¿Quién soy?

 

¡Dímelo, por dios, dímelo, que no se en que día vivo, no sé en qué día he de morir, no quiero vivir a sí, que mis pies ya no resisten las cadenas que arrastro, por la culpa de no sé quien! ¿Di, que es lo que estoy pagando, por qué estoy en estas mazmorra que ni la luz puedo ver, que mis manos están gastadas de arrastrarlas por las paredes de piedras y de tanto acariciar su dureza tengo los huesos al descubierto; y me sangran cada vez que las toco por qué he de estar en estas oscuras cárceles si no tengo la culpa de nada, ya que solamente la quise, y no sé por qué lo hice; yo en aquellos tiempos era una persona joven, hoy ya no sé ni cuántos son los años que llevo encerrado en estas negras y oscuras celdas de castigo, por qué. ¡Nadie me quiere escuchar, ni por mucho que grite, nadie, no hay nadie entonces por qué me tienen en este estado de miseria, ya que mi cuerpo está desnudo, mis huesos se salen de mis pies al estar todo el día encerrado en estas negras cavernas, sin carcelero que pueda abrir una ventana que yo pueda ver los cielos y saber adónde estoy, la culpa no fue mía, ella fue la que me dijo que me quería y yo pensando que era cierto la creí y entonces fui condenado a morir por amar a una mujer que no era mía. El amor no tiene dueño, no tiene fronteras, al ver unos ojos que te dicen que te aman que puedo hacer cuando mi cuerpo era mío, hoy ya no lo es, ya que no me sostengo de pies y encima llevo estas malditas cadenas que pesan tanto cada vez que intento arrastrarla no doy un paso que no suenen en mi mente que la tengo dolorida y loco me estoy volviendo al saber que por la culpa de unos besos me hayo preso. ¿Quién soy quiero saberlo, para qué quiero saberlo, si nadie me ha de sacar de estas celdas de castigo y sin que tenga un carcelero que me traiga un poco de comida que llevo tanto tiempo sin saber lo que es un beso que la locura de mi mente no se encuentra en mi cerebro? Se ha perdido; yo, no la encuentro, que es de mi vida dentro de este laberinto que loco me está volviendo. ¿Qué tiempo ha pasado, quisiera saberlo, para qué has de saberlo? ¡Tú, si tú, adonde estas, quiero verte, quiero saber por qué estoy preso, tú eres la mujer que me trajo a este mundo; si tú, tú fuiste la que me pario, y tú me has encerrado por qué, es que te avergüenzas de mi! Tú que en tu vientre estuve el tiempo que tarde en nacer, me distes pecho de tu piel, me diste la comida para que yo me hiciese hombre, ahora me condenas. ¿Por qué, yo no tuve la culpa de que tú me desterraras y cuando te volví a ver tu no sabías que yo era tuyo; y me distes el amor como bálsamo de tus pechos y estuviste a mi lado hasta que te cansaste de mi? ¡Sabiendo que yo era tuyo y que durante el tiempo que me tuviste no te distes cuenta de que yo era tu hijo! Malditas seas mujer; que has hecho de mí, me dijiste que me amabas, y a si fue, te ame, y te di mi cuerpo de hombre y tú me recibiste con el amor que jamás te había dado otro hombre como yo, pero lo que no me contaste era que yo había estado en tu vientre y siendo tu hijo me amaste como puedes hacerme esto ahora que me estoy muriendo de pena y no puedo darte un beso. ¡Quiero un beso, me da lo mismo que hallas sido mi madre pero quiero besar tu boca; no estoy loco quiero un beso de tus labios tu me enseñaste a ser así; ahora no puedes negarme lo que te estoy pidiendo; si tú y yo hicimos el amor miles de veces y cuando te diste cuenta que yo era tu propio hijo me condenaste para que nadie supiese que los hijos que has tenido son de tu propio hijo, que te amaba más que a nadie en mi vida, no me importa que fueses mi madre, ya que yo te deseaba tanto que loco me hallaba y sin saber por qué te quería tanto; por eso me lo pagas a sí. ¿Tuve yo