¡No matarás!

 

Sí esa es la palabra, no matarás. Una frase que en los carteles luminosos de muchas ciudades de nuestra geografía se ven por todas las calles, y están mezclados con el marcador de la temperatura los letreros de la cuidad donde vivimos. Humedad, polución, mezcla de temperatura, contaminación y la palabra más repetida. No al maltrato de género. ¡Tienen razón es una palabra que en realidad dice que hay muchas personas que son acecinadas por sus parejas sin tener motivo alguno! Cierto no hay derecho a cometer crímenes cuando no hay motivo para hacerlos realidad; si cada vez la sociedad se encuentra encerrada dentro de una jaula de cristal donde se puede ver lo que pasa en las calles y fueras de sus propias casas. ¡Si, se cierto! ¿Pero cuál es el motivo para llegar a ese extremo? Dentro de la raza humana hay otras muchas razas que hacen lo mismo; pero sin tener motivo alguno, matan por el placer de matar. ¡Cierto es un placer que no todos sabemos el por qué se hace, y tampoco deseamos saber el motivo por el cual se cometen tantos crímenes por así llamarlos de mujeres que están en el doble filo de la navaja y que su vida se sostiene en una cuerda floja y por desgracia se inclina hacia su muerte por una perversa mente que no sabemos el por qué se ha creado dentro de un ser humano! En nuestra tierra hay muchos animales de los cuales podíamos citar algunos que matan por el placer de hacerlo, no por hambre, no, ni necesidad de cometer crímenes, sin que ellos sean para satisfacer su hambre. La hiena, el lobo y pocos animales más son los que podríamos decir que son peores que los seres humanos. ¿Quién de ustedes me puede decir el por qué una persona comete un crimen, si un crimen sin que ellos haya sido creado lentamente en su malvado cerebro sin que nadie pudiese comprender el motivo ni el por qué hacer tal cosa sea la destrucción de una vida antes de hacerlo? ¿Debido a otros temas que nadie conoce nada más que él, que es quien lo ha cometido? Los letreros van indicando las personas muertas por este tema tan candente en nuestra sociedad. Van sesenta, van cien, van… si muchas, una pena es cierto que lo es. ¿Por qué; sin saber el por qué de ese personaje por llamarlo de alguna manera ha cometido salvajemente un crimen? ¿Hay motivos para ello? No, yo no puedo saberlo, la mente es un mundo que hace de las persona que sean de muchas formas de ser, cometen atrocidades que nadie se puede pensar que dicha persona pudiese tener dentro de si esa transformación de repente y convertirse en un acecino en masa. Antes era de otra manera, ahora es un criminal. La justicia es ciega y solamente ve lo que desea que veamos. ¿Tú, has visto a uno que haya matado por el placer de matar? Los únicos seres que lo hacen son los ya mencionados por así decirlos y son fieras que matan por avaricia de tener a todos o a casi todos los de una manada muerta, será por temor de que alguno le diese la muerte a él. Nadie lo puede saber, pero las personas no es de hoy solamente el que haya personas que por naturaleza propia sean capaces de matar por matar, no, no hay que irse muy lejos, porque en las conquistas, en las guerras se mata por que alguien ha dicho ¡al ataque! Y miles de criaturas se matan por que aquella persona que manda ha dado órdenes de atacar; quienes son esas personas que mandan un ejército para que mueran otras personas sin que a ellos les pueda dar una bala en medio de su corazón. Si miramos la clase de personas que somos no diríamos que es una locura mental la que hace que tales cosas se cometan en esta vida. Si un crimen es un crimen. Pero siempre hay un porqué. No se hace por hacer tales cosas en una mente que no ha llegado a la lo cura así porque si. Todo tiene una explicación y es que algo ha penetrado en esa mente que lo ha vuelto loco y sus reflejos se encaminan hacia un abismo oscuro donde la luz es la ceguera que envuelve los ojos antes de cometer tal crimen. ¿Quién puede decir que esa persona estaba loca antes de cometer tal atrocidad? Nadie si nadie puede asegurar que por sí sola ha pensado en matar antes de hacer otra cosa, por ejemplo, irse, salir corriendo. ¿Son lo hijos, la casa, es la vida familiar que con el tiempo que han convivido juntos ha ido creando ese clima que favorezca para que esa persona cometa el crimen? ¡Yo pienso que nadie quiere ver lo que hay detrás de cada cerebro, nadie, solo pensamos que es un acecino por el hecho de haber matado a una mujer! ¡Con esta van sesenta y una! Y el letrero sigue la cuenta; cada vez que pasamos delante de él nos va diciendo la cantidad de personas que hay en este mundo que por lo que podemos ver no están muy cuerdas, ya que la persona que comete una acción de este calibre no puede estar