fuerte tirón que lo tiro contra el suelo, yo me puse de pies para plantarle cara, y al verme levantado, otra vez medio en la cara, entonces yo le dije. ¡Sigue pegándome, pero no tienes derecho a tirar a mi hermano al suelo, no sabes que esta invalido, o te lo tengo que decir, nuevamente me volvió a pegar! Viendo que su cabeza debido a la borrachera que traía encima, me calle, para ver qué era lo que hacía. Se fue a mi hermano que estaba tirado en el suelo mirando con un asombro algo fuera de lo normal. Se acerco a él lo cogió por los pelos y lo arrastro unos pasos, entonces le fue pegando una paliza de muerte, y mientras le pegaba le decía mil cosa como. ¡Tú tienes la culpa de todo cuanto ha pasado en esta casa! Port tú culpa se murió tu madre y eres la cosa más terrible que ha podido nacer. Cuando se había hartado de pegarle mi hermano que había permanecido callado viendo la forma que tenia  de pegar le dijo llorando. ¿De qué he tenido la culpa, dime si tú no me hubieses hecho no estaría aquí y no me estarías pegando; yo no tengo culpa de nacer eres tú el que la tiene, ya que yo no te pedí que me hicieses, y si no me hubiese hecho no tendría el placer de estar pegándome esta tremenda paliza que me estas dado? ¿Qué culpa tengo yo de haber nacido a sí, con esta invalidez que tú me distes, a si que ya lo sabe; eres un borracho y no te preocupas de nada ni de traer comida, me he tenido que comer un pedazo de pan tan duro y me he levantado como he podido para comer algo ya que tú no tienes entrañas al tener a un hijo tuyo en la cama y no le has llevado nada de comer en unos días y al ver que si no comía me iba a morir entonces me he tenido que levantar como he podido hacerlo y ahora le pegas a mi hermano porque estaba a mi lado y después me das una paliza de muerte a mí. ¡Estás loco, si, loco por que tú mismos tuviste la culpa de que yo naciese, a si que si deseas seguir pegándome a delante hazlo si es tu gusto, pégame, borracho! Mi padre tambaleándose se fue hacia él, y cuando le iba a dar otra paliza se calló al suelo porque ya no se aguantaba de pies. Tirado en el suelo, y vomitando el vino que había tomado mientas yo cuidaba de mi hermano, fui corriendo al cuarto de baño y cogí lo primero que pude encontrar, una toalla limpia y un poco de alcohol que había en una pequeña estantería, Salí corriendo al lugar donde estaba mi hermano sin poderse levantar, le fui curando la cara que estaba totalmente destrozada, y con mucho cuidado le fui curando las heridas producidas por los golpes que mi padre le había dado. Una vez que le había limpiado la cara, este, me dijo. ¡Ayúdame a levantarme que yo, ya he comido bastante, no te parece! ¡Si hermano, yo también he comido por hoy, ya veremos mañana como sale el sol! Te acompañarte a tu dormitorio, una vez en el dormitorio le dije a mi hermano. Si te pone la mano encima otra vez, lo mato, te lo juro ese no tendrá el valor suficiente de pegarte otra vez y menos delante de mí, te pido perdón por no haber tenido lo que tenía que tener; al no haberte visitado cada día para que nuestro cariño no se hubiese alejado entre nosotros. ¡No se ha alejado nada hermano me dijo él, yo sabía que si tú no venias a verme era porque padre te lo tenía prohibido, pero no tengas penas que si él quiere que siga pegándome, que un día se cansará y entonces será cuando se de cuenta del mal que ha hecho con nosotros dos! La noche pasó y cuando llego el día yo estaba levantado, cómo pude limpie la cocina, y prepare la comida para cuando ellos llegasen a casa. Cuando la tenía preparada Salí al patio, corte unas flores de nuestro jardín. Hice un pequeño ramillete y se lo iba a entregar a la virgen del rocío que teníamos en un cuadro colgado de la pared en el comedor, a donde mi padre me había dado esa tremenda paliza. Yo pensé que ella estando delante tendría que haber hecho algo pero no lo hizo, y se quedo entre su marco callada y yo por este motivo le iba a pedir perdón ya que yo no  la culpaba de nada. Entre en mi casa y encamine mi silla hasta el comedor, cuando estaba delante de ella con mi ramillete en mi mano, se escucho la puerta pero yo estaba tan emocionado delante de la virgen que no sentí los pasos que entraban en la casa. Sin pensarlo dos veces, me intente levantar, pero mis piernas no tenían fuerzas para aguantar mi peso, permanecí delante de ella, le ofrecí mis flore y le dije. ¡Toma  son para ti, estas flores las he cogido para ti, ven tómalas que yo no puedo  dártelas, si tu las quieres ven, que son tuyas ven y la coges! ¿No vienes entonces iré yo hadártelas? Algo hizo que mis piernas tuviesen las fuerzas para que yo me levantase, e intentándolo de nuevo le dije. ¡Toma, son para ti, las he cogido yo para ti y te pido perdón por haberte molestado tantas veces, pero te lo pido de todo corazón, cúrame te lo suplico, has de cúrame porque si no lo haces te pediré que me lleves con mi madre que esta esperándome en el cielo! Tome aliento y fuerza de voluntad y me puse de pies diciéndole. ¡Toma son para ti! Yo quiero ser rociero, quiero levantarte sobre mis hombros y recorrer contigo los caminos de mi Andalucía  quiero ser rociero, no me ves como te lo pido, llorando te lo pido cúrame por dios. Entonces con un extraño sentido levante mi cuerpo de la silla, anduve unos pasos pero las fuerza no estaba acostumbradas a resistir mi peso y me caí al suelo y llorando me arrastraba pidiéndole que me hiciese rociero. ¡Toma son tuyas quiero que me cures por lo quemas quieras cúrame de una vez! Y a si fui hasta la pared. Donde estaba su imagen colgada, entonces sí que ella me miro y fue cuando sentí que mi cuerpo ya tenía fuerzas para poder caminar. Pero esta vez en el suelo tendido me quede llorando con las  flores en mis manos. Estaba llorando cuando sentí que me abrazaba alguien, era mi pequeño hermano que lloraba de alegría al haberme visto como daba unos pasos por mí mismo. ¡Te quiero hermano, te quiero mucho he vito que te ha curado la virgen y tú has dado unos pasos; mañana daremos mas pasos hasta que te pongas bueno del todo! Mientras mi hermano estaba abrazado conmigo; mí padre se acercó y poniéndose de rodillas a mi lado el acarició mis cabellos como cuando yo era pequeño, mire para ver quién era el que me está tocando el pelo, vi que era mi padre, estaba llorando de sus ojos  dos tríos de agua brotaban de ellos y esta vez eran claros como la lluvia que cae del cielo y una vez que lo mire me pidió perdón llorando. Os pido perdón hijos míos, yo no he sido un buen padre para vosotros, he sido un animal y por eso os pido’ que me perdonéis los dos, he visto como tea sonreído la virgen, y  te ha curado porque tú eres un hijo tan bueno que gracias a ti he podido ver la vida como se ha de vivir.  Yo quiero que me podáis perdonar que en mi vida jamás os pondré una mano encima; y que nadie se le ocurra ponérosla, solo le pido que dios me de la vida que me retas por vivir junto a mis dos hijos, que son los más buenos de este mundo. ¡Yo fui rociero, y tú serás como decía tu madre el mejor de los rocieros de este mundo! El forjador de sueños.  pintaelsevilano.com

El sueño de un andaluz

El sueño de un andaluz.

Esta historia e una parte de mi vida, que yo le quiero contar. Yo le voy a contar la historia, pero también quiero decirles que esta historia es la primera poesía que yo recite escrita por mí. Nací en una tierra de la baja Andalucía un pueblo llamado Lora del río, allí nací de una familia muy pobre y en mi casa paso una historia que yoles voy a relatar. Yo marche a otras tierras y mi infancia la pasé en mi tierra natal pero por deseo propios marche de mi casa a otra parte de España, y desde allí les contar lo que ocurrió en es tierra. Tenía doce años cuando mi madre enfermó, yo era un niño aunque muy pobre pero si era feliz ente la pobreza de mi casa, en los tiempos que yo les hablo, era sobre los años sesenta. La pobre de mi madre después de haber pasado unos años sufriendo, su cuerpo no pudo más y el destino se la quiso llevar para que terminase de sufrir en esta vida. Fue lo mejor que pudo hacer el destino ya que yo estuve a su lado durmiendo durante mucho tiempo, ella tenía que dormir, si es que se le puede llamar dormir a estar sobre un cama de madera dando gritos de dolor durante toda las noches, y yo a su lado acostado pero sin poder dormir ya que los lamentos de mi pobre madre yo los escuchaba con el corazón encogido sintiendo sus dolores que tenía en sus piernas; en sus piernas tenía unos dolores que la dejaban sin poder moverlas, y se le quedaban paralizadas, esto le había venido de un cáncer de mama, y tras mucha operaciones le sobre vino esta enfermedad que también le fue quitada en una operación que le tuvieron que hacer una noche que los gritos llegaban al cielo y el doctor que estaba de guardia en el hospital en el cual mi madre estaba ingresada; el médico no pudiendo resistirlo más,  y sin permiso de mi padre la opero a vida o muerte, pero dios quiso que de esta saliese, pero detrás de esta le vino otra y a si estuvo hasta que se murió. Ella antes de morir hizo queme llamasen para darme un beso, yo estaba en casa de mis abuelos para que no sufriese tanto al ver a mi madre morir; y por eso estaba fuera de mi humilde casa; fui llamado por parte de mi madre, ella quería despedirse de mí, siendo yo el hijo más pequeño y no deseaba irse de este mundo sin haberme dado un beso a su hijo más chico, según ella yo era su pepillo, y as i me llamaban todos mis familiares. Estando en casa de mis abuelos cuando me llamaron. ¡Pepillo tu madre te llama! Fui corriendo sabiendo que era su final, de mis ojos no brotaban lagrimas era un fuente seca de tanto haber llorado en estos años que ella estuvo a mi lado yo siendo el menor era el que siempre le ayudaba para lo que ella necesitase. Corrí todo cuanto puede y cuando llegue al lado de su cama después de la gran carrera de mi vida porque yo creo que jamás he corrido tan veloz como lo hice este día. Llegue a su lado. Su cara tenía la expresión de la muerte,  la bella cara de mi madre era de mármol blanco, sus ojos estaban cerrados y sus labios azulados y sin poderse mover su cara, era la estampa de una mujer que en su vida lo había dado todo, habiendo luchado por hacer que este mundo sin destinos se la iba a llevar de él. Yo me quede delante de su cuerpo, no sabía qué hacer, esperaba que ella me llamase, y que me mirase por última vez; pero su rostro no se volvió para mí, se quedó mirando al techo; yo al ver que no se movía, me acerque a ella llorando y con mucho miedo le di un beso en su frente. ¡Qué pena sentí dios mío, qué pena al ver que mi madre estaba ya camino del cielo y yo no haber podido hablar con ella antes de su partida! Mi padre que estaba conmigo me tomo por los hombros y me recogió a su lado para que mirase cómo se iba mi madre; esta es la última imagen que tengo de ella, mirando al techo. ¡Qué dolor en mi pecho, yo creo que desde entonces tengo el corazón enfermo, como a si ha sido, y he sido operado pero la enfermedad me viene de esa expresión; de la belleza de mi madre! Huérfano de madre. ¿Sabéis lo que es eso, siendo un niño de doce años y quedarse solo en esta maldita vida? ¡Estoy escribiendo esta verdadera historia y de mis ojos están saliendo dos ríos de lágrimas y no sé cómo puedo detenerlos! De una cosa sí que me acuerdo, es que siempre me refería mi madre, que era que ella me decía que se iba a morir sin haberme dado la carera de bellas artes;  si éramos tan pobres que quién podía estudiar si en aquellos tiempos se pasaba mucha hambre y nadie excepto los adinerados eran los que solamente estudiaban. Pasaron los años y yo por deseos propios me quise marchar de mi querida tierra, allí dejaba lo que más quería y siempre en un rincón de mi alma la tengo presente durante toda mi vida. Estando en tierras lejanas yo, no dejaba de pensar en ella, era mi deseo recordarla cada noche cuando yo intentaba irme a dormí, sentía sus gritos de dolor y me despertaba sobresaltado porque su imagen era tan bella que cada noche la veía en el lado de mi cama la que entonces yo dormía. Los años pasaron y durante un tiempo comencé a escribir mis primeras poesías. La primera que cree era esta y fue tan bella que la recite ante la radio de la ciudad en la cual yo vivía. Al sentirla las personas me decían que les había hecho llorar y que era tan triste que todo aquel que la escuchaba decían lo mismo. Mi deseo no era que las personas llorasen, si no que yo era el que mandaba el llanto a los cielos para que ella donde estuviese me escuchara y que por medio de un sueño me dijese que tenía que hacer para estar con ella a donde estuviese. Fue mi primer grito ante el público y a todo les gusto.                  La historia, si yo quisiese fue mucho más larga su pena y lo que tuvo que pasar, pero con esto queda todo dicho y no quiero cansarles más. Pero quiero que sepan que todo cuanto les he contado es cierto, no he añadido ni una coma más de la cuenta, al contrario he dejado los años anteriores de su estado en la cama en ellos pasamos lo que no tiene fin pero para eso, hay tiempo, para contarlo en otra historia. Ahora les voy relatar la poesía, la cual deseo que les guste de verdad.           El sueño de un andaluz.          ¡Quisiera soñar despierto y vivir en mi mentira, ya que si pienso en lo cierto lloro por mi desdicha!

¡Qué lejana te quedaste tierra del alma mía; por más que yo quiero verte solo te recordaría!

¡Blanca, bonita, graciosa, campera  en tu serranía, bañada por un río fiel, lora del alma mía!

¡Cuántos recuerdos, cuantas  dichas  cuantas tristezas quedaron en ti tierra mía!

Tengo en mi alma guardada, el sonar de una guitarra, el cantar por seguidilla y en mi corazón yo guardo; lo más bello de mi vida, el recuerdo de mi madre que allí mediera la vida.

¡En mi tierra está guardada, donde el frio, ni el calor, nada te da vida mía, ya que yaces bajo el lodo tu cuerpo madre mía!

¡Quisiera ser yo la tierra que te cubre, la manta que te abrigue, la sombra que te tapa tu corazón madre mía!

¡Lloro, y por más que lloro nada es cierto sólo es un recuerdo que quedó tan lejanos que ni si quiera recuerdo tus besos madre mía!

¡`Que lejana estas, que mi corazón cansado no sé si resistirá, la distancia que hay entre tu cuerpo y mi alma, entre la dicha y la pena, entre el llanto y la alegría, que lejos  estas madre mía por más qué yo quiero verte solo te recordaría, tu allí, y yo aquí llorando por mis desdicha!   El forjador de sueños. pintaelsevillano.com

Marioneta

¿Qué es lo que tú quieres de mi, dímelo por favor, quiero saberlo de tus labios, no quiero que me lo digan otras personas, yo sé que me llamaran de esa forma, pero eso no me importa, solo quiero que seas tú la que me digas el por qué? ¡Hace tanto tiempo que vivimos juntos que ya no me acuerdo del día que comenzamos a ser uno entre tú y yo; pero el tiempo ha pasado y todo esta revuelto entre los dos! Yo quisiera ser el que comenzó esta historia y cuando seamos los dos personas más viejas entonces podremos comenzara y explicarnos el por qué de todo este problema que se ha creado entre tú y yo. ¡Me llaman lo que te he dicho, no quiero sentir tales palabras que hacen de mí, lo que no creo ser! Unos hilos invisibles se mueven a mi alrededor, levantan mis pies, se mueve mi cuerpo como si fuese un ser de palitos; tengo una cara que hace reír a todo el que me mira. Siento que mi corazón ha dejado de latir, no tengo frío, no tengo ganas de dormir, estoy muerto; sólo cuando tu quieres haces mover mi cuerpo, camino por las calles sin saber adónde voy, que es lo que tú has conseguido hacer con mi vida. ¿Puedes explicarme que es lo que ha pasado entre tú y yo, acaso no era lo que tú tanto querías, ahora qué, que es lo que tu mente quiere hacer de mi, cuéntame, a quien has conocido en este tiempo, dime como es, es más joven que yo, te quiere, tú sabes que él te ama, como es él, se parece a mí? Quiero ser una hoja de un viejo árbol que esta flotando sobre el viento que hace, mi corazón no lo siente, me muevo sin saber por qué, camino por lugares que nunca he caminado y cuando tú quieres me paro, camino y mis huesos crujen al dar unos pasos, es algo extraño todo cuanto siento, un mundo nuevo, todo cuanto me rodea nada se de este mundo. ¿Qué has hecho con mi persona, pienso que no tengo corazón y todo cuanto habíamos vivido se ha borrado de mi mente, pero si digo que pienso no es cierto, ya no queda en el interior de mí, nada, estoy vacio, no siento el recorrer de mi sangre por mis venas? ¿De qué estoy hecho, tú debes saberlo, pero tú has cambiado tanto que no tienes nada que decirme, te has vuelto hueca, en tu interior se han secados tus raíces y eres una mujer de paja y estas sobre un terreno que solamente los pájaros se paran sobre ti, y yo, a tu alrededor me tienes dando vueltas sobre una tierra baldía y seca, mis pies están llenos de polvo, no llevo zapatos, descalzo me hace dar vueltas y más vueltas por qué? ¡Quiero saberlo, tú alma esta tan cambiada que nada de cuanto habíamos hecho es cierto, tus ojos eran de un color azul claro, en aquellos tiempos yo estaba tan enamorado de ti que solo con mirarte sabía que era lo que tú deseabas de mí! Mil años he vivido y es ahora cuando te he conocido lo suficiente para ver de que estas hecha, tu bello cuerpo se movía con una dulzura que al verte caminar mis sentidos se trastornaban, y el deseo de poder poseerte era todo cuanto yo deseaba; hacíamos el amor, si sobre una cama con sabanas de sedas y encajes de Holanda, que hermosa era, tú tampoco te acuerdas, que es lo que ahora te ha hecho ser como eres en la actualidad. Tu mirada en estos momentos es diferente, el brillo de tus ojos ha cambiado tanto que me da miedo mirarte, siento que estas pensando en cómo reírte de mí, deja que el tiempo pase, él te dirá que es lo que te ha pasado con mis sueños, no era yo los sueños más bellos de toda tu vida. ¿Cuánto tiempo piensas tenerme de esta forma, camino por las calles, y las personas que me ven serien con solo mirarme, se burlan de mi persona, hacen corre tantas habladurías que no sé adónde meterme para no enterarme de cuantas cosas hablan de mi? Sentí entre mis manos el tacto de tus pechos y los besaba con tal deseo que mi mente en aquellos tiempo estaba loca por tenerte a todas horas sobre tu lecho de flore; el tiempo ha cambiado tanto que ya no soy el que te hacía el amor tantas veces cuantas tú lo deseabas y ahora qué, por qué me has trasformado en lo que no se. ¡Ya no me besas mi boca, te da asco, siento que tus labios al besarme se retiran de los míos, noto como mi aliento no es el que era entonces! ¿Por qué no como, no duermo, no sueño, no sé nada de mí? ¡Dime por qué soy de esta manera de ser, yo tuve un corazón un tiempo, y desde que tú entraste en mi vida se ha tornado oscuro, la luz de mis ojos se apagaron un día, tu tenias en tus manos unas tijeras, y una bobina de hilo, yo te pregunté! ¿Paraqué, son las tijeras, tengo algún roto en mis ropas, acaso me he partido en pedazos para que tengas el hilo en tus manos, soy tu hombre, que te hace todo cuanto quieres, que es lo que piensas hacer de mi? ¡Claro yo te vi mirar a otro hombre que era más fuerte que yo, mejor vestido, llevaba un sombrero en sus manos y te gusto, no es cierto! Los niños que antes me querían ahora se burlan de mí, te piden que los dejes hacer conmigo cuanto ellos piensan, y tú se lo niegas; pero no se van de tu lado, hasta que no hacen el juego que ellos desean hacer. ¡Me llaman pinocho, todos se arriman a tu paso y no se van de tu lado hasta que no entramos en tu casa! Al entrar me dejas sobre una vieja cama, y cierras la puerta con llaves, sólo en la soledad de la habitación me quedo tendido sobre tu vieja cama, no siento lo que pasa en tu casa, no puedo oírte hablar con la persona que dejas entrar en tu alcoba, ya no soy el que tantas veces te tenía sobre el lecho de los sueños. ¡Qué pena ser lo que nadie desea ser para una mujer, yo sin haberlo deseado me has convertido en eso! Sin tener luz en la habitación en la cual me has tendido sobre tu cama, yo deseo moverme, no puedo, no siento mis piernas, como si fuese de palitos o de cañas, mi ropa es de colores, lo sé porque los niños al verme se reían de las ropas que tú me habías puesto. ¡Hasta dónde puede llegar un hombre al estar enamorado de una mujer, que es lo que ella puede hacer de una persona, ella te mira, tú te enamoras de ella, entonces es cuando en la oscuridad de la noche ella va creando a tu alrededor una tela de araña que no te deja moverte nunca más de su lado, te viste, te hace que tú no sientas lo que ella te ha metido en tu mente y cuando deseas marcharte ya no puedes caminar, los caminos de han cerrado, sólo eres un qué… no te lo puedo decir, me siento que ya no soy el que era en mis tiempos, ellos se fuero, aquellos vientos que se llevaron mi alma ya nada queda en mi interior que valga la pena contarte, soy un laberinto de cosas que no tienen sentido. Yo fui como tú ahora en estos tiempos; cuando tengas los años que yo he cumplido, ya veremos qué es lo que tú serás, hasta entonces nada puedo contarte, tú mismo me contaras que fue de aquella mujer que te hizo ser el hombre más feliz de toda la tierra. Todo cambia con el paso de la vida, nada es igual que entonces; cuando miras para tras, ves que estas sobre el mismo lugar que comenzaste a vivir, no te has movido de lugar, ella, sea marchado y te dejó enredado en esta tela de araña, que es lo que te espera, será lo mismo que yo, estar sobre una vieja cama que sin saber él por qué nadie te vuelve abrir la puerta; ella se acuesta con otro hombre; este será el tercero, no tiene nada que la satisfaga y necesita que durante toda la noche seas el hombre que ella se enamoró con toda sus fuerzas pero era una manera de hacer con los hombre lo mismo que ha realizado con mi persona y contigo, somos dos. Cuantos vendrán para que no estemos solos, no te lo puedo decir, pero las mujeres que son de esta manera no se pueden enamora de un solo hombre, necesitan los que pueda tener, sus cuerpos son tan maravillosos que su figura es la de una diosa y se pones tan hermosa que hay que ser todo un hombre que tenga todo cuento ella necesite; mucho dinero para llenarle la caja de los sueños. ¿Y qué será de ella cuando el espejo le diga hasta aquí has llegado, tu hermosura se terminó, mira lo que has realizado durante toda tu vida, su sonrisa no se abrirá de sus labios, llorara al ver cuántas persona ha convertido en marionetas, las cuales ella con su formidable cuerpo se burlaba de todo cuanto hacía; pero el tiempo pasa y también en su cuerpo, ya tiene arrugas sobre su piel, la que antes era suave como las escamas de un pez plateado, sus colores relucían por doquier, ya no le brillan sus ojos, tiene una sombra sobre ellos que no la deja abrirlos y cuando quiere mirar son los niños los que se ríen de ella, al ver que es una vieja que nadie la puede querer, se pinta, si, se pinta pero su cara ya no es la que era, es una viaja que se viste como sui fuese un payaso y nadie le dice ven, todos la dan de lado, y en una esquina muy oscura se sentara a esperar que el tiempo pase, su cuerpo será arrastrado por el viento que a nosotros nos hizo ver el camino que al haber caído en sus redes ella se burló de nosotros, ya ves en lo que estamos convertido; solo en unos palitos y unos hilos que se movían cuando ella misma los hizo con sus encantos con nuestro cuerpo. Marionetas si esos hemos sido durante nuestra vida, las cosas que pasan cuando uno son jóvenes y no tiene conocimiento, solo ve lo que brilla la hermosura y nada más, él no piensa que todo tiene un fin, solo cree que él es tan fuerte que puede vencer a una mujer. Imbécil esto es La vida y las mujeres no hay quien las pueda vencer, ya que nunca están hartas de hacer el amor, aun que sea con unas marionetas que es lo que somos en realidad en sus manos tan suaves que nuestro cuerpo intenta liberarse pero no puede, sus tela de araña es tan fuerte que nada te deja escapar. El forjador de sueños

