Cárcel de cristal

¡Golondrina! ¿Estás cansada que te has posado en mis rejas, o es que vuelas alborotada en busca de tu pareja? ¡Cierra toda puertas y ventanas para que yo no vea la Cárcel en la cual me hayo! Quiero salir si, déjame que salga. Son mis rejas las pestañas de tus ojos, si, las pestañas son las rejas que me tienen prisionero en este mundo que yo vivo, para ser el hombre que está preso en esta cárcel de cristal. Quisiera ser la golondrina que vuela libremente por los vientos de la libertad. ¡Oye golondrina hermosa, tú que estas libre y con brío! ¿Quieres llevarle a una princesa llorosa un beso de parte mía; no le digas que he llorado, no le digas que estoy triste, dile que cuando tú me viste era feliz como el aire y libre como el viento díselo golondrina hermosa? Sácame te lo suplico, quiero salir de una vez y posarme en tus labios para darte un beso de amor, que estoy entre tus pestañas las que no me dejan salir de esta cárcel, quiero besarte, y decirte que te quiero, no ves que me estas dejando ciego de tanto llorar por ti. En la oscuridad de la noche la golondrina está volando en la celda del prisionero; este la coge en sus manos y con todo su cariño le da un beso en su lindo pico, ella al sentir el beso; le canta para que no tenga sufrimientos al estar encerrado durante largo tiempo. ¡No me llores prisionero, yo, te puedo ayudar, para que se cumplan tus deseos y puedas salir de aquí! ¿Cómo, tú que eres un ave del cielo, me puedes ayudar; a un preso en esta cárcel en la cual me tienen prisionero y no puedo mover mi cuerpo ya que los pies los tengo amarados con cadenas y las argollas están haciéndome unas heridas que ya no puedo ponerme de pies? ¡Tú, preciosa golondrina, que con tu trinar alegras esta triste celda donde llevo tanto tiempo que no sé cuando es de día ni cuando es de noche, tú puedes ayudarme! ¿Cómo dímelo por dios, dime qué puedo hacer para que me des esa libertad de la que tú me hablas? Cruzarás ríos y valles, y allí donde se pone el sol que se une a la eternidad, allí la hallarás llorando y dándole este pañuelo ella sabrá que la quiero y yo esperando me muero sin sentir las campanas de la libertad. Cuando sea de día haré lo que haga falta para romper estas rejas, si estas rejas que son las que me imposibilitan para que yo pueda salir de esta maldita prisión. ¡Tú golondrina hermosa, tú que estas libre y con brío, por qué no subes al cielo y ves a ella, y le dices que la quiero, por mucho tiempo que pase, yo la seguiré queriendo! ¡Estoy encerrado, si encerrado, por un amor que no puedo ver! ¡Esta mujer que es la dueña de sus pestañas es la que me tiene en esta prisión, es la mujer más bella que he podido conocer, ella es la dueña, si, la dueña de este amor que me tiene prisionero, son sus ojos dos lagos de agua azules, que no se la profundidad que puedan tener, pero, meda miedo entrar para ver adonde llegan! Aguas claras y profundas, estos lagos están tan quietos que no pestañean para que yo no pueda salir de esta prisión. ¡Déjame que salga, sólo quiero darte un beso, déjame, solo te pido que me des un beso y si no, ven y tú me lo das! Tengo en mis manos un pequeño pañuelo que esta mojado del llanto de mis ojos, ya no sé adónde echar mis lagrimas, en un trozo de cristal las voy echando, ya se van derramando al no caber ni una más, el suelo esta chorreando, un río sale de mí al no poderlas contener, que llanto no tendré, que me están haciendo heridas por mi cara, dos ríos se han formado en mi arrugada piel. La golondrina voló, se posó sobre las rejas, miró al prisionero y lloro; de sus pequeños ojitos salieron dos perlas de cristal para que él las guardase para cuando ella volviese del recado que le había pedido que le hiciese, para que él supiera que había estado con ella, y que ella está en el lugar donde se une el cielo con la eternidad. ¿A dónde te vas golondrina, si tú me dejas que será de mi en esta celda tan oscura? Llorare tu marcha, te estaré esperando con mi corazón abierto y derramando mi llanto en este vaso de cristal? Cada día que pase estaré soñando que he tenido la libertad que esperaba, pero esta mujer que me tiene encarcelado no quiere abrir para que yo pueda estar su lado para ser el esclavo de ella, y estoy dispuesto hacerlo para que pueda estar par siempre en esta cárcel. Pasó tanto tiempo que el pobre encarcelado perdió toda noción del tiempo y la golondrina volvió a la celda del prisionero y cuando lo vio amarrado a sus cadenas le dio un beso con su lindo pico en la frente ya que él estaba encogido y sentado con las cadenas que tenía en sus pies. Su mirada puesta en el frio suelo donde el llanto había hecho un pequeño río que salía de su celda para que esta mujer que encerrado lo tenia se diese cuenta que este hombre no buscaba a nadie en este mundo, sino que él llanto era para su carcelera y no había forma que ella se ablandase y le diera el cariño que él le estaba suplicando con su llano en silencio. ¡`Nadie se acuerda de mi, nadie, que puedo hacer con mi silencio, el llanto no le hace nada, mis suplicas no las responde, que más quiere de mi, soy su prisionero estoy dentro de sus ojos y veo lo que la me deja ver, y si yo le pido que me de lo que tanto deseo esta me tiene encerrado y no me deja que yo grite para pedirle perdón! ¿Perdón por qué, por qué le tengo que pedir perdón si nada