Segunda parte El barrendero. El perfume de las rosas. Las grandes urbes están muy masificadas y nuestro querido amigo no vive donde nadie se conoce, él como otros muchos habitantes están emplazados en la periferias de esta grandes masas de habitantes. Se levanta a las seis de la mañana para dar comienzo a su trabajo a las ocho que es su hora de comenzar con sus labores de limpieza. A él no le hemos puesto nombre, le dejamos con que se le pueda conocer como el “barrendero”. A mí me gusta ese nombre, a si queda un poco oscurecido su personaje y con el tiempo lo podremos ver en otras de sus facetas. Una vez se la lavado su cara, intentado peinarse ya que su pelo es muy especial, lo tiene muy rizado y le cuesta trabajo entrar el peine por su cabellera ya que además de ser difícil es muy tupido por eso se lo lava y el mismos con sus dedos lo desenreda como puede y a si se encuentra muy bien. Sale de su casa, esta, está situada en la última fila de la barriada donde él vive. Es una casa muy grande tiene un jardín y unas naves ya que él es un hombre que hace todo cuanto se le pide y, además se apaña en todos los trabajos que se le encargan. Coge su carro, mira su interior para ver que está limpio de toda impureza y, al ver que está todo preparado lo empuja para salir a la calle. Es de noche aun no ha amanecido y sin importarle la oscuridad se encamina hasta el lugar a donde dejó su trabajo y para continuar con el mismo. La distancia que tiene por recorrer es casi de cuatro kilómetros y este, al paso de su carro tarda casi dos horas en llegar. La mañana se presenta clara, no se ven ningunas nubes pero estamos en el tiempo que estamos; no te puedes fiar de nada ya que en esta ciudad es muy cambiante y además de esta cerca de la costa mucho más. Le vemos con su paso pausado, el chirriar de las ruedas, él lo va empujando sin correr, sabe que a su hora estará en su puesto de trabajo para eso le pagan. ¿Quién le paga, cómo se gana la vida? En la puerta de su casa hay un letrero que dice: El barrendero S. L. Por lo que hemos leído en el cartel se trata de una persona que es empresario. ¿Barriendo las calles… a si parece? El tiempo nos lo irá diciendo como es y cómo se puede ganar la vida con la escoba y su carro de hojalata. Hoy en día no se puede decir que no a nada y menos en los tiempos que estamos. Dejémoslo hacer su camino y no digamos nada de su forma de ganarse su vida. Parece que las cosas que hace y de su forma de caminar fuese de un sueño, hace el trayecto sin importarles los coches que a su caminar se cruzan con él y este no se acelera por nada, los deja que ellos corran; ya que en esta vida no se trata de correr más o menos sino de saber cuánto tardas en hacer el recorrido y llegar a su hora. Efectivamente a las ocho en punto ha llegado al lugar donde dejo su recogida el día de ayer; acerca todo cuanto puede su carrao a las aceras para no molestar a los coches que circulan a gran velocidad y, para que nada ni nadie resulte molesto ver como hace su labor. Esta barriendo como lo hacía el día anterior. Se abre la puerta de una de las grandes casas que hay en esta zona de la ciudad; sale de ella una señora muy elegante y bien vestida. Es una mujer bellísima, tiene el cabello rizado de un color tan negro como una noche sin estrellas. Su caminar es cómo si esta mujer estuviese andando sobre unas nubes de colores; mese su cuerpo como el viento que mece aun velero en alta mar, De sus labios sale una suave sonrisa y son la mirada puesta en él. Mientras camina va mirando como él está por su labor y no se ha dado cuenta de que ella lo está viendo y desea hacerle algún comentario mientras él recoges las hojas muertas de la calle. Buenos días. Cómo si no fuese con él, este sigue su trabajo, sin darle importancia a las palabras que le ha parecido escuchar. Buenos días señor: Ella al; ver que no se da cuenta le toca la mano y, detiene el movimiento de su escoba, al notar el tacto se queda quieto y mira para ver de quien se trata; ya que no es normal que nadie de esta gran calle se moleste con una persona tan humilde como él. ¿Dígame: que desea de mí? ¿Usted hace toda clase de limpiezas? Sí, de que se trata su petición, le puedo limpiar todo cuanto le este molestando. ¿De todo? Si, puedo limpiar cuanto desee. ¿Puede acompañarme a mi casa; es esta la de las ventanas azules? Ha cerrado la tapadera de su carro, deja el recogedor y se lleva la escoba, cómo si fuse su herramienta de trabajo y es la que al dar los escobazos va dejando el perfume de las rosas. Ella se encamina a la puerta de su casa. Está muy cerca pero antes de entrar en el recinto hay una puerta de forja muy bella, en la misma hay unas figuras de hierros cómo su fuese la entrada al infierno y esto le da mala espina y se queda un poco parado; `pero como e l le ha dicho a esta bella mujer que es capaz de hacer todo cuanto se le encarga, puyes no se para y le sigue unos pasos detrás de ella. La va mirando, está encantado de caminar detrás de esta bella mujer. ¡Jamás en mi vida he visto unos andares tan bellos como los de esta señora y no digamos nada de su magnífico cuerpo. La encantadora mujer se ha dado cuenta de que el está mirando todo su bello contorno, se da cuenta ya que la mirada de este humilde hombre le esta clavando como si fuesen pequeños alfileres y encantada de que su mirada está posada sobre sus encantos. ¿Qué nos trama, el perfume no le afecta, ella sigue su caminar hasta la entrada de su bella casa; sabe que este pobre y pequeño hombre ha caído en la enredadera que le ha tendido? Abre la puerta, le sonríe y espera que él entre en su morada. ¡Por favor: pase no se quede en la entrada ha de pasar y dentro le contaré que es lo que deseo de usted! Seguiremos otro día. El forjador de sueños José Rodríguez Gómez

