¿Cómo sera el Camino de Ida?

Traduccion Inglesfrancia cataluña

¿Te lo has preguntado alguna vez? Yo puedo decirte cómo es. Si aunque no te lo creas, un día estaba yo subido a un tejado y mira por donde al no ver lo suficiente caí desde una altura de unos seis o siete metros al suelo. Di con la cabeza y aun estoy vivo. Por qué no lo sé lo que sí puedo contaros es que bajando yo estaba muerto en verdad, si, muerto, nada del tiempo que paso desde la altura hasta el pavimento de cemento que fue lo que amortiguo el golpe. Si el cemento más duro que yo había visto en mi vida, no lo toméis abromas que si que era cemento. Y si no que se lo pregunten a mi cabeza, que quedó como si fuese una granada, en el lugar donde me golpee contra el suelo. ¿Muerto o vivo? Sigue leyendo

Anuncios

el pianista

El pianista

Primera parte

En un aeropuerto de un lugar lejano: Se escucha la voz de la azafata por la megafonía dirigiéndose  a los pasajeros con destino a Nueva york. Señoras y señores: su vuelo está preparado para partir rumbo a la gran ciudad de Nueva york.

Por favor: señores pasajeros vayan se acercando a la sala de espera. En breves momentos se les dará la entrada a su vuelo, su avión está situado en la pista numero uno. Gracias: por favor lleven sus billetes y sus equipajes preparados para tomar dicho vuelo. Dichas estas palabras los pasajeros se dirigen al lugar señalado y entre ellos hay un joven que es la primera vez que se sube a un avión y también es primer vuelo. Los nervios se les pueden ver por todo su cuerpo, suda, se le caen las cosa y no sabe como embarcar y como embarcar su equipaje;  vamos que no se le olvidará este primer salto a lo desconocido. Entre todos los pasajeros hay uno en especial. Es un joven que viaja por primera vez, y este es su vuelo especial del cual nos narrará su historia. Nos contará atreves de sus aventuras que yo les iré contando según transcurra su vida en esta gran ciudad de su intrépida aventura y desventuras que le conllevarán en esta salida de su querido pueblo. Este está situado en un lugar remoto donde nadie sabe por qué se marcha, ni por qué su deseo de huir de su humilde cuidad.

Es un joven apuesto, elegante, un poco tímido si se le puede llamar a sí, ya que él nunca se ha dado de salirse de la vida cotidiana, la cual transcurre  en sus estudios de la universidad y el de música; que es lo que más desea se triunfar en sus estudios de piano. En la clase de piano en el cual se destaca él, de entre todos sus compañeros de conservatorio.

Noches y días estudiando, machacando cada hora de su tiempo libre. No tiene preferencia por nada. Él tiene sus amigos de las escuelas pero es un joven que se queda encerrado para aprovechar el tiempo ya que en su mente solo le ronda una gran idea, salir a ver el mundo y demostrar que tiene que ser el número uno en todo. En  los estudios tiene unja media de nueve a diez en casi en todos menos en la música que sale sobresaliente cada vez que tiene que hacer un examen, su locura es la música y en sus estudios académicos, y su preferido principal;  su viejo piano el de la teclas amarillas, él lo ama tanto que no puede pasar un solo día sin que le dedique todas las horas que le deje sus otra actividades y nada de lo que sale del alma de este viejo piano, ya carcomido por el tiempo y casi destruido por los años pero este piano está en su casa desde tiempos inmemoriales.

Cuando era un niño, su madre le cantaba canciones y con ellas él se quedaba dormido sobre la tapa de estén viejo mueble, bueno llamémosle a sí, pero en verdad es que siendo tan viejo y teniendo tantos años le queda lo principal, su extraordinario sonido y que jamás se ha ten nido que afinar ya que sus cuerdas parece que tienen alma y se mantienen  tersas y tensadas al tiempo y a los años.

Dos o tres años tenía como máximo nuestro joven. Siendo un niño su madre lo subía sobre la tapa de este viejo mueble; como le llamaban cariñosamente a este instrumento musical, su piano. Barnizado de un color caoba, sus patas retorneadas la cual estaban tan pulida y tan limpias que el al principio las miraba y temías de que se rompiesen algún día por temor de los años que ya tenía su cuerpo y su estructura; pero cuando comenzaba a cantarle a su niño como le llamaba su querida madre. El sonido de este viejo piano se transformaba en un armonioso instrumento que parecía que bajasen los ángeles a dormir a este pequeño e inteligente niño, mientras ella le susurraba las canciones a él se le iban cerrando sus ojos hasta quedar dormido sobre su lugar preferido y así, cada noche, su madre le hacía lo mismo para poder acostarlo. Era una costumbre o tal vez era que su mente desde muy pequeño le gustaba tanto que solo de esa manera ella no tenia que cantarle una canción de cuna, ella le interpretaba música clásica de los más grandes compositores de la época.

Han pasado los años, y nuestro joven desea cumplir sus sueños, decide  marcharse sin decirle a nadie adonde va, ni si piensa volver algún día; se marcha, se desase de todas las cosas que tiene en su casa, solo se lleva una poca de ropa y sus  queridas partituras de música.

El mundo le espera, sabe que ha de triunfar y nada de lo que le pueda pasar le diese miedo, y a nada le teme. En su mente está el mayor triunfo de la historia, y él se ve sobre los más grandes escenarios siendo el numero uno.

¡Qué pensamientos tiene este joven en su cerebro, que es lo que le espera cuando cruce el portal de su casa; cree que todo es tan fácil como la vida en su hogar, que todo le será según sus pensamientos!

