mírate al espejo

¿Te ves bonita? ¡Si, pues si, lo eras, ahora ha pasado tu tiempo, que lastima, con lo bella que tú eras y ya ves como estas sin que nadie te diga halagos, sin que te escriban versos, sin que nadie se acuerde de ti, los tiempos hacen de cada uno de nosotros un libro que se va escribiendo cada día! Yo te miro y siento por mi cuerpo el daño que ha pasado en tu vida, los cambios que puedo ver con solo mirarte, no hace falta que te mires al espejo, tu cara tiene unas arrugas que te das cuenta cuando de tus lindos ojos salen un río de agua cristalina, al resbalar por tu piel se va deteniendo encada una de ellas ,y tú sientes que se agolpan sobre tú piel ya marchitada, piensas que por mirarte al espejo tú te ves siempre joven; tú misma al verte te crees que la juventud la tienes sobre tu lindo cuerpo. ¡Te está engañando el espejo ya que él se ríe al verte; y si fuese yo también se reiría de mi, pero no nos damos cuenta de que los años pasan, y el mirarte no te puede arreglar las escamas de una sirena que nadaba por los mares, que pena sentimos al ser una persona que ya tiene años! Nuestro cerebro es una máquina que nos dice que somos de una forma que pensamos que la juventud está siempre en nuestro cuerpo. Recuerdo cuando paseábamos por el parque, que todos los jóvenes te miraban encantados, te veían que eras una diosa, que tus encantos quien pudiese tenerlos para poder darte un beso en tus labios, esos labios tan rojos que parecían dos rosas encarnadas y puestas a propósito sobre tu linda boca, tus maneras de caminar hacía que los hombre se volviesen para verte como ibas moviendo tu cintura, tu cuerpo tenía el garbo que tienen las muñecas de cristal, para mi tenerte cogida de tu cintura era una sensación maravillosa al sentir como se bamboleabas tu cuerpo, que maravillosa sensación y mis manos se tenían que cogerte fuertemente para que no se me escapara tun vendito cuerpo; te recuerdo como si hubiese sido ayer, te miraba a tus ojos, en ellos podía ver el mar con sus olas embravecidas, tu perfumado cuerpo era como tener te junto a un rosal de flores perfumadas, tus cabellos eran la noche y su brillo parecían las alas de un cuervo, de negro que era pasaba al azulado del brillo que resplandecía. ¡Qué hermosura de mujer! ¡Maldigo la vida, si, la mal digo porque no hay derecho que una rosa como tú se valla arrugando con el paso de los días y que no puedas tener el mismo garbo, y que tu piel no se valla arrugando, yo la maldigo ya que siento que mi corazón se va marchitando al mismo tiempo que tú pierdes las cosas tan bellas que tú tenías para mí! Hoy te miras tú te ves aun bonita, si lo piensas, pero no es cierto mi vida, ya se acabaron los sueños para nosotros, te das cuenta de que la vida ha pasado tan rápida que se fueron los años sin darnos cuenta. Recuerdo el primer beso, si lo recuerdo, te cogí de tu cintura, estreché tu bello cuerpo al mío, y al sentir que tu cintura estaba fuertemente arrimada a mi cuerpo la locura fue tal que no pude contenme y la bella sensación al tenerte junto a mí que mis labios se acercaron a los tuyos, se juntaron de tal forma que durante unos minutos que duró el primer beso, para mí era estar en las nubes y tú a mi lado vestida de ángel; si, vida mía te recuerdo y por eso ahora lloro, al verte mira en el espejo de nuestra habitación. Esa habitación que nos hizo ser tan felices a los dos, los recuerdos pasaron al baúl de los sueños, donde se guarda toda una vida, que tendrá ese baúl que le cabe todo, si todo cuanto ha pasado en nuestra vida. ¡Será muy grade pienso yo, porque en esta vida han pasado tantas cosas que para llenar un lugar adonde se guardan los sueños ha de ser muy grande para que pueda caber los sueños y los hechos ya que durante toda una vida quepan en ese lugar! ¡Soñar no cuesta nada, pensar tampoco, vivir ya es tener en nuestras manos los sueños de otra persona que ha vivido junto a ti, y los recuerdo tan bellos que vivimos juntos! Todo no se pude borrar a si como así, la vida no es un cuadro colgado de una vieja pared. El eco de las sonrisas queda entre las paredes de nuestra habitación, el perfume de tu cuerpo está pegado a las sabanas de sedas que tú ponías en nuestra cama, en la cual aun queda el sudor de nuestra piel, el cual ha penetrado en los hilos de la de los sueños, y para mí no se ha marcha do nada, todo está igual que cuando teníamos cuarenta años menos; si toda una vida, pero la vida se guarda dentro de un lugar que está en nuestro corazón, y nadie puede borra lo que durante tantos años ha ocurrido en nuestras vidas. ¡Vístete mi amor! ¿Quieres que demos un paseo, si un paseo por el parque, veremos los árboles con sus hojas verdes como el mar, su pájaros cantando, yo sé donde tiene su nido el ruiseñor, el que canta cada vez que nos ve bajo la sombra del sauce, si ese es nuestro pájaro preferido, que su canto es un trinar de flores silvestres, una cascada de aguas turbulentas, veremos la fuente con su caños de cristal, las flores toman la humedad de sus aguas cuando rebosa de su caudal, veremos pasar otras parejas de jóvenes que también están admirado por las flores que hay en nuestro parque? Mientras tú te viste yo te voy contando cosas que pasaremos hoy en nuestro paseo. Ponte el vestido azul ese me gusta porque te hace una silueta tan bella que deseo tenerte a mi lado y que los demás se sientan con envidia al ver que mujer más bella