El miedo

Palabra, o miedo, ¿a qué? Si es miedo, no es cierto que las personas tengamos miedo, algo es cierto sí, que tenemos miedo a las sombras de nuestro propio cuerpo y es natural que cuando caminamos nuestra sombra está detrás, y, o tras veces esta delante y nos guía nuestros pasos en la penumbra. ¿Por qué sentimos miedo a lo extraño y, a las formas de expresar el sentimiento y que nos obliga a responder de una forma que no entendemos lo que las personas quieren de uno; que seas sumiso y dejes de debatir los miedos contigo mismo? Es natural que te puedan obligar, que tengas lo que no tendríamos que sentir, ya que por mucho que te pidan lo que ellos quieren de ti que lo des y no repliques nada, de lo que tantas veces te lo han pedido pero de diferente forma de hacerlo. Siento dentro de mí el miedo a tener que hacer frente a la insistencia de las personas que te obligan a ser como tú no deseas ser. Una y otra vez. ¿Cuántas, si cuantas he de recibir, hasta que mi mente se vea obligada a ser como ellos lo desean? ¿Qué es lo que pretenden con ello, que yo tenga lo que nunca he tenido y ahora me oprimen en contra de mi voluntad; que siga los caminos marcados por el supremo y siga sus pasos por un sendero imaginable y incierto, que no diga nada, que guarde silencio y que mis ojos no miren adonde camino, eso es lo que te hace sentir el miedo en tu interior, el que nadie puede saber lo que se siente al escuchar las palabras de que te van hacer lo que ellos tiene previsto hacer de ti, una persona que no tenga lengua, que no sepa hablar, y estés en silencio durante el tiempo que estés viviendo en este planeta llamado toro, si toro con unos cuernos que dan miedo verlos ya que si te tocase uno de ellos te sentirías muerto por solo un roce de el astado. ¿Qué pretenden con ello que sientas el temor a que seas denunciado por lo que nunca hiciste, eso es lo que te transmiten sus palabras al escuchar el sonido de una voz a través del silencioso ori cular; te llaman y te hacen que tengas miedo a ser forzado que dar lo que nunca gastaste, ahora eres uno de los muchos que estamos sobre la cuerda floja y, esperas ser alguien que te conoce y que tú no sabes su nombre? Es la palabra que te penetra en tu cerebro y te hace perder los estribos de tu caballo Rocinante. Luchas sin saber con quién has de hacerlo y temes que una afilada espada te atraviese el cuerpo sin decir el por qué. Tu estas encerrado en una cárcel de cristal, ves venir al que te cortara tu cabeza y al ser cortada sientes el último sonido el de la hoja que te corta los nervios que la sostiene y cada vez te das cuenta de que eres algo que no tiene sentido ya que tú no fuiste el causante de esto; pero las palabras son cada vez más amenazantes y sientes algo dentro de ti que no sabes ponerles su verdadero nombre. ¡Es lo que están buscando! Cavar en las profundidades de tu cerebro hasta que te vuelvas en la locura. ¿Qué clase de personas están en los lugares más remotos donde la palabra no tiene sentido y nada de lo que tú digas vale algo para ellos que son los que viven de nosotros y encima te obligan a ser como ellos lo desean? Ser obligados, si obligados y encima te quieren asustar con el silencio y la condena, las palabras están escritas con una amenaza, te denunciamos, te embargamos, y lo poco que te dejamos que tengas y estará en la calle donde el frio invierno te dejará mojado las noches de fría lluvia. Ni las hojas de los árboles te podrán cubrir, es invierno y los pelados troncos están al descubierto y nada te podrá cubrir así que ya sabes lo que has de hacer, pagar, si pagar lo que nos debes. Lo siento señores pero yo no pienso pagar, seré lo suficiente fuerte para hacer mis pensamientos una realidad, o seré tan cobarde como para permitir que se burlen de mi cada vez que ellos te digan lo que has hecho y sin ser cierto lo has de aceptar. Cada vez te dan menos, cada vez te piden más, que clase de juego es este donde las sombras te pueden esconder si ellos quieren; pero tú los ves venir y te asustas al saber que la verdad la tiene tú y encima te quieren hacerte ver lo que o ha sido cierto. ¿Tenemos sangre en las venas, o es aceite de resino el que les daban a los presos en la guerra, que era lo que buscaban en sus interiores para reírse de ellos? Aceite de resino es lo que nos espera para los que estamos en desacuerdo con las normas que ellos han escrito y quieren que la cumplamos al límite de la sombra que me oculta tras los cristales de la cárcel. Vestidos de negros, si vestidos de negros y con las capuchas cubriéndose la cara para ser lo que han taños otros hicieron con las pobres criaturas que eran negros; y por tener diferente color de piel eran condenados por encapuchados que se ocultaban en su cascaras estando en carnaval. Es lo que hoy quieren que seamos un numero y si