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El barrendero. El perfume de las rosas Un lugar: en cualquier parte de un simple rincón del mundo. Una calle se mi desierta, bajo una fina lluvia qué moja el asfalto, las aceras parecen brillas. Sin que nadie ponga atención a nuestro barrendero. Él sigue ajeno a las pocas miradas de los transeúntes que caminan en silencio sin hacer caso omiso a nuestro personaje. Él ruido de un coche lejano, el silbar del viento que arrecia y, sin distraer su atención sigue su trabajo paulatinamente empujando su carro de hojalata y el chirriar de sus ruedas emiten un sonido estridente; esta es la música que le acompaña cada día y, a cada hora por los rincones del mundo. Nuestro barrendero: Es un hombre de mediana edad, mal vestido, desaliñados sus cabellos color cobrizo y algunas canas se les pueden ver al brillan a la luz del sol que tímidamente sale de vez en cuando; a través de las nubes que no dejan de llorar débilmente sobre su cuerpo. Empuja un carrillo de tres ruedas; este al caminar va dejan do su melodía tras él. Él, en sus pensamientos lo acerca a un lado de la calle. Levanta la tapadera, saca de su interior una escoba de ramas secas, un pequeño recogedor y una espuerta de goma. Barrer es su trabajo: Este lo hace lentamente; escobazos tras escobazos va dejando el suelo limpio de hojas muertas y resecas del tiempo que ha pasado desde que se cayeron de un árbol muy lejano; el cual, seguramente ya no tiene ni una sola hoja porque el viento del otoño hizo su trabajo; para que este soñado las vaya recogiendo. Mirada hacia el suelo, la cabeza inclinada, sus cabellos cubre casi toda su cara, pero se le puede ver sus ojos que miran fijamente el remolino de hojas que gritan en silencio mientras él las recoge con su espuerta de goma y, al meterlas a su interior se escuchan los gritos de estas. ¿Qué nos dicen estas hojas muertas, por qué gritan si ya no tienen vida que las pueda sostener en sus ramas? Se cayeron y van dado vueltas y más vueltas por el suelo, se arremolinan en un rincón de una calle desierta y solitaria que les deja la poca vida que aun tienen sus venas. Conforme va haciendo su trabajo, el suelo queda rallado y con unas estrías que sin haberlas hecho a cosa hecha, al paso de la escoba quedan perfumadas de un olor a rosas muertas. La calle va quedando barrida sin que nadie le haga caso a este viejo barrendero. Las horas muertas en estas calles donde nadie sabe quién es cada cual, sólo interesa seguir viviendo y, nada de lo que ocurre a nuestro alrededor nos preocupe lo más mínimo. En este lugar alguien se muere queda enterrado bajo estas hojas; en un desierto de nada donde todo se pierde, donde todo se termina. Una vez limpio, recoge su espuerta, abre la tapa y, hecha a su interior del carro con su espuerta de goma, sube su escoba, la espuerta y empuja nuevamente hacia otro lugar. Cambia un lugar por otro no muy lejano, está un poco más arriba donde se pueden ver otro montón de hojas donde él tiene que acudir a recoger esta basura que está deteriorando la belleza del lugar en el que estamos. ¿Belleza de un lugar: en este rincón de la tierra, donde nadie se preocupa de nadie y, me llaman el barrendero, el que nadie conoce y al que nadie le da los buenos días? Le llamamos belleza. Qué dicen de este lugar, soy yo al acabar mi trabajos he dejado mis huellas por donde va barriendo mi escoba encantada y tras ellas queda una música que encanta las hojas que recojo y cuando tengo el carro lleno me las levo en una lugar de esta tierra; las entierro y nadie sabe el por qué ni para qué las oculto bajo un manto de tierra que las protege den frío intenso de este otoño infernal. Un jardín escondido, un río que riega las raíces de mis sosales y un sueños de mis nostalgia que se queda en cada barrida que doy con mi vieja escoba a la cual la quiero tanto que el día que ella se muera yo me iré tras ella para que podamos seguir limpiando esta tierra de cosas que ya no tengan valor alguno y, si es un cuerpo que nadie quiera encontrar, también lo limpiamos y tras la recogida queda el perfume de las rosas muertas El forjador de sueños José Roríguez Gómez El sevillano.

