Ochenta y dos años 1936

Y no hay manera.

¿Quiénes somos?

Un golpe de estado: hace ya muchos años y el rescoldo sigue vivo; y no se termina de apagar. Les pasa lo mismo que ocurre en los campos españoles. Se queman y hay que mandar un montón de bomberos para intentar apagar dichos fuegos y casi todos son intencionados.

¡Basta ya: hace mucho tiempo que terminó dicha guerra y no hay manera de que podamos ser como todos los estados europeos, no, nosotros no, tenemos que dar la nota!

Si a esas personas que siguen queriendo levantar a ese dictador; seguramente comenzaríamos otra guerra, en el mismo lugar y con  las mismas personas.

¿No os da vergüenza querer hacer un nuevo río que fluya por las calles de nuestra tierra?

No hubo bastante, o tal vez no se hizo bastante sangre para querer levantar y crear otra.

No hay nación en el mundo que tenga un mausoleo que se le ofrezcan flores al dictador. Donde se ha visto tal cosa. Que no; que no hay manera de ser ni de saber cuántas clase de personas vivimos bajo el mimo techo.

Si a cada uno de esos que se levantan y alzan el brazo cantando la cara al sol. Le diésemos una pistola; esos tipos harían una masacre sin que el resto podamos hacer algo para detenerlos.

¡No, no hay manera de exterminar esa lacra, son asesinos a sueldo y siguen siéndolo y estos nunca se terminara en esta nuestra tierra ya que estamos muy mezclados con otra sangre que dejaron los que eran dueño de nuestro territorio!

¿Moros?  Puede ser: porque no hay manera de comprender a esas personas. No se crean que es solamente le pueblo, no, son los mismos que están en el gobierno;  ellos son los que alientan a estas personas que de conocimiento creo que tienen poco y, a si se les puede hacer como hacen con los jugaditas.

Levantar nuevas ascuas de un rescoldo que nunca se ha terminado de apagar. ¿Es que no hay agua suficiente para exterminar este fuego que arde dentro de esos corazones que nunca dejaron de sentirse dominantes y hoy no están en ese bando y quieren volver de nuevo a encender el fuego de la guerra?

¿Cómo os tengo que llamar, díganmelo ustedes mismos? Soy tan viejo como muchos de ustedes y, que no estuvimos en esa maldita guerra; ustedes seguramente tampoco; pero no, hay  que darles de comer a tantos sin sinvergüenzas que no se conforman con estar en segundo plano. Quieren estar delante y, si no, hay que encender el fuego por culpa de un muerto… que lastima que no murió en la guerra, no, este estuvo mandando y haciendo lo que él le daba la gana y ahora hay que despertar el esqueleto que a tantos os dio de comer.

Por lo tanto: ¿Somos casi moros, o somos egipcios?

Esos que tienen sus pirámides y veneran el esqueleto de sus faraones, los que les daban palos para crear sus monumentos y encima les adoran y siguen adorándoles estamos en su tierra o esta es nuestra. Somos muy diferentes, creo yo, todos esos que siguen en pie de guerra para fomentar el problema de estos que se esconden tras sus siglas y solamente buscan el conflicto entre hermanos.

¿Más sangre por las calles, más, aun queréis otra desgracia para nuestro pueblo, no penáis que ya hubo bastante para que lo recordemos durante toda nuestra vida; aun más?

Miles de esqueletos refugian al dictador, él como si fuese un faraón esta tumbado en el centro de ese lugar.

Le falta los abalorios que le daban a los faraones y estaríamos pensando que se ha cambiado el lugar; pero no las gentes que le siguen adorando.

Mejor sería que terminara esta nueva película. ¿O es real, que nunca se terminó y estamos en una nueva batalla en medio de los campos sembrados de trigo y sin necesidad de que nadie pase hambre?

¡Faltan hombres: si, creo que faltan muchos hombres que tenga la mente limpia, que no quieran ser esos faraones que nunca dejaron el poder y ser una parte de ese pueblo que pide libertad; y que la vida se pueda vivir sin amenazas de otra guerra!

Ustedes no levantan las manos para cantar, quieren tener las pistolas engrasadas y dispuestas para abrir fuego contra tu propio pueblo.

¿Es lo que  queréis? Casi no queda ni uno de aquellos que empuñaron esas armas de fuego; el sonido de las balas se perdió con el viento. Los campos se sembraron de nuevo y los cuerpos que están enterrados sirvieron de abono para las nuevas cosechas.

¡Por favor: ya está bien, dejemos que corra el tiempo y que seamos más creativo y menos dictadores que en su tiempo hubo muchos pero ya están bajo tierra y hay que dejarlos en paz!

No me refiero a este dictador, no, este ha de estar donde le corresponde; bajo tierra pero no venerado y si alguien le quiere dar un beso cada día que vaya, pero que no esté rodeado de tantos y tantos cuerpos que él mismos hizo que los asesinaran.

No sois los únicos que vivís en esta tierra, no, estamos muchos más que no queremos otra guerra, queremos estar con todos ustedes pero siempre que se estrechen nuestra manos para siempre y dejemos de hacer lo que unos quieren  en contra de otros pensamientos más modernos que es lo que hacen otras naciones y ellos sí que son europeos y no ustedes que desean hacer de este país una nueva lucha entre hermanos.

El forjador de sueños

José Rodríguez Gómez

El sevillano

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