El payaso

Camina de lugar en lugar, solo vive cuando separan los carros. De un lugar a donde nadie quiere ver lo que se hace de bajo de la lona. Con una gabardina muy raída, él se va caminado por las calles más oscuras para que nadie lo vea, es un hombre solitario, si lo es, pero hace mucho tiempo era más feliz si, si se le puede decir que era más feliz, es lo que todos comentamos. Dentro del pequeño carro era su casa, y allí vivía con su mujer. Era ella la estrella del circo, si ella era eso la estrella, su nombre estaba escrito en los carteles más lujosos, ella se sentía diosa del cielo ya que ella era la persona que volaba y subía a lo más alto del telón, allí se cogía sus manos a los balcones del cielo, se lanzaba al espacio adonde la cogían por sus manos y ella se sentía común pájaro que sabía volar. En cambio él no era nadie, nadie, pero su vida tampoco era que fuese muy feliz, aunque para él nadie sabía lo que pasaba dentro de ese pequeño carro adonde él y su esposa convivían juntos para que nadie pudiese sopesar cuantos sufrimientos había que pasar, pero él nunca es marcho de su lado, era la forma de no sentir que la vergüenza se apoderase de él. Para qué hay que contar lo que pasaba dentro de ese pequeño mundo, en esta vida lo importante es convivir, y seguir el camino que nos han mandado caminar sea de día o de noche, ellos siempre caminaban de día ya que la noche era para hacer lo que ellos sabían hacer y no tenían otro oficio, ya que para vivir debajo de ese telón hay que ser lo que ellos eran, dos estrellas que cada uno iluminaba su espacio dentro de ese mundo. Mientras él se pintaba su cara, ella lucia su esbelto cuerpo, él la miraba a trabes del pequeño espejo que había sobre su viejo tocador. Se embadurnaba toda su cara, la cual quedaba cubierta de pinturas de colores que nadie podía saber que este hombre era el que caminaba de día por las calles más solitarias de la ciudad donde se había detenido la cabalgata de carros. El día que llegaban a una ciudad la cabalgata recorrían las principales calles de la misma para que se pudiese ver los artistas que trabajaban debajo de la lona y al recorrer las calles hacía el anuncio de su llegada. Música y animales por medio de las avenidas, niños y grandes se detenían en las aceras para verlos pasar. Siempre hay niños que quieren ver a los payasos y a los animales que trabajan sin descanso para hacerlos divertir. ¡Señoras y señores el circo, ha llegado a esta gran ciudad, jamás habrán visto un espectáculo tan maravilloso como el que se representa esta noche en esta ciudad! ¡Vayan y verán o los artistas más famoso de toda la tierra, si van verán que no les miento ya que son los mejores en su puesto y hacen que tanto mayores y pequeños se diviertan con las actuaciones! Una y otra vez se repite la misma ilusión que es representar a sus artistas que se vean por las calles vestidos con todas sus galas puestas sobre sus cuerpos. Escoltados por la gran cantidad de animales que traen consigo el circo, animales de todas las clases, son vistos desde las aceras de la ciudad por gran cantidad de personas que al sentir la música se acercan para ver pasar a la cabalgata. Cada cual con sus pensamientos y él con su cara pintada nadie sabe lo que en su interior lleva acuesta sobre su vida. Pero él lleva su cara cubierta de tanta pintura que los más pequeños que son por los que él sale a si vestido para que puedan verlo pasar. El menos de todos; él no dice nada, sólo se queda mirando a los más pequeños y levantando su mano les dice a dios; los niños al verlo pasar les dicen a sus padres. ¡Yo quiero ver al payaso ese que me ha dicho adiós! ¡Bueno, iremos a verlo no tengas penas, que esta noche lo veras! El pequeño se queda tan contento porque esta noche él vera al payaso que le ha sonreído. Una vez terminado el recorrido por las principales calles de la ciudad se vuelven al lugar donde está situada la gran lona. Grandes y pequeños al verla inmóvil quedan impresionado por la magnitud y grandeza de la lona del circo que ha llegado; para los más pequeños el tamaño del circo es impresionante, sus banderas llegan hasta el cielo, y sus padre los acompañan para que puedan