Silencio

¡Silencio, solo el viento se puede escuchar, la música ha interrumpido el pasodoble que estaba interpretando, la arena está de luto! Las mantillas lloran de pena al ver el trágico suceso ocurrido en la maestranza. Una persona ha muerto, un torero de prestigio, un joven que prometía ser una de las grandes figuras del toreo. Nadie, nadie se atreve a tocar el cuerpo del torero; está muerto. Los cuernos de un toro han matado al joven y grandioso torero, de sus cuernos chorrea la sangre de este muchacho, era joven, tenía solamente dieciséis años de vida. ¿Cuánta vida le quedaba, ya no puede vivir para decir con alegría he matado a ese toro? Silencio, que ha pasado el viento y se ha llevado la vida de un muchacho que soñaba con ser el mejor de los grandes; ha dejado sobre la arena la sangre de un valiente que venía con el sueño de salir por la puerta de los príncipes vestido de luces y con las orejas de ese toro. Todo es un sueño y los toreros también las tienen y más que otros que lo poseen todo; este muchacho era la primera vez que pisaba este ruedo, sus zapatillas manchadas de sangre son las únicas prendas que sobre la arena están llorando; nadie, nadie se atreve a recogerlas porque que son de un hombre que ha dado la vida para que ellas también fuesen testigo de su gran hazaña y todo ha quedado en una negra tarde de toros que ha manchado el cartel de la puerta. ¿Quién llora ésta perdida, tú, joven enamorada, tú la puedes llorar, eras tal vez la persona que soñabas con ser la esposa de este joven; tú que lo querías a escondidas para que nadie supiese que lo amabas con locuras, tú que te daba miedo verlo ante un toro, tú que nadie sabía que eras su novias? Hoy lo lloras, lo has perdido, se que tú, le digites muchas veces que ese no era su trabajo; y que si no tenias techo te daba lo mismo, y que si no podías ser de otra manera te ibas con él bajo un puente a vivir. El destino no lo ha pensado como tú lo hacías por él. ¿Dime que te queda ahora, llorar, y tu cara, esa cara de virgen preciosa que eres la mujer más bonita que pisaba el ruedo, tu mantilla de terciopelo negro esta manchada de la sangre de tu torero; que piensa de él ahora que ya no lo tienes, dímelo, que puedes decir la mujer tanto lo quería, que era tú la única que en secreto lo amaba, y soñaba con ser la esposa de un joven sin que tuviese que poner su vida ante un toro de esa envergadura, pero fue su destino. ¡No lo crees que fuese su destino, ese fue el camino que él tomo, su destino! ¿Por qué, dime por qué piensas que no era su camino, son tus labios los que no le dijeron; no te vayas de mi lado; que tengo miedo de ese toro, me ha mirado con una mirada que miedo he sentido dentro de mi corazón; me ha dicho que serás viuda antes de haberte casado con él? ¡Ya puedo llorar, ya puedo vestirme de luto, que nadie me diga que no me lo ponga; que era muy joven, que no era mi marido! ¿Que sabrán las gentes de lo que era para mí ese hombre; que sabrán ellos, dicen que se ha quitado la vida para darme lujos; que yo le había pedido, que palabras son esas que yo solamente lo quería a él y no tengo que pedir lujos a nadie y menos a él que lo quería con toda mi alma, que se ha quitado la vida por un sueño que pensaba darme lo que yo tanto necesitaba un casa un bienestar y una vida que me lo había prometido sin que yo le hubiese pedido nada, que solamente lo quería a él y nada más; y ahora que voy hacer si no