No quiero morir

 

No es que no quiera, sino que tengo muchas cosas por hacer, Después que yo termine mis cosas y crea ya que ha llegado el momento; entonces es cuando puede venir por mí. Tendrá que esperar a que yo termine de hacer cuanto he creado y, si no lo he terminado le diré que espere, tengo tantísimas cosa en mi mente, y muchas cosas por hacer; y no es que le tenga miedo, no sino que mi mente esta rebosando de formas creativas y nadie puede hacer lo que yo deseo hacer. Por lo tanto, sé que mi muerte será a causa de una caída, si, se preguntaran el por qué. Muy sencillo, yo no sé el por qué pero tengo un facilidad para caerme que me veo entre la muerte y el cielo; y no se cual escoger aunque con dios no me llevo muy bien y no lo conozco de nada. Cada día es extraño que no tenga una caí creo que mi estabilidad es muy frágil, y sin darme cuenta siempre estoy rodando por los suelos. Me levanto y me pregunto. ¿El por qué de tantas caídas que llevo en poco tiempo? Será que mi cuerpo no está ya para subir a un andamio, pero en mi interior me dice que puedo, y que soy capaz de hacer todo cuanto pienso. Subo y con mucho cuidado pero cuando menos lo espero tengo liado un cable entre los pies y ya estoy rodando y me vuelvo a levantar y nuevamente a subir sin miedo a volverme a caer desde la altura que sea. Yo he estado muerto varias veces. Se preguntaran por qué lo sé; porque al caer quedo en suspenso hasta que mi cuerpo da contra el suelo, y no siempre es suave, sino de cemento y he dado con mi cabeza y aquel día me tuvieron que dar setenta puntos en mi cabeza y estoy aquí luchando para que me dejen hacer cuanto deseo en esta vida. Yo sé, que nada de lo que yo haga me lo pienso llevar no, eso ya lo sé pero el orgullo de haberlo hecho es para mí una grata satisfacción y es el mejor regalo que puedo recibir. Le diré que es lo que me ocurre entre el espacio tiempo y el tiempo que tardo en dar con mi cuerpo contra el suelo. No lo sabía, pero lo pude comprobar la primera vez que me caía. Mis pies se hundieron, mi cerebro se detuvo y el tiempo y el espacio que tardo en la caída yo estaba muerto; si en vez de ser seis metros, son vente, hubiese llegado muerto y no habría sentido el golpe. Mi cerebro como cualquier otro avise gritado, creo yo, que cada persona cuando cae grita y pide socorro pero yo no lo puedo pedir, no es que sea muy fuerte, no, para pedir lo que nadie en ese momento me hubiese ayudado para que no cayese, muerto es la palabra que puedo decir de mi persona. Son cosas que cada persona tiene en su cerebro un lugar donde se guardan los riesgo de cada caída, y yo creo tener un parte de mi que se queda muerta en esos casos. Infartos cerebrales es la palabra que me pasa. Pero eso no quiere decir que yo deje por hacer cuanto tengo en mi proyecto. ¿Lo haré, creo que sí, pero si me sigo cayendo a lo mejor será otro el que pueda terminar mis obras? No es lo mismo ya que cada uno tiene una manera de hacer las cosas, y cuando se han terminado es cuando tiene el valor que le damos por el trabajo que ha tenido. ¡Pido que me dejen un tiempo, aunque no sea demasiado largo, pero sí que me deje poder disfrutar de mis creaciones, y cuando ya no pueda, me dedicaré a seguir pintando! Un día que este pintando la imagen de una mujer bellísima, sea entonces cuando ha de llegar esa persona que pintan los escritos; que se te presenta y, te dice vámonos que ya llego tu hora, la cogeré de su mano y sin pedirle ni un minuto más, la seguiré hasta el lugar que ella crea que me corresponde. Arderán mis huesos antes de ser enterrado, nada ha de quedar de este Forjador de sueños. Y nadie se dará cuenta que ya no puedo seguir escribiendo y pintando las caras más hermosas de las mujeres de este mundo. Será un adiós para siempre, se lo puedo anticipar, ya siento que mi estabilidad se desborona y casi tendría que hacer las cosas en el mismo suelo; pero no puede ser, han de estar en el lugar que les corresponde. Cuando yo ya no pueda estar, veré las cosas que hice y seré feliz aunque ya no puedo tocarlas. ¿Habrá alguien que me llore? Tal vez no, pero si hay siempre una persona que te ha de echar de menos. Por mis sueños, por mis poemas, por mis escritos, por mis creaciones, porque lo único que pido es que queden mis huellas donde pues mis manos. ¿Es mucho lo que les pido, usted que dice de eso, lo ve desajerado pedir que me dejen mis huellas donde cree algo que sigue de pies después de mi muerte? El tiempo hace que se borren los recuerdos, la lluvia es la que derrite las huellas que quedaron sobre el barro, el viento arrastra todo cuanto encuentra en su camino, levanta los árboles de cuajo y los lleva a donde él caprichosamente quiere. ¿Qué hará con mis huesos, se esparcirán por la tierra y harán de abono, ya que no es más que un pequeño puñado de ceniza? Ahora me siento feliz al estar escribiendo para todos aquellos que desean leer mis escritos. Dirán que soy muy triste, que solamente pienso en las mujeres, de las cuales ya no puedo ni decirles lo bellas que son, y para que mis pensamientos sea felices yo he de pensar en ellas, crear mis sueños por su bellísimo cuerpo y ver, ya que no me queda otra cosa que hacer, es mirarlas por todo sus precioso cuerpo que se ha de hacer con mármol para que quedasen siempre de la misma manera que se ponen para que las puedas ver. ¡Diosas, si son diosas, hecha de carne y de unas caras que solo con mirarlas te da hasta miedo de tocarlas, ya que piensa y, si se rompen que dirán de mi! Es lo que nos queda en nuestro cerebros, el recuerdo de sus miradas, y sabor de esos bellísimos labios que deja caer unas gotas de agua que es la que nos derrite el corazón pero no todo es amor, es muy importante tener cuanto puedas necesitar para poder compra una de ellas y cuanto te cuesta mantenerla. Es una caja fuerte que se ha de tener abierta cada día, y llena de dinero hasta el fondo, y que no se termine ya que esas mujeres no son para los que solamente soñamos. Las vemos, soñamos con ellas, y cuando nos dormimos pedimos que al despertar siga el sueño y se haga realidad. Es muy hermoso poder ser como ellas, y ser su amante y tener su cuerpo entre nuestras temblorosas manos que pudieses acariciar su bellísimo cuerpo, es un sueño, y una realidad que se tiene dentro de nuestro corazón. Verlas sentirlas y oler sus perfumes, sentir como el viento ayuda a que su vestido sea tocado por nuestras manos, es el que no hace ser tan débiles que no tenemos el placer de ser quien seríamos, si pudiésemos. Han nacido para los señores que poseen los dineros suficientes para pagar su capricho y sus necesidades. Muñecas de porcelana, se caen, se fracturan su cara y cada cara de esas muñecas vale lo que te quieran pedir. Es una pena ver y no poder tocar ni poseer a las muñecas de este mundo. El forjador de sueños.

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