Vino amargo

¡Quiero otro vaso de vino amargo, camarero otro vaso! ¡Señor! ¿Por qué no se marcha a casa, está usted borracho, será mejor que haga lo que le digo, se puede caer y hacerse daño y tal como yo lo veo no creo que llegue a su casa, ande márchese haga me caso? ¡Quiero otro vaso de ese vino, no me importa emborracharme, quiero seguir bebiendo, hasta que caiga rodando por los suelos, no tengo casa, ni tengo a nadie que pregunte por my, para qué quiero dejar de beber, si cuando estoy sereno menos puedo vivir y es mucho pero mi vida, a si que lléneme! Su lágrimas cayeron sobre el viejo mostrador, el camarero al ver que insistía que le llenase el izo lo propio le lleno nuevamente su vaso, y de un trago se lo tomó, bebido este, saco de su bolsillo el dinero sin preguntar cuánto le debía; puso el dinero sobre el mostrador y se marchó dando tumbos. La puerta que era grande, tropezó con el marco de ella y no sintiendo el golpe salió a la calle sin mirar por donde iba. Sólo, sin nadie que lo estuviese esperando, la tarde estaba nublada, el viento parecía amenazar con traer nubes, la noche se aproximaba pero él no tenía lugar para encerrase, con paso lento sin mira para ningún lado iba recostándose sobre las paredes de la calle, su chaqueta que estaba más bien raída se ensuciaba con la pintura de las casas; dio unos pasos pero su cuerpo al notar que estaba embriagado se detuvo y estuvo unos segundos de pies hasta que su cuerpo al no tener fuerzas suficientes se derrumbo, cayó al suelo, se dio un golpe en la cabeza que se hizo un herida no muy grande pero sí que le salía sangre de su cabeza la cual le manchaba su vieja ropa. Un alma en pena, era triste verlo de esa manera. Las personas que pasaban por su lado lo único que veían era que estaba borracho, pero nadie lo atendía viendo que de su cabeza le chorreaba la sangre que se detenía en su chaqueta y en su camisa; pero nadie le auxiliaba al verlo de esa guisa. ¡Sereno no te mira nadie, menos al estar borracho! Esto era lo que le pasaba a este hombre. ¿Qué podemos saber de una persona cuándo se encuentra de esta forma, que es lo que tiene en el interior de su corazón para perder todo su comportamiento y dejarse llevar por el vino? ¡Amargo, o amargura, nada sabemos pero su cuerpo está tirado por los suelos, su cara reclinada sobre sus hombros y su cabeza pegada en las paredes de la soledad de este mundo! ¿Por qué nadie se arrima a nadie, el mundo vive su vida y dejan corre las cosas que pasan, y a quien les pasa son dejado por todos; no queremos saber el por qué de esta situación? Vino viejo, vino rancio como el veneno, al entrar en nuestro cerebro te deja sobre el abismo de la soledad. La mente de este hombre se ha perdido, nada queda de él, parece que su vida está al borde de la nada, su cuerpo al sentir como las primeras gotas de agua que comienzan a caer él levanta su cara y sonríe con mucha tristeza, ha comenzado a llover, su cuerpo se está mojando, el viento que lo azota es tan fuerte, que termina por tumbarlo sobre la acera, mira al cielo y parece pedir clemencia por su vida, desea dejar de existir para que nadie tenga que preguntarle el por qué. La lluvia cae con fuerzas, el viento levanta su chaqueta que esta mojada, se cubre con lo poco que puede, quiere arremolinarse contra la pared y ve que nada puede hacer que esta mojándose y que no tiene un sitio para cobijarse. Un niño pequeño se queda mirándolo, al ver que está sangrando mete su pequeña mano en su bolsillo, saca de él un pañuelo muy sucio pero para él está lo suficientemente limpio para taparle la herida que tiene en su cabeza. El niño no le ha dicho nada, solamente esta tapándole la herida con su pequeño pañuelo, un hombre lo ve tirado por los suelos, y que él niño intenta levantarlo, pero sus fuerzas no dan para levantar una persona mayor, y menos estando borracho como está él. Se acerca, lo coge por los brazos y ayuda al pequeño a levantarlo. Una vez de pies él se mantiene, pero está tan borracho como para poder sostenerse. El señor no le dice nada, solamente ha ayudado a ponerlo de pies al ver que un niño intentaba levantarlo. Lo mira, se queda en silencio, este hombre sin decirle palabra alguna con solamente el silencio y la mirada que le ha echado es suficiente para saber lo mucho que le ha dicho; el baja su cabeza, se siente avergonzado de sí mismo, se tambalea, pero se puede tener en pie, la noche se ha echado, se encuentra en una calle que no sabe adónde está, se encuentra perdido, su mente no responde; el vino rancio ha dejado su huella y su cerebro no responde, sonríe, mira al niño, y al darse cuenta que es uno de sus hijos le dice. ¿Por qué has venido, está lloviendo, vete para la casa? ¡No padre, no me puedo ir y dejarte solo, tienes que venir a casa, te estamos esperando que llegues con la comida! ¿No la traes? ¿Te has gastado todo el dinero en vino? Si me lo he gastado, y no he comprado nada. Es igual, no tenemos hambre, si esta noche no comemos pero al menos podernos tenerte en casa, nos acostaremos y si hace falta mañana salimos mis hermanos y yo a pedir limosnas y con eso a lo mejor conseguimos un poco de comida, por nosotros no te preocupe, pero tú ya te puedes ver como estas, mojado herido y en el suelo, y gracias a este señor que mea ayudado a levantarte. El señor se lo queda mirando, al escuchar al niño, y al saber que este hombre ha gastado el dinero en vino y los ha dejado sin comer; lo coge por el cuello y sin decirle nada le da una bofetada en toda la cara; que lo hace chocar contra la pared. ¡Desgraciado! Sin decirle nada más se marcha, pero antes de irse, se queda mirando al chiquillo, saca de su bolsillo su cartera y le da unos billetes para que puedan comer y no tengan que pedir limosnas. ¡Toma, esto para que mañana no tengáis que salir a pedir limosnas! Se queda mirando al borracho, y le dice en toda su cara. ¡Es usted un canalla miserable! Le da un empujón y nuevamente choca contra la pared. Levanta su mano para pegarle de nuevo, pero el niño se pone delante y le dice. ¡Por favor no le pegue más, es mi padre! Este hombre al verlo que está casi llorando se agacha, y se lo queda mirando, al ver que tiene el pequeño la cara muy sucia, le dice, ¡Llévatelo a casa, y cuando llegues le metes la cabeza en una palangana con agua muy fría para que se le pase la borrachera que lleva! ¡Desgraciado! Sin decir nada más se marcha, al cabo de unos pasos se vuelve y, se queda mirando al pequeño, da con su cabeza y sigue su camino. ¡Te he dicho que te vaya! ¡No, no me voy, te has de venir conmigo, estamos solos, mis hermanos te están esperando, para que tú llegases con la comida! ¡Dame el dinero que te ha dado eses señor! ¡No, este dinero me lo ha dado a mí, no es tuyo, ni lo has ganado trabajando; por lo cual, es mío y será para que podamos comer mis hermanos y yo, y también hay para ti! ¡Te he dicho que me lo des! ¡No te lo doy, tú lo quieres para volverte a emborrachar, es mío! Vámonos a casa, el padre que se ha recuperado un poco coge al niño por el brazo y sin decirle nada le da un par de bofetadas en la cara que el chiquillo se cae al suelo con la lluvia que estaba cayendo en esos precisos momentos. Desde el suelo se lo queda mirando y sacando el dinero que le había dado ese señor se lo tira al suelo y le dice. ¡Cógelo si puedes! Cuando lo intenta coger se vuelve a caer, esta vez, el chiquillo coge el dinero y lo deja tirado en el suelo, recoge su pañuelo y se va para su casa llorando. ¡Nosotros no somos mi madre, no te hemos abandonado por nada, y menos sabiendo que tú no eras a si, como te has vuelto desde que te dejó mi madre! ¡Eres un borracho, no te da vergüenza de dejarnos sin comida, hubiese sido mejor que tú te hubieses marchado también; estaríamos solos, pero no tendríamos que estar contigo para que te emborrache y me pegues, somos niños, y no tenemos la culpa de lo que hacéis los mayores! ¡Dame el dinero! ¡No, si lo quieres, ven te a casa, y mañana te vas y te lo gastas en vino! Que es lo único que sabes hacer desde que te abandonó la golfa de mi madre. ¡Maldita madre y maldito padre! ¿Para qué estamos en este mundo, dime, para sufrir sin tener culpa de nada, y encimas me pegas? Llorando se marcho bajo la intensa lluvia, sólo, sin nadie que lo pudiese acompañar en la soledad de la noche, el pequeño se marcha llorando, sólo para su casa, donde lo están esperando sus hermanos que están solitos y ven que el hermano mayor que es él está tardando mucho desde que se marchó a buscar a su padre. El padre llamándolo para que se volviese, le daba gritos pidiéndole el dinero, pero él sabiendo que todo cuanto ganaba se lo gastaba en vino, sigue sus pasos y no le da el dinero, sabe que su padre viene detrás de él; mete su mano en su bolsillo y al tocar los billetes que le había dado el señor se los guarda mejor. Sigue su camino hacia su casa, al llegar ante la puerta se vuelve y ve que su padre viene pero muy lejos, va dando tumbos por toda la acera. De vez en cuando se detiene, le da gritos para que le de el dinero, pero su hijo no lo escucha sabiendo para que lo quiere. Abre la puerta y sus hermanos al verlos se abrazan a él y llorando le dicen. ¿Por qué has tardado tanto hermano? ¡No he podido venir antes, porque padre estaba tirado en el suelo, y gracias a un señor que me ha ayudado lo hemos podido levantar, que si no estaríamos en la calle donde estaba! ¿Y padre viene? ¡Si que viene pero será mejor que os acostéis! ¡Pero no hemos comido! Mañana si dios quiere comeremos. ¿Y esta noche no comemos? Yo tengo hambre. ¡Ya lo sé, pero será mejor que estéis acostados para cuando llegue padre! ¿Te que ha pegado a que sí, yo se lo dije a nuestro hermano más pequeño, ya verás como encima de ir a buscarlo le pega, no te lo había dicho hermano? Será mejor que nos acostemos. ¡Pero yo tengo hambre, y soy el más chico de los tres! Los dos más pequeños se acuestan corriendo la sentir que su padre ha llegado y que viene borracho. ¡Vamos corre que llega! Si, hagámonos que estamos dormidos, a si no nos pegará también a nosotros, corre. Dando tumbos, tropezando con las sillas el padre ha llegado por fin, se queda mirando con mucha rabia al ver que su hijo no le ha hecho caso. Se sienta y le dice. ¡Mañana, no te quiero ver en esta casa, me has oído! Si padre que te he oído, y si quieres me marcho esta noche. Tú mismo, haz lo que quieras, ya que no le haces caso a tu padre, ya te puedes marchar cuando te de la gana. ¡Si padre pero he de levantar a mis hermanos porque si yo me marcho de esta casa se viene conmigo! Yo no dejo mis hermanos en manos de un borracho que es lo que tú eres, si, un borracho. El padre como puede se pone de pies, se acerca al niño que se ha quedado enfrentándose a su padre, y este le da una bofetada que lo tira al suelo; y el chiquillo desde el suelo, de dice. ¡Pégame y si quieres mátame que es lo que tendrías que hacer con los tres, a si te quedarías sólo con tus amarguras por que se ha marchado mi madre! ¡Maldita sea mi madre y su madre que la trajo a este maldito mundo, pero se ha ido y nos dejo en manos de un borracho, ahora nos marcharemos a si te podrás emborrachar cada vez que te de la gana, para eso eres un borracho y un padre que tendría que haberse muerto esta noche en la acera; y no ir yo en tu busca para cuidarte y que vinieses a casa! ¿Par que nos trajiste al mundo, dime, para qué, para que nos pegues y hagas que no podamos comer, eso es un padre? ¡Calla te, que no sé lo que estoy haciendo! ¿Qué no lo sabe, pero pegarme si que sabes hacerlo? ¡Dame el dinero! El pequeño se mete la mano en su bolsillo, coge el dinero y se lo tira la cara. ¡Toma es lo que quieres, ahí lo tiene, ya te puedes ir a emborracharte que es lo que únicamente deseas hacer, pues vete de una vez, y hoja la que nunca más vuelvas por esta casa! ¡Maldito seas! Cuando llegues mañana no estaremos aquí, nos habremos marchado, no tengas que buscarnos, ya veremos lo que hacemos los tres. Se levantó como pudo, salió de la casa en busca del bar, en aquellos momentos llovía a raudales, la calle estaba inundada pero la acera estaba llena de agua, casi no se podía andar. Los tres hermanos se acostaron en la misma cama para poder aguantar el hambre y el frio, él más pequeño le decía a su hermano mayor. ¡Acuéstate con nosotros, que ya no tenemos hambre, y si estamos los tres juntos estaremos más calentitos! Si le contestó su hermano y se acostaron los tres. Al llegar la mañana, levantó a sus hermanos y cogiendo alguna ropillas que tenían les hizo una talega y dentro de ella le metió la ropa que encontró por la casa, una vez recogida su ropa salieron a la calle que seguía lloviendo más aun que la noche anterior. Los tres cogidos de sus manos se encontraron en plena calle sin saber para donde tirar. El más pequeño le decía a su hermano mayor. ¿Tú sabes adónde vamos? ¡Si no tengas miedo, ya verás cómo vamos a un sitio que estaremos mucho mejor que en casa! ¿Tú crees que lo vamos a encontrar? En pocos segundos estaban los tres chorreando, el frio se apoderó de los tres, y cada paso que daban miraban para atrás y veían que se alejaban de su casa, y que estaban en la calle perdí dos y sin nada que los cubriese bajo la intensa lluvia. Los tres caminaban lentamente y al cruzar la calle un coche que pasaba se paró delante de ellos. El conductor al verlos se detuvo y se bajo del coche. ¡Chico, párate! ¿Tú no eres el de anoche? ¡Sí que lo soy! ¿Pero adonde vais con esta tormenta? ¡Nos vamos de casa! El más pequeño le dijo al señor que había parado el coche. ¡Mi padre le quito el dinero, y le pego! Se los quedó mirando y de sus ojos salieron unas lágrimas que recorrieron su cara encima de la lluvia que caía en ese momento, al verlos como estaban los tres, les dijo. ¡Subir al coche, que ahora hablamos, anda subir que esta diluviando! Los tres se miraron y se encogieron de hombros y se quedaron mirando a su hermano mayor. ¿Este señor nos llevará al sitio que tú nos decías? ¡Sí, creo que sí! ¡Bueno, si es a si, mejor será porque estar en la calle con la que está cayendo, yo digo que peor no vamos a estarlo digo yo! Una vez habían subidos al coche este arranco con toda su rabia, salió lo más rápidamente que podía asía su casa. Al llegar a casa del señor toco el claxon del coche y salió su señora, al ver a los tres niños que traía se quedo si habla al verlos lo mojados que estaban. ¿Pero esta que es dime cariño, de donde has sacado a estos niños? Sécalos, ponles ropa limpia y después te cuento, además, dale de desayunar que no han comido desde dios sabe cuándo. La señora rápidamente los metió es su casa. Al entrar se quedaron mirando los tres, y el mediano le dijo a su hermanos pequeño. ¡Ya te dije que no le preguntases, que él sabía adónde nos llevaba! ¡Anda, que casa, esto sí que es grande y bonita, ojalá nos quedásemos a vivir aquí! ¡Vendrá padre, nos pegara y encima nos llevará a casa, allí no hay comida, y hace frio, yo creo que si nos portamos bien esta señora nos hará que nos quedemos en esta casa para vivir! ¿Tú crees que si? ¡Sería lo mejor que nos hubiese pasado después de una noche de hambre y de mucho frío, o, sería el estomago que al tenerlo vacío estaba el frio metido dentro de mi barriga! El señor mientras su señora los bañaba, y al verlos tan sucios, después de un buen desayuno ella los estuvo mirando, al verlo tan guapos y mal vestidos se preguntaba. ¿Como una madre puede dejar a sus hijos que estén de esta manera? Lo que ella no sabía era lo que ellos estaban pasando. Su marido mientras ella los bañaba y les daba de comer él fue directo a la policía, una vez allí les conto cuanto había sucedido. Los agentes le preguntaron qué adonde estaban sus padres. ¡No lo sé, solo les puedo decir lo que pasó anoche, y esta mañana hace menos de una hora los he encontrado a los tres en medio de la calle con la que está cayendo! Bien, vallamos y veamos a los niños, y después buscaremos a los padres. Los agentes llegaron detrás del coche del señor, este paro su coche e hizo entrar a los agentes. ¡Pasen, yo llamare para que mi señora traiga los tres pequeños! Llamo, a su señora y esta se presentó con los tres que ya estaban secos y vestidos, llevaban puestos unos pijamas y una vez que habían comido tenían mejor cara. Ella se quedó mirando a su marido. ¿No se los irán a llevar no? ¡No te preocupes ahora por eso, lo primero es encontrar a sus padres, y luego ya veremos lo que pasa! Los agentes miraron a los niños, al mirar el mayor tenía en todo su cuerpo y en la cara unas marcas de haber le pegado, o que había recibido una paliza. ¿Quién te ha pegado de esta forma, dímelo? El chiquillo se callaba hasta que el más pequeño se lo conto todo a los agentes. ¿Cómo es tu padre, y como, es tu madre que vamos a buscarlos? El mayor llevaba consigo una foto de sus padres cuando estaban juntos, pero desde hacía unos meses la madre ya no estaba con ellos, fue lo que les contó. ¿Pero adonde está tu madre? El mayor se encogió de hombros, y les dijo. ¡No lo sabemos, se fue con otro hombre, y nos dejo con mi padre y desde entonces se emborracha cada día y nos pega! ¿Tú sabes adonde va a emborracharse? ¡Sí, se va al bar que hay en el cruce de las cuatro esquinas; de ese bar Salió anoche! ¡Bien quedaros aquí que ahora venimos! Mientras hablaban los agentes con su hermano mayor él más chico se fue en busca de la señora, y al verla tan guapa el dijo. ¿Usted se quiere quedar conmigo? Estas palabras de un niño tan pequeño la hicieron llorar, esta mujer al verlo tan chiquitín se lo abrazó llorando y le dijo. ¡Si puedo me quedaré con los tres! ¿Qué te parece? ¡Bien eso es lo que yo quería decirle pero he comenzado por mí que soy el más pequeño! Ella al sentir que el pequeño se abrazaba a ella con todas sus fuerzas, lo miro, y cuando pudo ya que el pequeño por nada se quería separa de la señora, está haciendo un pequeño esfuerzo se separo de él, cogiéndolo de la mano se fue a dónde estaban sus dos hermanos. Los tres abrazados y el marido se acercó a la mujer mirando el cuadro, le preguntó al respecto él le dijo. ¿Qué te parece el cuadro? ¡Medan lastima; el pequeño es tan bueno que me ha pedido que me quede con él, y que él se portará muy bien ya lo verá usted; eso ha sido lo que me ha dicho, entonces es cuando no lo he podido soportar y hemos llorados los dos! Yo no he podido aguantar y he llorado en sus brazos me dan pena, pero si podemos quedárnoslo, yo te digo que sí, que nos quedamos con los tres. Si no hemos tenido hijos ya espero que dios nos ha dado la posibilidad de tener a tres de una vez; y a si seremos familia numerosa. ¡Bueno, bueno, ya veremos lo que pasa; al menos los tenemos por ahora, luego cuando se pueda aclarar entonces el juez ya decidirá lo que hay que hacer con ellos! Eran casi las dos y ellos habían desayunado pero la comida la estaba preparando su señora mientras él jugaba con ellos, el pequeño se fue a la cocina, se acerco0 en silencio y tirándole de la bata, le preguntó. ¿Señora si quiere yo le puedo ayudar? Se quedó mirándolo y le dijo. ¿En qué me puedes ayudar, tú sabes cocinar? ¡Yo le puedo ayudar apelar las papas, en casa me encargo yo de hacerlo! ¿Tú eres el que pelas las patatas en tu casa? ¡Si a si es, es mi trabajo, en casa lo hacíamos los tres y cada uno se encargaba de una faena y a si manteníamos limpia la casa! ¿Por qué dices papas, son patatas? ¡No señora, no son patatas, son papas! Pues luego lo miraremos haber cómo se tiene que decir. Al verlo a su lado, ella le dio un rosquillo, el pequeño al verlo se lo cogió y le pidió dos más. ¡Deme dos más uno para muy hermano mayor y otro para mi hermano que es más grande que yo! Ella viendo las ocurrencias del pequeño se sonrió y le dio como él decía dos más, uno para cada hermano. Mientras ellos estaban entretenidos con él juego, los agentes llegaron al lugar adonde la noche anterior le habían visto salir con la borrachera. Entraron en el bar y le preguntaron al camarero, que estaba limpiando la barra para que estuviese limpia para cuando llegase algún cliente. El camarero al verlos entrar, se detuvo de su limpieza y les preguntó a los agentes. ¿Señores que desean? Uno de ellos, el que tenía más galones era un cabo primero, este le contesto. ¡No vamos a tomar nada, sólo deseamos que nos de una aclaración de lo que ocurrió anoche en este bar! ¿Aquí no ocurrió nada que yo sepa, yo era el que estaba en la barra hasta que se cerró, pero no ocurrió nada de que sea para asustarse, no hubo peleas, ni hubo nada que reseñar? ¡Bien! Sacando la foto del matrimonio le pregunto. ¿Me puede decir si anoche estuvo aquí este señor? El camarero tomando, la foto se quedó mirando la foto unos segundos y al cabo de esos segundos, habiendo reconocido al caballero de la foto él contestó a los agentes. ¡Si este era el señor que se emborracho y yo mismo le aconseje que se marchase a su casa que ya había bebido más de la cuenta y estaba completamente borracho, y antes de que armase escándalo, yo le aconseje que se marchase, y eso fue todo cuanto paso! ¿Bien y no ha vuelto? ¡Sí, esta madrugada cuando abrimos para los que entran a trabajar muy temprano ces toman unas copas de aguardiente y se van para su trabajo; y a mí me extrañó al verlo de nuevo en las mismas condiciones que la noche anterior, él ya estaba borracho nuevamente! Yo le serví una botella, le dije que hiciese el favor de marcharse; él tomo la botella y se salió del bar, yo no puedo decirle adonde fue; porque no lo sé en verdad. ¡Esto es todo cuanto le puedo yo decir señores! ¡Bien, si volviese aquí, reténgalo, que lo estamos buscando! Los agentes salieron a la calle y se dijeron. ¡Vamos a dar una vuelta por estas calles para ver si esta en alguna puerta o en el suelo está con la borrachera que ya tenía! Si mediar palabras se montaron en su coche y lentamente recorrieron las calles colindantes al bar. Al llegar a una esquina se quedaron mirándose los dos agentes al verlo recaído sobre una pared de una casa, en sus manos tenía media botella de vino, que la sostenía con una de sus manos; se acercaron a donde se hallaba y bajaron del coche dispuesto a ponerle las esposas en sus manos para que quedase arrestado. Huna vez cerca de él los dos agentes se acercaron la borracho y diciéndole que se quedara quieto que estaba arrestado por un comportamiento de causa, por haberle pegado a su hijo una paliza. Este señor que estaba sentado sobre el suelo tenía los ojos abiertos, miraba al frente sin hacer caso a lo que le estaban diciendo, los agentes, estos, al ver que por más que le decían el no hacía ningún movimiento; cosa que le extraño, entonces fue cuando, uno de ellos le tocaron para que se despertase si estaba dormido; cuando le pusieron las manos encima este hombre se cayó al suelo; quedo con la botella en sus manos pero de esta el poco vino que le quedaba se derramaba sobre la acera, lo intentaron levantar pero él seguía sin hacer movimiento alguno, cosa que le extraño y unos de ellos, entonces le puso sus manos sobre el cuello para ver si tenía pulso, y al sentir que su cuerpo esta helado le dijo a su compañero. ¡Este señor está muerto, por eso no ha contestado! ¡Bien, dijo el cabo, no podemos tocarlo hasta que no llegue el juez, y redacte el atestado! ¡Llama al médico forense, y que sea él el que nos de la orden de transportarlo a la sala de reconocimiento! En pocos minutos estaba allí el médico, la guardia civil y el coche de atestado, el forense lo examino y de ter mí no sin haberle efectuado la autopsia que para él estaba muerto, pero tenía que hacer le las pruebas pertinentes para determinar que había fallecido este señor. ¡Se lo pueden llevar! Los de la ambulancia lo cogieron lo metieron en una bolsa y seguidamente lo montaron en la ambulancia; y se marcharon de allí. Los agentes se fueron a casa de este señor que había denunciado el caso; fueron a comunicarle lo sucedido y para que él se hiciese cargo si es que lo quería de los tres niños hasta que se pudiese aclarar de qué había fallecido el padre de los niños. Cuando llegaron los agentes a su casa el matrimonio salieron los dos a preguntar a dónde estaba el padre de los tres niños. Entonces le comunicaron lo sucedido. ¡Bueno señores él padre de estos niños ha fallecido, no sabemos la causa de su muerte, hasta que le forense nos diga de lo que ha muerto, hasta entonces y cuando el juez decida qué hacer con los chiquillo les ruego que si ustedes lo desean se pueden quedar con ellos, y cuando todo se haya aclarado ya decidirá el juez que se harán con ellos! La señora al escuchar la noticia y sin hacer un drama dé todo lo que había ocurrido se fue junto a los niños sin hacer nada para que ellos no se tuviesen que preocupar por nada, y a si ella estaba habiendo pasado cuanto había ocurrido; por una parte, estaba alegre porque a si ya tenía a los tres niños que ella estaba dispuesta a cuidar; mientras se aclaraba todo el tema del juicio, pero mientras tanto los disfrutaría de su compañía. El marido entro mucho más serio que de costumbre; entonces le contó lo que había pasado la noche anterior a su muerte. ¡Mira, siéntate en esta silla que te voy a contar lo que yo hice a noche cuando encontré a este señor que ya es muerto y as u hijo mayor! La mujer se quedó seria al escuchar que su marido le iba hacer una declaración de cuanto había ocurrido con él padre de los niños, cosa que él no se las había contado, pero que ahorra estaba dispuesto a decírselo todo. ¡Veras, anoche cuando yo regresaba del trabajo, yo presencie como este tipo le pegaba sus hijo una bofetada en toda la cara; en cima de que el pequeño lo estaba curando una herida que tenía en la cabeza de haberse caído; el niño con su pañuelo le curaba la herida, y este tipo por así decirlo le decía a su hijo que se fuese para su casa, y que lo dejase allí, pero el niño lo que quería era que su padre se viniese con él, cosa que no hizo; yo al ver lo que había hecho me acerque y le di una bofetada a él en la cara por haberle pagado al niño después me dieron ganas de matarlo porque seguía diciendo que se fuera, el lloraba que daba pena escucharlo diciéndole a su padre que se fuese con él. Yo pude escuchar que el niño le decía su padre que si se había gastado todo cuanto traía para la casa en vino, y este le dijo que si, y que esta noche no tenían comida ya que no la había comprado y que tenían que acostarse sin comer. Entonces yo le di unos billetes al niño para que mañana comprasen comida. Yo los deje y entonces por lo que se ve el niño se marcho para su casa, y su padre que lo habíamos levantado entre el niño y yo se fue tambaleándose detrás de él. Mientras caminaba le decía que le diera el dinero que yo le había dado, pero el chiquillo le decía vente a casa y mañana te doy el dinero pero que esta noche no se lo daba. ¡Esto fue lo que pasó pero ya no sé más, solo lo que han contado los tres niños! Por un lado me alegro que este sinvergüenza este muerto, pero por otro lado no, ya que se han quedado huérfanos de padre y de su madre no se sabe nada. ¡Siento pena por ellos! Pero para eso estamos nosotros que los cuidaremos para que el día de mañana puedan ser personas con unos estudios y que sepan enfrentarse con la vida y que puedan llevar su cara bien alta para que nada les pueda ocurrir. Si pero hay algo más. ¿Qué puede haber? ¡Yo me creo culpable de casi todo cuanto, pasó pero al verlos no me puede aguatar y se me fue la mano! ¡No te culpes ya que su padre se lo merecía! ¿Tú crees que se lo podía merecer, has estado en su vida, sabemos cómo era antes de pasar lo que según nos han contado cuando ella se marcho de su casa dejando a sus tres hijos pequeños al amparo de su padre? ¿Crees que este hombre era igual antes de separarse de su mujer, era como después se volvió? ¿Quién tiene la culpa, ella, o él; pero la vida da muchas vueltas y es como si te hubieses montado en un carrusel que da vueltas y te marea, esa es la vida y a este hombre le ha pasado lo siguiente, él no era de esa manera, se encontraba triste, abandonado, veía a sus tres hijos que él no podía hacerse cargo de ellos, tenía que trabajar para mantenerlos, y se tenían que quedar solos hasta que regresase de su trabajo, las sombras de su mente se iban enredando solas, él se encontraba en un dilema muy difícil y cada segundo que pasaba para él era una eternidad. Su mente se volvió en la locura. El vino se come a una persona si la metemos dentro de un tanque de vino, la fermentación se come el cuerpo, digamos que él se refugió detrás de una botella de vino, pensando que sería la solución de olvidar a su mujer, según parece tenía que amarla mucho, ya que llegó al extremo de hacer lo que ha hecho con su vida y la de los demás. ¿Pero a quién culpamos? Siempre hay una mujer por medio. ¿Por qué dejo esa madre sus hijos; por qué, si ella como madre los quería mucho, no tenía que haberlos dejado dentro de la soledad, eran niños, si y muy pequeños para que se pudiesen valer por si mismos? ¿Culpamos al padre, y nos preguntamos cómo era ese hombre antes de ser abandonado por su esposa, tenían motivos para llegar a eso, pensaron antes de hacer nada el problema de sus hijos? ¡No podemos ser los jueces al no saber el motivo por el cual se había separado, y sabiéndolo y todo, no somos nadie para culpar a ninguno, cosa que no sabemos; y que no deseamos que nos pase a nosotros y yo pido al cielo que nos dejen tener a estos tres pequeños que ya los cuidaremos e intentaremos que sea hombre el día de mañana y que se puedan acordar de que siempre hay persona que están dispuestas a sufrir hasta que sean hombres! ¡Si tienes razón, pero ellos siempre tendrán en un rincón de su mente el recuerdo vagamente de que en su vida hubo unos momentos que dejaron su secuela y esta no se olvida ni se cura para nunca! Estos niños se quedaron en nuestra casa, lo hemos intentado de todo corazón, hoy ellos son hombres de verdad, hemos hecho todo cuanto ha estado en nuestras manos para que se pueda sentir felices a nuestro lado; lo único que le hemos pedido que sean como hay que ser las personas; y que nunca se refugien en nada, y si tienen algún problema que vengan a casa y lo intentaremos arreglar de la mejor manera que podamos ya que en la vida siempre hay una persona que desea hacer el bien sin mirar a quien. El forjador de sueños. Pintaelsevillano.com