tengo a quien querer. Vestida de luto he de morir, nada en este mundo me dará los besos que nos dimos los dos a escondidas para que nadie supieses que nos amábamos, y cuentan las malas lenguas que yo lo quería porque quería ser torero y que si un día conseguía ser lo que tanto él deseaba yo sería feliz ya que no me faltaría nada su lado. ¿Y ahora que me dicen de él que ya no está a mi lado? Qué esperan, que me eche otro novio. Eso espera de mí, están muy equivocadas, el luto me ha de enterrar y el tiempo dirá si era verdad que yo lo quería tanto. Él será para mí mientras yo viva, y en su lapida he de escribir con las uñas de mis manos las palabras que me dijo antes de esa maldita corrida. ¡No temas, no has de temer yo no le tengo miedo a ese toro que me ha tocado matar, yo lo he de vencer y le cortaré las dos orejas, saldré por la puerta de los príncipes en hombros de multitud de personas, ya lo veras, y cuando termine la corrida nos casaremos y te he de hacer la mujer más dichosa de esta tierra! ¡Malditas palabras las tuyas, donde estas ahora, dímelo a donde estas que no puedo verte, que te dije, que ese toro me había mirado con la vista de la muerte; y que no lo toreases, te lo decía en la barrera y tu no me hiciste caso, yo, te lo pedí llorando antes de enfrentarte a él, dicen que tu destino estaba junto a ese maldito toro, no es verdad, tu destino era a mi lado, y ahora estaríamos casándonos sí, era lo que tú tanto querías y me dijiste que sería virgen hasta que tú fueses mi esposo; y ahora que he de ser virgen hasta que me entierren y este a tu lado, eso era lo que tú tanto querías; ser mi esposo y porque no lo fuiste antes de esa corrida al menos yo tendría tu sangre dentro de mis venas y recorrerían dejándome al menos un hijo tuyo, que fuses tu retrato. Me miraría cada día de mi vida en sus ojos. No tengas miedo de lo que puedan decir de mí, no me importan las palabras sin sentido, ya que ellos no sabían cuanto yo te amaba. Para mi eras toda mi vida y ya no soy para nadie en este mundo solo te tenía a ti y ya no te puedo tener, que quieres que haga ahora, que llore, ya lo hago, si, lo hago; lloro por ti maldito seas, porque no me hiciste caso de mis palabras antes de matar ese toro que te dio la muerte. Palabras que el viento se ha de llevar pero el tiempo pasó y todo quedo en el olvido pero una persona que dio su vida por él está llorando noche y día, vestida de luto, que pena, vestida de luto camina como una sombra que no sale el sol para ella y nadie le dice nada ya que ella le contesta que está de luto porque la persona que ella quería está muerta, y no la puede tener. Nadie sabe lo que yo te quería, nadie lo puede saber. Ya estoy como tú me pediste, que sería virgen para ti, eso era lo que tanto querías, ya lo tienes, y en tu lápida he escrito con las uñas de mis manos, te quiero hasta la muerte; y si ese toro viniese, yo prefiero, que él me dice la muerte como te la dio a ti, mi amor. Un clavel sobre la arena vida de un sueños. El forjador de sueños…quedó en silencio, llorando por la muerte de ese joven y su novia que tanto lo amaba llorando esta noche y día esperando que un día pueda estar con su torrero de sueños que tanto la quería para que fuese su compañera durante el resto de su vida. Un sueño que no pudo realizarse, por que el asta de un toro segó la

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Borracho Si estoy borracho, ya ves, como