te sales de la lista te condenan a escuchar palabras de condena tras el ori cular del silencio. ¡Culpable es la condena, sin saber el por qué eres culpable de ser condenado a pagar lo que te piden! Dejaré mi aliento para otra ocasión, luchare hasta el extremo de ser condenado por personas que nadie puede ver, que te amenazan con ser el numero que te pusieron y no nos dimos cuenta de que era nuestra perdición al ser puesto en la lista de ellos, ya saben adónde vives, donde duermes, donde comes y que es lo que cobras sin que haga falta que tú se lo digas. Eso fue el error más grande que hemos cometidos los que estamos en su lista. Antes nadie te conocía ahora eres público y no hay lugar para que puedas esconderte y que nadie te pueda ver. Antes si, ahora no, si la luz se apagara y el sol se marchase tal vez tuviésemos un lugar donde meter nuestros temores a ser encontrados. Miedo que es la palabra miedo, sabemos que quiere decir tal vez lo sepamos pero ellos en su silencio te harán ver que por mucho que tú te escondan saben adónde encontrarte. He pensado en terminar por esconderme de nuevo, si, de nuevo y ser transparente para que no puedan verme más. Salirme de su lista, dejar que el mundo de las vueltas que desee, y que a mí no me envuelvan en sus cuenta y dejar que el tiempo siga sin que puedan saber más de mi. ¡Estaré escondido tras las piedras a donde nadie pueda ver que es lo que yo hago con mis tiempos libres! Si será lo mejor que haya pensado nunca; por el miedo que siento en mi interior; al ser el numero que corresponde a mi silencioso ori cular. Cada vez que lo siento espero una nueva amenaza, tengo miedo de ser algo que se puede ver en plena sombra y que no pueda tener mi descanso cuando quiera. Cortare el cable que me une a ellos, dejare que se sangre el cordón umbilical, y dejaré que mi cuerpo se detenga y que nadie sepa donde estoy y sin tener la noticia cuando sea de noche dormiré y cuando salga e día será uno nuevo para mí. Durante muchos años se ha vivido sin saber qué hora era, nada paso, se pudo vivir, nadie se murió por sentimientos si ellos eran ajenos de las cosas que ocurrían en otro lugar, se podía vivir sin temer noticias de lo que ocurre en otras partes del mundo; y si hay guerra que se la hagan ellos, pero a mí que nos importa lo que digan los demás. ¿Te conocen si, eres un hombre libre, tú lo crees, yo te puedo decir que ya no eres el que eras tiempo atrás, eres un número que te han puesto por obligación; el tiempo va corriendo y no te deja ser el que antes eras? Ya eres el siguiente, te irás viendo enumerado en la pizarra de salida. Tu tren sale dentro de media hora y si no lo coges te quedas en tierra de nadie. ¿Dónde está tu libertad, dime donde, no lo sabes yo tampoco lo puedo saber pero si sé que tengo miedo a ser un numero que cualquiera me puede llamar a des horas y tener el miedo metido en mi cerebro por el sonido que hace que me despierte a media noche sin saber el por qué? Deseo dormir tranquilo y no sentir nada más que mi ronquido y el sonar de mis pulmones al respirar sin temer a nada que pueda hacer de mí que tiemble bajo las sabanas de mi cama. Cortare toda comunicación, estaré al descubierto durante el resto de mis días, si alguien quiere de mi, que venga y me lo diga y, si no que me dejen seguir mi camino sin hacer ruido alguno. Y si en el camino que me queda de vuelta, como será, un camino con sus piedras y sus baches pero será mi camino y no será el que me quieran poner los demás. Seguiré las piedras, las contaré por saber cuántas he encontrado en mi tardío camino que me ha de llevar al destino que este guardado para mí. ¿Habrá fuentes que puedan saciar mi sed, y las sombra serán oscuras, o en cambio serán lucidas para que no tenga nada que temer ya que nadie sabe adónde camino, a nadie le he dicho el por qué me marcho de aquí? Sólo, si, solo, por primera vez se lo que he de hacer para no ser molestado nunca más. La soledad te hace ser más simple de lo que eras antes cuando el numero quedo grabado en tu muñeca para enseñarlo cada vez que te llamaban. Tú el numero tal, a tu puesto y no te muevas de allí. Eso es lo que me ha quedado por sentir en mis pensamientos, y el temor a ser molestado por una y otra vez es el motivo que ha hecho de mí un ser que siente miedo hasta de la propia luz donde se puede ver con los ojos cerrados. Quiero la paz y no la guerra y deseo ser el que siempre quise ser. Un ser que se pueda ver a la luz del día, y cuando llegue la noche dormiré tranquilo ya que no he de tener noticias del mundo para no dejar que me puedan molestar. El forjador de sueños. José Rodríguez Gómez. Ya no hay numero en mi cabecera, por favor no se molesten en hacer una llamada, no hay ori cular que pueda despertar de mis dulces sueños.

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