La fuente de la vida

La fuente de la vida.

Vivir de la fuente de la vida, yo quiero vivir, palabra que sale del corazón. Sí, hay muchas personas que desean vivir. ¿De dónde sale la vida? Una fuente es el manantial que nos da la vida, si, deseo tener esa fuente a mi lado. Beber el líquido que te hace estar entre las personas que amas, si es eso lo que nos da la vida, el amar de verdad a una persona. He vivido durante muchos años, nunca he sabido que para ser hombre tuviese que estar enamorado, palabra que me suena a sueño porque yo he estado en este mundo pero nunca supe si era cierto; yo estuviese viviendo, ya que  si he estado alguna vez enamorado, pero el haberlo estado;  fue lo que me hizo ser un desgraciado, tomé el líquido de ese manantial, cuando creí estar enamorado era un simple recuerdo, nunca pensé que para estar en este mundo yo hubiese nacido de esa fuente. Manantial que brota entre unas piedras, y riega los campos, calma la sed de los caminantes, que descalzos por los caminos, van dejando sus huellas de un pasado triste, errantes los que van recorriendo la tierra sin encontrar lo que tanto buscan. Manantial de cristal hecho líquido que refresca las plantas, en ella se ve el cielo reflejado en sus cristalinas aguas, donde por las noches de verano los luceros y las estrellas se bañan cuando suenan las campanas e las doce de la noche. Es la hora de las brujas, salen por el cielo en busca de los corazones que están enamorados. Quien es la diosa de su mente, no hay nada, ni nadie que pueda hacer borra los sueños de su nostalgia. La distancia que puede recorrer los sueños no se sabe, pero ha de ser una velocidad como la de la luz, lo has pensado alguna vez. Ponte a pensar en cualquier cosa, dime la distancia que esta ese pensamiento y comprueba a qué distancia esta, si, mide los kilómetros que hay de tu mente hasta el sueños que estaba pensando, dime, cuantos kilómetros hay, mira la velocidad de la luz, y mira la de tus sueños, me dirás cual es la más rápida.  ¡Quisiera ser una gota de esa agua que recorre los caminos sin detener su caudal, va regando los campos, es la vida, si ella es la vida de este mundo! No  hay otra cosa que sea más importante que ella. Ser algo que sea tan importante quisiera ser, pero cómo puedo ser algo que sirva para que las personas comprendan que soy sea gota de agua que refresca los corazones. Me siento imposibilitado, creo que no he nacido para ser algo que nunca fui, estoy dentro de un pensamiento, y las nubes que pueblan mis sentidos están a barruntando tormenta. Inundaré  los campos, arrastraré los sueños y me llevaré conmigo el mundo de las personas, nadie podrá volver a tener lo que antes había tenido. Cierto es que este mudo nos da algunas veces lo que deseamos, pero muchas otras nos las quita de forma trágica y no pensamos que tendríamos que tener en cuenta cuando tenemos algo que nos pertenece por ese amor que profesamos, guardarlo, si guardarlo dentro de una cajita que tenemos dentro de nuestro corazón; y que siendo tan pequeña como es que cabe toda una vida entera con sus días y sus pensamientos. ¡Qué cosa tan grande ha de ser para que podamos guardar la vida dentro de un sueño! Un jardín de flores, una fuente de cristal, ella está dentro de ese jardín, sus caños de plata son los que sirven para que los pajarillos puedan beber de sus cristalinas aguas. Silencio es escucha el murmullo de la fuente, el perfume de las rosas, las palabras que se oyen son las de las flores que habitan el lugar. Solo el silencio es lo que podemos escuchar, el viento entre sus hojas, el sonido de un pobre pajarillo que se queja de que su madre se ha marchado y loan dejado solo para que él aprenda a volar por sí mismo. Es la vida. Nosotros somos diferentes, nacemos y estamos a su lado mientras es un niño, y cuando vemos que ya es hora de que aprenda a volar, lo enseñamos, y cuando es un hombre o una mujer; es cuando ellos se marchan de nuestro lado. Diferente  forma de criar, diferente manera de ser, por eso bebemos el agua de ese río que recorre nuestro cuerpo y nos alimenta nuestros sentidos y calma la sed de tus pensamientos. Tú me decías a mí; que no bebiese de esa agua. Te digo, qué nunca puedes decir de ese agua no he de beber, porque llegará el día que la sed de tu cuerpo no tenga esa frescura para que pueda calmar lo que tanto desea de mi. ¡Un beso, mi cuerpo, mis labios, mis pechos, tú deseas ser el que a mí me digas que tú eres para mí cómo yo lo soy para ti! Cerrar la luz, trancar la puerta de tu corazón, abrir las ventanas al viento, dejar que penetre en tu cuerpo la semilla de mí ser, cerrar cerrojos y ventanas que estoy prisionero en tus celdas y no hay medio de poder salir de tus encantos. Dime como puedo ser para ti el viento que te pueda besar cada día, si me has encerrado entre tus pestañas, las cuales son unos barrotes tan bellos que no tengo fuerzas para mover unos de tus cabellos que pueblan tus pestañas las que hacen de rejas para mi prisión. ¡Jamás pude ver cosa más bella, una celda de una prisión de un amor que está encerrado dentro de tu cuerpo, que vive a tu lado, que no tiene nada para darte ya que tú lo has metido dentro de ti; no le das la libertad de poder hacer de ti lo que tú tanto deseas de mi! ¿Cuándo, si, cuándo será la hora que yo tenga el poder de ser cuanto he deseado toda esta vida? ¡Nunca, dime por qué nunca, no ves que se derrama mi llanto, que son dos ríos de un manantial que a mí me dio la vida y la estoy perdiendo por ti! No piensas que yo también tengo el poder de ser algo para ti que tú puedas darme a mí como precio a mi cariño; no me das nada, más que esta cárcel de cristal donde me tienes encerrado noche y día sin poder besarte como desearía. Esta  es tu casa, sin techo, ni ventanas para que yo pueda ver, esta es la forma de quererme, si, solo esta cárcel donde me tienes encerrado. Es tu prisión, con cadenas que aprietan mis pies. Argollas  llenas de llanto, paredes donde las uñas de mis dedos se desangran al intentar salir por algún lugar de esta cárcel que no tiene salidas. Este  es tu mundo, este es el lugar a donde tú me dijiste que yo podía vivir contigo, para eso me engañaste, esta es la forma de quererme. De qué me sirve a mi estar donde me hayo, si mis pies están sangrando por el camino de la nostalgia y la soledad de mis pensamientos, no hay una sombra donde guardar mi casado cuerpo, ni una piedra donde descansar, que es la sombra de tu cuerpo, dime, por qué no tiene reflejos tus ojos, por qué tus labios no sonríen, ni tu boca me da un beso, qué puedo esperar de ti, si no quiere hablar conmigo, para que me dijiste vente, serás el hombre más feliz de la tierra, y ahora que estoy a tu lado me dices vete, ya no te quiero, por qué me haces sufrir si sabes que yo te quiero y nada de este mundo me pertenece, la soledad de mi tristeza esta por todo mi cuerpo me está comiendo de pena al, ver que no tengo dueño, irme, adónde me voy, si no se el camino que me lleva hasta el recuerdo, siento en mis pensamientos que no soy nadie y menos el hombre que tú deseabas y ahora que me desprecias que he de hacer con mis huesos. Déjalos que se pudran en este agujero negro, que de ahí sales espinas para clavarlas en mi cerebro. Te quiero, tú lo sabes, si tú me pediste un beso y cuando  yo te lo di me quede prisionero de ti, para que luego me dejaras como  un perro. El forjador de sueños. pintaelsevillano.com

El payaso

Camina de lugar en lugar, solo vive cuando separan los carros. De un lugar a donde nadie quiere ver lo que se hace de bajo de la lona. Con una gabardina muy raída, él se va caminado por las calles más oscuras para que nadie lo vea, es un hombre solitario, si lo es, pero hace mucho tiempo era más feliz si, si se le puede decir que era más feliz, es lo que todos comentamos. Dentro del pequeño carro era su casa, y allí vivía con su mujer. Era ella la estrella del circo, si ella era eso la estrella, su nombre estaba escrito en los carteles más lujosos, ella se sentía diosa del cielo ya que ella era la persona que volaba y subía a lo más alto del telón, allí se cogía sus manos a los balcones del cielo, se lanzaba al espacio adonde la cogían por sus manos y ella se sentía común pájaro que sabía volar. En cambio él no era nadie, nadie, pero su vida tampoco era que fuese muy feliz, aunque para él nadie sabía lo que pasaba dentro de ese pequeño carro adonde él y su esposa convivían juntos para que nadie pudiese sopesar cuantos sufrimientos había que pasar, pero él nunca es marcho de su lado, era la forma de no sentir que la vergüenza se apoderase de él. Para qué hay que contar lo que pasaba dentro de ese pequeño mundo, en esta vida lo importante es convivir, y seguir el camino que nos han mandado caminar sea de día o de noche, ellos siempre caminaban de día ya que la noche era para hacer lo que ellos sabían hacer y no tenían otro oficio, ya que para vivir debajo de ese telón hay que ser lo que ellos eran, dos estrellas que cada uno iluminaba su espacio dentro de ese mundo. Mientras él se pintaba su cara, ella lucia su esbelto cuerpo, él la miraba a trabes del pequeño espejo que había sobre su viejo tocador. Se embadurnaba toda su cara, la cual quedaba cubierta de pinturas de colores que nadie podía saber que este hombre era el que caminaba de día por las calles más solitarias de la ciudad donde se había detenido la cabalgata de carros. El día que llegaban a una ciudad la cabalgata recorrían las principales calles de la misma para que se pudiese ver los artistas que trabajaban debajo de la lona y al recorrer las calles hacía el anuncio de su llegada. Música y animales por medio de las avenidas, niños y grandes se detenían en las aceras para verlos pasar. Siempre hay niños que quieren ver a los payasos y a los animales que trabajan sin descanso para hacerlos divertir. ¡Señoras y señores el circo, ha llegado a esta gran ciudad, jamás habrán visto un espectáculo tan maravilloso como el que se representa esta noche en esta ciudad! ¡Vayan y verán o los artistas más famoso de toda la tierra, si van verán que no les miento ya que son los mejores en su puesto y hacen que tanto mayores y pequeños se diviertan con las actuaciones! Una y otra vez se repite la misma ilusión que es representar a sus artistas que se vean por las calles vestidos con todas sus galas puestas sobre sus cuerpos. Escoltados por la gran cantidad de animales que traen consigo el circo, animales de todas las clases, son vistos desde las aceras de la ciudad por gran cantidad de personas que al sentir la música se acercan para ver pasar a la cabalgata. Cada cual con sus pensamientos y él con su cara pintada nadie sabe lo que en su interior lleva acuesta sobre su vida. Pero él lleva su cara cubierta de tanta pintura que los más pequeños que son por los que él sale a si vestido para que puedan verlo pasar. El menos de todos; él no dice nada, sólo se queda mirando a los más pequeños y levantando su mano les dice a dios; los niños al verlo pasar les dicen a sus padres. ¡Yo quiero ver al payaso ese que me ha dicho adiós! ¡Bueno, iremos a verlo no tengas penas, que esta noche lo veras! El pequeño se queda tan contento porque esta noche él vera al payaso que le ha sonreído. Una vez terminado el recorrido por las principales calles de la ciudad se vuelven al lugar donde está situada la gran lona. Grandes y pequeños al verla inmóvil quedan impresionado por la magnitud y grandeza de la lona del circo que ha llegado; para los más pequeños el tamaño del circo es impresionante, sus banderas llegan hasta el cielo, y sus padre los acompañan para que puedan ver lo que esta noche ellos se podrá divertir con los artistas y con los animales. Dentro del pequeño carromato están nuestros artistas, los cuales hace mucho tiempo que no son tan felices como hacen ver a todos. Ella ya no sube al cielo, un día se cayó sobre la redes y después se cayó al suelo, teniendo la mala suerte de que se partió una de sus manos y ya no le había quedado bien para hacer lo que ella sabía hacer mejor que nadie; pero no por eso ella dejo de decir que era la más grande de todas y siempre presumía de ello. En cambio él seguía sumido en su silencio, no decía nada, como si sus palabras se hubiesen terminado, nada tenía que decir, solo la escuchaba, en su interior él se quedaba en silencio mientras ella una vez y otra, le decía lo mismo cada día una cuantas veces, pero él no habría su boca para hacer que de una vez por todas que se callara, pero era de una forma este hombre que para no pelear prefería no decir nada, se quedaban en su interior sus pensamientos y para que su mujer quedase contenta al hacerlo como si fuese una canción que se repite tantas veces que al final te la sabes de memoria. Si a si era nuestro hombre, callado siempre callado en silencio, él se guardaba sus comentarios, mientras ella se daba de ser la mejor de todas, cosa que ya no podía ser, ya que el empresario al ver que ya no se podía subir al cielo busco a otra persona que era mucho más joven que ella y más guapa; coas que no, le sentó nada bien. Ella tenía su secreto y cuando estaba en lo más alto se sentía dichosa al saber que él la esperaba con los brazos abiertos y la recogía dándole un beso en sus labios como si fuese un regalo por lo bien que lo había hecho. Mientras él los miraba desde el suelo donde se hallaba, mientras sus compañeros se burlaban de él. Pero él siempre guardaba su daño en el interior de su corazón. Un día mientras él se pintaba su cara, ella le decía que él no era nadie, y que ella sí que llego a ser la mejor. Seguía en su silencio, no le contestaba, y e so para ella llego un momento que no pudo aguantar más; se puso tan nerviosa que le dijo unas cosa que él se quedo mirándola sin decir nada mientras seguía pintándose la cara. ¿Por qué no me dices nada, te hablo y tu siempre en silencio, eres u?… ¡Él no pudo más y le contesto! ¡Si, no hace falta que me lo digas, soy lo que tú me ibas a decir, no sé hacer otra cosa que el oficio de tengo en esta vida y siempre hago lo mismo pero no tengo por qué avergonzarme de ellos, si, lo soy y me siento feliz, lo que tú no puede resistir al ver que otra te ha quitado a tu compañero de salto! ¿Qué es lo que me quieres decir? ¡Tú ya lo sabes mejor que yo, con pocas palabras basta para que tú comprendas lo que te quiero decir, siempre lo supe, si yo sabía lo tuyo, pero yo me callaba para no hacerte temblar sobre las alturas, y que te pudieses caer como si fue! ¡Yo en mi interior lo supe siempre! ¿Qué tu lo sabías, y que era lo que tu sabias de mi? Hace falta que te lo diga, no es mejor dejarlo para después de esta sección. ¿Ah, quieres que te lo cuente como todo se fue haciendo entre tú y tu gran maestro de los saltos? Ella se quedo en silencio, dejo que su marido se pintara la cara. Pero antes de salir del carro se quedo mirándolo y le dijo. ¡Eres un! ¡Si, interrumpió él y o la dejo terminar la frase, no hace falta que me lo digas, ya lo sé que soy eso pero me siento tan feliz viendo a los más pequeños sonreír que soy el ser más feliz de toda la tierra y no me molesto porque se burlen de mi, cosa que tú te la tenías bien callada, pero las sombras de la noche se habla de todo, y yo, cada vez que salía a caminar sentía las risas de él, si de él; el que te cogía en sus brazos y te daba ese beso por lo bien que lo habías hecho. El silencio se hizo tan grande que ella se marcho y lo dejo que se terminase de pintar. Una vez había terminado, se quedo unos segundos mirándose al espejo y al verse reflejado sobre él, se dijo. Es la última sección que hago espero que sea la mejor de todas. Es lo único que le pido, si a ti te lo digo, nunca he hablado contigo, pero esta vez sí que quiero que me escuches. ¿Con quién estaba hablando el payaso, si esta vez lo voy a nombrar yo, será la última vez que lo nombre porque él me lo había pedido que lo dijese, cuando se marchara al centro de la arena del circo se quedaría solo él y sus niños que para eso se pintaba, y en su interior nadie sabía lo mucho que había sufrido su alma, pero él tenía que irse a un lugar adonde nadie se puede ir? Salió al centro de la arena, estaba el circo lleno hasta la bandera, los niños al verlo salir se pusieron a reír y a cantar la canción que él hacia su entrada, cosa que todos los niños y niñas se sabían y mientras él la cantaba ellos le hacían de coro y repetían sus letras. El se sentía rebosante de alegría, y cuando estuvo en el centro sonó un vals que hiso que se quedase todo el circo en silencio, él se ponía a bailar sólo en medio de aquel grandioso silencio que su público le hizo; él se lo agradeció de tal manera que estaba bailando sobre la arena cuando paso por delante de una niña que estaba sentada sobre una silla de ruedas, y con sus manitas le hacía aplausos; al verla se fue para ella bailando como estaba, le tendió su mano, ella se miro sus piernas, y de sus lindos ojos le salieron dos perlas de cristal que recorrieron toda su linda cara. Su padre se quedó mirando al payaso y le dijo. ¡Marche sé, no ves que ha hecho que mi hija llore por su culpa! Su hija se puso a llorar al ver que él payaso no se iba, se quedo mirándolo y él le seguía tendiendo su mano para que bailase con él, su padre se lanzo sobre él, le dio una gran bofetada al ver que este no se había marchado habiendo se lo pedido su padre. La música se de tubo, todo el mundo guardo silencio al ver que el payaso no se movió de su sitio, y seguía tendiéndole su mano para que aquella niña bailase con él. Se dio media vuelta, le pido a la música que continuase que no había pasado nada. La orquesta haciéndole caso comenzó nuevamente la música del vals. Él nuevamente se dirigió a la pequeña que estaba diciendo que ella no podía bailar con él porque tenía sus piernas invalidas, pero él seguía pidiéndoselo, la pequeña niña; ella sintió que sus piernas tomaban movimiento, que le circulaba su sangre por toda sus venas y que se movían por la fuerza que él ponía sobre sus rodilla y cuando la niña se levantó de su silla todo el mundo se puso de pies, lloraban reían, aplaudían todo menos su padre que se sentía culpable de lo que había hecho con el pobre payaso, y encima él se había salido con las suyas y que su pequeña se levantó y se fue corriendo en busca del payaso y se puso a bailar con él. Cuando el payaso tuvo a la pequeña en sus brazos él se convirtió en un niño como ella, esta al verlo que se había convertido en un niño de la misma estatura que ella se sentía tan feliz que sonreía y lloraba al mismo tiempo y todo el público de pies gritando de alegría y de emoción por lo que estaba pasando sobre aquella lona la que todo el mundo contemplaba y que nadie podría olvidar lo que había ocurrido en la gran lona. Bailaban volaban y cuando es termino la música se detuvieron los dos; le se hizo grande y ella se quedó agarrada sus manos; este se hinco de rodillas y le dio un beso en su frente y sonriendo se marcho al centro del circo. Cuando estuvo en el centro él se saco de su bolsillo una pequeña regadera, vertiendo el agua que contenía se puso a regar una pequeña parte de la arena y este fue el broche final de aquella magnífica actuación de este hombre que le decían el… estando regando la arena del centro se vio salir una pequeña margarita que se fue haciendo grande y muy grande, que crecía y crecía, en la cual cuando se hizo grande él se montó sobre la flor de la preciosa margarita y una vez se subió a ella se hizo tan grande que es fue elevándose hacia el techo del circo y cuando estaba casi debajo de la lona esta se abrió y le dejo paso a la gran margarita que se llevaba al payaso hasta los confines del universo por que él había sufrido tanto que no deseaba otra cosa que irse al cielo; y la pequeña se había curado gracias sus milagrosas manos. Qué hermoso es soñar cuando la inspiración te crea algo bonito dentro de la mente humana. El forjador de sueños pintaelsevillano.com