Borracho
Si estoy borracho, ya ves, como me encuentro bebiendo vino, y cada vez me siento mejor, si te lo debo a ti, gracias por ayudar me a ser lo que nunca fui, ahora ya lo soy, si vieras cómo me miran todas las personas cuando salgo de un bar, si, me rio, me rio solo y cuando intento caminar me caigo al suelo todo lo largo que soy, pero es gracioso verme en el estado que salgo, las cosa me dan vueltas y me parece que mi casa está por llegar, no te lo puedes figurar lo divertido que es estar de esta forma, si estar de la manera que yo salgo es muy gracioso, pero lo mejor es cuando me estoy bebiendo un vaso de vino, se me revuelve el estomago al mirar el fondo del vaso, que gracioso te veo, si yo te veo a ti y te vas riendo de mi; al ver la cara de sentimientos que tengo porque de mis ojos me salen lágrimas y muchas veces me pongo a llorar sobre el mostrador, ahora de este bar, pero me da lo mismo que sea en cualquier parte. Cuando estoy arto de beber vino, ya se nota en los ojos, y la mirada es la de una persona que ha perdido el juicio, si creo que he llegado a la locura, nadie se pone a mi lado, todos temen de qué pueda liar un altercado, y al dejarme solo yo me encuentro más a gusto porque a si tengo más sitio donde ponerme, te lo tomas abromas, pues no lo es, si tengo toda la barra para mí solo, si es gracioso ver como las personas me dan de lado, y cuando se juntan unos cuantos me llaman loco, si loco, por qué no lo sé, por qué será, que sepa yo no estoy loco, pero por algo se ríen de mi. ¡Loco, si, loco y tú tienes la culpa de que me llamen loco! Tú eres mi perdición, eres el licor que emborracha mis sentidos, y cuando te estoy bebiendo el cerebro me dice que es por tu culpa, ya que si no te hubiese marchado de mi lado yo no estaría loco. Cada vez que levanto mi vaso el mundo me da vueltas, mi cuerpo se va emborrachando de veneno. ¡Eres tú ese veneno, que al entrar por mi boca se hace amargo como si yo me bebiera un licor que al pasar por mi cuerpo estuviese bebiendo fuego que va quemando mi garganta hasta hacer de ella una herida que arrasa con mi persona y hasta que no me tira por los suelos, no dejo de beber ya que siento que tú eres la culpable de todas mis desgracias! El día que no esté borracho, que lo dudo, pero puede ser que un día no lo esté, y ese día voy a escribir lo que entre tú y yo ha pasado, contaré los malos momentos que he sufrido y cuantas cosa tu hacías con otros mientras yo desgraciado de mi trabajaba para que tú te comprase cosa y mientras te acostabas con otros, y yo sin saber nada. ¡Sera por eso por que cuando llego a un bar, los hombres se burlan de mí, yo pensaba que era por las borracheras que pillaba, claro era porque ya sabían lo que tú estabas haciendo con otros, se reían por los cuernos que me ponías! ¡Nadie se apiada de mi, ni porque soy un hombre desgraciado por haberte tenido por esposa! ¡Cuando te vea pasar del brazo de tu nuevo hombre, te voy a saludar, y también le daré la mano a tu novio, y le daré la en hora buena por tenerte de mujer a ti, seguro que será feliz, cómo yo lo fui durante el tiempo en que no sabía nada y cuando lo supe ya ves lo bien que me encuentro! Solo si solo, es como me encuentro, bien vestido, sin manchas, con la ropa recién planchada, con las camisas recién lavadas; no era cómo tú querías que yo fuese siempre, con la ropa que pareciera que era nueva, ya lo ves como voy, de la mejor manara que puedo caminar; de lo de mas, que me importa a mí. Que estoy sucio, bueno, que llevo la ropa rota, bueno, que estoy sin peinar, pues que no me miren, a si estoy de lo mejor que nunca he podido estar, ya ves como cambian las personas, quién me ha visto y quién me ve. ¡Tú dirías que estoy loco, mira que ir por las calles donde me ven las personas! ¿Qué dirían de mí? ¡Que digan lo que les de la gana, ahora estoy soltero, como tú estás con otro, yo he de estar soltero, si estoy solo he de estar lo mejor que puedo! Y lo mejor es estar todo el día borracho, si es muy…

La barca.