cuerda. ¿Todos están locos? Eso quiere decir que cada día hay más locos sueltos por las calles de esta tierra. Todos son de la misma manera de ser, no puede haber un caso que sea por motivos que desconocemos. No lo podemos saber porque no estamos en su caso pero si llegásemos a cometer tal acción seriamos condenado por el mismo castigo que fueren los anteriores. ¡Dudo que todos puedan estar dentro del mismo saco que las fieras antes descritas, ya que cada mundo es diferente al anterior; y cada caso tendría que ser juzgado de la forma que seas pero no se puede igualar a todos por los mismos aunque sean todos condenados por cometer el mismo crimen! Nadie es dios, no hay tal dios que sepa el por qué de tales condenas y que pudiese decir este hombre lo ha cometido por que llego a la locura antes de que fuese capaz de hacer tal cosa. No debe ser condenado. ¿Quién lo puede asegurar que tan atrocidad fuese debido a una locura creada dentro de su mente por una persona que vive tan cerca de él que le ha ido contaminando lentamente su cerebro y llegado al caso; como si fuese un vaso que se llena y termina derramándose por que no le cabe ni una sola gota más, este se derrama y mancha su personalidad por haber llegado a este punto, y cuando se da cuenta es un preso por su locura que no siendo él, lo ha pagado por haber cometido tal falta. Solamente se ve lo que hacemos, pero no sabemos el por qué llego a este punto. Los jueces dictan sentencia, y el reo en silencio grita para sus adentros diciendo. No fui yo, fue ella la que por su manera de ser fue creando en mi una maldición que ha terminado con mis huesos en una celda de cristal donde se puede ver las personas que hacemos locuras y no vemos el veneno que tiene otras que si fuses por culpa de una persona que está cerca o lejos es la culpable de que yo hubiese realizado tal cosa. ¡Quiero ponerles un ejemplo! Según se dice cuando hay cuernos es porque la mujer se los ha puesto a su marido. ¿Cierto, no, si, es cierto y esa mujer es la esposa de este señor; él se mira al espejo y no se ve los cuernos; pero ella lo sabe muy bien que se los ha puesto con otro, ya no digo que sea su amigo, sino otro hombre que ha conocido y que le ha gustado más que su marido y se ha marchado o se ha quedado tan tranquila en su casa y el pobre de su marido sin saberlo es un cornudo pero como eso no se ve, que puede hacer hasta que no lo ve por sí mismo no lo cree. En esta cuestión, cada vez que hay cuernos hay una mujer por medio, a no ser que él se haya marchado con otro señor y entonces ya no son cuernos son otro termino de llamarlos a ellos. Pero en el modelo de poner los cuernos como he dicho anteriormente es la mujer quien se los pone a su marido. No hay cuernos si ella no lo desea, es cierto o no, si que lo es y si pensamos que este hombre que ha cometido tal falta ha llegado a estar loco por medio de una enfermedad creada dentro de su mente. ¿Debe pagar por lo que su cerebro ha cometido? ¿No hay remedio o medicamento que pueda curar dicha enfermedad? No, la única, es condenándolo a la cárcel por crimen. Yo sigo pensando que no podemos condenar a todos por el mismo rasero; cada persona como hemos comentado anteriormente no somos iguales, pero sí que somos culpables de dejar que se nos vallan comiendo nuestro cerebro sin decir hasta aquí llego la barca; y esta se va por los puertos De puerto Real. ¡A dios muy buenas! Que yo me marcho y no aguanto más, porque la vida es para vivirla libremente, y no encerrado en una cárcel sin tener motivos para estarlo. Pensemos las multitudes de cosas que pueden pasar por un cerebro humano teniendo millones de células vivas que pueden hacer con nuestro propio cuerpo lo que desee y nadie le ha de decir que es lo que ha de hacer con su propia vida, como para llegar a este extremo de cometer un delito que te lleve hasta las sombras de tu mente y te encierren en una celda en la más profunda oscuridad que ni tus ojos puedan ver la luz del día. ¡Yo no digo que no sean culpables, no, pero si digo que antes de condenar se tendría que mira el motivo del que hizo que se cometiese este crimen! Millones de células vivas andan dentro de nuestro cerebro, una más, puede hacer que sin desear hacer tales cosas, puedan valer una vida y una libertad para la persona condenada. Pensemos que nadie por sí mismo es capaz de hacer tal cosa, y creo, que antes de condenar hay que saber el por qué de las cosas que se cometen en nuestro mundo. Somos culpables mientras no se demuestre lo contrario. Pero tampoco somos jueces para condenar sin saber la autentica verdad. Ningún pájaro busca la comida si la tiene en su nido. El forjador de sueños. José Rodríguez Gómez.

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