ver lo que esta noche ellos se podrá divertir con los artistas y con los animales. Dentro del pequeño carromato están nuestros artistas, los cuales hace mucho tiempo que no son tan felices como hacen ver a todos. Ella ya no sube al cielo, un día se cayó sobre la redes y después se cayó al suelo, teniendo la mala suerte de que se partió una de sus manos y ya no le había quedado bien para hacer lo que ella sabía hacer mejor que nadie; pero no por eso ella dejo de decir que era la más grande de todas y siempre presumía de ello. En cambio él seguía sumido en su silencio, no decía nada, como si sus palabras se hubiesen terminado, nada tenía que decir, solo la escuchaba, en su interior él se quedaba en silencio mientras ella una vez y otra, le decía lo mismo cada día una cuantas veces, pero él no habría su boca para hacer que de una vez por todas que se callara, pero era de una forma este hombre que para no pelear prefería no decir nada, se quedaban en su interior sus pensamientos y para que su mujer quedase contenta al hacerlo como si fuese una canción que se repite tantas veces que al final te la sabes de memoria. Si a si era nuestro hombre, callado siempre callado en silencio, él se guardaba sus comentarios, mientras ella se daba de ser la mejor de todas, cosa que ya no podía ser, ya que el empresario al ver que ya no se podía subir al cielo busco a otra persona que era mucho más joven que ella y más guapa; coas que no, le sentó nada bien. Ella tenía su secreto y cuando estaba en lo más alto se sentía dichosa al saber que él la esperaba con los brazos abiertos y la recogía dándole un beso en sus labios como si fuese un regalo por lo bien que lo había hecho. Mientras él los miraba desde el suelo donde se hallaba, mientras sus compañeros se burlaban de él. Pero él siempre guardaba su daño en el interior de su corazón. Un día mientras él se pintaba su cara, ella le decía que él no era nadie, y que ella sí que llego a ser la mejor. Seguía en su silencio, no le contestaba, y e so para ella llego un momento que no pudo aguantar más; se puso tan nerviosa que le dijo unas cosa que él se quedo mirándola sin decir nada mientras seguía pintándose la cara. ¿Por qué no me dices nada, te hablo y tu siempre en silencio, eres u?… ¡Él no pudo más y le contesto! ¡Si, no hace falta que me lo digas, soy lo que tú me ibas a decir, no sé hacer otra cosa que el oficio de tengo en esta vida y siempre hago lo mismo pero no tengo por qué avergonzarme de ellos, si, lo soy y me siento feliz, lo que tú no puede resistir al ver que otra te ha quitado a tu compañero de salto! ¿Qué es lo que me quieres decir? ¡Tú ya lo sabes mejor que yo, con pocas palabras basta para que tú comprendas lo que te quiero decir, siempre lo supe, si yo sabía lo tuyo, pero yo me callaba para no hacerte temblar sobre las alturas, y que te pudieses caer como si fue! ¡Yo en mi interior lo supe siempre! ¿Qué tu lo sabías, y que era lo que tu sabias de mi? Hace falta que te lo diga, no es mejor dejarlo para después de esta sección. ¿Ah, quieres que te lo cuente como todo se fue haciendo entre tú y tu gran maestro de los saltos? Ella se quedo en silencio, dejo que su marido se pintara la cara. Pero antes de salir del carro se quedo mirándolo y le dijo. ¡Eres un! ¡Si, interrumpió él y o la dejo terminar la frase, no hace falta que me lo digas, ya lo sé que soy eso pero me siento tan feliz viendo a los más pequeños sonreír que soy el ser más feliz de toda la tierra y no me molesto porque se burlen de mi, cosa que tú te la tenías bien callada, pero las sombras de la noche se habla de todo, y yo, cada vez que salía a caminar sentía las risas de él, si de él; el que te cogía en sus brazos y te daba ese beso por lo bien que lo habías hecho. El silencio se hizo tan grande que ella se marcho y lo dejo que se terminase de pintar. Una vez había terminado, se quedo unos segundos mirándose al espejo y al verse reflejado sobre él, se dijo. Es la última sección que hago espero que sea la mejor de todas. Es lo único que le pido, si a ti te lo digo, nunca he hablado contigo, pero esta vez sí que quiero que me escuches. ¿Con quién estaba hablando el payaso, si esta vez lo voy a