El beso

Quiero poder besarte. ¿Cómo puedo hacerlo dímelo por favor? Quiero ser tu esclavo, quiero ser tu alma, quiero ser tu vida y la sombra que reflejas al llegar la madrugada. La luna se mira, se ríe, te baila, levanta sus manos al son de una guitarra, los duendes la ven que ella está bailando al son de una fragua que derrite él acero de mi alma, al son de un martinete que rompe el silencio dela cuadra; ella se acerca, el viejo herrero la mira, sé para, al ver una diosa mirando su fragua. Desnuda te ve el herrero rompe el martillo sobre el yunque de plata, quiere cogerte pero ella se escapa subiendo paredes, bajando al agua que tiene guardado entre las tinajas. El corre a su encuentro, y de las llamas que arden en medio la fragua, sale el duende que ella esperaba; él la mira, le baila, sonríe y ella al verlo se para, en medio del muro que la separaba. ¡Sale del fuego, y quiere abrazarla; el viejo herrero al ver que se marcha; llora en silencio, al saber que ella se burla de él, al ser tan viejo, lo mira, se acerca a su lado, le da un beso en sus mejillas, y ella se va dejando la fragua entre las tinieblas de la madrugada! Sonríe y sus cabellos de oro reflejos de lata; rizos de terciopelo se caen por su cara; coge al duende que ella buscaba. Se miran sobre las ascuas de la vieja fragua; él, la abraza en medio de las sombras de la noche. El brillo del agua que guardan las viejas tinajas, espejos parecen ella se mira, alisa sus cabello con peines de plata, rizos de porcelana con pinchos de lata, se quiere peinar, pero él la abraza. Un beso en silencio de su alma se escapa, el duende la tiene cogida de su bella bata, qué rizos tan bellos, en los faldones de su bella bata, parece una gitana que tiene la cara de perla y plata, su negros cabellos se levanta al son de la melodía que sale del duende que toca la vieja guitarra. La luna le coge, se acerca y dándole un beso él la arrebata y, dentro de ella se mete en su alma. Suena la guitarra, sus cuerdas se rompen, al tocar el martinete al compas del golpe que el herrero le marca, ella lo mira se quita la bata; su cuerpo desnudo le brilla su alma. ¿Qué quiere la luna esta noche embrujada? ¡Quiere enamorar al duende, llevárselo con ella a los barandales del cielo que brilla su cara! Las estrellas la miran y al ver su cuerpo al desnudo se quitan las faldas y dejan desnudo sus partes más bajas. Caracolas de espuma parecen que bailan sobre el fuego que sale de la vieja fragua, el duende la mira, entremete sus dedos, en sus cabellos de oro y de plata y, peina sus rizos en medio del agua. ¡Tus ojos azules luceros del alba, se queda mirando se ríe y baila, se ve en las sombras de ella desnuda en las viejas paredes de la vieja fragua! Azules; cómo el agua de un lago, escarchado en la fría noche donde ella se baña, el que está sobre una colina, donde se ve reflejada la cara de la luna, y es el reflejo de su alma. Eres para mi tú cuerpo de nácar, tu vida y la mía se van en mi barca. Desde loa barandales del cielo baja una carreta con ruedas de flores y yantas de lata; los bueyes can sino muy lento avanzan, el carretero que los lleva con el látigo claman. ¡Arre bueyes, arre! ¿Qué pasa esta noche, que lentos me bajan, no ves a la luna que quiere que llegue para ella montarla? Con flores y rosas le viten su cara y pétalos de rosas le cubren su alma. El duende la mira, se viste de gala, con botas de acero y espuelas de lata, se sienten tacones sobre los carbones que apena se apagan, la guitarra está llorando sus cuerdas se rompen al tocar el martinete una voz le canta. Llanto en las sombras, de la noche blanca, paredes es conchadas y remiendo de faldas; trozos de hierro se clavan en su herida espalda. Los rizos del duende le caen por su espalda y mira a la luna que desnuda lo clama. ¡Ven a mi lado, yo quiero tu alma y quiero llevarte a los barandales donde el agua mana! Ríos de agua corren en mi casa y tú bailaras conmigo descalzo en la fragua. Un camino de estrellas le sirven al carretero de campo, para que los bueyes le valgan, para llegar hasta donde está la luna esperando en brazos del duende; esta noche de estrellas ella quiere llevarlo a su vieja morada. Una voz que rompe el silencio en la noche, una canción de flamenco se rompe su alma, un quegío de llanto se escucha en el silencio de la madrugada. Una garganta rota el gitano la canta, al compás de un martinete, se besan y bailan. Llorando la luna, le mira la cara, le dice te quiero, te llevo clavada en mi corazón de acero que tú me forjaras. Se miran en silencio, se agarran las manos, el herrero los mira, de envidia se aparta, coge en silencio unas grandes tenazas y, quiere cogerlos y meterlos a dentro de lo carbones encendidos de su vieja fragua. El duende lo ve se aparta de ella lo coge, le dice en su cara. ¿Qué quieres hacernos, responde y habla, si tú me forjaste; hoy quieres matarla, si quieres matarla; has de hacerlo conmigo y, yo no te dejo que toque su cara? ¡Mira tu cuerpo, de esta noche, no escapas! Él herrero lo mira, se calla, le dice; si yo te forjé, por qué he de temerte, si de mis manos saliste, y yo te forjara y de un trozo de acero tu alma sacara. ¿Me dices que no puedo, hacer de ti lo que yo deseara? ¿Qué quieres hacerme dime? ¡Soy tu dueño, y tengo tu alma encerrada en las brazas de esta mañana, sabía que llegaba la luna a la fragua! ¡A ella la quiero que conmigo, quiero que se quede en esta vieja casa! El duende lo coge por su vieja garganta lo sube, lo engancha y, saca el duende una viaja daga; él mira la daga, teme por su vida que le llora y reclamara. ¡No mates al dueño, yo soy tu alma, si matas mi cuerpo te digo que no llegaras a la cama estarás muerto esta noche cuando la luna sé valla! Sonríe el duende, lo mira, le clava la daga, al herrero le sale la daga por su curvada espaldas, llora en silencio, la sangre que mana su cuerpo se muere mirando a la dama; sus ojos la ven sin poderla tocarla, le dice te quiero, pero él te casa. ¿Adónde lo llevas, yo no sé tu casa, dime el camino para ver como él te baila? Conchas de plata sandalias de flores, sus piernas cubiertas de flores del alba, jaramagos y romero le adorna su cara el herrero cierra sus ojos al sentir que se marcha. ¿Dime bella luna, si yo pudiera llevarte a mi casa, te daría los rayos de mi vieja fragua, y en las noches oscuras te diera mi cama, dime luna, que quieres de mí, que ya no te veo, ya muere mi alma? El duende lo mira le coge sus pelos y baja su cara, para que él no vea ni muerto a la luna que quiere llevarla. Silencio, ya no suena el canto, se ha muerto el gitano que cantaba el martinete, la luna ha dejado su capa sobre el yunque herido de sangre humana. Mira al duende, le dice, prepara, nos vamos en mi carreta de flores, el cielo reclama, mis bailes contigo se duermen sobre mi cama, hechas de flores para que tú y yo descanses bailando al alba, ella está esperando quiere ver cómo tú le bailas sobre los carbones que siempre descansan; ha muerto el herrero que forjo tu cara. ¡Dile al cielo que el que me forjara quería llevarte a su vieja casa! ¡Zoo bueyes, zoo, detente, que la luna no se caiga, que esta descalza, esta desnuda, su alma me llama! ¿Duende dime, que quieres de mí? ¡Yo, de ti, todo, quiero ser para ti el resto de mi vida, estaré bailando mientras los bueyes te llevan en la carreta de flores; y yo bailaré sobre los barandales con mis botas de cuero y mis tacones de acero, forjare sobre los barandales una forja de oro, con perlas del mar, ya que tu mereces que yo sea para ti el resto de mi vida, estaré bailando a tu lado cada vez que suene una guitarra, con cuerdas o si cuerdas, qué más da, ya que el sonido lo siento nada más que el gitano la coge, ya sé lo que él va a tocar, él tiene sus manos heridas, de golpear el yunque que roto ha quedado al matar su cuerpo y derramar su sangre sobre la tierra que él llenara para hacer mi molde que jamás lo quise; porque él decía que yo sería tu esclavo, tu ciervo, tu dueño, y seré lo que tu desees, bailaré contigo hasta que salga el sol en la madrugada; sudaré mi sangre, mis cabellos se mojaran de agua, y saldrá de mis cabellos los rayos del alba. ¡Él herrero me llama, mi alma reclama, cuando forjó mi cuerpo, él sabía que yo lo matara! Suena los tacones del silencio, una guitarra llora en el silencio de la noche, un sonido se escucha bajo la luz de tu cara; mira mi luna querida, mi cuerpo esta para que tu le mandaras, y cuando mi vida se valla tú bailaras al lado de mi vieja fragua. El forjador de sueños. Pintaelsevillano.com.

El afilador

Una rueda grande él la va empujando lentamente sin prisa porque tiene todo el día para recorrer todas las calles de la cuidad en la que se encuentra. ¿Quién es este hombre, de qué lugar es, quien le enseño este oficio, por qué tiene esta manera de vivir; nadie le espera, vive en las sombras de esta tierra y cuando suena su silbato sabemos que ha llegado el afilador? ¡Nadie sabe el por qué, de estar cada día en un lugar diferente; dónde nadie le conoce! Grita, después de hacer sonar su silbato, las personas que tienen algunas herramientas que no corten, se las llevas y él con su oficio la repara y cuando, ha terminado le pide la cantidad que él cree que le tiene que pagar la persona la cual le ha traído la herramienta para que se la afilase. A si todo el día, paso a paso, recorre toda la ciudad para poder ganarse su comida. Extraño quehacer tiene este hombre. Él está en este mundo sin que nadie le diga adonde camina, es la vida de un señor que no tiene a nadie en este mundo. ¿Yo dría que sí que tiene una familia y que por necesidad ha de recorre toda la tierra? Suena su silbato, el viento hace que el sonido se escuche por todas las calles, sus pasos son lentos, él tiene que empujar esta rueda grande la cual ha de ser pesada ya que en ella tiene que portar cuanto necesita para afilar toda clase de herramientas. ¿Sabemos que hace cuando llega la noche y no ha recogido lo suficiente Para cubrir los gastos de su manutención? ¿De dónde saca para sus necesidades, comer, dormir y poder asearse, el día se ha terminado, él se va a un lugar donde tiene la seguridad de poder comer y dormir, ha ganado lo necesario para su manutención? ¡Como una hoja que se ha caído de un viejo árbol, sus raíces son tan antiguas que sus ancestros eran afiladores también, y él ya no recuerda ni su nombre, solo sabe que es el afilador! Calles llenas de barro, sus huellas se van quedando marcadas por el peso de la rueda, sus pies detrás se quedan un poco separada de las marca de la rueda que tiene que ir empujado para poder sostenerse el mismo. Figura gris, su cuerpo encorvado, su ropa de un color ceniciento, su calzado es unas alpargatas de tiras de cuero, una gorra que le cubre su cabeza, y su cara la tiene cabizbaja porque él sabe que nadie lo conoce, su sombra recorre el espacio y deja tras de sí un reguero de llanto al sentir la soledad de su vida, que pensamientos llenan su dolorida mente, cuando duerme se siente que la ruda de su trabajo lo oprime hasta que el grita en la noche, el dolor que siente es tan agudo que siente como su cuerpo se rompe en mil pedazos, nadie lo puede escuchar, en el silencio de una pequeña habitación se haya este extraño hombre, tiene frío, no tiene mantas para taparse y su dolorido cuerpo se ha de aguantar hasta que llega el nuevo día. Sale el sol, él se levanta, en un viejo y pequeño recipiente tiene una poca de agua para lavarse su cara. ¿Cuántas arrugas tiene su cara, muchas y para poder lavarse ha de contar la sus muchas arrugas que tiene en su rostro? Se ha lavado, o mejor dicho se ha mojado su cara, en una pedazo de trapo se seca su rostro, se mira en el pedazo de espejo que cuelga sobre la pared, cuando se mira y que es lo que ve, muchas penas y llantos de los que él tiene guardado dentro de su dolorido corazón. Un pedazo de pan duro, una bota de vino un pequeño trago él se come su desayuno, paga el coste por haber dormido; cuando sale a la calle, está lloviendo, cosa que no tiene importancia para él, de todas maneras ha de recorrer las calles de otro lugar, la misma canción, el mismo afilador, las mismas caras con diferentes ropas, sin que nadie le pueda decir. ¿Usted es que aquí, no lo conozco, pero su cara me suena de algo? ¡Mí cara, no, creo que usted está confundida, yo no soy de aquí, no tengo lugar de nacimiento, nadie me trajo a este mundo para que yo fuese lo que soy! La mujer se lo queda mirando y ve que sus ojos se encuentran mojados; se queda viendo que su mirad él la aparta de ella, no se atreve a mirarla fijamente, esta avergonzado y no tiene el valor para mirar a la cara de esta mujer. Que es lo que piensa en esos momentos, cuando una mujer se lo ha quedado mirando por que ve que este hombre está solo en la vida, no tiene un lugar para que pueda descansar. Dolor, daño, o pensamientos que hacen que su mente este enredada de tal forma que no le importa el tiempo que haga él tiene su trabajo por hacer, lo hace aunque le cueste tener que aguantar la lluvia que va mojando su cuerpo, las gotas le recorren todo su cuerpo, siente que su ropa esta mojada y nada le hace parar; qué daño tendrá que resistir cuando se encuentre mojado, y su pies encharcados, empujando la vieja rueda que le hace tener que salir estando lloviendo o nevando para él el tiempo no cambia nada, no tiene estaciones, la primavera como el invierno les da lo mismo, nada lo hace detener, las hojas que se caen de los árboles, las pisa y sigue adelante, en ese momento sus huellas no se quedan marcadas, y nadie le dirá. ¿Por qué no se queda en un lugar que no le caiga la lluvia; para él nada es lo mismo, sale el arco iris se cubre el cielo de colores, lo mira y sigue su camino, nada tiene para quedarse en un sitio sin tener que seguir el mismo camino que antaño siguieron sus ancestros? Unos tras otros siguieron la misma brecha, porque se lo dijeron sus antepasados, o tal vez que también llevaron esta misma rueda, la vida y para él se ha hecho como un trabajo que le hace sufrir tanto que no puede comprender por qué ha de estar empujando esta maldita rueda que a cada segundo le va pesando más y va dejando su huella por todos los rincones de este mundo, el tiempo no cuenta para él la vida no es lo que pensaba, nada le ha de detener, en un extraño lugar a donde una mirada le diga que quiere que se quede. Jamás le han dicho por qué no se detiene y se queda a mi lado; palabras que para él no tiene valor, no sabe lo que es querer, y tener un lugar donde estar para siempre; detener su largo caminar por los senderos de este mundo. No tiene noción de lo que se un beso, ninguna mujer se lo ha dado, solo recuerda cuando era un niño que su madre lo besaba, y le decía, tú serás como tus antepasados, estarás solo y nada te ha de detener en la vida, serás una sombra en el camino, como una piedra, como un río que no para de correr, tu dejarás las sombras de los árboles, el frio viento te azotará tu cara, la lluvia te mojará tu cuerpo, pero nada en este mundo te ha de parar, para que tus antepasados se sientan felices al ver que tú les vas siguiendo en tu diario caminar. El sonido de su silbato se une con el cantar de los pájaros, pero tú, te irás y ellos, seguirán cantando. Que es el destino de cada persona, una burbuja de agua, donde te puede meter y nada de lo que pase a tu alrededor a ti no te importe, si puede ser pero esa burbuja se rompe con el viento y te deja sobre la pura realidad y cuando has caído te has de levantar para seguir tu camino. Él eje de la rueda va llorando, pero las lagrimas de sus ojos no engrasan su eje y el chirrido que hace va agrandando su holgura y cada vez se bambolea más, llegará que un día te tanto caminar ella se canse, y se quede tirada en medio de un extraño lugar adonde nadie le pueda ayudar a repara el destrozo ocurrido. ¿Quién en este sitio puede hacer que tú emprendas tu camino, y cómo, si nadie vive en estos lugares de este mundo, solo tú eres la única persona que pasa cada año y silbas con tu silbato de colores, siempre es el mismo sonido por él cual te reconocemos, ya ha llegado, si tenemos una herramienta que nos la has de afilar; esta es la misma canción que durante toda tu vida has escuchado, pero no has querido escuchar la voz de una mujer que te ha dicho que te quedases con ella. ¿Nunca te dijeron que la vida no es todo recorre para no encontrar nada, solo el viento corre sin sentidos, el aire lo sientes tú cuando vas caminando pero nunca es él mismo aire, siempre se va renovando a cada paso quedas él ha cambiado de color? ¿Dime que será de ti cuando, llegues a un lugar donde el camión se corta, y no tienes un camino para seguir tus andares? Serás la sombra de ti la que pueda continuar, tú quedarás enterrado entre estos matorrales que marcaban tu destino; se ha cortado, no hay más caminos para que tú los puedas recorrer. ¿Qué sintió al escuchar estas palabras, se quedó en silencio, no pudo dar un paso más, para qué le ha servido haber recorrido la tierra durante toda su vida si al final está sólo y nadie le llorará, aquí se quedará su cuerpo y, solo como una piedra, la que marcará el lugar adonde están sus restos? ¿Fue, su madre la que le dijo que sería como sus ancestros, de que le sirvieron si por mucho caminar no se llega ante al lugar de origen, ni las sombras de su pasado han dejado nada para que se pueda a prender de este hombre? Siempre recorriendo los caminos y si ha dejado huellas el viento las borró; para qué le sirvió el haber estado en tantos lugares si no ha dejado su semilla para que la pudiesen recordar. Nada es lo que parece ser, todo cambia de color, el viento unas veces viene de cara y otras por la espalda te recorre todo tu cuerpo. Tú eres lo que has sido durante toda tu vida, nada te hizo cambiar de parecer, ahora que estas ante la tumba que piensas de ti. ¿Has dejado detrás algo que merezca la pena de ir en su busca, no, entonces para que has vivido, si nadie te recordará en tu pasado, si tú eras como tus antepasados; para qué viniste a este mundo? El forjador de sueños.