la culpa, cuantas veces te acostabas conmigo y hacíamos el amor para que yo aprendiese para cuando fuese mayor, eso me lo decías tú y ahora que te daba lo que tu tanto deseabas me culpas a mí; quien soy para ti, si tu eres mía, mi madre, mi esposa la mujer de mi vida que le puedo hacer si loco estoy por ti, es que no lo ves? Por eso me has encerrado, para que nadie sepa que los hijos que tú tienes son de tu propio hijo; te avergüenzas de mí. ¡No, no soy yo el que tenía que estar donde yo me hallo, eres tú la que loca estas de amor por tu propio hijo, y me destierras para que muera sabiendo que cada noche te acaricias todo tu cuerpo como yo lo hacía por ti, sabiendo que yo te amaba más que ningún otro hombre! Pero te sigo amando, no me importa que hallas sido mi madre yo te quiero, sé que tu cuerpo me pertenece y no me importa nada el que hallas sido lo que fui, ya no me importa; lo que a mí me importa es que te sigo queriendo; no me dejes encerrado para que me muera sin poderte dar de nuevo el placer de amar. Tú sabes mejor que nadie que yo soy tu hijo, que soy tu amante, que soy tu marido y el padre de tus hijos. ¡Qué importa eso si mi cuerpo esta despojándose de los huesos y ya nada queda de mí solo el sueño de haber amado tanto a la mujer que me tuvo en su cuerpo; pero no te culpo porque yo era tan feliz haciendo el amor contigo que no te reprocho nada, ya que yo quería tu cuerpo mucho más que tu pudieses querer el mío, si, te hacía el amor como si estuviese loco! Era acariciar tus pechos y mis manos resbalaban como si tu cuerpo tuviese escamas, te volvías pez que en mis brazos te resbalaba como si todo fuese un sueños, no lo recuerdas cuándo estábamos sobre tu lecho y terminábamos por el suelos locos de amor; pero que importa eso, te quería y tú amabas mi cuerpo, no te importo que fuses quien era no me tengas preso que me estoy muriendo de ganas y sabes que mis besos de amor te gustaban no mates el amor que nació de ti, soy tu cuerpo, parte de ti es mi cuerpo, si, te quiero, que me importa a mi ser quien soy, te quiero y qué no pudo decir que no porque sería mi muerte y tú me tiene encerrado porque te avergüenzas de mi. No madre no, el ,amor es una locura que penetra en los sentidos, yo era tuyo lo sabías pero era tan grande el amor que nos teníamos que no importaba el ser o no ser, lo único que importaba era que siendo quien era te daba un placer que jamás lo encontraste en otro hombre; y por mí la locura de amarme estaba contigo y estando a mi lado el tiempo corría de prisa, nadie sabía el por qué, éramos felices y hoy me hallo encerrado en estas cavernas tan oscuras que no me permiten ver tus ojos ya que te doy miedo al ser quien soy; pero no temas me iré al otro mundo y llevaré guardado nuestro secreto que será tuyo y mío, nadie lo ha de saber, no me importa que fuésemos quien éramos, yo era feliz a tu lado no había mujer que me hubiese dado tanto placer como tú siendo quien eres te amo te quiero, no temas madre se que te doy miedo, ya que me decías que loco estaba de amor, si es cierto estaba loco pero moriré por ti en mi locura. Terminare diciendo que nadie como mi propia madre me dio tanto placer que prefiero morir siendo tu amante, que siendo un preso de amor que nadie le dijo quien era hasta que estando preso llego un día que me diste un beso en mis labios al ver que ya estaba muerto y lloraste a mi lado tantas veces que mis restos los llevaste a tu lecho, y allí, quedo tú cuerpo junto al mío sin que nadie pudieses saber el por qué estábamos dormidos en el mismo lecho de amor, es nuestro secreto para que un día nadie pueda saber que el amor no tiene secretos… José Rodríguez Gómez. EL FORJADOR DE SUEÑOS.

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