 

Lluvia, viento, barro, fuego, besos, llanto. ¡Quisiera ser tu dueño y soñar cada noche que en mis brazos yo te tengo! ¿Te acuerdas, cariño mío, cuando descalzos sobre la arena del mar yo te tenía en mis brazos y tú mirabas al mar; mirabas como las olas venían, como las olas se van, me preguntaste llorando? ¿Cuando vuelves, si te vas? ¡No quiero irme, quiero quedarme a tu lado, temo que la distancia sea tan larga, que la lluvia borre mis huellas y que el llanto de tus ojos se cansen de esperar, y yo en tierras lejanas bajo el barro del camino enterrado entre fuegos me vea sin ti, que sería de mi, si no pudiese encontrar el camino de vuelta que nos conduce a la mar! ¿Te acuerdas de aquella barca y del pobre marinero que mientras tejía sus redes lloraba con desconsuelo? ¡Ya le temblaban sus manos, blanquecinos sus cabellos, con las redes entre su aguja, las cosía casi ciego, temblando miraba al suelo sin acordarse de ná! Pobre viejo marinero ya se muere sin soñar; que su tierra está muy lejos y no la puede alcanzar. Encendía un pitillo y en sus labios arrugados, se consumían sus sueños y apagado se le caían, llorando en su silencio. Miraba la lejanía, sin saber por qué; sonreían. ¿Le quedaban sus recuerdos? Miraba lejano al cielo y no lograba ver lo que tanto le costaba saber, por qué se marchó un día de su tierra lejanía para morir sin saber qué de la distancia lo traía a morir en soledad. ¡Qué vieja esta mi barca, que vieja está, que no puedo, ni tan siquiera llevar entre las olas mis besos Sigue leyendo

Lento caminar

 

Lento caminar quiero, no me hagas correr, que no puedo, vete tú si lo deseas, ya te alcanzaré si puedo, y si no; no temas que el tiempo me llevará a tu lado; y entonces me dirás, no corras que yo te espero y no te dejaré jamás. Caminos que hace el hombre detrás de una mujer, por amor, sin saber el por qué, está detrás de ella cuando la llega a querer, que camino tan estrechos que no me deja correr; y si me salgo de él hasta me puedo caer. Eres joven ya lo ves. ¿Y tú cuántos años tienes? ¡Qué sé yo, ni lo sé, soy tu dueño, tu caminas ligera y yo a paso lento, los dos llegaremos al sitio sin correr al mismo tiempo! ¡Qué extraña es la vida, cuantos camino se hicieron, cuantas huellas se quedaron en mitad de los senderos, y tú me dices a mí, que corra, para qué quiero correr si el tiempo lo marco yo, yo soy el reloj del sueños, y en tu vida soy tu dueño, a si, que si quieres correr por mí que me esperes cuando llegues, yo estere sentado esperando tu regreso! Tú has de mirar que yo tarde, a si vivirás más tiempo, el camino que recorras, recuérdalo para el tiempo, por si vuelves a vivir y no encuentras el sendero té puede morir sin mí, mira que yo te quiero pero no puedo vivir sin esta maldito reloj que he de marcar el tiempo que nos queda a los dos. A paso lento quiero llegar, y cuando quieras parar, te paras, que yo no tengo prisas por nada, la distancia no es muy larga, y sí caminamos despacio más tiempo te puedo amar. ¿Qué tiempo nos quedará para que vivamos juntos sin importarnos de andar? Huellas tiene el camino. ¿Cuántas personas lo hicieron antes que nosotros; qué se yo, a ti te importa cuántas fueron, porque a mí ni lo quiero saber; ya que yo si soy quien muero, para que quiero saber, si otros vinieron luego; para hacer el camino y en ellos se perdieron por ver quién de los dos, llegaba, a ser primero. ¡Anda siéntate y descansa, no tengas prisa en llegar, tiempo hay en este mundo para saber lo que nos espera cuando seamos el polvo de este camino que nos llevará hasta el cielo Sigue leyendo

¿Tú me quieres?

 