nombrar yo, será la última vez que lo nombre porque él me lo había pedido que lo dijese, cuando se marchara al centro de la arena del circo se quedaría solo él y sus niños que para eso se pintaba, y en su interior nadie sabía lo mucho que había sufrido su alma, pero él tenía que irse a un lugar adonde nadie se puede ir? Salió al centro de la arena, estaba el circo lleno hasta la bandera, los niños al verlo salir se pusieron a reír y a cantar la canción que él hacia su entrada, cosa que todos los niños y niñas se sabían y mientras él la cantaba ellos le hacían de coro y repetían sus letras. El se sentía rebosante de alegría, y cuando estuvo en el centro sonó un vals que hiso que se quedase todo el circo en silencio, él se ponía a bailar sólo en medio de aquel grandioso silencio que su público le hizo; él se lo agradeció de tal manera que estaba bailando sobre la arena cuando paso por delante de una niña que estaba sentada sobre una silla de ruedas, y con sus manitas le hacía aplausos; al verla se fue para ella bailando como estaba, le tendió su mano, ella se miro sus piernas, y de sus lindos ojos le salieron dos perlas de cristal que recorrieron toda su linda cara. Su padre se quedó mirando al payaso y le dijo. ¡Marche sé, no ves que ha hecho que mi hija llore por su culpa! Su hija se puso a llorar al ver que él payaso no se iba, se quedo mirándolo y él le seguía tendiendo su mano para que bailase con él, su padre se lanzo sobre él, le dio una gran bofetada al ver que este no se había marchado habiendo se lo pedido su padre. La música se de tubo, todo el mundo guardo silencio al ver que el payaso no se movió de su sitio, y seguía tendiéndole su mano para que aquella niña bailase con él. Se dio media vuelta, le pido a la música que continuase que no había pasado nada. La orquesta haciéndole caso comenzó nuevamente la música del vals. Él nuevamente se dirigió a la pequeña que estaba diciendo que ella no podía bailar con él porque tenía sus piernas invalidas, pero él seguía pidiéndoselo, la pequeña niña; ella sintió que sus piernas tomaban movimiento, que le circulaba su sangre por toda sus venas y que se movían por la fuerza que él ponía sobre sus rodilla y cuando la niña se levantó de su silla todo el mundo se puso de pies, lloraban reían, aplaudían todo menos su padre que se sentía culpable de lo que había hecho con el pobre payaso, y encima él se había salido con las suyas y que su pequeña se levantó y se fue corriendo en busca del payaso y se puso a bailar con él. Cuando el payaso tuvo a la pequeña en sus brazos él se convirtió en un niño como ella, esta al verlo que se había convertido en un niño de la misma estatura que ella se sentía tan feliz que sonreía y lloraba al mismo tiempo y todo el público de pies gritando de alegría y de emoción por lo que estaba pasando sobre aquella lona la que todo el mundo contemplaba y que nadie podría olvidar lo que había ocurrido en la gran lona. Bailaban volaban y cuando es termino la música se detuvieron los dos; le se hizo grande y ella se quedó agarrada sus manos; este se hinco de rodillas y le dio un beso en su frente y sonriendo se marcho al centro del circo. Cuando estuvo en el centro él se saco de su bolsillo una pequeña regadera, vertiendo el agua que contenía se puso a regar una pequeña parte de la arena y este fue el broche final de aquella magnífica actuación de este hombre que le decían el… estando regando la arena del centro se vio salir una pequeña margarita que se fue haciendo grande y muy grande, que crecía y crecía, en la cual cuando se hizo grande él se montó sobre la flor de la preciosa margarita y una vez se subió a ella se hizo tan grande que es fue elevándose hacia el techo del circo y cuando estaba casi debajo de la lona esta se abrió y le dejo paso a la gran margarita que se llevaba al payaso hasta los confines del universo por que él había sufrido tanto que no deseaba otra cosa que irse al cielo; y la pequeña se había curado gracias sus milagrosas manos. Qué hermoso es soñar cuando la inspiración te crea algo bonito dentro de la mente humana. El forjador de sueños pintaelsevillano.com
 
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