El Violin del Destino.


Ya tenía mis años, yo vivía en casa de mis abuelos. Ellos, tenían muchos años pero siendo yo una persona mayor, ellos aun tenían ganas de ser jóvenes y el único nieto que quedaba en la familia era yo, que no me había querido casar y por eso vivía con ellos y ellos se sentían mejor teniéndome a su lado y a si no estaban solos. ¡Viejos sí, pero me querían tanto que ellos temían por mí como su fuese su hijo, él único que les quedaba por hacer un hombre que al saber que no había tenido ganas de casarme, eso a ellos no le daban importancia ya que había en este mundo tantas personas que vivían solas que era uno más de los que no habían querido enredarse en cosas de matrimonios; pero ellos siempre preocupados por mí sabiendo que no era un niño sino todo un hombre que ya tenía mis cincuenta años al menos, mirando mis años ya podéis pensar los que ellos tendrían si yo tenias cincuenta; cuantos tenían ellos! Si eso casi los cien pero contaban con una fuerte naturaleza que los mantenía en perfecto estado mental y muy ligeros de pies, ya que la casa no era pequeña pero a si decían ellos hacemos deporte cuando nos paseamos por los corredores de la casa. Siempre estaba yo metido en mi alcoba estudiando ya que dicen que la edad no hace mucha falta para poder aprender lo que uno desea. Es cierto, los libros que mis abuelos tenían sobre las estanterías yo me los estaba leyendo casi todos para tener una gran inteligencia y el saber no ocupa lugar. Un día mirando un armario muy grande encontré un estuche que me pareció de un violín, sí era cierto estaba allí. ¿Quién en la familia había tocado el violín que yo sepa nadie, entonces, limpies su tapa la de el estuche y lo lleve a donde estaba mi a vuelo que estaba sentado en la mesa de camilla ya que era pleno invierno y hacia mucho frio, cosa que también ayudan los años que ya tenía mi abuelo. Cuando le puse el violín sobre la mesa él se sonrió y sin decir nada me preguntó. ¿Vas a prender a tocarlo? ¡Y por qué no, todavía soy joven y tengo tiempo de poder aprender a tocar este instrumento y a si no estoy todo el día leyendo y podre cambiar de temas, una veces estudiando y otras tocando este viejo violín. ¿Viejo? ¿Quién te ha dicho que sea viejo, tú, tú lo dices, lo has visto por dentro? ¡No, no lo he visto, pero viendo los años que debe tener, lo mínimo es que sea muy viejo, eso no quiere decir que no suene bien! ¡Ábrelo y ya me dirás quien es el viejo el violín o tú! Al escuchar a mi abuelo sobre el instrumento que estaba sobre la mesa casi no me atrevía a destapar la tapa del estuche para poder ver cuántos años podía tener. ¡Ábrelo te digo, vamos a ver, quien es el viejo! Tanto me lo decía mi abuelo que no me quedo más remedio que abrir la tapa del estuche. Cuando vi el maravilloso instrumento que tenia ante mis ojos no lo pude creer que esto tuviese tantos años como decía mi abuelo. ¿De quién dices que era? Este violín lo compro mi visa abuelo, yo tenía ya casi los diez años cuando un día se presentó con él. Yo me acuerdo de lo que me dijo, parecía una profecía y delante de mi padre que estaba con nosotros le dijo a él. ¡Tú se lo guardas para tu hijo! Y si él no le gusta estudiar música. No temas que sí que lo estudiará, cuando lo vea, podrá pasar noches sin dormir hasta que lo haga sonar como es debido y seguramente él lo apreciara mucho el tener una pieza de museo en sus manos. Dirigiéndose a mi abuelo le dijo. Y tú lo has de guardar muy bien que él no lo pueda encontrara hasta que no sea mayor y sepa lo que tiene en sus manos. ¿Lo habéis comprendido los dos? ¡Si, abuelo. Lo hemos comprendido, esperemos que este guardado hasta que tú decidas dárselo personalmente. ¡Como se lo voy a dar yo, para entonces estaré comiendo hiervas hace ya un siglo, pero ustedes estaréis aquí para que le lo encuentre y lo aprenda a tocar. Mi padre no decía nada, él se daba cuenta de lo que su visa abuelo le quería decir. Mi abuelo se lo dio a mi padre y este no pudo encontrar un sitio mejor que este armario que era tan grande que la humedad no pasaba por que sus maderas eran de un grueso importante y no se podía estropear por muchos años que pasasen por él. Cuando yo pude ver la preciosidad de violín me quede estupefacto sin atreverme a tocarlo de lo maravillosos que era. ¡Cógelo, des tuyo, me lo dio mi abuelo y hoy es tuyo y has de a prender a tocarlo hasta que puedas dar un concierto ante el mundo! ¡Yo, cómo voy aprender a tocar para dar un concierto ante el público! Sí que lo harás, eso me dijo mi abuelo. A sí que ya sabes lo que tienes que hacer con él. Cerré la tapa y me lo lleve a mi alcoba. Una vez dentro lo coloque sobre mi escritorio y lo saque de su caja, más bien parecía una pieza de museo que un violín. Cosa más hermosa que esta, no había visto en mi vida y como me dijo mi abuelo lo tenía que aprender a tocar y sin pérdida de tiempo; estudie su método que estaba con él en el armario guardado y lo abrí y en su primera pagina me decía mi visa abuelos. Querido biznieto esto es para ti un regalo de mi parte, lo único que tienes que hacer es aprenderlo a tocar y cuando lo sepas das un concierto con él, entonces nos iremos al fin del camino donde ya no se puede volver y nadie ha vuelto de aquel lugar. Este es lo único que te pido mientras