¿Tú me quieres, si, entonces; por qué me haces sufrir, sabes que yo a ti te quiero con todas mis fuerzas, creo que lo que tú me das es lastima de verme desconsolado, porque soy para ti una sombra en tu camino y no sabes adonde ir y por eso me sigues queriendo porque te doy pena de ser tan poca cosa tu lado? ¿Por e so me quieres, no ves que sí que yo soy tu sombra; y tus pensamientos son para otra persona que amas ha escondida de mi? ¡Piensas que no lo sé, sí que lo sé, por que cuando beso tus labios noto el sabor de otros besos que te hacen sentir el desprecio hacia mí! Pensabas que no lo sabría, pensabas qué yo sería tu sombra nada más y que será de mí cuando tú decidas dejarme y ver cómo te marchas al lado de otra persona que no la conoces, ya verás como el tiempo medará la razón pero entonces será tarde; ya no estaré a tu lado, cogeré el camino más tortuoso y marchare hacia un camino desconocido y en él tras una piedra estaré esperando que tú llegues descalza, sin ropa desnuda a la luz de la luna y cuando yo te tenga en mis brazos entonces verá lo que es un amor que ya no piensa en que tú le me mentiste al ser para otro hombre que no fui yo, sabiendo que era el que más te quiso y el que más te quiere. ¿Sabes lo que es en verdad el amor, te lo has preguntado alguna vez, no ya lo sé qué no? Tú, con tu cuerpo de diosa, crees que todo es mirase aun lago de color azul y verte enamorada de una persona que tú pensabas que sería para ti la persona adecuada y, al tiempo que viste que era solamente una fachada entonces pensaste en mi. Sí yo se que tu volvería a mí, tu sabes que yo estoy dispuesto a quererte sin mirar para atrás y sin pensar que fuiste de otro, ya lo sé, sí, ese soy yo, el que está a la espera de que cuando le sobres a la otra persona sabía que yo sería tu compasión y tu amor que está en la sombra de tu cuerpo; y me tienes cuando quieras y cuando a mi me dejas, puede hacerlo cuantas veces quieras y puedes volver a mi cada vez que te des cuenta de que a tu lado estaré cada minuto de tu vida. Siendo quien soy yo seré la persona que no te pregunta de dónde vienes, ni con quien te fuiste, no me importa nada; solo quiero ser para ti el amor que nunca te has merecido pero que le voy hacer si yo te quiero tanto que no siento la vergüenza de saber que otros brazos te tuvieron abrazando y besando tus labios, pero tú te lo has besado tantas veces que ya no me importa nada, solo quiero estar a tu lado para cuando tú lo desees y entonces verás algún día que eres para mí como la sombra de tu cuerpo; que por más que lo quieras no se separa de ti. ¡Qué pena es estar detrás de una mujer cuando sabes que eres la sobra de otros; pero el amor es de esa manara, y lloras para que te de un beso cuando se va y vuelve cuando quiere y, tú esclavo de ella esperando las sobras de otros labios, y cuando ya estén marchitos entonces volverás a mí y yo te recogeré con el amor del primer día, sin mirar para atrás; y sin querer saber el por qué de este amor que tanto daño me ha hecho y sin espera nada de ti; y cuando te sobre un poco de amor, este hombre estará esperando con los ojos llenos de lagrimas que tu lo quieras u n poquito nada más un poco de amor que te sobre de lo demás, pero al final veras que la persona que está en la sombra esperando tus desprecios es la única persona que te ha querido como un hombre; sin mira los engaños y los días de engaño que tú me estuviste haciendo con otras personas que no quiero saber su nombre para no llorar más: que ya bastante he sufrido para que tú, cuando te sobre un poquito de amor me lo des a mí que soy el que desespera sin tener el menor pensamiento en otras mujeres y solamente te he querido a ti sabiendo que tú solamente medas cuando tu lo desees y estaré siempre tras de ti esperando que tus labios no se hayan hartado de besar Sigue leyendo

Te quise tanto que no puedo vivir sin ti.

 

