Día del lago azul 8 de marzo de este mundo

Día del lago azul. 8 de Marzo de este mundo.

Miro alrededor mi, todo es agua, todo es mentira. En la soledad de los sueños veo las profundas aguas de mí ser, el color de las olas, el trinar de los pájaros, el canto de las hojas al ser mecidas por el viento, la luz de la lejanía, la distancia de tu boca, el sabor de tus labios cuando tú me tocas.

Tiro una piedra sobre mi propio lago, rebota, salpica mi propia sangre, me hace heridas que no puedo curar, veo como corre la sangre por la piel que tú un día creaste para mí. Hoy es tu día, tú eres la responsable de mi ser; tú bien sabes que yo no te pedí que me dieses la vida, que me amantases con la leche de tus pechos, esos pechos que me hicieron tal como soy. Mujer, madre, esposa, amante, compañera, colchón donde descansa mi vida. Latir bajo un mundo incierto, donde tus ojos me dicen que cada vez que despierto, tú estarás a mi lado cada amanecer, me das un beso tan dulce que es el mismo cada vez que amanece. ¿Tú sientes dentro de ti que naciste para ser la mujer? La naturaleza, es un prodigio y sabia, cada ser nacimos para una determinada misión en este lago azul. Tú, diosa de los sueños, madre de todos los hombres que  tú pariste, que tú amamantaste, lo protegiste, lo hiciste tal como tú deseabas que fusemos; hoy somos el trozo de agua que llevamos dentro de los fetos que una vez dejaste sobre esta tierra la cual es la orilla de tu propio lago. ¡Sirena, mujer, madre!

Cuando dejaste caer mi cuerpo ensangrentado por tus entrepiernas al grito del dolor que te produje, recogiste mi llanto, besaste mi piel, entre tus pechos un pequeño trozo de agua mojaba tus labios al besarme tiernamente, a la orilla de tu propio lago,  lo limpiaste, entonces eras tú la diosa de este mundo. ¿Hoy te crees que son los hombres los que mandan en ti, por sus fuerzas, por su inteligencia? ¡No, eres tú y sigues siendo tú, la que mandas la que no tienes por qué sentirte menos que nadie en esta tierra, naciste para ser la dueña y lo eres! ¿Qué has sentido cuando has parido lo que tanto amas, esa niña, eses hijo, en el que tú ves que es parte de ti, la que siendo tú la que nos has creado? El hombre que engendró su simiente en ti, solo fue el labrador que pone la semilla sobre la tierra y desea que germine; eso es todo lo que somos. Campesinos que durante nuestra vida hacemos el trabajo de labrar la tierra y nuestra misión es ser todo cuanto tú desees que seamos. ¿Tú te sientes desprotegida, desamparada, discriminada, herida, quien como tú siendo la dueña de todos los seres del lago de tus sueños; cómo puedes pensar que teniendo el poder sobre todas las cosas piensas que te pueden dominar con tan solo un beso de tu propia piel? ¡Déjame bañarme en ti, déjame esconderme en las profundidades de tus aguas, entre los pechos de tu cuerpo, entre los risos de tus cabellos endrinos, déjame ser la ola que te salpique, que moje tus entrañas con mis labios, déjame madre ser parte de ti! Cuando la naturaleza te dio la vida, te cubrió de dulzura, dio en ti ese amor que tienes al ser madre, no pensó que un día algún  hombre podía castigarte con tu propia mano, no, esos no. Tú tienes lo que cada hombre necesita, tu cuerpo, tus senos, el lugar donde germinan las olas del lago de tu boca, dáselo pero con medida, no le des el mando, tu eres la que le tienes que decir esto es tuyo y esto es mío, solamente soy la hembra de te parió. ¡Dame un me gusta el forjador de sueños! Soy la pluma que moja sobre el tintero de tus aguas. José Rodríguez Gómez. El forjador de sueños

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