El recuerdo de los sonidos de su viejo teclado es lo que él lleva mientras circunda el espacio hasta el infinito. Cruzando nubes de colores y viendo salir el sol por el lado opuesto de donde él se hallaba en aquellos años de su eterna y bella juventud.

Ni siquiera ha preguntado la duración del vuelo, se ha subido y ya está. Sentado en su asiento cuando una de las azafatas le pregunta. ¿Desea usted tomar alguna cosa? Los nervios de verse subido al avión le tienen su mente bloqueada, y ni se entera de lo que le ha preguntado la señorita.

Ella al darse cuenta de que es la primera vez que se ha montado en un avión, le dice.

Tómese alguna cosa, le tranquilizará y se encontrará mejor; el viaje es muy largo y tiene tiempo de dormir de leer y de cansarse del mismo, a si que te voy atraer un zum o para que se te refresque la garganta y ya verás que bien te encuentras a partir de ahora.

La joven azafata le mira, y al ver lo guapo y elegante que es se lo ha quedado mirando y en su interior se pregunta. ¿Por qué te va, yo te pago los viajes que tú quieras, pero quédate  a mi lado para yo tener a un hombre tan bello como tú y, encima lo he de tener durante horas y horas y cada vez que pase por su lado me lo he de quedar mirando hasta que lo tenga enamorado por mis huesos? Bien comienza esta historia, la de este caballerete; se ha decidido marchar nada más ni menos que a la gran manzana, nueva york.

Durante muchas horas se ha pasado en vuelo hasta llegar al aeropuerto de la gran ciudad. El avión toma tierra y la azafata le pregunta.

¿Conoces nueva york, sabes Ingles?

Y este le contesta.

 Conocerla no, de Ingles un poco.

 ¿Tú crees que te defenderás en esta macro ciudad?…

 ¡Espero que sí!

Bien: que tengas suerte, y que te vaya todo como tú lo has imaginado.

 Gracias eso; espero.

Sale del avión, y se dirigen por los largos pasillos del aeropuerto hasta llegar a la salida y, al darse de cara con la pura realidad se encuentra desorientado, sin saber adónde ir ni adónde está.

¡Esto es demasiado grande y, yo vengo de un pueblo que conozco a casi todas las personas que viven en ella! ¿Y aquí a quien pregunto y a quién conozco? Estas son las primeras preguntas de su descentradamente y desconcertado sale a la gran calle. Nada más pisar la acera se tropieza con una chica joven, morena por no llamarla negra que en verdad no lo es, ya que su color no es negro, sino un poco tostado pero eso si muy bella por cierto, sus pelos son ensortijados como si fuesen rosquillas entre enlazadas entre sí. Esta joven paseaba subida sobre un patinete y es la primera persona que encuentra al llegar de su intrépida salida de su querido pueblo.

Chocan entre los dos;  él se cae al suelo ella también se ha dado un bue porrazo y, se queda tendida sobre el asfalto; él se ha quedado un poco aturdido, pero al verla se levanta como puede y se dirige a ella que está tendida y he inconsciente.

Da unos pasos tambaleándose mientras otras personas les atienden a ambos.

Unos agentes se le acercan para ver si se han producido daños, pero al verlos que se han levantados y no tienen heridas de ninguna clase se dan la media vuelta y que es espabilen cada uno.

Se acerca a ella, le da la mano y le pide perdón…

Esta al verlo se enfada con él.

Where were you looking … ella le quiere decir en español. …adonde miras.

Él se la queda mirando, y le pregunta… ¿Qué dices, no la ha entendido y él se decía que sabía Ingles?

Ella vuelve a preguntarle, y le hace la misma pregunta. Where were you looking …  adonde miras.

Se rasca sus cabellos, y se dice a él mismo.

Menudo lio me he montado y yo creí que sabía hablar este idioma y esta señorita me está montando un lio que no me aclaro ni media.

Una vez cerca de ella, se la queda mirando, y él le dice: por favor;  hábleme despacio haber si a si nos entendemos Please speak slowly to me if we understand each other. Estas palabras se las dice en él ingles que él sabe y del que ha aprendido en las clases.

El forjador de sueños

José Rodríguez Gómez

El sevillano

¿Te ha gustado, si es  si?  Dame un me gusta al forjador de sueños.

¿Ángeles o demonios?

¿Ángeles o demonios?

Principio del formulario

¿Qué eres en verdad… dime? Tú sabes que te amo hasta la saciedad de mi cuerpo, te quiero tanto que mi mente está envuelta en la locura.

Cada segundo de mi vida te he suplicado que estés a mi lado,  que me entregues todos tus encantos, y que yo pueda tenerte siempre conmigo sin que estés un solo segundo lejos de mí.

¿Sabes que en sueños contigo, que grito tu nombre; en mis sueños yo te pido que vuelvas,  quiero que seas la mujer de mi vida; pero que es lo que tengo de ti… no te puedo amar? Nunca estás a mi lado. Te marchas… y cuando estoy dormido apareces para que yo te pueda tener cada noche, cada noche que tú quieres claro está. Entre las sombras de la oscuridad te metes en mi cama. ¡Gracias: te dije anoche! Al estar cerca de mí, y en silencio te reías al ver que en mis requiebros te mencionaba, te besaba, gritaba tu nombre, hacía como te estaba acariciando y  de mi boca salía una saliva especial que se quedaba pegada en mis labios, y con la manos me la quietaba sin poder hacerlo… no atinaba encontrar mis labios resecos de tu boca y tú siempre en la distancia.

