El sueño de un andáluz

El sueño de un andaluz.

Esta historia e una parte de mi vida, que yo le quiero contar. Yo le voy a contar la historia, pero también quiero decirles que esta historia es la primera poesía que yo recite escrita por mí. Nací en una tierra de la baja Andalucía un pueblo llamado Lora del río, allí nací de una familia muy pobre y en mi casa paso una historia que yoles voy a relatar. Yo marche a otras tierras y mi infancia la pasé en mi tierra natal pero por deseo propios marche de mi casa a otra parte de España, y desde allí les contar lo que ocurrió en es tierra. Tenía doce años cuando mi madre enfermó, yo era un niño aunque muy pobre pero si era feliz ente la pobreza de mi casa, en los tiempos que yo les hablo, era sobre los años sesenta. La pobre de mi madre después de haber pasado unos años sufriendo, su cuerpo no pudo más y el destino se la quiso llevar para que terminase de sufrir en esta vida. Fue lo mejor que pudo hacer el destino ya que yo estuve a su lado durmiendo durante mucho tiempo, ella tenía que dormir, si es que se le puede llamar dormir a estar sobre un cama de madera dando gritos de dolor durante toda las noches, y yo a su lado acostado pero sin poder dormir ya que los lamentos de mi pobre madre yo los escuchaba con el corazón encogido sintiendo sus dolores que tenía en sus piernas; en sus piernas tenía unos dolores que la dejaban sin poder moverlas, y se le quedaban paralizadas, esto le había venido de un cáncer de mama, y tras mucha operaciones le sobre vino esta enfermedad que también le fue quitada en una operación que le tuvieron que hacer una noche que los gritos llegaban al cielo y el doctor que estaba de guardia en el hospital en el cual mi madre estaba ingresada; el médico no pudiendo resistirlo más,  y sin permiso de mi padre la opero a vida o muerte, pero dios quiso que de esta saliese, pero detrás de esta le vino otra y a si estuvo hasta que se murió. Ella antes de morir hizo queme llamasen para darme un beso, yo estaba en casa de mis abuelos para que no sufriese tanto al ver a mi madre morir; y por eso estaba fuera de mi humilde casa; fui llamado por parte de mi madre, ella quería despedirse de mí, siendo yo el hijo más pequeño y no deseaba irse de este mundo sin haberme dado un beso a su hijo más chico, según ella yo era su pepillo, y as i me llamaban todos mis familiares. Estando en casa de mis abuelos cuando me llamaron. ¡Pepillo tu madre te llama! Fui corriendo sabiendo que era su final, de mis ojos no brotaban lagrimas era un fuente seca de tanto haber llorado en estos años que ella estuvo a mi lado yo siendo el menor era el que siempre le ayudaba para lo que ella necesitase. Corrí todo cuanto puede y cuando llegue al lado de su cama después de la gran carrera de mi vida porque yo creo que jamás he corrido tan veloz como lo hice este día. Llegue a su lado. Su cara tenía la expresión de la muerte,  la bella cara de mi madre era de mármol blanco, sus ojos estaban cerrados y sus labios azulados y sin poderse mover su cara, era la estampa de una mujer que en su vida lo había dado todo, habiendo luchado por hacer que este mundo sin destinos se la iba a llevar de él. Yo me quede delante de su cuerpo, no sabía qué hacer, esperaba que ella me llamase, y que me mirase por última vez; pero su rostro no se volvió para mí, se quedó mirando al techo; yo al ver que no se movía, me acerque a ella llorando y con mucho miedo le di un beso en su frente. ¡Qué pena sentí dios mío, qué pena al ver que mi madre estaba ya camino del cielo y yo no haber podido hablar con ella antes de su partida! Mi padre que estaba conmigo me tomo por los hombros y me recogió a su lado para que mirase cómo se iba mi madre; esta es la última imagen que tengo de ella, mirando al techo. ¡Qué dolor en mi pecho, yo creo que desde entonces tengo el corazón enfermo, como a si ha sido, y he sido operado pero la enfermedad me viene de esa expresión; de la belleza de mi madre! Huérfano de madre. ¿Sabéis lo que es eso, siendo un niño de doce años y quedarse solo en esta maldita vida? ¡Estoy escribiendo esta verdadera historia y de mis ojos están saliendo dos ríos de lágrimas y no sé cómo puedo detenerlos! De una cosa sí que me acuerdo, es que siempre me refería mi madre, que era que ella me decía que se iba a morir sin haberme dado la carera de bellas artes;  si éramos tan pobres que quién podía estudiar si en aquellos tiempos se pasaba mucha hambre y nadie excepto los adinerados eran los que solamente estudiaban. Pasaron los años y yo por deseos propios me quise marchar de mi querida tierra, allí dejaba lo que más quería y siempre en un rincón de mi alma la tengo presente durante toda mi vida. Estando en tierras lejanas yo, no dejaba de pensar en ella, era mi deseo recordarla cada noche cuando yo intentaba irme a dormí, sentía sus gritos de dolor y me despertaba sobresaltado porque su imagen era tan bella que cada noche la veía en el lado de mi cama la que entonces yo dormía. Los años pasaron y durante un tiempo comencé a escribir mis primeras poesías. La primera que cree era esta y fue tan bella que la recite ante la radio de la ciudad en la cual yo vivía. Al sentirla las personas me decían que les había hecho llorar y que era tan triste que todo aquel que la escuchaba decían lo mismo. Mi deseo no era que las personas llorasen, si no que yo era el que mandaba el llanto a los cielos para que ella donde estuviese me escuchara y que por medio de un sueño me dijese que tenía que hacer para estar con ella a donde estuviese. Fue mi primer grito ante el público y a todo les gusto.                  La historia, si yo quisiese fue mucho más larga su pena y lo que tuvo que pasar, pero con esto queda todo dicho y no quiero cansarles más. Pero quiero que sepan que todo cuanto les he contado es cierto, no he añadido ni una coma más de la cuenta, al contrario he dejado los años anteriores de su estado en la cama en ellos pasamos lo que no tiene fin pero para eso, hay tiempo, para contarlo en otra historia. Ahora les voy relatar la poesía, la cual deseo que les guste de verdad.           El sueño de un andaluz.          ¡Quisiera soñar despierto y vivir en mi mentira, ya que si pienso en lo cierto lloro por mi desdicha!

¡Qué lejana te quedaste tierra del alma mía; por más que yo quiero verte solo te recordaría!

¡Blanca, bonita, graciosa, campera  en tu serranía, bañada por un río fiel, lora del alma mía!

¡Cuántos recuerdos, cuantas  dichas  cuantas tristezas quedaron en ti tierra mía!

Tengo en mi alma guardada, el sonar de una guitarra, el cantar por seguidilla y en mi corazón yo guardo; lo más bello de mi vida, el recuerdo de mi madre que allí mediera la vida.

¡En mi tierra está guardada, donde el frio, ni el calor, nada te da vida mía, ya que yaces bajo el lodo tu cuerpo madre mía!

¡Quisiera ser yo la tierra que te cubre, la manta que te abrigue, la sombra que te tapa tu corazón madre mía!

¡Lloro, y por más que lloro nada es cierto sólo es un recuerdo que quedó tan lejanos que ni si quiera recuerdo tus besos madre mía!

¡`Que lejana estas, que mi corazón cansado no sé si resistirá, la distancia que hay entre tu cuerpo y mi alma, entre la dicha y la pena, entre el llanto y la alegría, que lejos  estas madre mía por más qué yo quiero verte solo te recordaría, tu allí, y yo aquí llorando por mis desdicha!   El forjador de sueños. pintaelsevillano.com

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