El afilador

Una rueda grande él la va empujando lentamente sin prisa porque tiene todo el día para recorrer todas las calles de la cuidad en la que se encuentra. ¿Quién es este hombre, de qué lugar es, quien le enseño este oficio, por qué tiene esta manera de vivir; nadie le espera, vive en las sombras de esta tierra y cuando suena su silbato sabemos que ha llegado el afilador? ¡Nadie sabe el por qué, de estar cada día en un lugar diferente; dónde nadie le conoce! Grita, después de hacer sonar su silbato, las personas que tienen algunas herramientas que no corten, se las llevas y él con su oficio la repara y cuando, ha terminado le pide la cantidad que él cree que le tiene que pagar la persona la cual le ha traído la herramienta para que se la afilase. A si todo el día, paso a paso, recorre toda la ciudad para poder ganarse su comida. Extraño quehacer tiene este hombre. Él está en este mundo sin que nadie le diga adonde camina, es la vida de un señor que no tiene a nadie en este mundo. ¿Yo dría que sí que tiene una familia y que por necesidad ha de recorre toda la tierra? Suena su silbato, el viento hace que el sonido se escuche por todas las calles, sus pasos son lentos, él tiene que empujar esta rueda grande la cual ha de ser pesada ya que en ella tiene que portar cuanto necesita para afilar toda clase de herramientas. ¿Sabemos que hace cuando llega la noche y no ha recogido lo suficiente Para cubrir los gastos de su manutención? ¿De dónde saca para sus necesidades, comer, dormir y poder asearse, el día se ha terminado, él se va a un lugar donde tiene la seguridad de poder comer y dormir, ha ganado lo necesario para su manutención? ¡Como una hoja que se ha caído de un viejo árbol, sus raíces son tan antiguas que sus ancestros eran afiladores también, y él ya no recuerda ni su nombre, solo sabe que es el afilador! Calles llenas de barro, sus huellas se van quedando marcadas por el peso de la rueda, sus pies detrás se quedan un poco separada de las marca de la rueda que tiene que ir empujado para poder sostenerse el mismo. Figura gris, su cuerpo encorvado, su ropa de un color ceniciento, su calzado es unas alpargatas de tiras de cuero, una gorra que le cubre su cabeza, y su cara la tiene cabizbaja porque él sabe que nadie lo conoce, su sombra recorre el espacio y deja tras de sí un reguero de llanto al sentir la soledad de su vida, que pensamientos llenan su dolorida mente, cuando duerme se siente que la ruda de su trabajo lo oprime hasta que el grita en la noche, el dolor que siente es tan agudo que siente como su cuerpo se rompe en mil pedazos, nadie lo puede escuchar, en el silencio de una pequeña habitación se haya este extraño hombre, tiene frío, no tiene mantas para taparse y su dolorido cuerpo se ha de aguantar hasta que llega el nuevo día. Sale el sol, él se levanta, en un viejo y pequeño recipiente tiene una poca de agua para lavarse su cara. ¿Cuántas arrugas tiene su cara, muchas y para poder lavarse ha de contar la sus muchas arrugas que tiene en su rostro? Se ha lavado, o mejor dicho se ha mojado su cara, en una pedazo de trapo se seca su rostro, se mira en el pedazo de espejo que cuelga sobre la pared, cuando se mira y que es lo que ve, muchas penas y llantos de los que él tiene guardado dentro de su dolorido corazón. Un pedazo de pan duro, una bota de vino un pequeño trago él se come su desayuno, paga el coste por haber dormido; cuando sale a la calle, está lloviendo, cosa que no tiene importancia para él, de todas maneras ha de recorrer las calles de otro lugar, la misma canción, el mismo afilador, las mismas caras con diferentes ropas, sin que nadie le pueda decir. ¿Usted es que aquí, no lo conozco, pero su cara me suena de algo? ¡Mí cara, no, creo que usted está confundida, yo no soy de aquí, no tengo lugar de nacimiento, nadie me trajo a este mundo para que yo fuese lo que soy! La mujer se lo queda mirando y ve que sus ojos se encuentran mojados; se queda viendo que su mirad él la aparta de ella, no se atreve a mirarla fijamente, esta avergonzado y no tiene el valor para mirar a la cara de esta mujer. Que es lo que piensa en esos momentos, cuando una mujer se lo ha quedado mirando por que ve que este hombre está solo en la vida, no tiene un lugar para que pueda descansar. Dolor, daño, o pensamientos que hacen que su mente este enredada de tal forma que no le importa el tiempo que haga él tiene su trabajo por hacer, lo hace aunque le cueste tener que aguantar la lluvia que va mojando su cuerpo, las gotas le recorren todo su cuerpo, siente que su ropa esta mojada y nada le hace parar; qué daño tendrá que resistir cuando se encuentre mojado, y su pies encharcados, empujando la vieja rueda que le hace tener que salir estando lloviendo o nevando para él el tiempo no cambia