¿Cómo fue?… Quiero recordarlo pero me es imposible hacerlo. Te ame, acaricie todo tu cuerpo; estaba lleno de escamas plateadas, y resbalaban mis manos sobre tu piel.

Vi tu cara, mis ojos quedaron cegados al resplandor que producían tus ojos los cuales hipnotizaban los míos. Reías, hacías el amor conmigo y te estabas riendo, tu boca quería hablarme pero en el silencio de la noche solo se podía escuchar el chapoteo de tus encantos cuando dentro de ti estaba todo mí cuerpo.

¡Te amo, te quiero, tú lo sabes; vienes a mi cuando yo te llamo a voces, te grito y cuando llegas solamente deseas que hagamos el amor hasta romper los moldes de mi mente y cada vez que te tengo entre mis brazos me siento como si fuese un niño que camina descalzo y que las piedras del camino rompen la piel de mi cuerpo!

Una y mil veces hacemos el amor, ese amor que tú medas cada vez que lo deseas y… has pensado en mi, piensas que yo tal vez desee mucho más de lo que tú guardas para mí.

En la oscuridad de mi alcoba veo tu figura, eres perfecta, no tienes arugas en tu maravillosa piel;  brillas por sí sola. Cuando estás delante de mí te puedo ver entre la sombra de la noche, puedo sentir tu respiración. Siento el olor del perfume que llevas, y la brisa de la noche levanta las cortinas de la ventana. Entre los cristales pasan los rayos de tus ojos y, en la cual tú ves las estrellas  que cubren el cielo. He recorrido todos los poros de tu cuerpo, he besado con mis labios cada rincón de tu alma. Gracias por lo que me has amado por una vez… ¿Qué puedo darte a cambio de esta noche tan maravillosa?

Se escucho un murmullo en el silencio, sonó una voz metálica, parecía de otro mundo y mirando la luz de sus ojos  me segaba los míos y sin ver, ni sentir el viento que arreciaba en aquellos  maravillosos momentos de mi vida.

Escuche silencio… Nada me dijo. Todo cuanto me has pedido durante toda tu vida te lo he dado esta noche… hoy soy toda tuya, y a partir de ahora tú serás mío.

Enredé mis dedos entre sus cabellos rizados,  los cuales se hacía tirabuzones de lo ensortijados que eran; parecían de acero y cuando quise atraerla hacia mi cuerpo mis manos se hirieron y de ellas salían brotes de sangre ardiendo.

¡No temas… me dijo, tus heridas no son nada comparado a mi amor por ti!

Beso mis manos, bebió mi sangre; era tal el deseo de seguir teniéndola que no hice caso de mis heridas. Abrace nuevamente  su cuerpo, hicimos el amor hasta que los primeros rayos de sol cruzaron los cristales de mi vieja ventana.

¿Dormido después de una noche como esta… no lo sé?

Acaricie la almohada, busque su cuerpo, no encontré nada… todo se había disuelto y solamente encontré sobre las sabanas de sedas… cenizas y huesos.

Revolcado durante horas, enredados entra las sabanas, sin ver nada… nada más que la luz de sus ojos. El brillo era tal que nada veía lejos de su cuerpo, todo eran sombras y ciego me hallaba tumbado sobre mi vieja cama, era todo cuanto podía ver. ¡Era tan bella, tan hermosa, tan perfecta que la ame tanto que fue mi locura y cuando desperté… se fue mi mente y quedé enredado entre el fango y las cenizas de su cuerpo!

¿Qué eras…dímelo? Ángel… o demonio.

El forjador de sueños

José Rodríguez Gómez  El sevillano

los hombres también lloran

He mirado a tus ojos y me han visto llorando… no temas, no siento miedo al verte sonreír, sí ya lo sé que pensabas que ningún hombre lloraba… pero estas equivocada, somos una parte de ti; no la más importante y tú lo sabes mejor que yo. Eres el árbol de la vida, en cambio yo solo soy una simple vareta. ¿Sabes que es una vareta?… es la parte menos valiosa de todo tu cuerpo.  

¿Dios hizo la tierra… hizo a la mujer de unja costilla del hombre?… ¡Todo es mentira ya que tú eres el árbol de la vida y yo como hombre solamente soy una pequeña parte de ti, un brote que sale de tu precioso cuerpo y no valgo nada… sí, es cierto, no valgo nada sin ti!

En ti se pueden hacer tantas cosas que ni tú misma te lo puedes creer… arar tu cuerpo, sembrar la tierra de tu piel,  y de ti salimos estos simples hombres, los cuales, nos creemos que somo los más importantes de esta tierra… Falso,  todo mentira… si, ves todo cuanto te quiero decir…Yo no fui el primero en ser parido en este mundo, no, no lo fui; fuiste tú; tú eres el tronco de la vida, de ti salimos y cunado salimos… vine a esta vida siendo lo que no tu quieres de mi. Yo solo no puedo crear nada… Tú en cambio si que puedes ya que al nacer eras el árbol al completo mientras yo solo soy una vareta. Sí, la vareta son los tallos que salen del tronco de un árbol y no los puedes sembrar… no valemos, solo somos unas ramas que ni nuestra propia madre quiere; tú te mira al espejo y ve que todo su cuerpo es maravillosos mientras que yo me miro, y que es lo que puedo ver; sin ti…nada, nada soy y por eso lloro al ver que durante tantos años éramos los hombres fuertes y hoy al verme en este estado siento vergüenza de mi; no soy lo que tu esperabas… Lo siento. pero déjame que te mire, que te bese y si en ese momento me ves llorar, no me riñas que solo soy un niño que camina descalzo por estos caminos de mis sueños. Gracias mamá por quererme tanto…

El forjador de sueños

José Rodríguez Gómez

El sevillano.

la careta

¡No puedo, no quiero tapar mi cara! ¡deja que te mire… aunque todos se rían de mi, déjame llorar, quiero morir siendo un cobarde y un mal amante… pero deja que te mire con la luz de mis ojos.