Rescoldo

Han pasado unos años y ya no hay fuego en la colina, está oscureciendo y nada brilla en la montaña. El fuego se ha apagado, nadie le echa ramas para que vuelva a brillar. ¿Por qué, no hace tanto brillaba, era una luz que se podía ver desde la ventana de mi cuarto, y desde cualquier punto de la ciudad yo, era su creador, me sentía feliz al comprobar que estando incluso lloviendo, no se apagaba el fuego, era algo mágico, no sé el por qué. Quien de los dos la ha dejado que se apagase, yo no, eras tú la que te marchaste. ¿Ya no te acuerdas de él día que entre tú y yo la encendimos? Pasaron unos años, no muchos, ya que a un la recuerdo que era nuestra brújula, desde nuestra casa la podíamos ver como resplandecían sus llamas. Ha pasado el tiempo, nada queda entre nosotros, que fue de todo aquello que pensábamos hacer, todo se lo llevo el viento, nada queda entre tú y yo, se termino y cada cual a su nido. Éramos felices. ¿Qué fue, lo que nos pasó, tú te lo has preguntado alguna vez, yo en cambio cada noche lo pienso y cuando los recuerdos llegan a mi mente todo se vuelve confuso y nada puedo ver en realidad solo fue un sueños y ya nada queda de aquel pasado? Cada día cuando, me voy acostar lo primero que hago, es abrir la ventana, de mi cuarto y mirar a la montaña, todo está oscuro, no se puede ver la hoguera, todo ha terminado entre tú y yo. ¡Quisiera que volvieses, no me importa que hayas estado con otro, te sigo queriendo, que fue lo que me dijiste cuando te ibas a marchar! Miraste desde la puerta, y silenciosamente te marchabas, no pensaste en mí, acaso no era tu amante, que querías que hiciese, yo también tenía mujer, la deje por ti, que era lo que tú querías de mí, no estabas de acuerdo de que viviésemos juntos por qué, tú estabas enamorada de tu marido, pero para mí tú era mi mujer, para eso estábamos en la casa de la montaña. Tu sabes muy bien que la compre para que tú vivieras conmigo; pero el tiempo te hizo cambiar tu manera de pensar, te encontrabas solitaria, eso no te gustaba ya que tú eras una mujer de las que todo el día se lo pasan en la calle viendo vestidos y joyas, eras la verdadera mujer que esta todo el tiempo buscando algo para lucirse; y cada vez que algún hombre te miraba tú le son reías, y yo callado, si, cada vez que alguien te miraba, tú también le dabas la mirada y te hacía gracias devolverle la misma mirada y yo no podía seguir de esa manera de estar, había dejado a mi mujer, estaba contigo y tú no tenías bastante que buscabas a otros hombres para tener un segundo pretendiente que se pudiese acostar contigo. Esa eras tú y bien lo sabes, ¿Pensabas que no lo sabía, sí; sí que lo supe cuando te trajiste a un hombre y te acostaste con él en mi propia cama, para eso nos juntamos? La noche es demasiado larga para mi, estoy solo y cada segundo que marca el reloj es una eternidad para conciliar el sueño y que me haga dormir, no puedo, mis recuerdos están tan claros que sigo queriéndote, aunque las llamas estén apagadas yo siento su calor por todo mi cuerpo. Éramos dos jóvenes enamorados uno del otro, yo era tan joven que no podía comprender como se abandona a un hombre de esta forma, si tú sabías que yo te quería con locura. Pero que fue lo que te paso para dejarme a sí. ¡Nada, sólo que yo no te podía soportar, eras demasiado celoso y nadie podía fijar su mirada en mí! ¡En ti, dime si tú eras la que los buscabas para poder tener siempre a otro en tu reserva, por qué me mientes de esa forma! El frio de la noche era tan grande que nadie podía salir a buscar leña para encender un fuego, el viento arreció con fuerzas y los árboles se doblaban no resistían el fuerte viento pero aun a si aguantaban como podían para no partirse. La tormenta se creó encima de nuestra casa, yo miraba a través de la ventana y veía que las llamas estaban apagadas. Un frío recorrió mi cuerpo, mis labios se cortaron y mis lágrimas mojaron las mejillas de mi cara, puse la frente en los cristales y sentí el frío de la noche, las últimas hojas que quedaban sobre las ramas se fueron cayendo una tras otras, ninguna resistió el fuerte viento, parecía que se iba a terminar el mundo, cuando un tremendo trueno hizo temblar toda la casa, se fue la luz en aquel momento, yo quede en la máxima oscuridad, no podía ver nada solo pude ver que detrás de los cristales estaba diluviando, era tremendo el estado de las calles, un río de fuertes aguas recorrían las avenidas, las hojas eran arrastradas de una forma brutal; sus gritos se podía escucha, y sus lamentos fueron recorriéndolas calles y en un rincón donde había una vieja alcantarilla se juntaron todas porque estaba rebosando y se había atascado la entrada de las aguas y cuando fue creciendo parecía un lago lleno de fango y barro. Ese soy yo de barro y fango, pero aun tengo algo de humano, siento todo cuanto paso nada ha quedado de ese amor, todo se fue cuando ella cerró la puerta tras de sí, el silencio cubrió de telas las sombras de la casa, y su presencia era cada vez más grande; yo al echaba de menos, para mí era las sombras de cualquier cosa que se moviese en el silencio de aquella soledad. ¡Caigan rayo y centellas, que truenen cuanto quieran, yo voy a salir y encender la candela que hace mucho que se apagó entre nosotros! Sé qué no va volver, ya lo sé, pero por si acaso viniese yo tendría el fuego encendido para que ella tenga una luz que la guie a encontrar nuevamente nuestro hogar. Me pregunto, por qué en el amor habremos personas que no entendemos el por qué cambian las mentes de parecer, todo se vuelve turbio, el color ha cambiado de forma, las sombras que antes eran luces ya no lo son, han tomado vida, y encada rincón de la casa hay persona escondidas. Puede ser que se crea la mente que dentro de la casa haya personas escondidas, que es lo que ocurre dentro de la mentalidad humana, cuando se esté sola, si, solo cuando hay más personas no se llegan a ver, la mente está ocupada, en cambio cuando la soledad se apodera de la persona siempre parece que hay duendes escondidos por todas partes, es curioso pensar en esas cosas, si el miedo te hace ver cosas que no existen, y tú cuando te fuiste, en mi soledad no podía ver lo que tanto te echaba de menos, hasta que al no estar a mi lado fue cuando pude comprobar que eras la pieza que faltaba para estar completa mi casa. La tormenta fue arreciando, el viento era tan fuerte que los árboles que estaban resistiendo se partían, y como si fuesen hojas volaban por los aires. Sentí miedo en mi cuerpo al ver lo que estaba pasando en el exterior. Mirando a través de los cristales sentí que algo tenía que hacer para que las llamas de la candela estuviese encendida, porque si ella quería volver que pudiese hacerlo; que fue lo que sintió mi cuerpo, fuego, llanto, furia, o fue el pensamiento que no dejaba de decirme que la olvidase, pero yo no podía hacer caso a mi mente ya que en la soledad todo te parece oscuro, incluso de día; en un momento de valor me fui a la puerta quede unos segundos ante ella sin atreverme a salir. Un nuevo trueno rompió mi pensamiento, fue entonces cuando sin pensarlo abrí la puerta, sin taparme para que la lluvia no me mojase salí sin ponerme nada encima de mi solo estaba con la camisa puesta, no tuve tiempo de pensar en nada más, salí corriendo camino de la colina, fue salir y mi cuerpo en segundos estaba chorreando, porque la lluvia estaba cayendo de una forma torrencial en aquellos momentos, se había roto el cielo de la forma que caía la torrencial lluvia, el suelo al ser de tierra estaba embarrado mis pies se hundían a cada paso que daba, mis huella se estaba quedando marcadas pero no durarían mucho ya que la lluvia las borraría pronto, mi cuerpo no era un árbol pero el fuerte viento me hacía retroceder porque no tenía la suficiente fuerza para seguir corriendo hasta el lugar donde había estado encendida la hoguera, pero era más fuerte el deseo de llegar, que mis fuerzas en si, como pude haciendo un esfuerzo terrible pude alcanzar mi meta, la cual era llegar al lugar donde había estado la hoguera. Cogiendo unas ramas busque por entre los de carbones apagado para ver si aún quedaba algunas ascuas que pudiesen estar encendida; en un rincón de lo que había sido la candela, encontré una pequeña ascua que aun tenía algo de llama. Estaba casi apagada le arrimé las ramas y al instante al sentir que le estaba acercando una ramitas, ella se dio cuenta de que el amor era más fuerte que el propio fuego; lentamente fue encendiéndose y cuando comenzó arder, le fui arrimando leña hasta que tomó el color del fuego que ya comenzaba a relucir en plena noche. Una vez las llamas tomaron fuerza se encendió con toda virulencia, la cual su resplandor se extendía por toda la colina. El viento ayudo a que fuese más fácil de lo que yo había pensado antes de comenzar aprender fuego a una candela que estaba casi apagada. Una vez estuvo encendida y con leña suficiente para que estuviese toda la noche encendida, tome el camino de vuelta, mi cuerpo había sido bamboleado por el viento, mi ropa estaba totalmente rota, pero yo estaba tan entusiasmado que no le di importancia alguna de cómo a estaban mis ropas en esos momentos, me encontraba suficientemente alegre por el hecho de haber comenzado de nuevo con la esperanza de volver a tener a mi amada entre mis brazos. Ella estaba en su dormitorio y tenia consigo a un nuevo pretendiente, de pies hacia la ventana de su dormitorio estaba en aquellos momentos; mirando a la colina y mientras miraba, se fumaba un cigarrillo. A lo primero no se había dado cuenta, su mente no estaba pensando en mí, el humo del cigarro hacia sus piruetas en el viento que la distrajo para no pensar en nada. Había estado haciendo el amor con otro hombre, este estaba tumbado sobre la cama, mientras ella se fumaba su pitillo. Al mirar a la ventana nuevamente, esta vez se dio cuenta de que en lo más alto de la colina había una llama encendida. Se extraño al ver la. ¡No, no puede ser, que alguien haya hecho lo mismo que hicimos nosotros, encender una hoguera para crear una luz adónde mirar para recordar nuestro amor! Tiro el cigarro al suelo, se puso su abrigo sobre el camisón que en esos momentos llevaba puesto, se puso sus zapatos y salió de la habitación corriendo. Su pretendiente al verla correr se pensó que algo malo estaba pasando por su cabeza; lo que él no había pensado es que ella sin decirle nada había tomado su coche y emprendió la marcha hasta la colina a toda velocidad. No llevaba nada de bajo de su camisón solo el abrigo la protegía el frio reinante, ella cuando llego al lugar adonde se terminaba la carretera, bajo del coche, se puso acorrer por el camino que conducía hasta la cima. La lluvia en esos momentos había aflojado un poco pero no lo suficiente para que ella no se mojase su ropa y su cuerpo, lo que en pocos segundo estaba chorreando por todas partes. El abrigo le estorbaba para su carrera; se lo quitó y siguió su camino corriendo, estaba solamente con la única ropa que la tapaba cuando estaba en su habitación. Su cuerpo al estar mojado se marcaba toda su desnudez, tenía el pelo negro como la noche, caían sus rizos sobre su cara, y al estar mojado sus cabellos se le pegaban algunos rizos en su bello cuerpo. Era una diosa, por eso ella no podía ser para un solo hombre, tenía que estar cada día con uno y otro día con otro, no se cansaba de hacer el amor necesitaba que constantemente hubiese un hombre a su lado. Durante el tiempo que estuvimos juntos era cada noche lo mismo, había que hacerlo diariamente, si no, no se encontraba satisfecha de sí misma, era una diosa en la cama, su cuerpo se estremecía sobre las sabanas, que a veces se escurría como si fuese un pez al tener la piel tan fina que parecía que llevase escamas como los peces. Su bello cuerpo hacía el amor de tal manera que yo estaba loco por estar a su lado. Una mujer de estas características no podía estar sin hacer lo que para ella era lo más importante de esta vida, sentir que su cuerpo era abrazado por las manos de un hombre que la hiciese el amor cada noche y sentir que el placer recorría todo su cuerpo. Ella corriendo camino arriba y yo bajando lentamente por temor a resbalar y caerme, cuando mis ojos la vieron corre hacia arriba, no daba crédito a lo que estaba viendo. ¡Ella está aquí, no puede ser, no, pero si era cierto lo que veía yo, entonces corrí ha su encuentro nos encontramos en medio del camino y nuestro cuerpos se juntaron al sentir que ella estaba desnuda no pensé que había estado con otro, eso para mí no tenía importancia ya la conocía lo suficiente como para saber de qué forma era ella, pero había vuelto a mí, que era lo más importante de mi vida! El forjador de sueños pintaelsevillano.com

¡Celos!

Mire tus ojos, guarde silencio, vi en ellos el rayo que parte el cielo en dos y la luz que emanaba de sus entrañas entraron en mi corazón sin decirme nada. ¿Qué fue lo que hizo que yo sintiera el amor desde mis entrañas y decir sin haberte conocido que ya te amaba; cómo podía ser que a mí en silencio penetró en mi corazón como atraviesa una daga mi cuerpo? Tus ojos fueron los que causaron mi desequilibrio y sin haberte conocido ya te quería, pero si nada de mi boca te había dicho y en el silencio de la tormenta el rayo penetro dentro de mí una luz, fue un dolor que te quema por dentro, fue el bálsamo que cura el daño de tus ojos te mire, me que en sí, no sé de qué color son, azules, negros, verdes, marrones, grises, dímelo que deseo, saberlo ya que no me dio tiempo a mirarlos, tú desapareciste al momento que el rayo penetro en mi mente y todo quedo blanco; y el cielo que era negro se torno de azul y ya no recuerdo tu sonrisa, ni tu cuerpo, no sé cómo eres, dime, donde estas para ir corriendo aunque sea descalzo. He de e de encontrar, verte y poder decirte que te quiero que solo fue, un rayo que partió mi alma en dos, siento celos del rayo, siento celos del viento que te avaricia todo tu cuerpo y no le dices nada y dejas que te bese y te pueda tocar todas las partes intima de tu maravilloso cuerpo, donde dime, donde estas escondida si ya se detrás de las cortinas de sedas de tu cuarto, estas sobre tus sabanas de seda, soñando sobre tu almohada y pensando en mi; yo en cambio estoy llorando al no poderte ver y poderte besar en tus labios encarnados por el viento y tener tu cuerpo al alcance de mis manos, que temblando se hallan al ver que todo fue un sueño y nada más; pero porque me pregunto, si nada pudo ser, solo fue un rayo, o tal vez tú ibas con él y te burlabas de mi para que mi locura se hiciese más dolorosa, y dentro de mi cerebro entraste y te quedaste para que lentamente mis sueños se evaporasen de mí. ¿Es eso lo que tú pretendes hacer de mi, que yo pierda la manera de soñar con las cosas, por qué si no te puedo ver, ni sé cómo te llamas, solo recuerdo tu cara y el brillo de tu mirada, eso es todo cuanto tengo en mi corazón y te has burlado de mí, no puedo decir que te quiera, solo siento celos, no de ti sino del rayo que te llevaba sobre su luz y esta segó mis ojos, y ya no puedo verte, a no ser que tú me puedas curar ya que la luz para mí se ha terminado, solo me quedan los celos que están matándome lentamente y tú tienes la culpa por haberte fijado en mi pobre persona, y me has dejado ciego para el resto de mi vida. ¿Te ríes, sí, yo no puedo reír ya que si antes el camino era lento ahora es mucho peor, ya que voy tropezando con cualquier esquina, haciéndome daño por tu culpa y por tu mirada que es lo único que queda en mi mente, pero yo seguiré el camino hasta que pueda encontrarte para que tú me cures y me des un beso en cada uno de mis ojos y yo pueda verte, amarte y decirte que te amo y sería tan feliz al tener a una diosa que camina sobre un rayo que para mí me volvería loco aunque ya lo estoy y siento que la locura se puede pegar a otras personas y yo quisiera poder pegártela a ti para que a si tuvieses que vivir a mi lado y seríamos dos locos de amor si haberte besado en tus labios, no puedo comprender de qué forma te podría besar, ya que serías tú la que tendrías que arrimar mis labios a los tuyos ya que si no tengo mis ojos cómo puedo saber a qué distancia te encuentras de mi. Celos, si, celos de todo cuanto te puede rodear, de todo lo que tú miras, celos de lo que ven tus ojos y te callas para no hacerme sufrir; pero también tengo celos del silencio, de tu voz al estar hablando con otra persona y cuando veo que el viento mueve tus cabellos yo pienso en él y también siento celos, ya que el si puede moverlos y besarte sin que tú le digas nada, y no temes de que te puedan ver ya que él es silencioso y dulce y suave que puedo hacer para curar mis celos, dímelo que loco estoy por saber cómo me puedo curar; si cada vez que te miro siento celos del amor que te tengo y es cada día más fuerte; he de morir llorando al saber que nunca más podre tenerte; y tú te irás y el tiempo cura las heridas de tu corazón y serán otros labios los que te besen y yo bajo la tierra sentiré el sabor de tus labios los que ya nunca más poder besar. ¿Cuándo tendré la dicha de saber tú nombre, dímelo y a si podre tener algo que esperar ya que tú dejaste mis ojos sin luz; al menos dime cómo puedo saber tú nombre y a si saber esperar que llegue el día en que tú y yo podamos ser lo que tanto deseo, ser tu amante, tu dueño, tu amor eterno, sería el viento, el aire que tú respiras y sin mí no pudieses vivir nunca, ya que yo seré todo cuanto tú necesites para estar en este mundo donde la luz ya se fue de mi y nada puedo ver, solo recordar tu cara, y que sonrisa tenias al hacer que el ,rayo me dejase ciego, para que yo no pudiese ver lo que tú haces de mi. ¡Perdona si te he hecho daño pero yo el único daño que te he podido hacer, es amarte sin haberte visto nunca y si eso es pecado me perdonas que yo no te veía, mire al cielo y en eses momento tú cabalgabas sobre el rayo, y él fue él quien sintió los celos y me hizo pagar cara mi osadía al mirarte ya que tú eras suya, y yo un simple poeta que se muere por amarte de todo corazón! EL FORJASDOR DE SUEÑOS.