llevo con migo. ¡Si te puedes poner los zapatos de charol, yo se que a ti te gustan los tacones altos, y a mí también me gusta que andes con ellos, porque cada pisada es un bamboleo de tu bella cintura, si hace un día espléndido, te has de llevar la sombrilla para que el sol no queme tu cara, también te pones en tus cabellos la rosa que yo te regale, sabes tú que es muy bonita y te hace juego con el vestido azul! Cuando tu estés vestida yo me vestiré des pues que tú, tú sabes que yo en pocos minutos estoy vestido, y mientras tú me cuentas cosa de lo que te ha pasado en estos días. Me voy a poner el traje de las fiesta, des pues del paseo nos iremos al salón de baile, allí demostraremos la clase de bailar que tenemos los dos. ¡Si me pondré esa camisa, gracias mi mor por darme la camisa que más me gusta! Ah y también esa palomita, que cada vez que me la pongo tú estás enamorada de mí, me siento tan feliz a tu lado que no pasan los días por nosotros, tú sabes que llevamos muchos años juntos pero nuestra juventud no se ha movido nada desde que estamos casados. ¿Cuánto hace me preguntas cuantos años hace? ¡Pocos años hace mi amor, si todavía recuerdo el sonido de aquella balada de trompeta que nos dedico nuestro gran amigo de la orquesta! Cada vez que nos veía bailar nos dedicaba esa misma melodía era tan dulce de aquella balada hacia llorar al la misma trompeta, ya que sus quejidos hacían estremecer nuestros. Sus quejidos eran tan dulces que se clavaban en nuestro corazón y nos arrimábamos cada vez que nos dedicaba su encantadora melodía. ¿Ha cogido tu bolso, para que puedas llevar tus cosas y tu pañuelo de encajes?, también te cabe tu pequeño espejo, en el cual te miras para retocarte tus mejilla y darte los coloretes para tu sonrosada piel. ¡Qué bella estas, seremos como todos los días que vamos al baile la pareja más elegante de todo el salón! ¿Estás vestida, entonces nos vamos, cógete de mi brazo mi amor que nos vamos al parque? Salimos de la habitación en su tocador quedaron las cremas los pinceles, su sonrisa perdida en la distancia, su reflejo y su linda cara que ella siempre veía cada vez que se miraba en su espejo del tiempo. Salimos de paseo lentamente, sus pasos no eran los de antaño, paseamos por el salón, por el comedor y por los pasillos de la casa, una vez que habíamos paseado por el parque ella se encontraba cansada, y cogida de mi brazo nos volvimos a casa sin haber salido de ella pero para ella fue un largo y divertido paseo por las calles de nuestra ciudad. ¿Te ha gustado el paseo por el parque? Si mi amor te ha gustado, a mi también. Se sentó en su silla de ruedas y yo le fui empujando hasta nuestra habitación porque ya estaba cansada de pasear. Miro su cara, la tiene arrugada, pero su leve sonrisa me hace sentir en ella que le tiempo no ha pasado y somos jóvenes toda vía. Después de haber paseado, la a yudo a quitarse su ropa, todos son dolores, sus movimientos son lentos, sus articulaciones están dañadas de los años que tenemos, su mirada se queda perdida en la distancia y su sonrisa es una mueca de sus lindos labios que ya no tiene la frescura de hace muchos años, pero sigue siendo linos a pesar de sus años, si tienen muchas arrugas, ya no se los pinta para no llenarse el vertido de carmín. La levanto de la silla, y con mucho cuidado la tumbo sobre nuestra cama, todo es un alarido, le duelen todas su articulaciones, se siente mayor no por sus años como ella me dice, sino que está cansada de estar en esta vida; y yo le digo que no tenemos prisa para irnos de aquí, tiempo habrá para eso, y después cuando no estemos los pájaros seguirán cantando. Des pues de acostarla me siento en el salón reclino mi cabeza sobre mis rodilla, y lloro amargamente al pensar que el tiempo no tiene perdón por haber hecho esta vida de esta forma, ya que al pasar lo días nos vamos transformando en viejas macetas, que sus raíce están podridas y nuestras hojas ya no relucen en la oscuridad, y cuando el sol sale él ve que ya no estamos en este mundo sino envuelto un una espesa nube de colores que nos envuelve entre las tinieblas. Se marcho el perfume, ya no queda nada de lo que fuimos, solo estamos esperando que el viento nos lleve muy lejos de esta vida donde se vive, si, se vive pero los que pueden vivir son esa juventud que es la pura vida tal como os la cuento porque en ella sí que se siente el perfume de las rosas y el sonido de la fuente donde cantan los ruiseñores y al llegar la mañana con sus trinos. Se oye el sonido de una trompeta lejana su música es la balad de una trompeta, que con sus quejidos de su metal recuerda viejos tiempos que para mí son hecho de una me lo día que hace llora mis sentimientos ya perdido por lo sueños que pasaron a mejores días. Ella está dormida, yo cansado del paseo, y en el sillón de mis sueños me siento tan viejo que no quiero mirarme al espejo porque cada vez que lo hago él serie de mi, y para no verle la cara que pone al mirarme no lo hago y para peinarme los pocos pelos que me quedan lo hago delante de una pared que se pueda ver mis sombra y allí me peino. Un beso para todos de mi parte, y les pido que aunque seamos viejos hay que mirarse al espejo que él nos dice viejos pues será cierto pero por eso no hay que echarle cuenta, pero si él te dice que eres un viejo, tú le contesta más viejo eres tú. El forjador de sueños.
 
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