¡Tanto fue lo que te he querido, que siento en mi interior el daño que sufrí en mi vida al amarte tanto! ¿Qué fue lo ocurrido entre nosotros, yo me pregunto el por qué de esta vida; y no tengo repuestas para comprender que fue, y por qué me marche de ti? Sólo me hallo, si sólo estoy y estaré siempre sólo, ya que para encontrar un verdadero amor a esta altura de la vida es tan difícil que no creo que pueda existir nadie que pueda querer a una persona de mis años, sería todo una mentira, y yo prefiero seguir como estoy en estos momentos y dejar que la vida sea la que marque mi destino. Quiero ser el que soy en la actualidad, y estar sin nadie que interrumpa mis actos y mis creaciones, que para mí son toda la vida que he deseado durante mucho tiempo. Estar sólo es vivir sin que nada te diga que no es amor, sí que lo es ya que el amor es algo que has de entregar sin pensar en cuanto es la manera de querer y hacer el que nadie te diga lo que quiero es algo que mis ilusiones son para mí mi destino, y cuando sea mayor podre ver todo cuanto he deseado crear, lo que deseo es crear algo que yo mismo me sienta enamorado de todo cuanto cree. Ese es el amor que deseo que viva conmigo toda mi vida. Siempre habrá personas que piensen en todo lo contrario, pero yo creo que vivir dentro de la soledad es también amor y es cuanto desea una persona solitaria como yo. Si buscar a la persona que pueda quererte, es algo que no tengo en mi mente, ya que vivir al lado de una mujer es algo maravilloso, pero tiene que tener tanta inteligencia, que si no la tiene para sufrir; ya que he sufrido bastante en esta vida. El amor es cierto que existe, sí que lo es, es una droga que entra dentro del cerebro y te inunda todo los pensamientos y el rellena los huecos que quedaban vacío, y nada esta donde tú crees que debe estar, ya que el amor te trastorna y te da vida, si una vida nueva que dentro de tu sangre recorre con toda la velocidad. ¿Tú crees en el amor? Yo sí creo y lo he vivido. Pero para ser lo que yo desearía que me ocurriese tendría que ser una persona que sea como yo deseo; esto no ha nacido aun. ¿Me preguntará el por qué deseo que sea muy inteligente, te lo diré, ha de ser a si porque si no le fuese sería que alguien te dice que te ama, es fácil decirlo pero amarte es muy difícil ya que no es amor lo que buscan, es compañía y eso no es lo que yo deseo? Yo para que lo sepan las personas de sexo débil como se decía hace años y que yo se que de débil nada; son mucho más fuerte que uno, y yo me pongo el primero; que se que son mucho más fuertes que yo, y que todo aquel que diga lo contrario; pero para mí ha de ser alguien que pueda demostrarme que es superior a mí, pero por mucho y a sí creo que encontraría a la mujer deseada, ya que tendría una persona a mi lado que podría hablar de cualquier tema y leer, y pintar, y crear todo cuanto yo deseo que ella me diga esto tendrías que haberlo de esta manera y te lo digo porque si esto fuese de esta forma lo habrías terminado antes y sería más bonito que es. La inteligencia se estudia, pero se ha de tener dentro de sí, y para eso hay un dicho que dice. No le eches perlas aun cerdo que no saben lo que son. Sigue leyendo

Un dios de barro.

 

¡Un dios, quiero ser un dios, pero no de barro que se derrite con la lluvia! Quien pudiera ser tú dios, para poder convertirme en el signe que llevo dentro de mi; y cuando tú estés dormida volando sobre tus sabanas de encajes yo destaparé tu sabanas y entraré en tu alcoba donde guardas tus secretos más valiosos de tu cuerpo. Levantaré tu camisón de seda, miraré tu cuerpo como duermes y mirando tu figura abrazare tu cuerpo tan suavemente que no te darás cuenta de que estoy a tu lado y te estoy haciendo el amor, creerás que es un sueño y cuando despiertes veras que no era tal sueño, que mi cuerpo ha estado contigo y te he hecho el amor, soy el signe que los dioses usaron para enamorar a las princesas y tu eres para mí eso, una princesa que está volviendo mi mete en la locura y ya no se adonde ir para no verte ya que mi amor es tan grande que si tú me dijeses que no me amas tendrás una hijo que será mi retrato y mi forma de amarte sin que nadie pueda saber quién soy. Júpiter, Net turno, un dios que sea todo poderoso y mi poder entre todos sea el que más amor dio a todas las diosas del Olimpo. Ser un gladiador en la a arena. Morir por ti mil veces, para ser el que más veces te ha amado y ser para ti lo que nadie pudo d ser el amor de toda tu vida de victoriosa y de guerras provocadas, ya que tú belleza es tan grande que nada en este imperio ha dejado el amor tan alto como lo dejo, Elena de Troya. Esparta donde los dioses se aliaron con toda su flota para eliminar a Esparta, dieron sus vidas por una mujer que era tal su belleza que nadie pudo enamorarla solamente yo que soy tu dios puedo ser el único dios que te ha podido ser el que más veces te he amado y nadie dejaré que te busque en este mundo nada más que yo, que siendo tu dios puedo ser para ti el único hombre que te ha podido amar, mares y océanos de las tierras; donde la lucha era toda la eternidad y con tus cabellos rubios llegaste a esta tierra donde tu embrujo fue tan grande que nadie puso los ojos sobre ti, si, ya lo sé que fue Esparta la que se enamoró de ti, pero cara le costó su osadía y pago con su vida el haber estado contigo en su mismo lecho; lloraste por él, ya lo sé, si, mucho lo hiciste, tantas veces que Sigue leyendo