Mujer

Mujer: parte que al hombre le hace falta para ser todo cuanto ha pensado en esta vida. Felicidad completa y sueños realizados por un solo motivo, el de poder amarte cuanto deseo en este mundo. Ser lo que eres sí, solamente haber nacido para mí ya me hace ser el hombre que te ha visto nacer, cuando tú eras una niña muy pequeña yo te quería, terminabas de nacer y comprendía en que un día serias para mí; eras un sueño que yo al verte me enamore de ti sin saber el por qué, pero nadie supo el sueño que penetro en mi mente, cuando marche de tu lado tus lindos ojos se quedaron grabados en mi cerebro, que fue lo que yo había sentido con solo verte, que podría pasar si llegase el día en que yo pudiese ser para ti; lo que yo deseo de ti para que seas mi mujer amada. ¿Piensas que es un sueño, no lo puedes creer, si, te creo pero como podemos estar en la distancia sin vernos, sin sentir el viento a que nos da en nuestro cuerpo, soñamos cosas tan distintas que parece mentira que yo siendo un hombre joven pueda espera hasta que tú seas toda una mujer? ¡Te vi, sentí que mi corazón estaba enamorado de una pequeña niña de acababa de nacer, el tiempo pasa volando, tus labios se hacen bellos, tus ojos esos que una vez que te había visto no podía olvidarlos por más que yo quisiera, tú te habías quedado grabada en mi corazón! ¿Tú qué piensas de mi, crees que yo estoy loco, si te creo, sé que no puedo estar bien y cuando te veo corre por las calles y jugar con tus amigas, pienso que el tiempo corre lentamente, no pasa como yo desearía, tal vez no pueda llegar a ti? Somos dos gotas del rocío que sobre una hoja de una rosa se resbala y se cae sobre otra hoja que se va mojando con el llanto de mis ojos. El sonido que hace al caerse me da miedo sentirlo ya que siento no poder ser esa gota que humedece tus labios. Eres una niña que va creciendo, tus cabello se hacen largos y se te rizan por las puntas y es muy bello, el color de tus lindos cabello es de un color que nadie lo tiene, no es ni negro, ni azul, es brillante como las alas de un cuervo. Tú estás creciendo, yo sigo siendo un hombre joven para ti, pasará el tiempo, seré algo mayor que tú. Guardo silencio al verte, sigo enamorándome cada vez más de ti, lo siento pero es lo cierto, no puedo hacer otra cosa que esperar que el tiempo me de tus ojos y todo tu ser para que yo sea tu dueño y un día cuando pase ese tiempo seré para ti, el que desde que las nubes pasaron sobre tu bella cuna ha llovido mucho, pero cuando se quiere de corazón no importa que haya pasado una eternidad. Suena un piano, su melodía es la que a ti te gusta, tus manos acarician las teclas de ese imaginado piano, tú, haces sonar el sonido de unas notas que se esparcen por el viento, lo0s sueños de esa melodía es para mí el correr de la sangre que riega mi corazón, que siento cuando se escucha las teclas bajo tus finos dedos y hacen que yo no pueda dejar de llorar al saber que eres tú la dueña del viento que acaricia mi llanto; se crea entre los dos un alazo invisible que nos une en un lugar donde la luz y las estrellas están a nuestro alrededor, en el cual nadie lo puede tener. ¡Luceros en la noche, estrellas fugases que me traen noticia de tu corazón que lentamente va creciendo, y yo en las sombra de tu pensamiento voy creando un entramado que al final yo mismo quedaré enredado en él! ¿Qué grande es el amor que yo siento por ti, no te lo puedes imaginar, tú tan siquiera el saber quién soy, vivo en lo más oscuro de ti? El amor que ciento, hace que a mí me gusta, no puedo descifrar entre las notas de tu viejo piano, es la locura de una mente que está destrozada y no sabe adónde recurrir, para que yo pueda cantarte la letra que hace que esa canción se la lleve el viento y se mezcle entre las ramas que enredan mis sentidos. Han pasado los años, si, te recuerdo cuando eras tan pequeña que si se lo contase a alguien me diría que mi locura está al borde del abismo. Puede ser que yo haya pensado solamente en mí; y tus propios pensamiento no he contado con ellos. ¿Qué dirán de mi cuando sepan lo que he tramado en hacer de ti una mujer que sin saber que yo en la distancia de tu vida haya esperado cuanto ha pasado desde que te vi por primera vez? ¿Cuando tú fueses mayor te gustaría que yo fuese tu marido? Es una pregunta al viento, son unas notas que salen de tus manos, son loa acaricia que haces sobre las teclas blanca que contienen el secreto de la melodía que corta los sueños de mi vida. ¿Qué dirán de mi, que será de mi alma, el silencio está entre tú y yo, hace que mis pensamientos se desborden por los altos lugares que he recorrido mientras tú crecías en las luces de tu bella juventud? Eres ya una bella mujer. ¿Tengo derecho de ti, no puedo saber que dice tu corazón el que tiene dentro de tu cuerpo, es algo que veo y temo acercarme un poco, las sombras de mi cuerpo están tan cerca de ti que noto tus latidos como retumban en mi sueños y parece que los pensamientos de tu corazón son tan dulces, que mi llanto se hace tan débil que no tengo el valor suficiente para ser lo que tanto he soñado? El viento acaricia tu cuerpo, el puede ser tu amigo, lo dejas que sea él el que pueda rozar tu cara, besar tus labios, y acariciar todo tu bello cuerpo, sin que le puedas decir no lo hagas, no soy tuya. Yo entre los rayos de la luna me escondo, entre las sombras de tu vestido, entre los pliegues de tus enaguas, siento que tu respirar, es el mismo aire que yo percibo en mi corazón herido, caigo sobre ti sintiendo que muero por los días que he pasado esperando que tú te hiciese mayor, ya lo eres. ¿Ahora es cuando tengo miedo de acercarme a ti? La belleza que desprende es algo que siempre supe de ti, si, lo sabía y cuando en mis pensamientos se iba creando la mujer de mis sueños, yo en las madrugadas de mi silencio creaba tu figura y tu belleza sobre un molde de cristal. Eras la mujer que siempre soñé, es el momento de hacer de mi mente el lugar donde te tuve encerrada y te he dejado que fueses lo que ahora eres, toda una belleza, pero mis años ya no son los que tenía cuando te vi por primera vez, has cambiado tanto que no se si tengo la suficiente fuerza como para tener el valor de presentarme a tu lado. ¡Estás sola, miras a los pájaros que vuelan a tú alrededor, notas que alguien te está mirando desde muy lejos, pero tus sentidos lo saben! Es el momento que tanto esperé, he de acercarme, camino lentamente, mis pasos están tan cerca, que ya puedes sentir que la persona que te estaba mirando sea atrevido a presentarse ante ti.-¡Hola soy el dueño de tus sueños! -¿Cómo que usted es el dueño de mis sueños, no puedo comprenderle señor, acaso está usted loco? -¡No, soy parte de tu vida, he sido la persona que te ha visto crecer, cada día que ha pasado desde que tú naciste, yo te he estado esperando a que llegase este momento; hoy lo es, se que usted dirá que mi locura es tan grande que me salgo del infinito, si, puede ser, pero yo le puedo contar como ha crecido en mi mente cada segundo de su bella vida! -¿No le conozco de nada, cómo puede decir que me ha visto crecer y yo no lo he podido saber, esto es una locura, me lo tendría que contar para que yo pueda saber a qué atenerme de usted?- ¡Si, para eso he tenido el valor de acercarme, es usted tan bella que no se si yo puedo ser la persona que usted merece! -¡Puede intentarlo si lo desea!- Si tus palabras me dan ánimo para intentar explicarte toda tu vida. -¿Nos sentamos? -¡Si sería lo mejor! Sentados bajo la sombra de un árbol, es la que nos protege; la mira y ella esta mirándome extrañada por las palabras que yo le había dicho. -¡Tengo algo de miedo, si lo siento en mis propias manos que me tiemblan! Unos segundos de tiempo perdido que si había esperado tantos años para llegar a este preciso momento, es la hora de hacer lo que yo había creado dentro de mis propios pensamientos, ella está sentada a mi lado, esperando que yo le explique todo cuanto he soñado. Sentados uno al lado del otro, nos quedamos mirándonos sin decir esta boca es mía, hasta que yo el que era y que tenía la obligación de comenzar a contarle todo lo sucedido. Ella me miraba impresionada de lo que yo le acababa de decir, esperaba una explicación detallada de todo cuanto había sucedido entre ella y yo. -¿Isabel cuando era muy pequeña, yo estuve en tu casa una vez habías nacido, estabas acostada en tu cuna, tus manos en tu pequeño pecho apoyadas sobre las sabanas de encajes que tu madre te había puesto; yo entre porque tu padre y yo, éramos amigos, hace mucho que no voy por tu casa, pero aquella vez sí que estuve; y fue porque tu padre nada más me decía que había tenido una niña que era la niña más preciosa de este mundo, y tanto me lo dijo que fui. -¿Por qué fue a mi casa? -¡Para verte! ¿Y qué le parecí, le gusto lo que vio? – ¡Mucho, fíjate si me gusto que nada más verte me dije; esta niña ha de ser para mí! – ¿Pero qué edad tenía usted? -¡Yo tenía diez y siete años! –¡Y me dice usted que le guste para que fuese su mujer! –¡Sí, eso fue lo que paso! -¿Y por qué no ha vuelto a mi casa desde entonces, han pasado muchos años, he crecido y he terminado mi carrera? -¡Si es cierto, se que has estudiado medicina, y que has tenido muy buenas notas! -¿Sigues tocando el piano? -¿Si, cómo lo sabes que yo tacaba el piano, si no ha estado en mi casa desde que era muy pequeña, cómo puede saber lo que yo hacía? -Yo pasaba por tu puerta, no podía entrar ya que tu padre y yo dejamos de vernos, yo, me marche al otro lado de la ciudad y ustedes os quedasteis en la misma casa, pero yo seguía pasando cada día, para verte como ibas creciendo. -¡Es extraño que yo no lo hubiese visto alguna vez! -¡Me acuerdo, un día que tú estabas jugando con tus amigas y cuando yo pase en eses mismo momento tú que jugabas a la comba tropezaste y te caíste, pero pos suerte no te hiciste mucho daño, pero sí que te rozaste las rodillas, por lo cual tú una vez te levantaste fuiste corriendo a tu casa y tu madre salió para ver que te había pasado! -¿Por qué venias a verme? — ¡Tenía la obligación de verte, para saber cómo ibas creciendo! -¡Si pasabas para verme! -¿Me puedes decir de qué color era mi, vestido? -¡Sí, era de color celeste, tenia cuadros azules y el cuello blanco! -¿Cómo tenía el pelo? -¡Tenias un pelo precioso! -Si lo sé pero no le he preguntado si era bonito o feo, le he preguntado como tenía el pelo. -¡Tenía el pelo de color de las alas de un cuervo, tus cabellos era de un color azulado, largo y brillante, te llegaba hasta la cintura, en una de los lados, llevabas una trenza que te hacía que fueses la chica más guapa de todas las que estabais jugando! -¿Y cómo tienen los cuervos las alas? -Los cuervos tienen sus alas de color negro, pero, tirando azul, son preciosas es lo más bonito que tiene ese animal. -¿Me compara usted con un cuervo? -¡No por dios, yo no la puedo compara con un pájaro, y menos a usted!- ¿Dígame, cómo se le ocurrió tal cosa de mi, y por qué le guste tanto para hacer esa promesa con migo, si yo estaba en la cuna, había pensado que yo sería para usted, como podía ser una promesa de esa índole; si yo estaba en mi cuna, siendo tan pequeña usted llega y se promete con mi persona; para que al cabo de unos años, que se dicen pronto unos años que ya han pasado, viene y me dice tal cosa, lo cual creo que es una locura hacer tal promesa? -¡Lo sé, era una locura, pero, cuando le vi sus ojos, fueron los que me dijeron que mi corazón estuviese alegre y que tú serías mi mujer al cabo de unos ven ti y seis años! -¿Sabes cuantos años tengo, sabes que tengo novio, que me dices ahora, si ya estoy prometida, que espera que yo haga, que rompa con él, para casarme con usted? Las palabras de ella se calvaron en mi corazón, yo me sentía herido y estas palabras, se fuero aprovechando de mi cerebro, las cuales imposibilitaron todas mis preguntas, no sabía de decir, sin tener aliento me quise levantar del asiento que yo esta junto a ella al sentir tales a afirmaciones, las que yo no tenía ni la menor idea de que ella tuviese novio, pero cuando se lo había echado, si yo estaba al corriente de todo, no podía ser tal cosa, me tenía que estar engañando porque yo habría tenido la precaución de saber que ella salía con algún chico de la universidad donde estudiaba. Mi cara se transformo en mármol, al enterarme de tal cosa; y ella se dio cuenta y siguió dándome lata con las palabras de que estaba prometida, que se iba a casar pronto, y que ya tenía casa para vivir cuando se casara. Yo no sabía por dónde salir corriendo, estaba avergonzado de mi promesa, por primera vez en mi vida me daba cuenta de la locura que yo había cometido con esta mujer, la que yo quería tanto y que desde que era pequeña ya era yo su prometido, pero en qué estaba yo pensando que un día me haría feliz. Sin decir nada más incline mi cabeza mirando al suelo, no sabía que decirle, en pocas palabras, yo estaba totalmente confundido conmigo mismo. Escuchadas estas frases de ella, y al no saber que ella tenía novio me quise levantar, ella se sonreía al ver que me había quedado de piedra, mi cara era un poema y la tristeza inundo mi corazón de tal manera que de mis ojos salieron dos lágrimas que brotaron y recorrieron mis mejillas, ella con sumo cuidado me las limpio de mi cara, se extraño al ver que estaba llorando como si fuese un niño de su misma edad cuando yo estaba totalmente seguro que sería para mi, que burla y qué tontería había cometido durante ven ti y cinco años, esperando para nada. Al ver que de mis ojos seguían cayendo lágrimas ella me dio el pañuelo para que me las secase yo mismo. -¡Jamás he visto a un hombre llorar por tan poca cosa! -¿Tan poca cosa dice, le parece poco lo que me ha dicho? -¿Cuántos años tenía usted cuando se hizo esa promesa? -¡Yo, tenía, diez y siete años, eras joven y pensaba que si nos casábamos cuando usted tuviese ven ti y cinco, yo tendría cuarenta y dos! -¡No es viejo, me parece una buena edad para mi, si creo que sí que tiene una buena edad y también tiene un cuerpo muy agradable para que sea mi marido, pero ya sabe lo que hay! -¡Qué levamos hacer, si ha llegado tarde! Nunca, hasta entonces mis manos siempre había sido firmes, pero al escuchar tales afirmaciones me temblaban mis manos como si fuese adarme un ataque de ira, esperaba que ella no se diera cuenta de eso. Una vez levantado, y mi sombrero en mis manos y quise despedirme de ella, que menos podía hacer si como ella me decía yo había llegado tarde después de haber esperado tantos años de mi vida, me parecía que había cometido el error más grande de toda mi vida, y ahora, con los años que ya tenía a quien buscaba para que se casase conmigo. Le alargue mi mano para despedirme de ella, ella se quedo mirándome y me dijo. -¡Lo siento mucho por usted, es una preciosa historia que jamás pensé que a nadie se le habría ocurrido hacer tal promesa con una niña! -¡Yo también lo siento el haberla molestado con mi historia, pero no podía dejar de contársela, ya que para mí era tan importante, que los sueños de las personas a veces se hacen realidad! Medio su mano y al sentir que su piel estaba sudando de frio; le apreté su mano contra la mía para que entrase en calor, ya que ella tenía su piel helada, no podía comprender el por qué. Miro mis ojos, se dio cuenta que yo había dejado de llorar, ya me encontraba mejor de los nervios que había pasado, al contarle mi historia, esto le dio alegría a ella. Al saber que por fin estaba en mi sitio, y que los sueños los había dejado marchar de una vez. Cogida de mi mano ella se encontraba muy a gusto y al ver que yo no la soltaba me dijo. -¿Quiere quedarse con mi mano, si le gusta se la doy, que le parece mi oferta? -¿Cómo dice, que si me gusta me la das? -¡Sí , me parece una historia muy bonita, me ha gustado mucho ya que no sé cómo es usted, pero su cara me suena y sus ojos también, yo creo recordarlo, quiero hacer memoria y pensar en todo cuanto me ha dicho, antes de casarme con nadie! -¡Entonces le parece que tengo algún pequeño deseo por su parte para que yo pueda ser lo que tanto he deseado en esta vida!- Sin soltarse de mi mano, se levantó, y siguió con mi mano cogida a la suya; una vez puesta de pies ella se acerco a mí y me dijo al oído. -¡No llores nunca más que jamás había visto a un hombre llorar, y mira por donde tú has venido a mí para explicarme tu vida, y yo sin haber sentido nada; y no tener la menor idea de que un hombre se le podía haber ocurrido pensar, ni por loco que estuviese de hacer tal promesa con una niña en su cuna! Sus palabras no me las podía creer ya que me había contado tanto de su novio, que yo la creí, y ahora ella misma me daba la posibilidad de ser lo que tanto había deseado. Sin soltar mí mano se agarro a mi brazo y me preguntó. ¿Adónde vamos, señor? -Usted dirá, ya que usted fue el que se prometió a mí siendo una niña recién nacida, le doy el derecho a llevarme adonde le guste al, señor. El cielo se puso de color de rosas, mis ojos se llenaron de lágrimas de alegría, mi sonrisa al saber que ella me había aceptado, yo estaba radiante de emoción y cogiéndola por su brazo nos fuimos caminando bajo las hoja de aquellos árboles los que tanto había visto cada vez que iba a verla, y ver como estaba creciendo, yo nunca perdí la esperanza de ser lo que le había prometido, jamás perdí ninguna esperanza de tener entre mis brazos su cuerpo y decirle te quiero vida mía. Sin darme cuenta sonreí y ella que me estaba mirando se alegro de que por fin me saliese una sonrisa de mis labios, extrañada me pregunto. -¿Me puedes decir de que te ríes? -¡Si te lo puedo contar si tu quieres! -¡Cuéntamelo por favor que nunca había escuchado tu voz pero me gusta tanto que deseo seguir escuchándote para el resto de mi vida!- ¡Anda, cuéntame por qué te sonríes! -¡Si, te lo voy a contar ya que lo deseas! -Cuando tú estabas en la cuna, al verte me habías gustado tanto como para hacer esta promesa, pues me dije para dentro, ajo mi niña, que linda cara tienes, un día te daré de besos que me desquitare de los que hoy no te puedo dar, a si que hasta cuando seamos novios y estemos a punto de casarnos, hasta entonces mi niña, ajo; -¡Y me está sonriendo, que cosa tan bonita tengo por novia! El forjador de sueños, pintaelsevillano.com

nací para ser como soy

Sí, es cierto, yo no puedo ser de otra forma, sino que siendo como me trajeron a esta vida, he de seguir siendo el mismo sin cambiar ni una pizca. Cada vez que estoy triste yo pienso él por qué de estar a si, sin saber cómo eres tú; en cambio yo me siento dentro de mí como una persona que llora cada vez que te veo decir que nadie te ha dado el cariño que tú me pediste. Yo digo que el tiempo sabrá lo que tú me distes a mí. Era las tres de la madrugada, estaba queriendo dormir, pero no había forma de hacerlo, mis pensamientos estaban a tu lado, ese era el sueño que a mí me mantenía sin poder descansar; mi cuerpo al estar pensando en ti quise saber el por qué tú no medas lo que tanto deseas. ¿Dime amor de mi alma, te acuerdas de aquel día que estábamos sentados a la orilla de un lago, y desde lejos escuchamos una música que nos llenaba de alegría, sus sonidos llegaban nítidos nuestros sensibles oídos? Yo al sentirla te bese, y tú al notar mis labios sobre los tuyos te sentiste tan feliz, que no, dudaste un segundo, nos abrazamos y después de escuchar la melodía me diste lo que tú y yo deseábamos hacía mucho tiempo. La sombra de aquel árbol, nos dio el cobijo que deseábamos y fue el sueño más hermoso de toda nuestra vida. Sentí en mi cuerpo el respirar de tus labios, te besé casi llorando era la primera vez que los dos deseamos ser el uno para el otro y así fue ese día nos unió la luz de la noche. Tuve que hacer fuerzas de mi corazón pero te fui quitando tu ropa hasta que tu cuerpo quedo al desnudo, mientras yo te desnudaba tú hacías lo mismo conmigo, y cuando los dos al desnudo nos abarcamos como si fuese la primera vez; era cierto, la primera vez que estábamos debajo de una sombra para que la noche no se diera cuenta que los dos por primera vez dimos lo que tanto habíamos deseado. Entre mi cuerpo y tu cuerpo resbalaban las perlas de las sombras; y la noche nos dio el lugar para que tú y yo hiciésemos por primera vez el amor. Nunca había estado encima de una mujer con tú, tu cuerpo era para mí la hembra de mis sueños yo el príncipe de tu alma; entre suspiro y besos llego el momento en que yo hice de ti la mujer de mi vida, vaciar mis semillas dentro de tu virginal cuerpo. Era mujer, si por primera vez era una mujer, yo sería para ti un sueño y tú para mí el pez que desea escapar de mis redes y al notar que no había forma de hacerlo te entregaste de una forma que nada ni nadie podría ser como tú lo fuiste. Tu cuerpo estaba en vuelto en una seda, que al parecer ante mí, yo te veía desnuda, que visión tan maravillosa tenerte a mi lado sin ropa que te pudiese cubrir, tú te entregaste a mi siendo la mujer que yo tanto quería, así lo hicimos mil y una vez hicimos el amor, la noche se cubrió de estrellas, la luna nos miraba con una sonrisa de burla, ella al saber que era la primera vez y se sonreía al vernos, si pensar que ella lo sabía y nos estaba mirando entre las hojas de aquel hermoso árbol que cubría los desnudos cuerpo en la noche de mis sueños. Eras la mujer de los sueños los que nunca podía sentir bajo mi cuerpo y esta vez sí lo fuiste y dese entonces te quiero tanto que para mí no puedo ser la persona que no duerma a tu lado cada noche y sé que seré el hombre que te quiere de todo corazón. Luceros, estrellas, y miles de luces que adornaban la noche. Tus ojos dos luceros encendidos en la noche, tu pechos montañas de fuego ardientes, con mis manos tocaba tus pezones encendido como si fuesen dos perlas que sienten la pasión de mis besos. ¡Era un niño entre tus brazos, notaba que erguidos como estaban no sé cómo hacerlos bajar a mis labios; tu boca tomaba la saliva en mis labios, dentro de ti parte de mi cuerpo te hacía el amor tantas veces que nada podía hacer bajar mis encantos dentro de tu vagina. ¡Fue el sueño más feliz de mi vida, era mi hembra de todo los sueños de este mundo, cada suspiro de tus labios se podían sentir dentro de mi corazón, que horas las que durante toda la noche como montado sobre una yegua de seda me sentía que en unos momentos sabía que podía resbalar de encima de ti. Agarrado a tus cabellos en redados mis dedos en lo risos de tu lindo cabello negros sentía tu respirar con el viento de tu alma, se hacía cada vez más fuerte y tú sin querer dejar este maravillosos momento; te sentía siendo la mujer más dichosa de esta vida. Dentro de este sueño estábamos los dos en un castillo de las mil y un anoche; cada segundo de amor era un tremendo sentido que sentía dentro de mí, las horas pasaban volando, los días es hacían cortos al no querer dejar de hacer el amor, los días que estuve sobre ella; ella cada vez quería más y yo sin dejar de ser lo que siempre fui, le daba cuanto deseaba ella; mis partes estaban como si fuese un sueño, recta y dura, hasta que ella se sintió dueña de mi. Entonces vi que nada ni nadie podía ser como éramos los dos, fuimos la pareja más dichosa de este mudo, dentro del castillo de los sueños estuvimos los dos una vez hasta que después de estar con ella, nos dimos cuenta de que no había sido un sueño si no que fue cierto, que nadie nos pudo ver, por que la luna se fue y nos dejo que siguiésemos haciendo el amor el que tanto tú yo deseamos hacer una vez. ¡Desde entonces cada noche éramos la sombra de un sueño, entrelazados sin saber que era el amor hasta aquel dichoso momento que te tuve cerca de mí para saber lo que es el verdadero amor, los sueños que yo tengo en mis sentimientos nadie puede saberlos y tu si lo deseas saber, vente a mi lado y veras la estrellas brillas en la noche que tengamos los dos desnudos ante la luna que se burlaba de mi al saber que era la primera vez que te tenía para mí en la noche que no podía dormir sin estar a tú lado bella mujer. El forjador de sueños pintaelsevillano.com

Hojas muertas

¿Sabré llorar el día que tú me dejes, cómo podre olvidar las noches que pasamos, los besos que nos dimos, la veces que hicimos el amor en aquella habitación tan humilde y fuimos tan felices los dos, que parece que fue ayer cuando nos casamos, recuerdo que era un día entre semanas, ya que no teníamos nada más que aquel humilde cuarto donde dormíamos y vestirnos ya que la pobreza nos hacia estar en aquellas condiciones? ¡No fue ayer cuando tú viniste a mí pidiéndome que fuésemos marido y mujer! ¿Entonces cuando fue que ya no me acuerdo? ¡Tanto, tanto tiempo hace que nos casamos! Yo creí que hacía menos, ya que lo tengo tan en mente que pensé que hacía pocos años. ¡Cómo pasa el tiempo, si cómo pasa, parece que fue ayer cuando éramos unos jóvenes, que cogidos de las manos paseábamos por el parque, las miradas de la gentes al pasar por nuestro lado nos eran indiferentes, ya que para nosotros nada más existía el amor y lo que realmente necesitábamos para ser lo feliz que nos daba la vida! Tus labios eran para mí el tesoro más preciado de aquellos momentos, en el silencio del parque tu voz era la melodía para mi corazón y tus miradas eran el bálsamo de mi vida, eras en verdad el tesoro que más podría querer si te tenía a ti a mi lado, el canto de los pájaros se escuchaban entre las ramas de los árboles que cubrían de sombra el parque que nos vio crecer como hombre y mujer. Pasó el tiempo, si, ya sé que pasó, pero ha corrido tanto que no he podido retener mis pensamientos un momento de mi vida. Y ya no me queda el recuerdo de los años vividos. Ya es tarde, el sol se ha metido y las sombras se apoderan de la luz del día, la noche se avecina y la noche me dan miedo y, no se adonde meterme ya que la soledad en la cual tú mi amor me has dejado; es para que yo sienta miedo al no saber adónde estas. Por más que deseo saberlo mi mente no me da la razón de haber sabido que el tiempo que pasó y que tú siendo más joven que yo, te has marchado de mi lado. ¿Por qué, dime por qué, sabías que yo había deseado ser lo que tanto tú me habías pedido que yo fuese para ti, y lo fui no es cierto? Ha pasado el verano, tú te has ido, y a mí me has dejado en la más tenebrosa oscuridad. ¿Qué piensas que puedo hacer ahora, dime, tú que tanto me querías, que puedo hacer, lo sabes y no me lo dices, por qué, es que ya no me quieres, o es que ya no te importo, acaso no soy el mismo que el primer día que nos vimos? ¿No te acuerdas, era un día de invierno, bajo la lluvia nos tropezamos, yo, casi me caigo, tú me pediste perdón y yo sin poder articular palabras me quede mirándote como si me hubiese embrujado con tu mirada? Que fue lo que paso después, no lo recuerdo, pero sé que fue algo que nos hizo sonreír y cuando yo vi tu bella sonrisa, quise corre y no pude, quise reír y de mis ojos salieron dos lagrimas de alegría que sentí al conocerte, eras para mi, fue lo primero que pensé, y a si fue, es cierto, pero el destino nos deparó que fuésemos las dos personas que al mismo tiempo se habían enamorado con solo una simple mirada. Fue tan bello que durante casi una semana tardamos en vernos de nuevo. Esta vez fui yo el que sin tropezar contigo te vi; salí corriendo y al llegar junto ti te pregunte si te acordabas de mí. Tú me miraste, bajaste la cabeza y me pediste perdón por haber tropezado conmigo ya que si por poco me caigo. Lo primero que te dije fue. ¡Yo no tengo nada que perdonarte, al contrario, yo te doy las gracias por el tropezón que nos dimos, porque gracias a él nos habíamos conocido aunque fuese de una forma poco habitual! Te pregunte. ¿Me permites que te pueda acompañar, para mí sería un deseo de ser tu compañero de camino, a si podemos hablar de las cosas que a veces pasan en esta vida? Tú sonreíste, y yo también lo hice pero aquella sonrisa tuya me dejo con las ganas de ser para ti el resto de nuestros días. ¿Cuántos años han pasado, y cuantas cosas tenemos para contarnos? Son las siete de la tarde, es casi de noche. El viento ha comenzado a soplar, los cristales de las ventanas hacen ruido y parece que se romperán si no afloja el viento. Es final del Verano ya está aquí el Otoño, con sus vientos y sus lluvias, este verano ha sido poco lluvioso pero ahora llega el tiempo de que las tormentas se hagan sentir. ¡No me gustan las tormentas, no es que yo les tenga miedo, sino que sus lluvias son demasiado fuertes y si me coge en la calle seguro que cuando llegue a casa es tare chorreando por completo! ¿Quién me secará la ropa, quien tendrá el brasero encendido, ya no queda nadie, nuestros hijos se marcharon cada uno con su pareja y salieron volando por que a ellos les pasaba como a ti y a mí nos paso? Se fueron a sus nidos volando, parecía que ya los habíamos echado de nuestro lado, cosa que no era cierto ya que éramos felices al tenerlos a nuestro lado, pero ellos querían estar solos, para hacer lo que se les antojase y cada uno con su pareja hace lo mejor que desean. Esta noche cuando me acueste te contaré lo que nos pasó aquel día que nos fuimos a bautizar a nuestro primer hijo, te acuerdas. Sentado en la mesa donde los dos comíamos, está vacía, yo no sé adónde mirar, estoy sólo, tengo miedo, sí, te lo digo de todo corazón, tengo miedo de ti, a no ser que tú me digas lo contrario, porque la soledad siempre me ha dado miedo y ahora que estoy sólo me siento intranquilo de estar de esta forma. La casa está vacía, los muebles me hablan de ti, que les digo yo. En esta soledad la cual me abruma y me acongoja, sé que soy mayor para tener miedo, pero es que los truenos de las tormentas que ya han comenzado, es para que yo no estuviese de la forma en la cual estoy en estos momentos. Después de este largo otoño viene el invierno, que será de mí. Prefiero que me ayudes a irme a tu lado, no ves que no sé hacer de nada, tú eras mis manos, mis pies y todo mi corazón, yo no tenía que estar aquí, no, yo me tenía que haber marchado contigo, a si estaríamos los dos juntos, que era lo mejor que nos podía haber pasado ya que siempre estuvimos juntos. ¡Cariño ha dado un trueno que se ha apagado la luz, antes del trueno, dio y rayo que iluminó toda la casa! ¿Eras tú verdad la que dio ese rayo, tú deseabas que yo te viera? ¡Estás tan guapa como siempre estuviste, ahora sé que no estoy sólo, ya que tú me has dado la muestra de que estas a mi lado! Cuando mañana salga a la calle a por algunas cosa para poder comer, te contare lo que me pasa cuando camino sólo por las calles, creo que vamos los dos como siempre fuimos a comprar, pero no es cierto, lo sé no es cierto ya que cuando miro a mi lado no puedo verte y entonces me doy cuenta de que la soledad se ha apoderado de mi. Son casi las nueve, hace rato que me levante, no podía estar en la cama ya que no estaban las sabanas calientes, y el frio se había metido en mi cuerpo, y pensé, mejor será que me levante ya que esta forma de estar sin poder dormir es mejor levantarme y a si puedo arreglar un poco la casa. He salido a la calle, el frío es intenso, y el viento esta arreciando por momentos, los árboles les vuelan las hojas casi sin querer pero ya están casi en las ramas peladas. Me gustaría que me dijeses adonde se van las hojas. ¿Tú que te has ido de mí, las puedes ver, son nuestras hojas las que tú desde donde estas la puede reconocer si son las de nuestros árboles? Si es a si dímelo porque no sé adónde se pueden ir, ya que estaban casi secas y su color era amarillo; y cuando eran la sombra para nuestro amores eran verdes, tú me decías mira estas hojas son las que nos ocultan cuando tú me quiere dar un beso, estas son nuestras hojas, las que sin darles importancias están de acuerdo contigo y conmigo, ya que sirven para taparnos de las miradas de las personas que están a nuestro alrededor. He pisado unas hojas y han crujido de una forma que me ha dado hasta miedo, perecen muertas, crujen al pisarlas y se rompen en mil pedazos. ¿Por qué, si hace poco eran verdes y su color ha desaparecido, a hora ya no tienen color y su color ha cambiado de su cuerpo, su brillo es de otra forma de ser, es casi marrón y el verde se ha marchado de todas, incluso las pocas que quedan en las ramas están amarillas y huelen a podrida? ¿A ti, no te ha pasado lo mismo que a las hojas? ¿Verdad que no, porque yo te he visto y tu cara tiene el mismo color que cuando te fuiste, tienes hasta mejor aspecto? O yo creo que sí, claro yo te vi cuando el rayo iluminó toda la casa. Estabas muy guapa, que ganas tengo de verte mi amor. Sigo caminado, las hojas se arremolinan a mis pies, cómo si quisiesen decirme algo que yo no sepa. Pero su olor cada vez es peor no se puede soportar, están podridas y huelen mal. ¿Qué les ha pasado desde hace unos días, daba gusto pasear bajo de los árboles, era fresco el aroma de sus hojas y ahora están recorriendo, toda las calle y no saben adónde quedarse para estar menos frías, en un rincón de nuestra calle se ha hecho un gran remolino de ellas que parece que me gritan y me piden ayuda para que yo pueda recoger sus cuerpo, pero es que huelen tan mal, que nadie quiere recoger a una sola y las echan a patada de sus aceras? ¿Por qué dímelo tu que lo sabes seguro, es que cuando uno se muere también se pudre su cuerpo y huelen tan mal como las pobre hojas? ¡Si tú no quieres decirme lo que pasa se lo preguntaré a las hojas! He comprado un poco de pan, no tenía hace unos días que compre el último y estaba muy duro para mis pobre dientes, ya no puedo masticar el pan tan duro. Me estoy haciendo viejo y los dientes se están cayendo los pocos que me quedaban. Si me vieras la boca como la tengo, perezco un viejo de verdad, ya no se qué hacer para poder comer. Los trozos que tenía en casa cundo los meto en mi boca, les doy tantas vueltas que ellos mismos cuando ya se hartan de estar dando vueltas que se cuelan y me hacen hasta daño al pasar por mi garganta, pero es que tienen razón, ya que yo para poder masticarlos los tengo en remojo un tiempo y a si los puedo tragar. ¿Bueno me quieres decir por qué las hojas huelen tan mal, es que a ti tu cuerpo al estar muerta también te huele; por qué yo deseo saberlo, ayer cuando estuve en el cementerio, tu cuerpo no olía mal, pero yo me pregunto, y tú no quieres decirme lo que pasa cuando una hoja se muere a donde se va? Hoy se lo he preguntado a unas cuantas y todas me han dicho lo mismo, que su cuerpo huele mal porque ya están muertas y que cuando una persona se muere le pasa lo mismo. ¡Me da miedo de ir al cementerio porque si también tú hueles mal, a mí me da miedo e so quiere decir de qué tú estás muerta como las hojas! Ya soy demasiado viejo como para preocuparme de que si las hojas están podridas huelen sí o no, qué más da, sea lo que sea que me llegue pronto a mí y que si huelo que me entierren que para eso está la tierra y si cuando ya esté muerto ellos sabrán lo que ha de hacer con mi cuerpo. El forjador de sueños. Pintaelsevillano.com