Dices que se ríen de mi… quien… todos. ¿te molesta, si es a si para que me tienes a tu lado?  ¡Tú sabes que no soy capaz de esconder mis ojos y cada segundo que te tengo en mis brazos es una locura para mi; te quiero tanto que me estás volviendo loco, y me pides que me esconda… ¿de que me he de esconder…¿te avergüenzas de mi  te has dado cuenta de lo mucho que yo te quiero. ¡que dicen… que digan lo que quieran! Eres de cristal, te trasparentas y no quiero que nadie sepa lo nuestro. Cuando te miré la primera vez vi en ti a la mujer que siempre había deseado. nunca pensé que para amarte tuviese que esconderme, si lo llego a saber me visto de mascara y tal vez a si nadie lo hubiese sabido; pero… lo siento por ti; soy tal como me ves… de cristal, sí, es cierto que lo soy pero no tengo que esconderme de nadie y tú lo sabías como era. Encontraron en mis escondites una foto tuya, me preguntaron… quier era… y yo le dije… es la mujer que amo… esa cara de cristal… lloró al decir la verdad. Ahora tú me pides que mienta… no sé mentir, lo siento por ti. ¿Quizás tú en tu casa dices que me amas?… o te escondes para que nadie lo sepa, en cambio yo no se como hacerlo. Cuando un hombre se enamora de una mujer la ha de amar aunque le cueste la vida. y si te doy vergüenza déjame, y veste con otro, tal ves ese otro te de mucho más de lo que yo soy capaz de darte.

El forjador de sueños

José Rodríguez Gómez

El sevillano

La sombra de ti

Sentir como suena tu voz, tener junto ami el sudor de tu piel y resbalar mis manos por las escamas blancas de tu cuerpo. Ver en la profundidad de tus ojos el fondo de mi alma, y tenerte cerca; no poder tocarte. ¿Estoy muerto… o tal vez sea que el viento me aleja de ti? Quiero ser una hoja que le arrastra el viento; me levas a ese rincón donde se pudre mi alma, no ves que ya no tengo la vida sobre mis entrañas y dejo cerrado mis ojos para que no pueda verte. Llévame contigo, quiero vivir sobre el silencio de tu voz. Ser una parte de tu alma, déjame soñar contigo, soy para ti la sombra de tu pasado, el presente no me importa; deja que cure tus heridas y después de mi… que más da quien este entre tus brazos,. cada poso que das; detrás de ti camino, en silencio, te sigo a todas parte, y tú, ni me mieras para ver si te voy siguiendo… que te importan mis sentimientos si tú sabes que me estoy muriendo por ti y, te ríes al verme llorar como si yo fuera un perro.

El forjador de sueños

José Rodríguez Gómez

El sevillano

Vanesa

Vanesa

¡Déjame ser tu amante!

Quiero ser tu amante, sí, no temas yo no quiero hacerte daño, solamente quiero amarte en las sombras de tu vida. Seré la funda de tu almohada, la estera de tus pies, él que escucha tus deseos cuando tu mente está soñando y sin que tú lo sepas, yo seré el que te seque las lágrimas de tus ojos.

Seré parte de ti, ese hombre que te escribe poesías y sin que nadie se entere yo estaré tras de ti y cuando estés haciendo el amor; yo te mirare lo dichosas que eres, secaré el sudor de tus senos, acariciaré tu piel poro a poro, y cuando ya hayas dejado de jadear; esteré sobre ti sin que nadie lo sepa.

Tu marido dormirá y en ese momento, yo sobre una estrella errante te llevaré a los confines del cielo, y allí te daré una casa llena de besos; y si que tú digas nada yo estaré escondido entre las sombras de tus pestañas mirando como duermes después de hacer el amor.

Te amaré en la distancia, la lejanía no impedirá que yo te pueda amar; entonces te diré con un suave murmullo lo que te llego a querer, y cuando mis labios se abran con caricias en tus oídos sentirás las palabras que nadie te dice. Ese será nuestro secreto, sin que tu marido se entere yo te llevare flores en primavera y cuando nadie nos vea te besaré en tu labios. En silencio lloraré mis penas de un amor, sé que se evapora con el viento y me hallarás en la orilla de un riachuelo, y sentado a la sombra de un árbol desojando una margarita pétalo a pétalo y en mi silencio  iré diciendo; me quiere, no me quieres, sin que tú lo sepas yo soñaré contigo, y en la oscuridad de la noche te amare tanto que nadie en este mundo lo pueda hacer igual que yo.

Déjame ser tu amante, no me importa que tú no me quieras; yo, con estar cerca de ti y escuchar el cascabel de tus sonrisas ya tengo bastante. Soy muy viejo y solamente me quedan mis sueños por eso te pido que me dejes soñar por última vez.

Sí, ya  lo sé que es muy triste, lo sé llegar aviejo pero solamente al escuchar tus sonrisas; me he enamorado de ti, que le puedo hacer si ya mi mente está chocheando, y ni la verdad me parece mentira; qué quieres que yo le haga, pero si te veo pasar por mi lado mi mente se me disloca y se vuelve joven aunque solamente sean en mis sueños.

