Las heridas del alma


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El Forjador de Sueños5c1 51manuog0iinfetd  · Las heridas del almaTenemos alma: sí, la tenemos, y lo que no te puedo decir es adonde se halla.Cuando estamos en silencio podemos escucharla y sentir su palpitar. Cerca del corazón hay un pequeño rinconcito que es el lugar adonde podemos decir que es su guarida. Palabras lejanas y sin querer ofender se siente herida por los hechos que nos acompañan cada día en este mundo. Amar de mentira, ser alguien que no quiso con su corazón y decir cuánto he vivido sin haberlo hecho.Había una vez una mujer que en vez de amar odiaba con todas sus fuerzas al hombre que la quería con locura. Ciego por ella, cada día la buscaba, se la que daba mirando y ella sin hacerle caso. Este hombre lloraba desconsoladamente y se preguntaba. Por qué querré yo tanto a esta mujer si ella no me quiere a mí.Perdió su alma, si él la perdió por ella. Tanto la quería que un día al ver que por mucho que le dijese que la amaba ella le contestó, que no era su hombre y que por mucho que la amase nunca sería para él. Ese día lloro ante ella, suplico, le dio todo cuanto poseía y solo quería ser para ella y la amaría para el resto de su vida. Lo que son las cosas del amor. Yo te quiero y tú me odias. Viendo que dios no le daba el amor de esa mujer; se encomendó al demonio y este escucho sus suplicas.Será tuya le dijo: pero a cambio tú me darás tu almaTan grande era su amor que acepto la oferta del mismo Satanás. Pasaron unos días y ella se enamoró de él. La felicidad se completó con unos hijos. Tres por cierto fueron los que nacieron de este matrimonio. Él daba su vida por ellos, ella solamente deseaba salir y arreglarse cada día mucho más y así fueron pasando los años hasta que él no pudo más y decidió divorciarse. Un cuerpo sin alma, caminar sin sentido, ver pasar los años hasta que por su vejez quedo en el olvido.Toda una vida trabajando, luchando cada segundo así su vida y recibiendo el castigo de quedarse sin nada que lo cubriese, su cuerpo al desnudo y su piel herida de muerte por haberse enamorado de la mujer que sería su calvario. Cuantas cosas hacemos los hombres. Cuantos errores cometemos, comemos con los ojos y besamos sin saber que sabor ese más bello y teniéndolo presente besamos sin saber saborear las mieles del amor que nos da la vida. Han pasado los años y después de haber cometido tantos errores no sabemos el porqué de las cosas que nos han pasado en nuestra juventud. Hoy es tarde ya para arrepentirte, y cuando pasan los años y te ves que tu sombra te sigue pero que no tienes luz para decir que puedes caminar sin tener un bastón con el que apoyarte para no caer. Arrastras los pies por el camino que tú mismo elegiste.Te sientes vacío, hasta la sombra de tu cuerpo no te acompaña está separada de ti, y encima se burla y se ríe al verte que no tienes alma donde recordar los años que nunca viviste. Lo que yo te cuento es algo que yo en persona he vivido, y también vendí mi alma al mejor postor. Cuánto me arrepiento el haberlo hecho, y hoy en día soy la sombra de ese mísero hombre que se enamoró de una mujer. De la cual no quiero recordar su nombre, pero el castigo para mi es que no quiero hacerlo y sin querer la quiero olvidar. Los pies están tan cansados y herido los tengo de caminar por senderos vacíos sin una sombra que cubra mi desgraciado cuerpo. Vender parte de ti es tirar al olvido cuando lo único que te queda es la vejez de una vida. Escucho las campanas de la torre, no suenan para mi sino para otro que anteriormente se fue y también le paso lo mismo.En mi largo caminar vi una fuente de cristal. Estaba tan cansado de recorrer el camino, que arrastrándome llegue hasta sus pies.Hincado de rodilla le pedí agua, la fuente lloraba al verme en el estado que estaba, de sus caños de plata bebí para saciar mi sed. El agua que medio era amargo como la hiel. No tenía otra cosa y el sabor no me importó, sino que para seguir el camino tuve que hacerlo, y a si proseguir hasta el destino que nos aguarda el al habernos equivocado.Camino encorvado, mi corazón resiste hasta que el último suspiro sea para mí la bendición por el mal cometido en mi juventud. Se hace camino al andar y tras de ti vas dejando una huella que jamás se borrará de tu mente. Antes de vender mi alma tenía que haber vendido mis ojos a si no hubiese visto cuanto vieron la luz de mi alma. El forjador de sueños José Rodríguez GómezEl sevillano.

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