he hecho en mi vida; sólo ser el hombre que camina detrás de ella y en cada rincón de las calles yo me escondo para que no pueda verme? Soy como una hoja de un árbol que le ha llegado el otoño, el frio cubre las montañas y la nieve baña de blanco sus colinas más altas y a mí me pasa lo mismo que a esas colinas; mis cabellos se están poniendo nevados del tiempo que llevo encerrado en esta maldita prisión. Puede haber mujeres con este corazón tan duro. Si lo hubiese sabido que tendría que haber hecho, no sabía adónde me metía cuándo la vi, quede enamorado de ella, no supe que hacer y seguí sus pasos, y ya ves adonde estoy, dentro de sus ojos los que al mirarme me dieron una sensación que a la primera vista ella me dijo. ¡Sígueme, la seguí y detrás como si fuese un perro estuve durante muchos años siendo su esclavo, cuando ella lo deseaba yo era su amante, cada vez que estábamos sobre su cama yo pensaba que prefería morir antes que abandonar a esta bella mujer, pero ya veis adonde estoy encerrado! Las cadena de mi prisión están podridas del llanto de mis ojos, no sé cuánto tiempo me queda para que un día ella me de la libertad; y yo pueda salir de sus pestañas. Tan largo era el camino por recorrer que no sé cuando podía llegar la bella golondrina; ella volaba aras de suelo como hacen ella cuando llega la primavera se lanzan en raudo vuelo y tocando con sus alas el frio suelo, hasta llegar a donde está la princesa que espera con su amor el regreso del prisionero; él la mando, ella se fue, y sólo quedó en cerrado en sus triste pensamientos. Sonaron las campanas y el vuelo se detuvo; pero al ver que no era por él ella continuo su largo caminar por los campos de la distancia, nada pudo ver ya que le tiempo le había traicionado con llegar el invierno antes de tiempo; con el frio y la nieve se le quedaron sus alas heladas y se tuvo que detener en un pequeño bosque que había en una de las bellas praderas. ¿Cuánto tiempo tendré que esperar para cumplir mi promesa? La nieve cubrió el suelo, su cuerpo quedo helado del frio reinante en aquellos campos, la pobre golondrina pensaba, como podía llegar hasta el lugar adónde se hallaba la princesa del prisionero; para darle su pañuelo a dónde él echaba sus lagrimas, las cuales al haber llenado su pequeño pañuelo las dejaba caer sobre el frio suelo; estas al recibir sus gotas ya no podía contener su llanto, esperando que el amor que la tenía encerrada se hiciese tierno para dejarlo salir y darle los besos que él le había prometido, pero el corazón de lagunas mujeres es tan duro que ni por mucho que llores este, no se ablanda por nada. Pensar que un hombre que va detrás de una mujer se pueda hallar como si fuese la sombra de ella, que no sabe si es de día ni de noche es capaz de ir como si fuese un sueño mágico que le atrae hacia su bello cuerpo. Pena pero una pena que no nos damos cuenta hasta que no ha pasado el tiempo, luego al estar encerrado, pensamos por qué, hemos estado detrás de esta mujer si ella no me ha llegado a querer, entonces dirás si no me has querido para qué me has dicho ven detrás de mí y tendrás lo que deseas, yo te lo daré todo. ¿Qué fue lo que ella me dio, solo sufrimientos y lagrimas, y eso fue todo; su cuerpo sí, sí me lo dio, pero para qué; era tener a una diosa haciendo el amor por hacerlo y cuando yo había llegado al extremo de mi deseos, ella sin decirme nada se bajaba de la cama, se levantaba; yo si tener fuerzas para nada me encontraba sobre sus sabanas tendido; cuando ella estaba nuevamente arreglada, me cogía de mi mano y me encerraba nueva mente, esta era mi vida, para qué me enamore de ella. Yo que decía que con su deseo era para mí lo más importante; pero ella al tener este corazón tan duro nunca me dio lo que tanto le pedí, su amor, su cuerpo, sus besos, sus pechos que eran de escamas como si ella fuese un pez, tenía la piel y mis manos se resbalaban sobre su cuerpo, tenía su mirada puesta en mí y mi cuerpo temblaba al hacer el amor con ella, que fue lo que ella me dio, solo con sus ojos ellos fueron los que hicieron que yo fuese su sombra durante todo este tiempo que he estado encerrado bajo la mirada de sus ojos traicioneros. ¿Cómo somos los hombres? Somos un compuesto de carne y de huesos; no pensamos que para encontrar un amor verdadero hay que remover cielo y tierra, y no lo encontramos en la vida, hasta que aparece una mujer que de verdad se enamora de nosotros, pero siempre esteremos solos, ya que para que una mujer te ame con todas sus fuerzas hay que saber cómo será, y nada te puede decir que ella es la mujer perfecta; perfecto no hay nadie, pero sí que ella se podría colocar en el centro de la balanza, a si, nunca se desequilibraría para ningún lado, a si siempre estaría centrado el mundo. La mujer es el centro del universo; si ella se pone hacia un lado se vuelca el mundo y si ella lo desea sabiendo que es la pieza que hace que este mundo se quede equilibrado se necesita que ella se ponga en el centro de este mundo, a si podríamos conocer a nuestras mujeres, y ella lo mismo que nosotros, pero siempre hay una gran parte de ella que saben que no somos nada sin ellas y sin tener ese cuerpo de Dios, él le dio para que pudiesen hacer de nosotros lo que ellas deseen. El forjador de sueños. pintaelsevillano.com
 
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