Deja que te acaricie, que roce mis manos sobre todo tu cuerpo cuando te cubre el silencio. Tú sabes, que todo cuanto te digo… es un sueño, y que nadie podrá escucharlo. Cada vez que tú estés sobre tus sabanas has de mirar a tu alrededor; sentirá mis suspiros y mis labios te estarán besando entre tú, tu marido y en medio de los dos estere yo. No temas que no molestaré, pero que lo sepas que no me importa, ya que sabiendo yo que tú no le dirá a nadie que somos amantes; solamente el viento y la brisa de tu boca sabrá lo mucho que te estoy queriendo. Déjame ser tu amante que me muero por tus besos.

El forjador de sueños

José Rodríguez Gómez

El sevillano.

“Pepi y Pepe”

Cuento

¿Cómo comenzar un cuento?

Antes de escribir un cuento he de poner el titulo del mismo, es mi manera de dar comienzo a una historia y tras haberlo titulado comienzo a desarrollarlo según lo he llamado y en este caso se trata de dos niños que se conocen en la escuela, o mejor dicho, en  una guardería.

Pepe es un niño de clase pobre. Su madre lo lleva a esta guardería desde muy pequeñito. Ella ha de trabajar para ayudar en la casa y, para eso necesita que alguien lo cuide mientras ella trabaja. Su trabajo es limpiando casas y alguna escuela. Mientras él se queda al cuidado de las señoritas que cuidan de estos niños que como a él lo llevan a estos sitios. Para que ella pueda ganarse la vida lo levanta muy temprano, envuelto en su abrigo y en una pequeña manta lo envuelve para que no coja frío y a si de tapadito lo lleva caminando desde su casa hasta esta guardería.

Pepe es un niño un poco solitario, no es que no sea amigo de los demás niños que acuden a esto sitios; no, no es así, pero sí que es algo especial. Mientras los demás juegan él se queda retraído en su pupitre, hace garabatos en la libreta, juega con una rueda de un pequeño coche y solamente con eso él se monta su mundo y de esa manera tan peculiar y, a si se pasa las horas de clase mientras llega su querida madre para que se lo lleve a su casa y, las señoritas que lo cuidan ya le conocen y no temen por nada que pueda hacer.

Uno de esos días de comienzo de clases, se presenta una señora que trae a su hija para que comience el curso de párvulos  y de ese modo se valla familiarizando con otros niños de sus edad.

La niña en la puerta de la escuela, llora, no quiere entrar, se niega a que su querida madre la deje sola y teme que este mundo no sea de su agrado; se tira al suelo pataleando y llorando a lágrimas vivas para que de ninguna manera la deje en este sitio tan terrible.

¡Vamos Pepi: ya verás cómo te gusta la escuela, ya tiene edad para comenzar a aprender; aquí hay muchos niños y niñas de tu misma edad y te llevarás muy bien con ellos!

Nada; Pepi no quiere entrar, la señorita que está en la puerta se da cuenta que necesita su ayuda y se acerca a esta señora.

Hola cómo te llamas, le pregunta a la niña; la quiere levantar del suelo pero ella llora y no le quiere hablar.  Te daré una muñeca que tengo de trapo para que sea tu amiga, ya verás lo mucho que te quiere.

Estas palabras la ha dejado pensativa y se la queda mirando.

¿Cómo se llama la muñeca?

¿Tú cómo quiere que se llame, puedes ponerle el nombre que quieras?

Yo quiero que se llame como yo.

¿Y tú cómo te llamas?

Me llamo Pepi.

Pues vamos: A sí se llama, Pepi. Yo le puse ese nombre, porque sabía que tú ibas a venir y para eso te la guardo para que sea tu amiga. Verás que tiene el pelo cómo tú, rizado y también es rubia de cabellos muy largo para que la puedas peinar como tú quieras. Estas palabras hicieron lo que la niña dejase de llorar y que desease entra en la escuela. La señorita le dio la mano, se levantó del suelo y sonriente entro en la escuela, a si su madre se sintió más feliz al ver que ella se quedaba más contenta gracias a esta profesora que con sus palabras de cariño hizo que se quedase con ella y deseosa a entrar con todas las niñas y niños.

Era su primer día de escuela, dentro de la clase había muchos niños y muchas niñas. Al entrar se quedo un poco parada, no se daba cuenta a donde se había metido, pero, al mirar para atrás vio que su mama se había marchado y al verse sola comenzó a hacer pucheros; la señorita la llevo a una mesa donde estaba  nuestro personaje; este es el señor pepe, que es un veterano de estas guisas y  él será compañero de esta preciosa niña.

Pepi: este niño se llama pepe, y será tu mejor amigo.

La niña se lo queda mirando y dice a la señorita.

¡No me gusta, es muy feo, yo quiero a una niña como yo y no a un niño!

Pepe se ha quedado mirando a la niña que le han puesto de compañera: le gusta, es tan bonita que le perece un ángel, le mira su cara, sus ojos de color azul y sus cabellos le parecen de oro de lo que brillan; los pelos los tiene rizados, le hacen tirabuzones.

La señorita al ver que pepe no es de su agrado le dice.

Bueno: ya veremos, te buscaré otro lugar para que sea tu mesa. Pero que sepas que pepe es el mejor niño de toda la escuela.

¿Y la muñeca: donde la tienes; le pregunta la niña?