Don Juan

Mirando hacia la ventana del castillo veo en el mirador de la princesa y veo que está asomada la bella doña Inés. He de acercarme con mucho cuidado de no hacer ruido para no despertar a la guardia, ya que la guardia de la señorita Inés, esta durante toda la noche rondando cerca de su ventana que está situada en la torre del castillo para que ella no se pueda ir de fiesta. Las fiestas son el lugar donde ella se desmelena, y es donde se lo pasa bomba. Pero su padre, no la deja salir porque ya la conoce de más y sabe que es una mujer que no le hace asco a nada. Por lo tanto yo con mucho sigilo me acerco, y con el máximo cuidado intentare subir hasta la ventana por la enredadera que hay, la cual sube hasta su ventana. ¡Miro para un lado, para el otro, y cuando vea que la guardia se da la vuelta para hacer su vigilancia; yo me subiré por la enredadera, como les he contado ante! ¡Ya, ahora es el momento de poder subir, pinchándome las manos, y menos mal que traigo guantes de cuero que a si y todo me sigo pinchando, pero con ellos casi no me pueden herir los pinchos que tienen estas ramas; voy a gateando para poder llegar hasta la dichosa ventana, me cuesta trabajo pero lentamente voy subiendo con mucho trabajo pero ya casi estoy en todo lo alto! Su ventana tiene la luz encendida, por lo que veo ella esta despierta, espero que cuando me vea no de un grito porque si no lo tengo claro. Ya estoy en el borde de la ventana, mis manos están agarradas al marco de madera que tiene dicha ventana, ella aun no se ha dado cuenta; yo he tenido el cuidado de no hacer mucho ruido. Ya la veo, está leyendo y antiguo libro, la luz que yo veía cuando estaba subiendo era una lámpara de aceite que ella tiene en su dormitorio y creo que no le queda mucho aceite; ya que parece que se quiere apagar, pero he de darme prisa antes de que se apague, porque yo deseo poder estar con ella esta noche. -¡Hola, doña Inés! Te estoy llamando con una voz muy bajito y despacio para no alarmar a los guardias que la custodian; ya que como ellos saben cómo es la señorita doña Inés pues no esperan que yo, ni nadie puedan subir y darse el lote con la bella señorita. -¡Doña Inés soy don Juna! -¡Doña Inés soy tu amante perdido! -¿Puedo entrar? -Me parece que además de estar muy buena, también está un poco sorda. -Doña Inés, -coño, -escúchame. -Por dios que me lanzo sin decirle nada, ya que esta tan cegada con el dichoso libro que no atiende a nadie, sabiendo que me estoy jugando el tipo por estar con ella toda la noche de faena. Que ya es decir, yo estoy dispuesto a estar con ella sobre su bello cuerpo toda la noche, por esos yo soy quien soy; y nada menos que don Juan Tenorio. -¡Por todos los santos de la iglesia, escucha me, -nada, no hay forma de que se pueda enterar! ¡Entro, pase lo que pase, estoy tan cerca de ella y, no hay manera de que se entere! ¿Qué será lo que le pasa, a lo mejor es que está dormida y por eso no se entera de nada; mira que llevo botas de cuero y, en los tacones llevo herraduras de hierro para hacer ruido, así para que se enteren cuando yo camino en busca de una mujer? -¡Doña Inés soy yo! ¿Por todos los santos del infierno por qué no me escucha? -¡Anda, ya me podía quedar ronco de gritar, cómo me iba a escuchar, si lleva los cascos puestos, estará escuchando tele cinco, -claro con la Velen Esteban dando voces, cómo coño se iba a enterar! Le quite los cascos, y cuando dejo de escuchar las tonterías de las que estaba escuchando es cuando se dio cuenta de que yo estaba su lado, yo al mismo tiempo le había tapado la boca para que no diese un grito de terror. Ella quiso dar un pequeño gritito, pero yo se lo prohibí como pude. Doña Inés se puso de pies para estar a mi altura, ya que ella también tiene su altura, ella será casi más grande que yo que ya es decir. -¡Don Juan, que susto me habéis dado! -¡Sip, silencio, que la guardia puede escucharnos! -No temas don Juan, ni dando gritos ellos se asustan de nada y saben cómo me las gasto yo cuando estoy dormida y cuando muchas noches que yo sueños con alguien pego cada grito que dios arde. Mis manos se lanzaron en busca del bello cuerpo de Inés, sin tardanza y ella al sentir mis manos sobre sus lindos pechos, quiso gritar pero se estuvo; en silencio y deseosa de que yo no dejase de tocarle los pezones ya que se los estaba poniendo más tieso que los cuernos de un unicornio. -¡Don Juan, que soy doncella! -Nadie me ha tocado de esta forma, y de ninguna otra ya que nunca he estado con ningún hombre; tú ere el primero que me estás tocando de esa forma. -¿Qué nadie te ha tocado, pues ya era hora de que alguien lo hiciese? Doña Inés se puso junto a mí y cuando sintió que yo tenía mi miembro tieso como un palo, ella se aparto de mí dando un salto de miedo. -¡Por dios don Juan que soy doncella, y jamás ningún hombre ha estado conmigo, debes darte cuenta de que yo soy virgen; y qué dirán mis amigas cuando yo se lo cuente! -¡Tú se lo vas a contar, pues no se lo cuentes, y esto queda entre tú y yo, que es lo que tienes que hacer! -¿Pero que me pasará cuando me la tengas metida? Yo gritaré. -Y yo, te tapare la boca, para que el grito se quede en nuestra almohada. -¿Me das miedo, eso que tienes en medio de las piernas, no sé si me hará daño? Es la primera vez, ten un poco de corazón y, no me la metas muy de prisa que yo deseo sentirla lentamente como me la metes. -No tema yo se que tú eres virgen. -Eso yo ya lo sabía, para eso soy quien soy y, para mí nadie seme escapa; porque yo cuando tengo ganas de meterla me busco a las mujeres que son vírgenes cómo tú y, yo sabiéndolo de ante manos, a sí, yo soy el primero que se la clava. -¿Entonces vas a tener mucho cuidado conmigo? -¡Sí mi amor; no ves que en aquella apartada orilla está haciendo el amor una chiquilla que hasta aquí llegan sus gritos del placer que está sintiendo! -¡Si que la siento, es verdad mi don Juan, estoy dispuesta a ser la primera vez que me la clavan, y serás tú el que me hagas mujer que ya era hora de que yo también supiese lo que es la tela marinera! Mis manos se adentraron bajo sus vestidos y cuando llegue al lugar donde se guardan todos los deseos, yo al notar el mogollón de pelos que tenía doña Inés; me quede asombrado de la cantidad de ramajes que le cubrían sus parte donde ella dice que guarda su virginidad. ¡Pues ya lo veremos cómo es esa ratonera! Rápida mente la tumbe sobre su cama de seda, y de una patada destape las sabanas que cubre su colchón, y cuando levante el vestido y pude ver el montón de pelos que tenia me dije. -¡Por dios; quiero que te pongas a mear para saber por dónde está tu coño! -¿Qué es lo que te pasa mi querido don Juan? – ¡Nada que tengo que orientarme para saber a dónde tienes tu virginidad! -¿Es que no la ves?- Pero si tengo tantos pelos de no haber hecho nada con ningún hombre. -¡Ya veremos cómo me las apaño para metértela doña Inés! -¿Qué es lo que esperas para metérmela, ya tengo ganas de haberlo hecho la primera vez? Le mire su coño y cuando saque mi vergajo se lo puse a medio camino de su entrada, y como tenía tanos bellos por que estos son de regadíos, y mira que los de secanos están bien abonados, pero estos son demasiado grande; pero mi miembro no puede quedarse quieto y sin tener que apartar ni un solo cabello, su pelvis se abrió de par en par, le metí de una forma salvaje hasta que sentí el interior de su cavidad donde se guardan los mejores momentos de la vida. Entró de un golpe y al sentir que ella lo tenía tan suave y grande, que yo para mis adentros me dije. -¡La primera vez, anda que no es mentirosa, esta doña Inés, dice que es la primera vez que esta con un hombre, eso se lo dirá a todos, pero a mí me lo vas a decir tú, venga ya. Estuvimos toda la noche haciendo el amor, como ella le decía a esto de follar, y sus ojos se le salían cada vez que le metía con la fuerza de un toro cuando arremete contra el burladero de una plaza, y para ella el sentir que siendo doncella; es lo que hace presumiendo con sus queridas amigas. Ya te lo diré cuando me tenga que largar. Aquello fue una lucha constante entre ella y yo. ¡Yo quería ir a mear y ella no, le, parecía bien que yo dejase de clavársela en ningún momento y yo, me estaba meando, y le dije! -¡Querida doña Inés me estoy meando, y tengo que sacártela de una vez, porque si no me tendré que mear dentro de ti, y luego pondremos la cama chorreando de todo lo que te salga de tu escondite! -¡Vos me decís que lo que yo tengo es un escondite! -¿Qué es lo que vos deseabais que tuviese en lugar de un coño, y es el más noble y virgen de toda esta comarca? -¡Por dios, doña Inés, no me digas a mí que eres una virgen tú, venga ya, que eso se lo dices a los guardias, y creo que a ninguno se lo puede creer, ya que yo sé que no te queda ninguno por estar contigo en la cama, porque esto que tú lo llamas virgen, es una cueva de ratone, pero de los grandes! -¡Don Juan, estáis insultándome con vuestras palabras; os suplico que las retiréis de inmediato! -¡Eso, y mientras me voy a mear! -¡No, no es para que la saquéis, sino para que retiréis las palabras que acabáis de decirme a mí; de que yo no era virgen, vos lo habéis comprobado! -¡Si es cierto de que lo comprobé, claro que lo había comprobado, pero cuando se la metí al tenerla dentro su coño hizo un chas que ella me pregunto! -¿Don Juan que ha sido eso? -¿Esos es lo que tú llamas tu virginidad? -¡Ves como yo te dije que era virgen! -¡Tú virgen, venga ya, mujer, si esto ha sido de las ganas que tenias de hacer el amor que cuando estaba dentro tenias todo lleno de leche y, sabe dios de quién eran ya que almeno habías estado con unos cuantos antes de que yo subiese por las enredaderas; y por eso, los guardias, se dieron la vuelta para que yo subiese a estar contigo y a si ellos se lavan las manos, y si tú, dices que estas preñada, me dirás que es mío y claro que no lo puedo creer, ya que tenias mas leche a dentro de ti que se han puestos la sabanas que estamos resbalando por toda la cama. -¡A sí, que ya no puedo aguantar más y me voy a mear! Entro en el wáter y al entrar hay un agujero que es donde la Doña Inés se caga y se mea, porque esta todo lleno de excrementos y por lo que puedo ver, es que no acierta a meterlo por el aguajero que hay en el suelo y yo quiero mear y no la encuentro. Vamos que no vamos a seguir follando; que lo que yo quiero es mear. -Hasta mi miembro se ha negado a seguir mintiendo, y ya no puede más el pobre, y fíjate si no tiene ganas que no tengo la forma de encontrármela ya que está escondida y no quiere salir ni para mear. El forjador de sueños. Pintaelsevillano.com

¡Dejame morir

Nada solo palabras salen de mi corazón herido. Déjame morir te lo suplico, mi cuerpo no vale para nada, los ojos no me sirven, mis pies ya no puede caminar, mis huesos se rompen cuando doy un solo paso. ¡Para que vivir de este modo, cuando la vida es tan bella y yo empotrado en este viejo camastro no puedo volver a vivir! Tú me dices que la vida hay que vivirla aunque sea de esta forma. En cambio, yo te puedo decir que estar en esta situación no vale la pena vivir para estar durante todo el día dando gritos de dolor. ¡No es que yo te pida que medes la solución a mi enfermedad! Yo se que tú no tienes la menor idea de ser quien yo soy y menos para hacer lo que tú me dice que yo debo hacer. Cuando estés durante tanto tiempo como yo estoy, ya hablaríamos de las cosas que se pueden ver desde mi punto de vista. Te pido clemencia, te digo que la vida es una zona oscura, y que no vale la pena vivirla en esta situación. Pero tú no puedes comprender que es para mí la vida, has visto el color de mis sabanas, has pensado alguna vez en ponerte en mi lugar. Tú me pides que yo te comprenda, me dices que debo hacer para estar con todos ustedes, y yo, mientras todos os vais, yo me quedo, si me quedo empotrado en esta maldita cama. ¿Cómo quiere que te lo diga dime, cómo es que noves que no soy yo el que está aquí, que soy la sombra de una persona que no tiene vida, que hace mucho tiempo que está muerta? Nadie puede saber él por qué de las personas que durante mucho tiempo están de una forma que ni tiene vida, ni deja de tenerla. Pero no sabéis que es estar en una cama, sin poder vivir, quiero, saber por qué os negáis a darme lo que hace tanto tiempo os estoy pidiendo. ¡NO es pedir, es la verdad de una situación que tiene que ver con la persona que la solicita, no es que pida lo que no es suyo, si no quiere lo que le corresponde, no está suplicando, está pidiendo su vida, su derecho a vivir, y si no puede vivir, pide que se le de lo que él cree que es su derecho a estar, o no estar, es parte de sus derechos lo que tanto está pidiendo! ¿Cuántas persona viven en esta situación, muchas y cuantas saben como la vive, pocas y claro, somos pocos lo que sabemos que estar de esta forma no es vida, por eso los pocos que ha vemos, pedimos nuestros derecho a desear que se nos dé lo que pedimos, somos nosotros los que estamos en esta situación? Habéis pensado alguna vez que cuando vamos por las calles las personas nos miran y se dice entre sí, que pena de vida, pobre hombre para que esta viviendo si eso no es vida. ¡Nunca lo habéis escuchado! ¿Verdad, nunca, claro los oídos están sordos, y los ojos porque tenéis muchas cosa en las cual poner vuestros ojos; pero los que no estamos para ver, sino para escuchar lo que piensan los demás cuando nos ven, somos nosotros, los que estamos en el lugar equivocado? Cada día sale el sol, entra por la ventana que tengo en mi pequeña habitación, lo de pequeña no es porque esa chica, no, sino, por que para qué la quiero más grande si yo no puedo recorrerla, yo estoy, empotrado en una cama y, no tengo derecho a estar cómo yo quisiera estar. ¡Lo que es la vida, para unos es muy buena, y para otros, es una condena que nadie quiere hacer lo que sería lo justo; condenarnos a la muerte que es lo que yo y muchos otros estamos pidiendo, que se nos condene, es preferible morir que estar viviendo de esta forma! La eutanasia es lo que pedimos. Tenemos nuestros derechos, los reclamamos, y nadie se quiere mojar las manos para darnos lo que es nuestro. Piensan que la vida hay que vivirla como se te ha tocado sin pedirla, y tenemos el deber de aguantar todo cuanto nos echen. ¿Usted; ha estado alguna vez, durante mucho tiempo en una cama sabiendo que nunca podrá levantarse? ¡No, verdad que no, entonces usted sabe lo que nuestra mente llega a sufrir cada día que sale el sol, y cada noche lo larga que es al estar siempre de la misma forma en esta cama, piensan que es bueno, que Dios está en todas parte! ¡Yo, no lo veo, no puedo creer en él, es mentira que pueda estar, ya que si esta a mi lado que clase de Dios es ese, como tiene la cara ese Dios; si ese que me está viendo y me deja que siga sufriendo como lo estamos haciendo muchas persona, que clase de corazón tiene si al saber que no tenemos derecho a la vida, pues que nos dé lo que estamos pidiendo, la muerte, y si es cierto que está en el reino de los cielos que nos lleve a su diestra como dicen los curas, estarás en la diestra de Dios padre! Mentira sí, todo es una mentira, pero nadie se apiada de nuestra vida, nos dejan como macetas podridas que nos vallamos envejeciendo; y nuestra hojas, se vallan pudriendo lentamente y cada día se nos vea peor, hasta que una vez haya pasado el tiempo entonces se no dará la muerte que tanto hemos pedido. Un día le pregunte a mi madre. ¿Madre, por qué? No le dije más, ella se marcho llorando de mi lado, no hizo falta que yo le dijese nada más. Ella como madre sí que me comprendía y ella se echaba las culpas por haberme parido de esta forma, yo no la culpo a ella, no, yo se que ella daría su vida por mí, entonces ella no pudo mirarme más a mi cara porque sabía que yo la culpaba a ella y no era cierto, pero sí que me tuvo en su divino vientre durante nueve meses y no pudo saber que lo que traía. ¡Era un monstruo! Y aquí me tienen para que yo cada segundo de mi vida sea un martirio para mí, y la única persona que no deja de llorar es ella, no tiene la culpa de nada, porque en su vientre sí que algo la tuvo, y por eso ella no entra en mi habitación. Pensaréis de mi que al hacer este comentario, soy inhumano, no, no es cierto, yo, lo que pienso es que cada persona tiene sus derechos, y esos derechos nadie se lo puede quitar, ya que si la vida es de cada uno, por qué no respetamos los deseos de cada persona. Dentro de cada uno de nuestros corazones, tuviésemos la desgracia de tener un hijo en esta situación qué pensaríamos de este tema, lo dejaríamos que estuviese viviendo toda su vida en una cama sin poder hablar como los hay en esta tierra, sin poder ver, sin poder escuchar, ni moverse, sin saber qué es lo que comen, sin poder andar, y estar metido en una cama y los demás viviendo. ¿Y él, que pensamos de él, tiene o no tiene sus derechos a elegir su destino, o tenemos que ser nosotros los que decidamos su suerte? Yo pienso que no, que teníamos que ser más humanos, ser humanos no es dejarlos que sufran, no, eso es ser inhumano, ya que no es nuestra vida, y hay que ponerse en su lugar para poder decidir cómo ha de vivir esa persona. ¡Dejemos lo que dice la iglesia, si hay que dejarlos, que se olviden de nosotros, que ya tenemos suficiente con estar en este mundo, que no hay nadie que pueda ayudarnos, que la vida es para el ave que puede volar, que puede tener a sus hijos en su nido, y cuando este no puede volar esos padre lo dejan, se van volando! ¿Pensáis que ellos no tienen corazón al ser pájaros, que no piensan en que si no puede volar nos quedamos aquí, eso no es lo que hacen con ellos, se van y lo dejan, él no puede volar, el viento lo tiraría al suelo y los animales se lo comerían? ¿Nos quedamos, o salimos volando? Se lo podíamos preguntar. ¿Qué crees que nos contestarían si lo hiciésemos, tú, peinas en que es mejor padre el que se queda, o el que lo deja, si pensaran que no somos pájaro, si no persona, ya lose que somos persona. ¿Somos más inteligentes que nuestros animales que viven con nosotros en este mundo? ¡Qué suerte tenemos, es cierto que tenemos mucha suerte! ¿Sé lo has preguntado a una madre al tener un hijo en esta circunstancia? No, no he tenido la desgracia de poder preguntárselo, mejor no hacerlo porque dañaríamos su corazón, y sería peor hacer leña del árbol caído, bastante tiene con no poder hacer lo que su hijo le está pidiendo noche y día, encada momento de su vida, y ella lo ve, se esconde para que no la vea llorar. Qué pena, si es una pena. Pienso que la medicina tendría que estar mucho más adelantada, que cuando en el vientre de una madre se pudiese ver que no está perfecto pues que esa vida no pueda repercutir en la vida de esos padres. ¿Cuántas enfermedades nos pueden acudir a nuestro cuerpo, muchas y esas muchas no sería mejor que no las viviésemos? O sabiendo que las tenemos, hacemos que las personas que están a nuestro alrededor sufran también, somos egoístas, y deseamos que nuestra madre esté toda su vida sufriendo al haber tenido a una persona enferma, que viva y que sufra, que me lo haga todo. Para mí es una forma de pensar que no estoy de acuerdo con las persona que están sin poder moverse, ni poder vivir sin saber que están viviendo a base de tener a una madre por el mero hecho de haber parido a un enfermo de esa clase. ¡Toda la vida, sabiendo que no hay remedio para su cura, que un día se puede morir, pero cuando! ¿Te has mirado aun espejo? ¿Has visto tu cara? Y si te mirase y no te vieras, para qué quieres un espejo, si no tienes ojos, si no puedes caminar, no tienes piernas; has nacido sin ellas, es mejor tener a tu madre que sufra toda su vida. Tiene la culpa ella, sí, eso es lo que tú piensas, ella tuvo la culpa de que tu al nacer no pudiese andar y no tuviese piernas, ni manos, no es la primera persona que nace sin piernas ni manos, la llevamos volando, o la dejamos que la corriente de un gran río se la lleve, o que ella se las arregle nadando, los peces no tienen manos ni pies, y si no tuviesen cola ni sus aletas, pensamos que los padre le crearían unas, no, se las comerá otro pez que al verlo sin poder huir esta sin que nadie lo pueda defender. Y se lo come, claro pero nosotros sí tenemos la suerte de poder hacer lo que sea necesario para cuidar a una persona que no se pueda valer. ¿Qué será de ella cuando esos padres que durante toda su vida han pagado cara su desgracia de haber tenido a una persona que no se podía valer por sí misma, quien la cuidara cuando faltemos, es mejor pensar que Dios la trajo a este mundo para que paguemos nuestras faltas y mientras él está en la diestra de dios padre, reinando tan a gusto, pensando que los que aquí vivimos estamos de suerte, porque medio mundo se muere por que no tiene para comer, viven tan feliz y que los que estamos en esta tierra somos tan buenos que a nadie dejamos de darles de comer, y si les falta agua se la llevamos en un vaso de cristal. Si, esos es lo que piensa eses dios, que equivocado esta, y los que predican con el ejemplo, nos dicen que hay que seguir por el camino marcado, que el cielo será para los pobre, eso es para cuando nos muramos. Hay que esperar, si hay que hacer lo que nos mandan los diez mandamientos. No robar, no matarás, no querrás a la mujer de tú prójimo; y sí es muy guapa, tampoco. ¿Entonces, qué es lo que podemos hacer? ¡Nada seguir viviendo de la forma que nos ha tocado por suerte, y mientras que valla subiendo el petróleo y nos arruinen, y los que los tienen que sean dioses de esta tierra, ya cuando se mueran los cogerá Dios y los llevará al infierno por habernos puesto la vida donde no se puede vivir! Este es el cielo para los que pensamos que es esto es la gloria. El forjador de sueños. Pintaelsevillano.com