tú no lo aprendas no estaremos descansando ni de día ni de noche. ¿Lo has comprendido? En silencio quede al escuchar aquellas palabras que salían de la página en la cual estaban escritas y que parecían que me estaban hablando a mí. Tenían al menos ciento cincuenta años cuando se escribieron. ¿Cómo podía mi visa vuelo saber que yo aprendería música y a un que no había tocado instrumento alguno este me gastaría a mi tocar. Era un belleza una pieza de museo sus cuerdas estaba tensas como si alguien las hubiese tensado a cosa hecha para que cuando yo cogiese el violín en mis manos ya estuviese preparado ,para dar mi primera lección. Abrí el método y como me decía el escrito comencé a dar las primeras notas del método y cada vez me gustaba más su sonido, ya que parecía estar encantado, su timbre que tenia salía de su madera como por arte de magia. Parecía de un sueños que no quería despertar nunca ya que él me hacía que no lo dejase ni para comer, ni dormir, me obligaba a estudiarlo todo el dia y también por la noche. Mi casa como era muy grande el sonido no salía de sus paredes tan gruesas y a nadie molestaba, a si que estuve durante meses estudiando las vente y cuatro horas cada día, hasta que un día me quede dormido, y unas voces me despertaron con un mal genio que me sobresalte al escucharlas. ¿Ya sabes tocarlo para dormir? De muéstramelo si es que lo sabes, antes de dormirte has de tocar cada noche y cuando lo toque bien el te dejara dormir, sui no lo haces correctamente bien él no se callara en toda la noche y no podrás dormir tranquilo. ¿Lo has entendido? ¡ Por más que miraba, quien me daba esas voces no podía ver a nadie y el violín estaba preparado para que lo tocase! Sin tener más remedio cogí por primera vez el violín y sí que lo había tocado y el sonido me despertaba de tal forma que no tenía sueño y estaba tan cansado que sin poderlo remediar me quede dormido a su lado fue cuando las voces me despertaron. Al poco tiempo de estar despierto con prendí que eran las voces de mi visa abuelo que tenía ganas de que yo aprendieses a tocarlo a si él podría morir en paz y descansar de su vida tan dura y maltrecha que había llevado en su juventud. Una vez comprendida las razones de mi antepasado yo ya no deje un minuto si estar tocando el maravilloso violín y al final cuando estaban mis dedos molidos por apretar las cuerdas me salían sangre de las yemas de mis dedos. Cuando mire mis dedos vi que se habían curado mis heridas y fue entonces cuando con prendí que ya sabía tocar el extraordinario instrumento que tenis en mis manos. El cual al saber que estaba preparado para dar el concierto fue cuando abrí una de las partituras que me tenía preparada el mismo método y sin decirme nada las paginas se abrieron y yo comencé a tocar de verdad. El sonido parecía que me tenía flotando mis pies no llegaban al suelo y estando casi en volandas el sonido llenaba el dormitorio y toda la casa. Mi abuelo al sentir como tocaba se alegro mucho al saber que su abuelo tenía razón para decir que yo tocaría su despedida de este mundo. A si fue como aprendí a tocar y cuando el sonido llego hasta el director del conservatorio me ofrecieron que diera un concierto para que se pudiese escuchar este maravilloso violín y a si el daría su despedida con la vida gracias a mis deseos de aprender para que pudiesen quedar en paz con la vida y descansar para los resto. El día quedo señalado en los carteles que llenaban toda la ciudad y el teatro quedo al repleto no había localidades por venderse estaba todo vendido, y yo estaría solo ante el mundo tocando lo que mi visa abuelo me había pedido, yo lo hice por él y por mi porque le cogí tal cariño que no pasaba una noche que no interpretase una melodía que ya de memoria se había metido dentro de mí y que no podía dormir sin que de mis manos no saliese esa melodía que hasta el violín se la sabia solo. Llego el día señalado, estaba el teatro a rebosar y cuando el telón se levantó quede ante el mundo sólo y con mi violín en mis manos, el silencio se hizo extremo y se podía escuchar al vuelo de una mosca para que yo pudiese dar el concierto del siglo que era lo que me habían pedido los ancestro de mi pasado. Nadie se movió cuando se pudo escuchar el sonido tan maravilloso de este instrumento que parecía que había salido de los ángeles y que no podía tocarse mejor que yo ya que era una petición de mi familia. Yo interprete la melodía con tal cariño que de mis ojos salieron una lagrimas que mojaron la madera del violín, y cuando se mojaron se fuero destruyendo de mis manos y mi pelo quedo blanco como la nieve, mis manos se fuero arrugando por los años que ya tenía mi cuerpo se fue descomponiendo y mis huesos se quedaron sobre el escenario hecho ceniza y el viento se lo llevo de un soplar y desaparecimos del escenario de un viento que llego hasta donde estábamos tocando la melodía que cuando terminó el público no había escuchado cosa tan hermosa que sin darse cuente ya habíamos desaparecido. Mi cuerpo y mis violín y todo se preguntaban a donde se han ido que no podemos darle su aplauso que se lo han merecido porque es la mejor música que se ha escuchado en la tierra desde que se hizo ese violín. EL FORJADOR DE S¡UEÑOS…

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