Ahora te la traigo, la tengo que buscar en el armario donde están todos los juguetes.

La niña se queda un poco más tranquila; pero se da la vuelta para que pepe no la mire.

¿No quieres ser mi amiga, le pregunta pepe; yo si quiero ser amigo tuyo?

¡No me hables!

Bueno, como tú quieras, yo estoy jugando con mi coche y si no quieres ser mi amiga, yo no te necesito para nada.

¿Qué coche: lo que tiene es una sola rueda?

Este es mi coche y, si no te gusta no lo mires a sí que ya sabes lo que has de hacer; darte la vuelta y, a si, no lo ves cómo corre por las calles.

Pepi se ríe, piensa que este niño es muy bruto y además es muy feo, ella está acostumbrada a que todo se lo den hecho y ahora se encuentra en que todos los demás niños no son tan listos como se cree ella. El tiempo le dirá cómo se han de tratara las personas, aunque sean pequeños y de  corta edad y, de la noche a la mañana se hacen hombres y mujeres; pero mientras tanto hay que pasar los años de la infancia y, hay tantas cosas que ver en esta vida; que el tiempo nos dice que cada día se aprenden cosas nuevas.

Cuando ve que la señorita tarda mucho en traerle la muñeca le pregunta a pepe.

¡Oye tú, adonde esta la señorita!

Yo no te hablo. Tú no quieres ser amiga mía y ahora me preguntas.

Se da cuenta que ha dado con un elemento de cuidado, pepe está acostumbrado a estar solo durante unos años, ya que desde que tenía solo un añito está en la escuela y aunque los demás niños no se metan con él, él tampoco quiere cuentas con los demás, él es el mayor de toda la clase y esto tiene su rango.

Pepi saca de su cartera una libreta, saca un lápiz de color azul y se pone a hacer letras. Mientras pepe recorre toda la mesa con su rueda y hace el ruido del motor del coche.

Pepi se ríe y eso no le gusta a pepe.

¿De qué te ríes, dime; yo tengo mi coche y tú tienes tu libreta así que no me hagas enfadar si no quieres que se lo diga a la señorita que te estás riendo de mí?

Parece ser que esto comienza muy bien, si, a si es, cuando pasen unos días ya veremos cómo están nuestros personajes.

El forjador de sueños

José Rodríguez Gómez

El sevillano.

 

En el nombre del padre, del hijo, y del espiritusanto.

Reza tres aves Marías, un padre nuestro y tus pecado serán perdonados.

¡A si cualquiera comete lo que le te la gana y encima te perdonan!

¿Te das cuenta de lo que hacen estos señores vestidos de negro para poder vivir?

Expolio, sí, durante la guerra se expoliaron muchas cosas de nuestra tierra. Cuadros, obras de arte, joyas, dinero y muchas cosas más.

Que yo sepa no estábamos en guerra con nadie. ¿Estos señores que dieron el golpe de estado; contra quien luchaban, o eran ellos los que se pusieron de acuerdo y arrasaron con todo y nos llevaron a una guerra sin cuartel?

Ochenta y dos años después: Se oponen a dejar qué la historia se pueda poner en el lugar que le corresponde.

Siempre apoyados por esos señores de negro, que para mí; en todos los países donde campan a sus anchas son los países más pobres de la tierra. Entre ellos nosotros, Portugal, y Hispanoamérica; ellos no, el pueblo que los cobija.

¿Se les tiene que dar la razón a su familia?

¿Estos señores limpiaron las acaras y debido a ello se hicieron inmensamente ricos?

Hoy en día: Hijos del dictador se le otorga el titulo como heredera de su madre; cosa que son la familia del criminal más grande que ha dado la historia de nuestro pueblo.  ¿Han de vivir con lo amasado durante tantos años porque su padre, su abuelo, su marido era el que hacía y des hacia todo cuanto quería: claro era el caudillo?

¿Algún país del mundo la familia de los dictadores viven de las fortunas que consiguieron cuando estos mandaban? O solamente pasa en España.

Se dice: no hay mejor defensa que un gran ataque, y todo queda arreglado teniendo en su defensa a todo el clero de ésta tierra, bien vividos, bien alimentados y sin pagar ni un euro.

¡Claro, ya me decía yo, los pecados de los ganadores no eran pecados! Los de los rojos y republicanos sí.

Que no puede ser vamos; yo robo y, antes que me pueda comer un pedazo de pan ya estoy entre rejas.

Estos señores y toda su familia; no sé cuánto han extraído de las visitas a todas las ciudades que acompañaba a su querido dictador, mientras él era homenajeado por los alcaldes de las ciudades y del clero; ella se paseaba por todas las joyerías y la que le gustaba era para el patrimonio familiar.  A si cualquiera se hace rico y encima los apoyan para que nadie les quite lo que bien se habían ganado en el campo de batalla. Y digo yo: Que viva España que es una de las naciones más ricas de toda la tierra. ¿Dirán ustedes por qué? Mira que hay ladrones en este país, pero nunca llegamos a la ruina; será porque tenemos de todo como en botica.

¿Cuántas veces se confesó… muchas o pocas? Que se yo, seguramente el cura que lo confesaba ya le conocía y siempre le decía lo mismos. Lo tuyo no son pecado capitales; son cosas que pasan en todas las guerras: son daños colaterales y eso no es pecar; lo que si te quiero decir, es que a nosotros no nos falte la olla para que podamos seguirte perdonando en todo cuánto su Ilustrísima haga.