nada, no tiene estaciones, la primavera como el invierno les da lo mismo, nada lo hace detener, las hojas que se caen de los árboles, las pisa y sigue adelante, en ese momento sus huellas no se quedan marcadas, y nadie le dirá. ¿Por qué no se queda en un lugar que no le caiga la lluvia; para él nada es lo mismo, sale el arco iris se cubre el cielo de colores, lo mira y sigue su camino, nada tiene para quedarse en un sitio sin tener que seguir el mismo camino que antaño siguieron sus ancestros? Unos tras otros siguieron la misma brecha, porque se lo dijeron sus antepasados, o tal vez que también llevaron esta misma rueda, la vida y para él se ha hecho como un trabajo que le hace sufrir tanto que no puede comprender por qué ha de estar empujando esta maldita rueda que a cada segundo le va pesando más y va dejando su huella por todos los rincones de este mundo, el tiempo no cuenta para él la vida no es lo que pensaba, nada le ha de detener, en un extraño lugar a donde una mirada le diga que quiere que se quede. Jamás le han dicho por qué no se detiene y se queda a mi lado; palabras que para él no tiene valor, no sabe lo que es querer, y tener un lugar donde estar para siempre; detener su largo caminar por los senderos de este mundo. No tiene noción de lo que se un beso, ninguna mujer se lo ha dado, solo recuerda cuando era un niño que su madre lo besaba, y le decía, tú serás como tus antepasados, estarás solo y nada te ha de detener en la vida, serás una sombra en el camino, como una piedra, como un río que no para de correr, tu dejarás las sombras de los árboles, el frio viento te azotará tu cara, la lluvia te mojará tu cuerpo, pero nada en este mundo te ha de parar, para que tus antepasados se sientan felices al ver que tú les vas siguiendo en tu diario caminar. El sonido de su silbato se une con el cantar de los pájaros, pero tú, te irás y ellos, seguirán cantando. Que es el destino de cada persona, una burbuja de agua, donde te puede meter y nada de lo que pase a tu alrededor a ti no te importe, si puede ser pero esa burbuja se rompe con el viento y te deja sobre la pura realidad y cuando has caído te has de levantar para seguir tu camino. Él eje de la rueda va llorando, pero las lagrimas de sus ojos no engrasan su eje y el chirrido que hace va agrandando su holgura y cada vez se bambolea más, llegará que un día te tanto caminar ella se canse, y se quede tirada en medio de un extraño lugar adonde nadie le pueda ayudar a repara el destrozo ocurrido. ¿Quién en este sitio puede hacer que tú emprendas tu camino, y cómo, si nadie vive en estos lugares de este mundo, solo tú eres la única persona que pasa cada año y silbas con tu silbato de colores, siempre es el mismo sonido por él cual te reconocemos, ya ha llegado, si tenemos una herramienta que nos la has de afilar; esta es la misma canción que durante toda tu vida has escuchado, pero no has querido escuchar la voz de una mujer que te ha dicho que te quedases con ella. ¿Nunca te dijeron que la vida no es todo recorre para no encontrar nada, solo el viento corre sin sentidos, el aire lo sientes tú cuando vas caminando pero nunca es él mismo aire, siempre se va renovando a cada paso quedas él ha cambiado de color? ¿Dime que será de ti cuando, llegues a un lugar donde el camión se corta, y no tienes un camino para seguir tus andares? Serás la sombra de ti la que pueda continuar, tú quedarás enterrado entre estos matorrales que marcaban tu destino; se ha cortado, no hay más caminos para que tú los puedas recorrer. ¿Qué sintió al escuchar estas palabras, se quedó en silencio, no pudo dar un paso más, para qué le ha servido haber recorrido la tierra durante toda su vida si al final está sólo y nadie le llorará, aquí se quedará su cuerpo y, solo como una piedra, la que marcará el lugar adonde están sus restos? ¿Fue, su madre la que le dijo que sería como sus ancestros, de que le sirvieron si por mucho caminar no se llega ante al lugar de origen, ni las sombras de su pasado han dejado nada para que se pueda a prender de este hombre? Siempre recorriendo los caminos y si ha dejado huellas el viento las borró; para qué le sirvió el haber estado en tantos lugares si no ha dejado su semilla para que la pudiesen recordar. Nada es lo que parece ser, todo cambia de color, el viento unas veces viene de cara y otras por la espalda te recorre todo tu cuerpo. Tú eres lo que has sido durante toda tu vida, nada te hizo cambiar de parecer, ahora que estas ante la tumba que piensas de ti. ¿Has dejado detrás algo que merezca la pena de ir en su busca, no, entonces para que has vivido, si nadie te recordará en tu pasado, si tú eras como tus antepasados; para qué viniste a este mundo? El forjador de sueños.
 
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