Tiempo perdido

Él tiempo pasa, se va, vuela con los sueños y se sale del corazón al estar prisionero del amor. ¿Por qué se marcha de mi lado, yo acaso le he dicho que se fuese, no, yo le dije que se quedase a mi lado, no tengo a nadie que quiera estar conmigo y al estar en la soledad de la noche, solo las sombras de la oscuridad están alrededor de mis suspiros los que salen de mi alma? Al estar sólo, yo no puedo seguir viviendo de esta manera durante el resto de mi vida, nadie se apiada de mi, que pena es tener a las restrellas tan lejos de mi alma y ver cómo me iluminan desde lejos para que yo pueda ser el lucero que las acompañe por estos caminos que guarda la vida. El tiempo que tardo en soñar, es una pena, ya que no sirven para que nadie quiera ser mi compañera. ¡Más tiempo me queda durante el tiempo que este bajo la tierra, y cuando haya pasado ese tiempo ya no quedará nada de mí! Pasado, presente, futuro, y la pregunta es. ¿Para qué sirve el tiempo que yo gasto pensando en ti, qué hago en este mundo si no tengo a nadie que desee vivir junto a mí? ¿Dime, tú piensas que esta persona que te escribe es una persona que hace lo que tanto soñó, si es cierto; pero las cosas tiene un tiempo, y cada segundo de ese precioso tiempo es un espacio que se queda vacío; y cuando lo miro lo lleno con mi llanto que es el que me queda por compañero? ¿Para qué quiero soñar si nadie les gusta mis sueños, y cuando estoy solitario me encuentro en la soledad de las sombras oscuras, qué tiempo perdido en busca de una sonrisa? Mis cabellos están plateándose y sé que cuando estén blancos serán de un color ceniciento que ya nada tendré que ver con las personas que antes estaban a mi lado. ¿Qué tiempo perdido es el que yo he malgastado en mi vida, si, ya lo sé, pero antes no sabía el por qué; y ahora ya es tarde para mí, no se darle la vuelta a esta vida y ser el que hubiese deseado ser? Yo estaría siendo el tiempo, el reloj marca una hora, el tiempo para mi corre demasiado rápido, y cuando la manecillas del reloj marque la hora en punto, yo ya me habré marchado y nadie se acordará de mis sueños. ¿Esto es vivir? ¿A quién se lo puedo preguntar? No tengo la menor duda, a nadie, están todos vivos menos yo, cuando pase el tiempo por mis restos no quedará nada por el que llorar. Siempre estuve cerca de ti, pero el amor se fue con el tiempo que perdí a tu lado, me dejo sólo y en un desierto que nadie se puede pensar que pudiese haber vida y no la había, sólo ramas secas y arena que llenaba un mundo de extraños movimientos que en la oscuridad de las sombras están dormidas y cuando yo miré en la arena que había por todos los lugares que mi vista podía alcanzar, estaba en la soledad de un sueño que no me había valido de nada. ¿Si, digo que la vida es un tiempo muerto para algunas personas? ¿Qué es para mí, si el reloj marca la hora de hace muchos años, ya no estoy en este lugar, para qué estamos siguiendo a donde ya no queda nada se terminó de destruir y cuando pasen millones de años volverá la vida a florecer, mientras estaremos dormidos en un tiempo ilimitado? Pensé si, pensé que podría vivir en otro lugar de este planeta, pero adónde puedo vivir, si en ningún lugar he podido ser la persona que hubiese deseado ser. El tiempo pasa para unos, pero para otros, no pasa. He conocido a una mujer que cuando le he dicho los años que tengo se ha marchado corriendo para que no se le pegase nada de mí. Es cierto, si es cierto que los años se pasan y cuando llegas a una edad, nadie quiere saber de ti, eres una carga y una gran molestia, si tu vida la has vivido lejos de este mundo algo debería de haber quedado, pero el viento se lo llevó muy lejos para que nadie supiese adónde está. Las hojas de los árboles se caen, si se caen y el viento del otoño se las lleva aún lugar a dónde están los sueños y ellos tienen los cabellos plateados; que pena que allí no vive nadie que no tenga más de cien años. Un lugar donde se está sin ruidos, nada se mueve, sólo el reloj sigue marcándola hora, y yo me pregunto. ¿Para qué sigue marcando el reloj la hora si el tiempo se ha perdido para las personas que aquí vivimos? Muebles viejos, carcomidos por la carcoma y apolillado en todas sus partes solo queda un viejo mueble que está resistiendo para que el viento no pueda entrar y lo deje caer en la ruina; su cuerpo era de buena madera, ya está podrido de esperar de que le llegue la hora de partir al lugar adónde nada le espera y donde nadie quiere marcharse, por qué. Cuando el sol brille por su ausencia, nada tendremos que temer, será como si la noche estuviese vestida de negro, y la luna no pueda salir para que con sus reflejos ilumine la tierra de las tinieblas. Si tinieblas es lo que somos, no todas las personas, pero algunas no tendríamos que haber nacido para que nadie se tenga que apiadar de nosotros. Sería lo mejor, si esto sería muy bueno para los que vivimos en las sombras de la noche, y durante el día no podemos salir ya que el sol nos hiere en nuestros ojos, durante los mil años que llevo viviendo en este mundo no he conocido a una mujer que se enamorase de mí. ¿Entonces para qué, si es este lugar en el cual vivo, es para mí el claustro de mis desgracias, es un lugar donde estamos los que jamás hemos conocido el amor? Vivir para eso no, no es cierto, el amor se conoce con solo una mirada y se llenan de brillo las retinas y queda grabado en el cerebro y nada lo destruye, solo la vejez es la que puede hacer fallar el pensamiento de las cosas ocurridas durante el tiempo que hemos estado mirando las agujas del reloj que está colgado en una simple puntilla la cual lo sostiene y nadie puede derribarlo ya que es la vida la que él tiene que seguir marcando sin vacilaciones ya no quiero seguir viviendo en este mundo de sombras, no, esto es un lugar adonde estamos los desamparados que triste es ser uno de ellos. Pero este camino es para todos, unos antes y otros después, la vida sigue su curso y nada lo detendrá. El forjador de sueños. pintaelsevillano.com

¿Por qué lloran mis ojos?

La puerta

¡Para qué he creado una puerta, cosa que me la pregunto muchas veces, para qué, si durante mucho tiempo he estado creando dicha cosa por llamarla de alguna manera, una puerta!

A mi años ya no me preocupa nada, todo me está bien, no es cierto de que todo cuanto ha pasado en mi vida me este bien, yo mismo me estoy engañando si lo sé; pero a quién le cuento mi pasado, no es grato ni mucho menos, mejor lo dejo como está, será mejor para mí y para todo aquél que tenga algo en que señalar mi propia vida.

¿Quién no tiene un pasado del que tenga que avergonzarse de sí mismo, yo lo tengo, pero lo dejaremos para otra ocasión?

Todo aquél que dice yo he nacido en tal lugar miente, nadie nace si no es parido. Muchos de los que venimos a este maldito mundo tenemos muchas cosas que no están bien, vamos que nos ha faltado un hervor, sí, que no fuimos bien cocinados y cuando nos echaron a este mundo venimos siendo una escoria que nadie quería pero que aquí estamos. Ay  si las gentes supieran lo mal terminado que estamos se reirían de nosotros. Hombres que delante de una hembra no fuimos capaces de hacer lo que estaba escrito en los libros de testo, ellas nos perdonaron por no reírse a carcajadas de nosotros, entonces me he preguntado durante mucho tiempo; ¿por qué, si por qué tuve que nacer, si nada de lo que tendría que haber hecho no fui capaz de hacer; por qué la vida me ha hecho que resista una y otra vez, para qué si no di la taya ni fui capaz de quitarme la vida, me he avergonzado durante tantos años que no vale la pena nada de cuanto he realizado este tiempo pasado.

¡Una puerta, para quien he hecho tal cosa, la dejare abierta para que el viento pueda entrar por ella y cuando llegue su momento venga por mí y me arrastre por este lugar en el cual estoy encadenado por mi pasado por mis errores cometido,  nada ni nadie podrá limpiar mis heridas!

¡Tú, mujer, si tú, te estoy preguntando a ti; la que en aquella madrugada dejaste en este maldito mundo un crio que nacía sin la fuerza de un hombre, con el llanto de un niño, con los ojos llorones porque sabía que nada de cuanto me pasase yo te culparía a ti por haberme parido cuando tú misma sabía que yo no daría la taya!

Me he mirado tantas veces al espejo de mi cuarto, yo mismo me rio de mi, sí, he intentado romperlo con mis propias manos, losé pero es mucho más fuerte que yo, el de cristal y no he tenido fuerzas para romper ese espejo que me hace reflejarme una y otra vez, se ríe de mi, ese desgraciado se ríe de mi cada vez que paso por su lado; menos mal que no habla que si no todo el mundo sabría de que mi pasado no ha valido la pena el trabajo que tuvo aquella mujer ese día señalado en el calendario de mi vida.

¿Besos, si besos he dado en mi vida, muchos, me lo estas preguntando si fueron muchos, te interesan, bueno algunos di fueron pocos para que lo deseaba fueron muchos menos de los que yo hubiese querido dar?

¡Te puedes creer que cada vez que daba un beso cerraba los ojos, seré desgraciado ahora me doy cuenta de que seré imbécil, si lo mejor de un beso es ver como esa mujer que te está besando, te mira, se ríe de ti al ver que tú le temes; por qué si no para que cerrar los ojos cuando ella estaban cerca de ti!

¡Cuántas veces temblaba, cuántas veces mis manos me chorreaban de sudor al esperar que tú vinieses hasta mi; tantas que hoy quisiera contarlas pero el recuerdo es tan maldito que no me dice cuantas fueron; en cambio para lo que ya se tendría que haber borrado no es a si, estas que me hacen tanto daño están en mi recuerdo, una  y otra vez y cada vez que quiero cerrar mis ojos me las trae a mi mente! ¿Hice el amor, si lo hice, fue ella la que me ayudó a que pudiese realizarlo, tú, tú fuiste la que conciguio de mi que pudiese penetrarte una y otra vez; qué si fui feliz, mejor que tú nadie lo puede saber? Hoy te busco si durante mucho tiempo te he estado buscando, todo en balde, lo he intentado muchas veces pero de nada me valió. Después hay hombres que dicen que ellos son que ellos han realizado tantos hecho que se vanaglorian de haberlos realizados, me gustaría haberlos visto durante el comienzo y el final de todo cuantas cosas dicen para ver si es o no verdad de cuanto macho son. ¡Ya tenéis lo que durante tanto tiempo gritabais al viento, sois de hierro, vuestra piel de seda tiene fibras de acero, nervios de titanio, cables invisibles que sostiene vuestros labios tersos, suaves, suaves jugosos y dulces cada vez que tenéis el placer de enredar en vuestra redes, un desgraciado que se cree un dios ante vuestra indulgencia, pobres payasos, sí, yo mismo he sido durante años y años un hombre, pero que clase de hombre que no era capaz de hacer cuanto en mi desgraciada mente deseaba, eras mucho más fuerte que yo, y yo me creí un hombre, pobre de mí una y mil veces pobre.

Mánti religiosa, todos, si, todos vamos hacia ti, yo, ya lo sabes cierro los ojos a si no puedo ver lo que harás después de haberme dado el placer de introducir mi pene en tu vagina, claro está estando tú de acuerdo de que  a si lo hiciésemos, yo te lo agradezco y ojalá lo pudiese estar haciendo cada vez que tú me lo permitieses, pero tu mejor que nadie que eso solo son palabras de hombres, si, de casi todos porque no creo en brujas ni en fantasmas, todos se nos va la fuerza por la boca menos  a vosotras que no hace falta de que abramos la boca porque sin abrir los labios ya sabéis el sabor de los míos.  En hora buena, siempre lo habéis tenido ya es hora de decir quien vive y quien se ha de quitar la vida, cuando digáis lo que a mí me corresponde hacerlo por mí, no soy capaz de quitarme la vida, soy un cobarde teniendo tantos malditos recuerdo y nuca fui lo suficiente mente capaz de cerrar los ojos como hacía cuando te besaba, ahora ya lo sabéis todas, nada de lo que se dice es cierto, semilla del mal, veneno para unos y gloria para otros; cuando me queráis ver muerto, por favor llevaros el espejo que me hace mucho daño, y estoy cansado de verme, no me hace gracia ver qué tipo de desgraciado he sido durante este largo tiempo que me ha hecho vivir el tiempo que he estado lejos de ti, si, lejos de ti aunque sabiendo que todo cuanto hacíamos era porque tú premeditadamente lo habías preparado para que tu vagina recibieses ese placer que tú me transmitías a mi cerebro, gracias una y mil veces gracias, yo no puedo decir que soy, no sé lo que en verdad soy; aunque me quejo de mi pasado nada puedo hacer, no soy capaz de matarme a mí mismo. ¿Quieres hacerlo tú, te lo agradezco, pero esto va dirigido a una mujer en especial, esa que me dio tantas y tantas horas de placer; ah que no fueron tantas, bueno estaré delirando como tantos y tantos hombres deliramos por la boca? ¡Quiero que sepas que he terminado la puerta la que un día podréis ver! ¿Aunque no sé para que la he hecho si tú no vienes a verla, yo te dejaré pasar tú lo sabes bien, yo no tendría fuerzas para negarte nada todo cuanto tu me hubieses pedido yo como un esclavo te lo daría de todo corazón. Te quiero, sabiendo que tú eres la fuerza de mi vida, por favor ven pronto que deseo la muerte entre tus lindos labios aunque me des veneno prefiero dejar este mundo pero eso si entre tus labios. El forjador de sueños José Rodríguez Gómez. El sevillano

¡Tetas y cuernos!

El mundo se está volviendo loco, o tal vez sea yo, en verdad que no lo sé, creo estar en un mundo donde las personas se vuelven locas, se puede querer a un animal, tenerlo en casa, domesticarlo, y cuidar de él, como él lo haría con nosotros. Sangre, si sangre en las calles y, todo por unos animales, muy bonito, hemos pensado en lo que estamos haciendo, luchar por algo, que si, puede que tengan razón, pero llegar a esto, desnudarse en la calle, bueno, a si se les quita el calor. Quitar los toros, bueno y, solamente se podría criar para comer y que engorden y luego matarlos. ¡Todas esas personas que se juntan en las plazas y en las calles para protestar por ese tema, y otros, y otros! ¿No hay más cosas en esta vida, o es que solamente valen para protestar de lo que no les guste, me parece muy bien pero hay otras cosas que tendrían que hacer, si es que hacen algo además de despelotarse y criticar todo cuanto no les gusta? ¡Señoras y señores, vístanse de hombres y mujeres y dejen de una puta vez los problemas de los toros y de otras gilipolleces! ¿Es que no tenemos grandes problemas en esta mierda de país como para estar solamente protestando que es lo que le interesa a este gobierno; creo que estas protestas están organizadas por ellos mismos para que las personas no piensen en otra cosa nada más de lo que les interesa a ellos? Señora, ustedes están muy buenas para ir enseñando las tetas por un toro, y si un hombre enseña sus partes lo meten en la cárcel, no hay derecho. ¿Cuándo dejaréis hacer cosas de protestas, en el mundo en el cual intentamos vivir hay cosas muchos más importantes para ponerse en pelotas, que es lo que yo creo que les interesa a ustedes? Han pensado que tenemos problemas de pobreza, de escuelas, de sanidad, viviendas, robos corrupción y un gobierno que lo que quiere es de que todas y todos ustedes piensen y crean que los toros tiene la culpa del problema de la diversidad en esta tierra, déjense de idioteces y, luchemos por cosa mucho más importantes y cuando tengamos un país en el cual podamos vivir si pasar las calamidades que hay, después tendrá tiempo para intentar de arreglar las cosas que no les guste. Antes cuando el pueblo se enteraba de que el gobierno pensaba hacer algún chanchullo, nos ponían toros o un buen partido de futbol y, a si el pueblo no pensaba en lo que en verdad le correspondía para que pudiésemos arreglarlos, pero no, en esos días una buena corrida y nadie pensaban en lo más importante. ¿Eso es lo que ustedes hacéis, es algo que os mandan para que nadie, ni en los sanfermines; también es un lugar donde las personas no quieren que molestéis y dejad de hacer tontería y luchemos por lo que le atañe al pueblo entero? ¿Sois del pp, o es que los votáis, si no es a si, venga déjense de esas cosas que tiempo tenéis para arreglar el mundo, pero primero tenemos otros problemas que hay que remediar, y si es necesario con la sangre por los suelos, pero esta sangre sea de verdad? El forjador de sueños.

¿Por qué lloran mis ojos?

Abrirlos y el manantial de mis ríos se desbordan, raudales recorren las mejillas de mi llanto.

Te miro, sin saber por qué brotan de mis sueños esos ríos que hacen mella sobre la piel de mi cara, rajan la corteza, antes era mucho más dura, hoy en cambio se romper con gran facilidad.

¡Tú, puedes decirme por qué!

¡Viejo, puede ser que seas viejo!

¡Tanto, si hace nada era joven, ya soy viejo, corre demasiado el tiempo! ¿Si, tal vez sea eso? Curar una herida y, abrirse otra. Mirar en la distancia, ver algo que te mira desde lejos. Quieres cerrar tus ojos y en cambio se abren en par en par. Miro y, siendo simple lo que miran mis ojos brotan de mí un río incontenible. Sonrisas al sentir algo que agranda mi mente, solo es una sombra.

Verte, ver como se mueven tus labios sentir el sabor de tu piel, solo con estar cerca de ti, ya brotan de mi agua, manantiales cristalinos  que se pierden en mi sueño, tiemblo al sentir tu piel, tus ojos dicen que soy cruel contigo-. ¿Yo, creo que soy yo el que con solo mirarte quedo enamorado de ti? ¡Desnudas tu cuerpo en la soledad de la noche, dejas que pueda acercarme un poco más, me llamas, haces un solo gesto con el brillo de tus ojos y, voy con miedo hacia ti! Coges mis manos, siento el tacto de tu piel, fría, a si están mis manos, frías. ¿Dime, por qué no hablas, solamente has cogido mis manos y las posas suavemente sobre tus pechos de nácar? Con un gesto me dices, sí, silencio, posas tu dedo sobre tus labios y, me miras sonriente, nadie sabe que estamos aquí, no rompas el misterio del amor, deja que te lleve a mi mundo y, verás cómo y por qué salen de ti esos ríos que no puedes controlar. Beso tus pechos, el llanto de alegría quiere brotar, lo detienes con un beso. ¡Tal vez sea eso, que yo no puedo saber cómo es posible que no tenga el amor que cure mis heridas! Me dejo llevar, si adonde tú quieras, no quiero saber los misterios de la vida. Esclavo, preso, errante, en silencio, cabizbajo, llevado de tu mano como si yo fuese un perro, un perro que mueve la cola con tan solo sentir el perfume de tu cuerpo. ¡Vamos, sin sentir el tiro de tu mano te sigo, tumbas tu cuerpo sobre sabanas bordadas con sedas de oro! Mullida queda tu cabeza, tus cabellos ensortijados hacen piruetas con el viento que penetra por las rendijas de la ventana. La cortina oculta los rayos de la luna, tiñe de azul al blanco de tus sabanas, atraes a mi cobarde cuerpo que llora con solo saber que te tengo cerca de mí. ¿Por qué, si, dime por qué he de llorar, si es lago maravillosos poder tenerte, la miel de mi boca se desrama sobre tus labios de carmín,  dame la muerte si no logro dejar de llorar, quiero ser como todas las personas que se le pone delante de si algo tan hermoso y bello como tú? En cambio yo no puedo dejar de llorar. ¡Mata mi desgraciado cuerpo, dale la muerte que merece, no soy digno de ti, sabes que si fuese capaz de hacer lo, que serían de mis sueños algo que los pueda contener! ¡Tú ves, ves mis la grimas como surcan por mi piel!  Ves la miel de mi boca como se derrite al estar tan cerca de ti, ves que no puedo contener mi deseo y, solo con verte mis anhelos de conforman, no puedo mi amor, no puedo ser así, quiero sonreír cuando sea necesario pero, a todas horas, llorar, sin saber por qué, no puedo, prefiero saber si es que mi mente se ha vuelto loca, o es la vejez la que me hace ver lo que no está cerca de mí. Un niño sonríe, lloro, una persona se abraza a otra, lloro, un beso en unos labios  en la lejanía, lloro.  Una mirada al infinito y con el brillo de las estrella, lloro. ¿Puedes curarme? ¡Hazlo, si hazlo y después, en el silencio de tu alcoba te besare hasta la saciedad di mi locura y, haremos el amor entre tus sabanas de sedas y el brillo de la luna será la que guarde el secreto de mi llanto!

¡Si te ha gustado dale un me gusta el forjador de sueños!

José  Rodríguez Gómez.

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