Le llamo ilustrísima porque era el grado que se le tenía que dar antes de abrir la boca y cuando entraba en las iglesias él tenía el derecho adquirido para ir bajo palio y esto es un grado para la santa madre iglesia.

¡Y que Dios nos perdone! Amén.

¿En Alemania: los herederos del dictador también viven con estos placeres como estos señores? ¿Hay algún lugar de la tierra que se pueda vivir con tan poca vigilancia sobre estas fortunas?

¿Son de ellos, les corresponde por ser quienes son o seguimos siendo parte de este juego que se traen todos los políticos de nuestro país ya que ellos son los que permiten que pasen cosas tan fragrantes ante nuestra narices?

¡SI Dios viviera: otro gallo cantaría!

El forjador de sueños

José Rodríguez Gómez

El sevillano.

 

Ochenta y dos años 1936

Y no hay manera.

¿Quiénes somos?

Un golpe de estado: hace ya muchos años y el rescoldo sigue vivo; y no se termina de apagar. Les pasa lo mismo que ocurre en los campos españoles. Se queman y hay que mandar un montón de bomberos para intentar apagar dichos fuegos y casi todos son intencionados.

¡Basta ya: hace mucho tiempo que terminó dicha guerra y no hay manera de que podamos ser como todos los estados europeos, no, nosotros no, tenemos que dar la nota!

Si a esas personas que siguen queriendo levantar a ese dictador; seguramente comenzaríamos otra guerra, en el mismo lugar y con  las mismas personas.

¿No os da vergüenza querer hacer un nuevo río que fluya por las calles de nuestra tierra?

No hubo bastante, o tal vez no se hizo bastante sangre para querer levantar y crear otra.

No hay nación en el mundo que tenga un mausoleo que se le ofrezcan flores al dictador. Donde se ha visto tal cosa. Que no; que no hay manera de ser ni de saber cuántas clase de personas vivimos bajo el mimo techo.

Si a cada uno de esos que se levantan y alzan el brazo cantando la cara al sol. Le diésemos una pistola; esos tipos harían una masacre sin que el resto podamos hacer algo para detenerlos.

¡No, no hay manera de exterminar esa lacra, son asesinos a sueldo y siguen siéndolo y estos nunca se terminara en esta nuestra tierra ya que estamos muy mezclados con otra sangre que dejaron los que eran dueño de nuestro territorio!

¿Moros?  Puede ser: porque no hay manera de comprender a esas personas. No se crean que es solamente le pueblo, no, son los mismos que están en el gobierno;  ellos son los que alientan a estas personas que de conocimiento creo que tienen poco y, a si se les puede hacer como hacen con los jugaditas.

Levantar nuevas ascuas de un rescoldo que nunca se ha terminado de apagar. ¿Es que no hay agua suficiente para exterminar este fuego que arde dentro de esos corazones que nunca dejaron de sentirse dominantes y hoy no están en ese bando y quieren volver de nuevo a encender el fuego de la guerra?

¿Cómo os tengo que llamar, díganmelo ustedes mismos? Soy tan viejo como muchos de ustedes y, que no estuvimos en esa maldita guerra; ustedes seguramente tampoco; pero no, hay  que darles de comer a tantos sin sinvergüenzas que no se conforman con estar en segundo plano. Quieren estar delante y, si no, hay que encender el fuego por culpa de un muerto… que lastima que no murió en la guerra, no, este estuvo mandando y haciendo lo que él le daba la gana y ahora hay que despertar el esqueleto que a tantos os dio de comer.

Por lo tanto: ¿Somos casi moros, o somos egipcios?

Esos que tienen sus pirámides y veneran el esqueleto de sus faraones, los que les daban palos para crear sus monumentos y encima les adoran y siguen adorándoles estamos en su tierra o esta es nuestra. Somos muy diferentes, creo yo, todos esos que siguen en pie de guerra para fomentar el problema de estos que se esconden tras sus siglas y solamente buscan el conflicto entre hermanos.

¿Más sangre por las calles, más, aun queréis otra desgracia para nuestro pueblo, no penáis que ya hubo bastante para que lo recordemos durante toda nuestra vida; aun más?

Miles de esqueletos refugian al dictador, él como si fuese un faraón esta tumbado en el centro de ese lugar.

Le falta los abalorios que le daban a los faraones y estaríamos pensando que se ha cambiado el lugar; pero no las gentes que le siguen adorando.

Mejor sería que terminara esta nueva película. ¿O es real, que nunca se terminó y estamos en una nueva batalla en medio de los campos sembrados de trigo y sin necesidad de que nadie pase hambre?

¡Faltan hombres: si, creo que faltan muchos hombres que tenga la mente limpia, que no quieran ser esos faraones que nunca dejaron el poder y ser una parte de ese pueblo que pide libertad; y que la vida se pueda vivir sin amenazas de otra guerra!

Ustedes no levantan las manos para cantar, quieren tener las pistolas engrasadas y dispuestas para abrir fuego contra tu propio pueblo.

¿Es lo que  queréis? Casi no queda ni uno de aquellos que empuñaron esas armas de fuego; el sonido de las balas se perdió con el viento. Los campos se sembraron de nuevo y los cuerpos que están enterrados sirvieron de abono para las nuevas cosechas.

¡Por favor: ya está bien, dejemos que corra el tiempo y que seamos más creativo y menos dictadores que en su tiempo hubo muchos pero ya están bajo tierra y hay que dejarlos en paz!

No me refiero a este dictador, no, este ha de estar donde le corresponde; bajo tierra pero no venerado y si alguien le quiere dar un beso cada día que vaya, pero que no esté rodeado de tantos y tantos cuerpos que él mismos hizo que los asesinaran.

No sois los únicos que vivís en esta tierra, no, estamos muchos más que no queremos otra guerra, queremos estar con todos ustedes pero siempre que se estrechen nuestra manos para siempre y dejemos de hacer lo que unos quieren  en contra de otros pensamientos más modernos que es lo que hacen otras naciones y ellos sí que son europeos y no ustedes que desean hacer de este país una nueva lucha entre hermanos.

El forjador de sueños

José Rodríguez Gómez

El sevillano

La escalera de cristal

¡Usted, su majestad: no tiene derecho a sentarse un esa poltrona!

La vida como la guerra es un juego que se realiza sobre  un tablero de ajedrez.

Una partida donde siempre ganan los que mandan.

¿Y el resto de guerreros que se llevaron: o estos no hicieron nada en el combate?

Sus ancestros lucharon para conquistar España. No sé cuanto fueron; muchos, digo yo, para echar a tantos moros como  había en esta nuestra tierra.

Como de costumbre en estos casos tus tatarabuelos no lucharon se limitaban a estar sentados viendo como otros se peleaban y ellos en la distancia se hacían con el poder de toda esta península.

Quiero decir con esto que en todas las guerras hay: diferentes mandos y de los cuales son los que se llevan el botín  y el resto sirve solamente para allanar el campo y amontonar los huesos para que los mandos se cubra de honores.

Lamentable, pero cierto, si, a si es la vida y creo que lo seguirá siempre a no ser que todo esto de un vuelco y se pueda repartir los beneficios de otra manera. Lo dudo mucho que  lleguemos a tener lo que nos corresponde.

¡Vallamos al grano: en España se gano la guerra, se terminaron las contiendas y llegado el momento de repartir ganancias  y solo estaban dos bandos!

En verdad eran tres, mas los caballos y las mulas de carga pero a estos nunca los contaron y en este caso tampoco los vamos a tener en cuenta.

¡Su majestad: la contienda ha terminado; el enemigo se ha rendido y le entregara las llaves de Granada en las mismas puertas de la ciudad!

¡Te nombro marqué  del el cenete: Te corresponde todas las tierras de ese marquesado y todas sus gentes, propiedades y todo esto es por tu aportación en esta batalla!

Mas o menos a si iba la cosa, iba y sigue hiendo, es una pena que el resto de mulas no tengan su premio correspondiente ya que ellos también pusieron su granito de arena para que se llevara a término y, se ganase la guerra.

Por eso y muchas cosas más y, perdone la redundancia; pero usted no ha hecho nada para estar sentado en esa butaca en la cual le da derecho a hacer y a deshacer todo cuanto le dé la gana.

Tus ancestros: repartieron esta tierra con sus capitanes y gentes que trajo a muchos peones que eran la infantería; la que caminaban descalzos, sin ropa para ponerse que le quitase el frío que hacía en esta tierra.

¿Qué hicieron una vez terminada…  lo de costumbre; se la repartieron entre ellos y, sin recordar que no estaban solos, no, estaban otros, los que nunca han contado para nada y, que una vez terminada la contienda se volvían a sus  pueblos, descalzos, sin ropas, sin piernas o sus brazos cortados de la lucha y para qué?

¿Qué ganaron ellos… palos y más palos ya que los dueños de todos los territorios se lo dieron sus abuelos a estos hijos de putas que vivían y hoy en día siguen viviendo y son los dueños de algo que nunca lo había sido y, todo culpa de ustedes; sus majestades?

Han sido más malos que todos los piratas, los bandoleros, los ladrones que habían y que hoy en día sigue habiéndolos, pero ustedes se lo repartieron con estos señores que lucharon a su lado; su majestad.

Nunca se dieron cuenta que esta pobre gente tenía sus derecho al reparto de bienes y, si hubiese sido así; otro gallo cantaría.

Para subir una cuesta hace falta muchos escalones y en aquellos momentos eran muchos los que se quedaban en el suelo para que ustedes pudiesen subir  pisando estos huesos de cristal y nunca se dieron cuenta de ello; hoy en día para que usted se pueda sentar en su butaca tiene debajo una base de cemento que lo sostiene y, no es cemento, no, es de huesos, los que quedaron sin premio en sus batallas y usted lo sabe muy bien: hoy en día sigue sin darse cuenta que su logros fueron gracias a estos pobres desgraciados que siguen pidiendo lo que les corresponde. Hasta que no les den su parte del botín no estará usted sentado en su gran sillón.

¡Vallase; señor rey, se lo suplico, usted nunca ha hecho nada por esta tierra, nunca ganaron batallas, nunca pensaron que en estos territorios había personas que le ayudaron a conquistar Granada y otras partes de la península!

Usted sabe muy bien que en estos momentos se gratifica el trabajo hecho y por lo cual tienen sus derechos a llevarse parte del botín y no se lo dieron, se lo dieron ustedes a los que mandaban y, al resto; solo les dieron palos y muchos palos. ¡Se follaban a sus mujeres a sus hijas y como era derecho del señorito pues a ustedes le importaba un bledo todo cuanto hicieran! Hoy piden que se les respete, que se les adore como reyes; no digan más tontería; son una manada de elemento que nunca tuvieron que llegar a estas tierras que no les corresponde para nada.

Esta es la historia de sus batallas señor “rey,” perdone que no se lo ponga con letras mayúsculas, no se lo merece. El forjador de sueños. José Rodríguez Gómez.